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Islam

Con esta compilación espero dar un conocimiento básico al interesado sobre los fundamentos del Islam. La historia reciente y la marcada diferencia entre Oriente y Occidente pueden dar como resultado que el hombre occidental desarrolle un concepto sobre el Islam que excluya muchos aspectos interesantes e importantes del ideal plasmado por el profeta Mohamed en la enseñanza verdadera original.

Los invito entonces a compartir este material informativo a manera de introducción para llegar a conocer un poco más al Islam, que especialmente en los últimos tiempos, ha venido mostrando públicamente al mundo occidental una faz de islamismo violento que no es compartida, sin embargo, por toda la comunidad islámica. La mayor parte de la información aquí plasmada, además de la que procede de otras fuentes, ha sido elaborada por un musulmán culto y maduro que ha tenido la intención de aclarar el ideal y la enseñanza del Profeta, en forma tal, que pueda alcanzar y aclarar de modo resumido y sencillo tanto a la persona musulmana como a la de otros credos. Los ideales descritos aquí pueden encontrarse también en aquellos anhelados por muchas religiones, que como fundamentos de un sistema de valores, han llegado a formar un patrimonio común para la humanidad

El Islam y el Judaísmo tienen muchas más cosas en común que con el Cristianismo. La separación que dió origen a las dos religiones ocurre cuando Abraham -a instancias de Sara- expulsa a Agar y a su hijo Ismael quien contaba en ese momento 13 años de edad. Agar e Ismael se encuentran entonces en el desierto en dirección hacia Egipto, pero los rigores del viaje ponen en peligro la vida de Ismael lo que hace que su madre Agar implore a Dios por ayuda. Es entonces aquí cuando Dios a través de un ángel le promete a Agar que Ismael también será el padre de una nación "que llegará a ser tan numerosa como las estrellas en el cielo". En el Judaísmo encontramos también semejante promesa sobre el futuro que le deparará a Isaac, expresada en otras circunstancias muy especiales.

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....Paz


Paz es uno de
los Nombres de Dios
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Libertad
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Los Cinco Pilares
del Islam

El poder de abstracción
es la luz del alma

INTRODUCCION

Shiitas oran ante la mezquita de Al-Kayim en Bagdad. Este grupo representa el 15 por ciento de la población mundial musulmana, en Irak llega su representación hasta el 60 por ciento de los habitantes de ese país.
Vienen en cientos de miles. En avión desde Marruecos e Indonesia, desde Alemania y también desde las lejanas Islas Fidji, con el automóvil desde Irán o Pakistán, todos llegan en el mes de la peregrinación a la Meca, el lugar más sagrado para los musulmanes ..."propagen a los hombres mi convocación a la peregrinación (Jadsh)....", vigésima segunda Sura (capítulo) del Corán. "Vendrán a pie o cabalgando sobre sus animales. Vendrán desde todas las distancias de los cuatro pasajes (direcciones)". Y es así que vienen al desierto de la Arabia Saudita por lo menos una vez en sus vidas, como le exige el Islam a sus fieles. Cinco veces al día rezan los musulmanes en dirección a la Meca, en dirección a la ciudad natal del Profeta Mohamed y del lugar sagrado de la religión, independientemente del lugar donde vivan en el mundo. Sesenta días después del final de la celebración del Ramadán, rodean según el ritual, siete veces la Kaaba en el patio interno de la gran mezquita. Desde el comienzo de la revelación del Corán al Profeta, se considera este cubo cubierto por un manto de tejido negro como la casa de Dios. Cada peregrino piadoso debe verlo con sus propios ojos. El Jadsh (peregrinación) es una tradición antígua. Al principio cada tribu de beduínos nómadas veneraban a sus propios dioses que eran temidos y exigían sacrificios.

El calendario dividía al año en doce meses de los cuales cuatro eran sagrados, entre ellos el mes para el Jadsh, la gran peregrinación. Miles viajaban en esta ocasión hacia la Meca, igual para cualquier dios que junto a Allah adoraban normalmente. Rodeaban a la Kaaba, piedra maciza de granito que se encuentra en el medio de la ciudad, cubierta por finas telas para la ocasión.

Según la tradición, esta reliquia se trataba de un jacinto blanco que debido a los pecados de la humanidad se volvió negro. En realidad se trata de un meteorito que es venerado como una ofrenda del cielo.

La tribu de los curaítas gobernó durante el siglo sexto a la ciudad de Meca. Su líder fué Abd al-Muttalib, padre de 16 hijos. Su preferido, Abdallah, junto con su esposa Amina, procrearon a un niño llamado Mohamed. Abdallah murió antes del nacimiento de su hijo, pero Abd al-Muttalib llevó a su pequeño nieto en el primer día de su vida -el 12 del primer mes de primavera del año 570- con mucho orgullo a la Kaaba que era entonces custodiada por su tribu. Cuando Mohamed contaba con 4 años de edad, cuenta la tradición que se le aparecieron dos ángeles vestidos de blanco quienes cortaron su pecho y frotaron su corazón con nieve. La madre reaccionó con tranquilidad al escuchar este relato, ella supo que su hijo estaba destinado a llevar una vida fuera de lo común.

Mohamed se ocupó de los pobres y los oprimidos, aunque también estuvo en contacto con el mundo de los ricos comerciantes. El joven viajó en caravanas que supuestamente se desplazaron hasta Siria. Se casó varias veces y tuvo numerosos hijos. Algunos años después sufre en su ciudad natal una gran crisis existencial. Mohamed sintió cómo el despiadado afán de riquezas le rodeaba en el mundo que vivía. Con cuarenta años de edad buscó orientación espiritual y refugio en la meditación. Peregrinó a través de acantilados hacia el monte Hira al norte de la ciudad. Allí encontró una cueva que tenía un piso recubierto de arena dorada. En la vigésima sexta noche del mes de Ramadán en el año 610 (los musulmanes le llaman "la noche del destino") oyó una voz que le ordenó: "recita!" Mohamed dudó, sin embargo el Angel Dschibril (Gabriel en árabe) insistió hasta que se formaron las palabras: "Deja saber, el nombre de Tu Señor, que creó, que creó a los hombres de un embrión.

El Domo de la Roca, también conocido como la Mezquita de Omar, se encuentra en Jerusalem y se considera, luego de la Meca y Medina, como el tercer lugar más sagrado del Islam. La cúpula sagrada se levanta sobre una piedra desde la cual el Profeta Mohamed ascendió al cielo conducido por el Angel Gabriel.
Deja saber, que Tu Señor es el generosísimo que a través de la escritura ha enseñado, ha enseñado a los hombres, lo que no sabían". Después, según reporta Mohamed, "era como si la escritura estuviera grabada en mi corazón". Las cinco líneas de estos versos iniciales se encuentran en el Corán, libro sagrado del Islam revelado al Profeta por Dios, en períodos sucesivos a través del angel Gabriel. La palabra Corán proviene del árabe "qar´a" que significa leer o exponer. Este significado bivalente tiene un propósito: Mohamed recibió y recitó palabras de origen divino: forma de la verdad eterna que va más allá de la comprensión humana. El Corán comprende 114 capítulos, las Suras y estas se dividen en "ayat" -versos- que significan "señales" o "maravillas". Al principios las Suras fueron transmitidas en forma oral, después los escribas se encargaron de compilarlas. A mitad del siglo séptimo se completó la compilación, pero es difícil darle una estructura definida: el libro sagrado del Islam narra muy pocas historias como se pueden conseguir en la Biblia, no tiene una temática y tampoco un orden cronológico. Algunas Suras hablan de Dios en tercera persona, otras en la primera persona, singular o plural. Cada Sura empieza con una llamada: "En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso".

Mohamed recibió el Corán durante un período de 22 años y se empeñó en alejar a los hombres de los pensamientos paganos y materialistas. Predicó que sólo existe un Dios, Allah, el Creador y Señor del universo, el Juez de la humanidad. El Profeta condenó la usura y defendió los derechos de los huérfanos, viudas y pobres. Muchos habitantes de la Meca se le opusieron. Sin embargo, su tribu, que tenía el control sobre la Kaaba trajo riqueza y prestigio a la ciudad, sin embargo su tio, quien era líder del clan, le aconsejó silencio pero sin éxito. En consecuencia poco tiempo después los opositores persiguen a Mohamed y a su pequeño grupo de seguidores.

Una noche, según cuenta la tradición, galopó Mohamed el Profeta a cuestas de uno de los caballos del Angel Gabriel hacia el cielo, desde Jerusalem, a 800 kilometros de distancia de la Meca. Mohamed observó desde la altura hacia el lugar del templo que se encontraba abajo, donde Abraham, Moisés, Jesús y otros profetas le daban la bienvenida ofreciéndole vino, agua y leche. Mohamed escogió la vasija con leche, símbolo del camino medio entre el ascetismo y el libertitaje.

Musulmanas en oración. Según la enseñanza de Mohamed, la oración en comunidad (salat) concede una mayor bendición que la oración solitaria (du´a).
Los creyentes remontan el minarete de 52 metros de alto en Samarra, Irak. Su mezquita se construyó entre 847 y 861 con barro y piedras. Fue considerada en aquel entonces como el recinto islámico sagrado más grande del mundo. El minarete fué dañado en gran manera a principios de abril del 2.005 a raiz de una explosión.
El Angel Gabriel condujo a Mohamed desde el Monte del Templo hacia el cielo. Allí le saludó Dios y le anunció que piadosamente debía rezar 50 veces al día. En su camino de regreso Moisés le indica que este mandamiento de Dios ya con cinco oraciones diarias se cumple. Este viaje fué el punto místico máximo en la vida del Profeta haciéndole entrar en la comunidad de profetas judíos y cristianos. Para las tres religiones es Jerusalem una ciudad muy santa. Mientras que las personas en la Meca deseaban expulsar a Muhammed de la ciudad, los líderes de Yathrib reconocieron el mensaje de paz y justicia de la buena nueva y es así que invitaron al Profeta en su oasis donde vivían judíos y árabes juntos, pero con desconfianza. Junto con un amigo Mohamed regresa a la Meca (que después llegaría a llamarse Medina), en forma desapercibida: "Madinat an-Nabi", la Ciudad del Profeta. El calendario musulmán comienza con este hecho en el año 622. Mohamed erigió allí un gran edificio con un patio, con ocho troncos de palmeras como columnas y un techo de hojas de palma que se conoce como la primera mezquita. Una parte del atrio fué por él reservado para los pobres y desvalidos. Al principio enseñó a sus seguidores, igual como los judíos, a rezar en dirección a Jerusalem. Con esto tuvo la esperanza de que los judíos llegarían con el tiempo a aceptarle como profeta. Al no ocurrir esto, las siguientes revelaciones hicieron incapié en el significado de la Meca como ciudad sagrada. Desde entonces se dirigen los musulmanes (musulmán: el que se somete) durante sus rezos hacia la Meca, lugar de nacimiento de Mohamed. La ciudad y su Kaaba son el centro religioso y geográfico del Islam. Medina, donde Muhammed sólo vivió, era no más que un oasis rodeado de montañas. El Profeta expresó sin embargo la existencia de un mundo islámico mucho mayor. El Profeta envió supuestamente embajadores hasta Yemen, Abisinia, Egipto, Persia y Bizancio a fin de ganar seguidores. Con la Meca mantuvo aún relaciones difíciles. Cuando se conoció que deseaba atacar a las caravanas que se encontraban de viaje en Gaza, marcharon entonces 1.000 habitantes de la Meca para defenderlas. Muhammed se encuentra con estas tropas en los manantiales de Badrab. Durante toda la noche sus 300 hombres recitaron el Corán y al día siguiente la pequeña tropa derrotó a la mayoría proveniente de la Meca. La Batalla de Badrab en el año 624 se convirtió en un punto de referencia en la historia del Islam. Cuatro años después los habitantes de la Meca tuvieron que someterse y Muhammed pudo conducir a 2.000 peregrinos a la Kaaba. Montado en un camello la rodeó siete veces y tocó cada vez la piedra negra con su cayado, acto seguido, ordenó la destrucción de los 360 ídolos politeístas: "La verdad ha llegado, y lo superfluo ha partido". A partir de este momento no existen en los centros islámicos estatuas o pinturas de cualquier cosa que pueda considerarse como ídolo.

Con la ayuda de alianzas y conquistas Mohamed consiguió la unión de la mayoría de las tribus de la península arábica en una "Umma", la comunidad del Islam. Pronto llegó la religión a contar con 30.000 seguidores. Ella indicó el camino para una nueva moral, rompió el círculo vicioso de la venganza de sangre y prometió la recompensa celestial para aquellos que llevaran una vida virtuosa.

Cuando el Profeta, con 62 años de edad, estaba a punto de morir, pronunció en el regazo de su mujer las últimas palabras: "Dejame encontrarme con el amigo, el Altísimo del paraíso!". La tradición cuenta que Gabriel con su séquito de ángeles entraron al recinto y pidieron permiso para llevárselo. Mohamed dió el permiso: "la paz sea contigo apostol", le desearon sus amigos. Esta oración es repetida desde entonces por todos los fieles que visitan su tumba en Medina. En su discurso de despedida Muhammed indicó los deberes de los musulmanes, compilados en un código de conducta conocidos como los cinco pilares del Islam. El primer pilar se llama "shajada" que significa dar testimonio de la fe: "Yo creo que no existe otro dios más que tú Allah, y doy testimonio que Muhammed es tu Profeta". La pronunciación de este testimonio de la fe es la única condición previa para el reconocimiento del Islam. La oración o adoración "salat", es el segundo pilar, para ello los musulmanes se preparan con rituales de purificación con agua, pero cuando no hay agua disponible utilizan entonces arena. Los fieles se inclinan y se postran y vuelven a levantarse. Muchas veces repiten el ciclo varias veces, también se mantienen sentados o arrodillados. Mohamed propuso el viernes como el día de la consagración colectiva. El tercer pilar es el "zakat" que significaba originalmente purificación, pero que ha venido a describir más bien el acto de dar limosnas. La mayoría de los musulmanes dan el 2,5 por ciento de sus ingresos para ofrecer caridad a pobres y familiares necesitados. El ayuno en el mes de Ramadán "saum" es considerado por los fieles como el cuarto pilar. En este tiempo evitan durante el día comer, beber y mantener relaciones maritales a fin de meditar sobre sus pensamientos y la conducta, al caer la noche se procede con una comida festiva. El quinto pilar es el "Jadsh", la peregrinación a la Meca: "cuando rodeas a la Kaaba y te le acercas, te sientes como un riachuelo que desemboca en un gran río" describe así su experiencia religiosa el sociólogo y filósofo iraní Alí Shariati ..."como llevado por una ola pierdes el suelo bajo tus pies ... esto es el amor absoluto, en su punto máximo". Al segundo día del Jadsh viajan los peregrinos, vestidos en ropajes blancos, hacia el este, hacia el valle de Arafat donde Muhammed llevó a cabo su última prédica, desde allí pueden subir al Monte de la Misericordia. Al tercer día arrojan guijarros a tres obeliscos que simbolizan a Satanás. Al cuarto día se ofrece un animal en sacrificio, el Jadsh finaliza con una última vuelta a la Kaaba. En el año 1.950 se calculó que unas 100.000 personas realizaron la peregrinación, en los años ochenta la cifra llegó a un millón y actualmente peregrinan cada año más de dos millones de fieles hacia la Meca.
En Istanbul los místicos islámicos (sufis) giran sobre sí mismos hasta llegar con ayuda de ello al éxtasis. Estos místicos pertenecen a la Orden de Mevlana.
Ricos ornamentos decoran esta pared que se encuentra en el palacio real de la ciudad marrocana de Fés. Después que el Profeta destruyó 360 ídolos en la Meca, existe la prohibición en el arte islámico, de representar cualquier figura. Esto dió origen al desarrollo de complejas formas abstractas y la estilización de la ortografía árabe con un alto sentido artístico.
Los sucesores de Mohamed fueron los califas que se consideraron a sí mismos comos los observantes de la Jijad (vocablo que significa compromiso o esfuerzo, pero también interpretado y conocido en el mundo occidental como "guerra santa"), a fin de combatir la maldad y llevar el señorío justo del Islam a todo el mundo. Los musulmanes conquistaron Siria y Palestina y acabaron con el reino de los sasánidos (imperio persa - Irán). El tercer califa, Othman ibn Affa, trató de organizar políticamente al imperio islámico en expansión lo que provocó, sin embargo, la primera división. La causa fundamental era el poder y el cuestionamiento del liderazgo dentro de la familia del Profeta Mohamed, por consiguiente un sobrino de Mohamed, Alí ibn Talib, fué nombrado como sucesor, pero en la "Batalla del Camello" en Basra, comenzó una guerra civil que duró cinco años. El grupo dirigido por los seguidores de Alí, los "shia" (shiitas) formó una oposición bajo el general Muawiya en Siria. Sin embargo, una parte de los seguidores de Ali, los "karidshitas", estaban convencidos que ambos grupos poseían la verdadera creencia. En el año 661 los karishitas asesinaron al califa Muawiya. El siguiente califa gobernó una comunidad musulmana que estaba dividida en tres partes: los karidshitas, los shiitas y los sunitas de Medina. Entre los seguidores del hijo de Muawiya, Yazid, y el hijo de Alí, Hussein, se acentuó la división entre shiitas y sunitas. En el año 680 los shiitas fueron derrotados en la batalla de Kerbela. Desde entonces conmemoran cada año esta derrota con un luto de cuarenta días, teniendo como momento más importante la "ashura" en la cual los hombres llevan a cabo una pasión ritual que representa el sufrimiento que viviera su héroe, Hussein. Hoy representan los shiitas entre el diez y el quince por ciento de la población musulmana mundial. En Irán, Irak y el Líbano, en Bahrain y Aserbaidshan se encuentran representados en número importante. Una de sus ciudades sagradas es Kerbela en Irak. Después de la batalla de Kerbela, los victoriosos sunitas trasladaron el centro de poder de Medina a Damasco y de allí luego a Bagdad. Bajo la dinastía de los Abasidas la cultura islámica comenzó a florecer.

Bagdad se elevó durante cinco siglos como el centro del arte, la ciencia y la literatura. Harun ar-Raschid (786-809) obtuvo fama como el califa de las "Mil y Una Noches", colección famosa de cuentos orientales. En el año 830 se fundó la "Bait al-Hikma" -la casa de la sabiduría- que llegó a ser uno de los centros de investigación más influyentes en el mundo. Allí los científicos estudiaron los antiguos trabajos en griego y sánscrito y desarrollaron el sistema numérico decimal que hoy se utiliza. Tradujeron los trabajos de los filósofos Platón y Aristóteles, del médico Hipócrates, del matemático Euclides y del astrónomo Ptolomeo. La enciclopedia médica de Ibn Sina, también conocido en el mundo occidental como Avicena, llegó a ser una obra famosa de referencia. Abu Abdullah Mohammed bin Musa al Juarizmi (su nombre dió origen al vocablo español "guarismo" que significa signo o cifra arábica que expresa una cantidad), describió sobre tablas los movimientos del sol, de la luna y de cinco planetas.

Thabit ibn Qurra esquematizó una teoría sobre la rotación de los cuerpos celestes. A fin que los musulmanes que vivían lejos de la Meca pudieran determinar la dirección cardinal correcta para orientarse durante las oraciones, los astrónomos, cartógrafos e ingenieros musulmantes publicaron guías de bolsillo para la orientación con ayuda de las estrellas, construyendo también instrumentos portátiles para la orientación geográfica.Bagdad se elevó durante cinco siglos como el centro del arte, la ciencia y la literatura. Harun ar-Raschid (786-809) obtuvo fama como el califa de las "Mil y Una Noches", colección famosa de cuentos orientales. En el año 830 se fundó la "Bait al-Hikma" -la casa de la sabiduría- que llegó a ser uno de los centros de investigación más influyentes en el mundo. Allí los científicos estudiaron los antiguos trabajos en griego y sánscrito y desarrollaron el sistema numérico decimal que hoy se utiliza. Tradujeron los trabajos de los filósofos Platón y Aristóteles, del médico Hipócrates, del matemático Euclides y del astrónomo Ptolomeo. La enciclopedia médica de Ibn Sina, también conocido en el mundo occidental como Avicena, llegó a ser una obra famosa de referencia. Abu Abdullah Mohammed bin Musa al Juarizmi (su nombre dió origen al vocablo español "guarismo" que significa signo o cifra arábica que expresa una cantidad), describió sobre tablas los movimientos del sol, de la luna y de cinco planetas. Thabit ibn Qurra esquematizó una teoría sobre la rotación de los cuerpos celestes. A fin que los musulmanes que vivían lejos de la Meca pudieran determinar la dirección cardinal correcta para orientarse durante las oraciones, los astrónomos, cartógrafos e ingenieros musulmantes publicaron guías de bolsillo para la orientación con ayuda de las estrellas, construyendo también instrumentos portátiles para la orientación geográfica.

Jerusalem se consideró sagrada para los musulmanes debido a la ascención nocturna de Mohamed al cielo, y el acceso de los fieles a la ciudad no presentaba problemas, allí, en el Monte del Templo, donde los romanos en el año 70 d.c. llevaron a cabo la destrucción del Segundo Templo de los judíos, construyo Omar una mezquita con piedras que en parte pertenecían al Segundo Templo destruido. Esta mezquita llevó el nombre de Masdshid al-Aqsa "la Mezquita Lejana", después conocida sólamente como "Al-Aqsa". Apenas cincuenta años después el califa Abd al-Malik ibn Marwan construyó varios metros hacia el norte, una segunda mezquita conocida como "El Domo de la Roca", así llamada porque su cúpula se eleva sobre el peñazco del cual, según cuenta la tradición, Mohamed fué conducido al cielo por el Angel Gabriel.

Momento de oración en la Mezquita del Profeta en Medina. Aquí se encuentra la tumba de Muhammed. Los habitantes de esta ciudad fueron los primeros que aceptaron los dogmas del Profeta.
En la procesión de duelo por el Ajatolá Hakim, quien murió en agosto del 2.003 a raiz de la explosión de una bomba en un atentado contra una mezquita, se observa a un grupo de hombres que se flagelan con cadenas de hierro, en la ciudad irakí de Nadshaf. Los atentados de fanáticos musulmanes no se dirigen únicamente a las tropas americanas de ocupación, sino que también son el resultado de rivalidades entre sunitas y shiitas.
A partir del año 700 el Islam se diseminó por el norte de Africa hacia el occidente. En el año 711 un musulmán berberisco llamado Tariq ibn Ziyad condujo una armada de varios miles de hombres hacia una tierra más allá de un estrecho que separa al Mar Mediterráneo del Océano Atlántico. A partir de aquí, en lo que hoy se conoce como Gibraltar, los musulmanes conquistaron en menos de un siglo a la península ibérica que hasta ese momento era poblada por tribus bárbaras de visigodos e íberos. Pero más allá de los Pirineos se encontraron con resistencia: en el año 732 fueron vencidos en Tours y Poitiers por Carlos Martell. Su nieto, Carlos el Grande les hizo retroceder más allá del río Ebro. En los siguientes cinco siglos floreció en el sur de España una cultura riquísima en todos los aspectos: literatura, arquitectura, matemáticas, filosofía, medicina y astronomía principalmente. Los musulmanes, los judíos y los cristianos vivieron durante largo tiempo en relativa paz. En Córdova, el maestro Abbas ibn Firnas construyó alas mecánicas para experimentar el vuelo de personas. Ibn Rushd, conocido también por su nombre latino Averroes, contribuyó enormemente en la historia de la filosofía y escribió comentarios sobre los trabajos de Aristóteles y Platón. El apoyaba la opinión, que la religión y la filosofía seguían una misma meta, pero era el razonamiento el camino adecuado para llegar a la verdad, más que el camino de la revelación religiosa, cosa que contradecía la fe de muchos cléricos musulmanes.

Provocados por el celo religioso, los cristianos conquistaron cada vez más territorios en el sur de España. Córdoba cayó en el año 1.236, Sevilla en el 1.248. Los príncipes que residían en la imponente Alhambra en Granada, pudieron permanecer allí en el poder hasta el año 1.492, cuando los reyes católicos Isabel y Fernando entraron triunfantes en la ciudad para tomarla. Los reyes católicos emitieron en ese año el conocido "veredicto de expulsión" (conversión o la muerte, destierro), que afectó tanto a judíos como a musulmantes residentes en la península.

También gran parte de Asia llegó a estar bajo el dominio musulmán. En Bujara, Ubequistán, se fundaron escuelas superiores, al occidente de la India florecienron pequeños sultanatos. La India y Arabia ya eran socios comerciales en la época de Mohamed. La enseñanza de la nueva religión alcanzó al subcontinente hindú. En el año 1.526, la victoria del móngol Babur sobre el sultán de Delhi marcó el comienzo del reino islámico mogul, pero los conquistadores desolaron la cultura milenaria de la India. Sin embargo y a pesar de la molestia social que causó este proceso, 300 años después ya uno de cada cuatro hindúes era un musulmán. Cuando los británicos colonizaron al subcontinente, comenzó la caida del reino mogul. Como reacción al mandato colonial se produjo en toda la India una resistencia pasiva teniéndo como líder a Ghandi. Los musulmantes discutían sin embargo, si debían unirse a la resistencia como hindúes o como budistas, o fundar más bien un propio estado. Esta gran tensión originó una división y el 4 de agosto de 1.947 se separa de la India en forma oficial el estado musulmán que hoy es conocido como Pakistán.

Desde el siglo 12 los comerciantes árabes tenían el señorío de las vías marítimas. Navegaban desde Africa y el Medio Oriente por todo el Mediterráneo, fundaron comunidades y comerciaban con pimienta, clavo de olor, madera de sándalo y oro. En el siglo 16, cuando los portugueses llegaron al reino insular de Indonesia encontraron allí siete sultanes establecidos. Hoy viven en Indonesia más musulmanes que en cualquier otro país del mundo: más de 180 millones de personas que representan el 87 por ciento de la población. En la Edad Media, mientras el Islam se diseminaba en las periferías, las rivalidades por el poder debilitaban al país natal. Los nómadas que apenas se habían convertido en sunitas, viajaban hacia Irán. Desde Isfahan salieron en el año 1.055 rumbo Bagdad para conquistarla. Luego consiguieron el control sobre territorios en Armenia, en el sur de Turquía así como en Siria, Palestina y Egipto. De Europa vinieron los Cruzados a fin de acabar con la tierra sagrada de los musulmanes, con enfrentamientos cruentos contra el oriente que duraron unos 200 años. Sólo después de siete Cruzadas cayó en el año 1.291, el último bastión cristiano, la ciudad de Akko en el actual Israel. Hacia finales del siglo 13 los turcos tomaron el poder en el oriente. Ertugrul Ghasi se desplazó a través de Bulgaria, Macedonia y el norte de Grecia. Su hijo Otoman I (del cual toma el nombre una nueva dinastía) y su nieto Orhan amplían el imperio. En el año 1.389 el hijo de Otoman, Sultan Murad I, venció a los serbios en la batalla que se libró en la provincia de la hoy conocida Kosovo. El reino bizantino perdió poder y se redujo, y en el año 1.453 Mehmed XI conquistó la capital: la Constantinopla cristina se convirtió en la musulmana hoy conocida Istanbul. Bajo Suleiman el Magnífico (1.520 - 1.566) se expandió el reino otomano desde Algeria hasta la ciudad de Krim en la costa del Mar Negro, y desde Turquía hasta el Mar Caspio. Una última fase de expansión llevaron a los turcos hasta Viena donde fueron sin embargo derrotados en el año 1.683.

Fracasos militares en Europa del este y en el Cáucaso sacudieron al reino turco en el siglo 19. A causa de la derrota en la I Guerra Mundial el reino turco terminó por caer. En el año 1.922 se fundó la república turca que sustituyó al último califa dos años después. Pero todavía tuvo el Islam mucha influencia, estando a su vez bajo la influencia del imperio otomano. Distinto a como era en Turquía, que después de la I Guerra Mundial fué reformada por Kemal Ataturk, no se presentó en el Islam separación alguna entre la vida pública y privada, entre estado y religión. La palabra de Allah era valedera para todos los aspectos de la vida. Una alta autoridad religiosa o un dogma central no puede ser identificado definitivamente, todo lo contrario: diferentes maestros formulaban con frecuencia interpretaciones del Corán muy distintas. Una constancia (fatwa) emitidas por algunas escuelas religiosas no son necesariamente valederas para toda la población musulmana.

Hoy se consideran como musulmanes y reconocen a Mohamed como su profeta, a millares de personas en el mundo entero, representando estos el 20% de la población mundial. El Islam está, después del Cristianismo, en el segundo lugar que ocupan las religiones con más seguidores en el planeta. Su ideología se interpreta y asocia por el mundo occidental casi siempre con el fundamentalismo, pero no todos los musulmanes son fundamentalistas. Este problema se ha acentuado a raiz del atentado del 11 de septiembre del 2.001 en Norteamérica, que causó un hondo trauma y mostró al mundo el alcance de la violencia por motivo religioso. Sin embargo, sólo una pequeña minoría de los musulmanes acepta al terrorismo como vía para imponerse en el mundo. El Islam moderno es una confesión vivaz con muchas variedades en su forma de expresión y es así como en el caso de las personas religiosas de otras confesiones, también los musulmanes tratan de adaptarse a las nuevas condiciones y exigencias de la vida y la realidad actual, que muchas veces están en contradicción con sus valores morales y tradiciones antiguas. Muchos de ellos que están a favor de un cambio son personas muy cultas. Los intentos de implementar reformas en el derecho islámico se observan en la proliferación de escuelas islámicas, bancos, grupos de estudiantes, medios y hospitales. La pregunta que se plantea, sobre la posibilidad de implantar una democracia islámica es todavía un debate abierto que se lleva a cabo dentro de las comunidades musulmanas en forma de una gran controversia. Los críticos ven en la implementación de una democracia ninguna posibilidad. Los optimistas reconocen en las enseñanzas de Mohamed y sus seguidores un ideal democrático que puede ser utilizado como ejemplo y modelo en el mundo de hoy: hombres y mujeres, pobres y ricos, todos estaban considerados iguales y con justicia en las enseñanzas del Profeta, reunidos en la fe a Allah, su único y el único Dios.

En la ciudad de Mina, en Saudi Arabia, los musulmantes llevan a cabo durante la perenigración, el rito de arrojar piedras contra un obelisco para simbolizar así la lapidación de Satanás.

LA RUTINA DIARIA DEL MUSULMAN

Cinco veces al día, al amanecer, al mediodía, a la tarde, al anochecer y en la noche los Muezines llaman a los musulmanes a la oración: "Vengan y recen, vengan a sanarse, no hay otro dios que Allah". En las mezquitas, en el trabajo y en el hogar se interrumpe lo que se esté haciendo y se procede a rezar. En algunas culturas las mujeres rezan solas en su casa mientras los hombres van a la mezquita. Antes de rezar, el musulmán procede a lavarse según el rito: rostro, manos, brazos y pies. La mayoría de las mezquitas tienen fuentes destinadas para ello. En una gran sala, muchas veces extendida con un patio grande, se colocan los creyentes en filas, dirigiéndo su mirada hacia el Minrab que es un rincón ricamente adornado que muestra en qué dirección se encuentra la Meca. Un Imán dirige a los fieles durante el servicio de oraciones. La recitación de los versos del Corán es acompañada con inclinaciones de rodillas. Cuando la mezquita está llena se utilizan entonces las aceras que la rodean y para ello se colocan alfombras en las que los hombres rezan e inclinándose a la derecha y a la izquierda, desean al que tienen al lado las bendiciones que predicó Mohamed. Al final se retiran deseándose nuevamente la paz y la bendición de Dios. El día viernes se observa en la mayoría de los países islámicos como el día de la consagración, cuando se procede a cesar del trabajo y mantener cerrados los negocios y tiendas. Luego de la oración en la mezquita, los creyentes se preparan a escuchar la prédica de un Imán o de otra persona letrada. Ellos aclaran el significado de los versos del Corán e interpretan su utilización en la vida diaria actual. Tan pronto el niño musulmán pueda hablar, aprende las oraciones sagradas en árabe de forma intensiva. La fórmula "Bismillahi r-rahmani-r-rahim" (En Nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso), que se encuentra la principio de cada Sura del Corán, se evoca para darle a cada día un sentido espiritual. Los musulmanes observantes pronuncian estas palabras cuando comienzan un nuevo negocio, una comida, un viaje, una visita o cuando entran a un recinto. Para cada cita del Profeta, tanto si es pronunciada o escrita, sigue siempre la expresión: "Dios le bendiga y el otorge bien". [ regresar al índice ]

QUE ES EL ISLAM?

El conocimiento de Dios, la creencia en El y someterse a Su Ley constituyen el genuino fundamento del Islam. La palabra Islam se deriva de la raiz árabe SLIM que significa, entre otras cosas, paz, pureza, sumisión y obediencia. De la misma raiz SLIM deriva la palabra SALAM que significa paz. Igualmente MUSLIM (Femenino Muslima) y ASLAMA pertenecen a la misma raiz, esta última palabra significa "sometimiento". En el sentido religioso la palabra Islam significa sumisión a la voluntad de Dios y obediencia a su Ley. La relación entre los significados original y religioso de la palabra es fuerte y clara. Sólo a través de la sumisión a la voluntad de Dios y por la obediencia a su Ley el musulmán puede alcanzar el estado ideal de paz y pureza exigidos en el Islam.

El nombre "mahometismo" no es correcto para describir al Islam ni tampoco "mahometano" para llamar al musulmán. Los musulmanes rechazan y se oponen al uso de estas palabras. Dentro del concepto islámico, el Islam no fué fundado por Mohamed sino que representa la última fase de evolución religiosa. El fundador original no es otro que el propio Dios y la fecha de la fundación se remonta a la edad de Adán. Se sostiene que el Islam ha existido, en una forma u otra, ya desde el comienzo de la humanidad y continuará existiendo hasta el fin de los tiempos.

El concepto de Dios en el Islam Le describe como el más compasivo y misericordioso, el más amante y el más preocupado por el bienestar del hombre. Pleno de sabiduría e interés por Sus criaturas, Su voluntad es una voluntad de benevolencia y bondad y cualquier ley que El prescribe debe redundar en el máximo beneficio de la humanidad.

El apego a la ley musulmana se fundamenta en el ejemplo siguiente: "...Cuando los pueblos civilizados se rigen por las leyes de sus países, se les considera ciudadanos serios y miembros honrados de sus respectivas sociedades. Ninguna persona responsable diría que esos pueblos pierden su libertad por obedecer sus leyes. Ningún ser racional pensaría o creería por un momento que esos pueblos cumplidores de la ley son fatalistas y débiles. Igualmente, la persona que se somete a la voluntad de Dios, que es una buena voluntad, y obedece la ley divina, que es la mejor, es una persona seria y honrada. La sumisión a la buena voluntad de Dios no elimina ni anula la libertad individual, sino libera la mente de las supersticiones y la llena de verdad, libera el alma del pecado y el error y la fortalece con bondad y pureza, libera al ego de vanidad y codicia, de envidia y tensión, de temor e inseguridad, libera al hombre del sometimiento a falsas deidades y bajos deseos, y despliega ante él los hermosos horizontes de bodad y excelencia..." La sumisión a la buena voluntad de Dios, junto con la obediencia a Su Ley, constituye la mejor salvaguarda de la paz y la armonía que permite al hombre establecer la paz entre sí y su prójimo por un lado y entre la comunidad humana y Dios por el otro.

El concepto de sumisión a la Ley es tan amplio, que abarca a todos los elementos de la naturaleza y a todas las leyes físicas ya que cualquier fenómeno de origen no humano está administrado por leyes divinas. Esto hace que todo el mundo físico obedezca necesariamente a Dios y se someta a sus leyes, lo que a su vez significa que se "encuentra en un estado del Islam" o que "es musulmán" que dentro del concepto representa "La Sumisión".

Dado que el Islam significa sumisión a la buena voluntad de Dios y obediencia a Su Ley, y dado que esto es la esencia del mensaje de todos los enviados elegidos por Dios, un musulmán acepta todos los profetas anteriores a Mohamed sin discriminación. Cree que todos esos profetas de Dios y sus fieles seguidores fueron musulmanes y que su religión fué el Islam (Corán 2:128-140; 3:78-85; 17:42-44; 31:22; 42:13).

Mohamed no es en sí un objeto de adoración. El fué un mortal igual a los numerosos que le precedieron. Según el Islam la condición de profeta es una de las más altas para un ser humano y el mayor tributo a la humanidad. Los musulmanes creen que Mohamed fué el últino, no el único profeta que reforzó el mensaje eterno de Dios a la humanidad. Este mensaje fué revelado por Dios a muchos profetas de distintas naciones en tiempos diferentes, incluyendo a Abraham, Ismael, Isaac, Moisés, David, Jesús y el mismo Mohamed, todos ellos respetados por el musulmán sin ningún tipo de discriminación. El Corán llama a Abraham y a todos los profetas auténticos musulmanes y designa a sus religiones por uno y el mismo nombre, el Islam. De ahí que el musulmán no sea sólo un discípulo de Mohamed exclusivamente, sino que sigue también a Abraham, Moisés, Jesús y al resto de todos los enviados de Dios.

Por último, la palabra Allah significa en el Islam, simplemente pero con el mayor énfasis, el Uno y el único Dios eterno, Creador del universo, Señor de todos los señores y Rey de todos los reyes. El único pecado imperdonable en el Islam es el de creer en alguna deidad junto con o al margen de Dios. La oración diaria más común entre los musulmanes es "en el nombre de Dios, el más compasivo, el más misericordioso". [ regresar al índice ]

BREVE CRONOLOGIA

Hacia el año 570 d.c. El Profeta Mohamed nace en la Meca
610 - Mohamed recibe la primera revelación
613 - Mohamed comienza su predicación en la Meca
622 - Debido a persecuciones en la Meca, Mohamed emigra hacia Medina
630 - Mohamed conquista la Meca y establece a la Kaaba como lugar sagrado central
632 - Mohamed muere en Medina, reconocido como lider de toda la península arábica
638 - Jerusalem es conquistada
después del 650 d.c. Primeras divisiones en el Islam tienen como consecuencia el origen de los dos grupos
que hoy se conocen: Sunitas y Shiitas.
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EL ISLAM EN CIFRAS

ALLAH

El elemento central del Islam es "Tauhid", palabra árabe que significa "Unidad". El Islam es una religión monoteísta que reconoce a Dios único sobre todas las cosas. Para entender el concepto de Dios en el Islam debemos partir de la idea, que el hombre representa sólo una porción muy pequeña del universo, pero si él llegara a existir por accidente o por un simple azar, toda su vida estaría basada en la casualidad y su existencia carecería de sentido. Pero ningún hombre sensato puede concebir esta vida como carente de significado y ningún ser racional dejaría su existencia a merced de un hado fluctuante. Todo ser humano razonable trata de hacer su vida tan significativa como sea posible. Los individuos, los grupos y las naciones programan el curso de su acción en este mundo, y todo plan minucioso es realizado para producir un efecto deseado.

La existencia del hombre como consecuencia de un plan mayor puede evidenciar la existencia de una Voluntad Diseñadora detrás de nuestra existencia material, una Mente Unica que hace reales las cosas y las mantiene en ordenada interacción y movimiento. Se entiende así que los secretos del universo y la vida son demasiado grandes para ser sólo el producto de un accidente casual o de un simple azar. Por lo tanto, debe existir una Gran Fuerza en acción para mantener una estructura y un orden que permita la vida.

El musulmán reconoce a Allah o Dios como este Artista. Le llaman Dios porque el es el Creador y el principal Arquitecto del mundo, el Origen de la vida y el Proveedor de todas las cosas que existen. No es un hombre porque ningún hombre puede crear o hacer otro ser humano. No es un animal ni tampoco una planta. No es un ídolo, ni una estatua de determinado tipo, porque ninguna de estas cosas puede hacerse a sí misma ni crear nada más. No es una máquina. No es el sol, ni la luna, ni ninguna otra estrella, porque estas cosas están controladas por un gran sistema y están hechas por alguien distinto a ellas. Es diferente de todas estas cosas porque es El Hacedor y Conservador de todas ellas. El hacedor de algo debe ser diferente y mayor que la cosa que hace. El musulmán conoce también que nada viene a la vida por sí mismo y que el mundo maravilloso no se creó así no más ni surgió por accidente.

El Hacedor y el Mantenedor del mundo, el Creador y el Proveedor del hombre, la Fuerza activa y el poder eficaz de la naturaleza son todos Uno y El Mismo a quien se conoce como Allah o Dios. El Sagrado Corán dice: "Dios fue quien os creó la noche, para que reposárais en ella, y el día luminoso, para vuestros quehaceres. Ciertamente, Dios es graciable para con el hombre ... Dios fué quien os creó la tierra como una cuna y el cielo como techo y os configuró y proporcionó vuestras estampas y os agració con todo lo bueno. Tal es Dios, vuestro Señor. ¡Bendito sea Dios, Señor del universo! ¡El es el viviente! ¡No hay más Dios que El! Invocadle, pues, con sincera devoción, ¡Alabado sea Dios, creador del universo!" (Corán, 40:61-65). El Supremo Maestro de todo el mundo y el Creador de todo es Allah (Dios). Es tan grande y distinto de los demás seres que el hombre sólo puede conocerle a través de la reflexión y la meditación. El existe en todos los tiempos y Su gran poder está en acción en todos los lugares del universo. El musulmán tiene como fundamento que la creencia en Dios y en Su Gran Poder pueden dar a la humanidad la mejor explicación posible de muchos hechos misteriosos de la vida y es, el mejor camino para llegar al verdadero conocimiento y el perfeccionamiento espiritual, el sendero recto al buen comportamiento y a la moral fime, la guía más segura a la felicidad y la prosperidad.

Para el musulmán, Allah no es solo un concepto sino que participa de la vida del creyente en muchos aspectos. Allah es altivo y supremo, pero está muy cerca de las gentes piadosas; El responde a sus plegarias y les ayuda. Ama a las personas que Le aman y perdona sus pecados. El musulmán confía que El les da paz y felicidad, saber y éxito, vida y protección, que acoge a todos los que desean estar en paz con El y nunca rechaza a ninguno. Allah otorga las cosas que le son útiles al hombre para esta vida además de darle dignidad e inteligencia, honor y respeto. Su misericordia proporciona esperanza y paz, valor y confianza. Allah nunca olvida al hombre ni lo abandona. El ha enseñando el camino recto al enviar Sus mensajeros y maestros, libros y revelaciones -todo ello concebido para ayudar y guiar al hombre- y dentro de este marco se considera que Mohamed es el último Mensajero de Dios y el libro más autentico que existe es el Corán. [ regresar al índice ]

Mohamed, EL ULTIMO Profeta

Abul Kasim ibn Abd-Allah mejor conocido como Mohamed (Muhammad) nació en Meca en el año 570 d.c. Hijo del mercader Abd-Allah y de su mujer Amina. Hacia el final del Ramadán del año 610 recibió Mohamed la revelación mientras se encontraba en una cueva en la que se acomodó para dormir una noche: la "Noche del Destino". Durante el sueño ocurre la primera revelación. Al despertar y salir de la cueva oyo Mohamed una voz que desde el cielo le habló: "Mohamed, tu eres el escogido de Allah y Yo soy Gabriel". Mohamed vió en el horizonte a un angel impresionante. Al principio sólo supieron de esta revelación los muy allegados al Profeta, dos años después, en el 612, recibió el Profeta nuevamente otra revelación: "Oh profeta, da a conocer lo que el Señor te ha revelado. Si no lo haces, no habrás cumplido con tu tarea...". A partir de entonces comienza Mohamed con su predica oficial en Meca, dirigiendose al público todos los días en la Kaaba y predicando la Unidad y el Poder de Dios a la que todos los creyentes deben someterse (Islam). Posteriormente recibió Mohamed mas revelaciones que fueron entonces mucho más tarde compiladas en lo que hoy conocemos como los versos del Corán.

El propio Mohamed afirmó que era el último profeta de Dios. A lo largo de su vida Mohamed fue conocido como hombre sincero, honrado y sumamente modesto que tuvo como máximo ideal y meta en su vida propagar la verdad de Dios. El triunfo no lo deterioró, la victoria no relajó sus excelentes virtudes y el poder no corrompió su carácter, siempre coherente e inaccesible a cualquier noción de gloria o beneficio personal. Cuando Mohamed murío, el Islam y el Corán estaban completos y la comunidad de creyentes se encontraba firmemente establecida.

El decreto divino de que Mohamed es el último profeta se basa en la autenticidad pura y original del Corán con sus enseñanzas aplicadas a cada situación, edad y persona. El Islam trasciende fronteras y atraviesa barreras de raza, color, edad y condición de riqueza o prestigio. El ideal del Islam es asegurar la igualdad y la fraternidad, la libertad y la dignidad como la clase de ayuda que El siempre ha prestado al hombre desde los albores de la humanidad. El musulmán considera que con Mohamed y el Corán ha culminado la evolución religiosa, terminando así la etapa histórica de los profetas para demostrar al hombre que es posible madurar por su propia iniciativa, dar a la ciencia una oportunidad de obrar correctamente y explorar el vasto dominio de Dios, proporcionar a la mente la posibilidad de reflexionar y profundizar en los grandes misterios permitiendo al hombre seguir evolucionando espiritualmente por sí mismo bajo la guía del Corán. [ regresar al índice ]

EL CORAN Y SU SABIDURIA

Para el musulmán, el Corán es el mayor don otorgado por Dios a la humanidad, y su sabiduría es única. El propósito de la Escritura es conservar las revelaciones anteriores y restaurar la verdad eterna de Dios, guiar a la humanidad por el camino recto y estimular el alma humana, despertar la conciencia e iluminar la mente de los hombres.

El Corán es la palabra de Dios revelada a Mohamed a través del Santo Espíritu Gabriel. Los contemporáneos de Mohamed han sido considerados como los mayores maestros de la literatura árabe, pero al final no pudieron producir nada similar al Corán, en contenido o estilo. Mohamed carecía de estudios formales y nunca lo ocultó. Su mayor mérito estriba en que fue un analfabeto que se elevó entre analfabetos para enseñar a todos los hombres, instruidos y no instruidos, el auténtico mensaje de Dios. Este último punto es fundamental al considerar al Corán como la palabra de Dios.

El Corán que se emplea hoy es el mismo libro que recibió y enseñó Mohamed. Fué revelado en porciones, gradualmente y siempre en orden. El nombre Corán (voz que deriva de la árabe para "lectura"), indica que fue un Libro desde sus comienzos (Corán 2:2; 4:41-42).

Durante la vida de Mohamed hubo expertos escribas y autorizados registradores y compiladores de las Revelaciones. Cuando Mohamed recibía un versículo o un pasaje, ordenaba inmediatamente a sus escribas que los registraran bajo su supervisión. Todo cuanto registraban era objeto de comprobación y autenticación por el propio Profeta. Se revisaba cada obra y se ponía en orden cada pasaje.

Cuando terminaron las Revelaciones, los musulmanes poseían muchos registros completos del Corán. Eran recitados, memorizados, estudiados y utilizados en cualquiera de los usos y costumbres diarios. Cuando surgía una diferencia, la duda era sometida al Profeta para que resolviera el asunto, tanto si guardaba relación con el texto, con el sentido, o con la entonación.

Después de la muerte de Mohamed, el Corán había sido ya registrado en muchas memorias musulmanas y en numerosas tablas. Pero esto no satisfizo a Abu Bakr, el primer Califa, que temía que la muerte de gran número de memorizadores en el campo de batalla, pudiera tener como consecuencia serias confusiones sobre el Corán. Abu Bakr consultó el caso con las principales autoridades y confió a Zayd Ibn Thabit -primer escriba de las Revelaciones de Mohamed- que recopilara un ejemplar ordinario y completo de la Escritura, en el mismo orden que autorizó el Profeta. Esto se llevó a cabo con la ayuda y supervisión de los compañeros de Mohamed. La versión final completa fue comprobada y aprobada por todos los musulmanes que habían escuchado el Corán en los propios labios del Profeta. Esto se hizo dos años después de la muerte de Mohamed.

Durante el Califato de Uthman, unos quince años después de Mohamed, se distribuyeron en abundancia ejemplares recopilados del Corán en los nuevos territorios que entraron en contacto con el Islam. La mayoría de los habitantes no habían visto ni oído a Mohamed. A causa de factores regionales y geográficos leían el Corán con acentos ligeramente diferentes. Esto dió origen a diferencias que produjeron disputas entre los musulmanes. Uthman intervino rápidamente para resolver la situación y tras consultar con las principales autoridades constituyó un comité de cuatro hombres formado por los primeros escribas de las Revelaciones. Todos los ejemplares en uso fueron recogidos y sustituidos por una copia común, que se utilizaría con arreglo al acento y dialecto del Quraysh, el mismo acento y dialecto de Mohamed.

Jamás se han introducido en el Corán adiciones u omisiones. Uno de los principales rasgos de la sabiduría coránica es que no se corresponde a algo estático o muerto. Dios habla del Corán como un "Rooh" - espíritu de vida- (42:52). Las palabras claves Rooh y Sad significan que el Corán origina la vida, aviva el espíritu, irradia luz guiadora y mueve los objetos aparentemente inmóviles.

Las enseñanzas del Corán no se complacen en pensamientos ambiciosos y ni piden lo imposible, El Corán acepta al hombre como es y le exhorta a convertirse en lo que puede ser. No estigmatiza al hombre como criatura desamparada o sin esperanza, sino que lo muestra como un ser noble, honorable y digno. Las instrucciones del Corán se dirigen al bienestar general del hombre y se basa en las posibilidades que éste tiene a su alcance.

El Corán presenta una característica de moderación o armonía entre lo divino y lo humano, lo espiritual y lo material, lo individual y lo colectivo. La sabiduría coránica actúa en tres dimensiones principales: hacia dentro con el cultivo del individuo, hacia afuera cuando abarca todos los caminos de la existencia y los principios de todos los asuntos humanos, desde los puramente personales hasta las más complejas relaciones internacionales, y por último, hacia arriba al centrarse en Dios y considerar al hombre como un depositario en el vasto dominio de Dios.

Es obligatorio para cada musulmán, hombre y mujer, recitar una porción del Corán todos los días en la oracón y durante la vela nocturna. La recitación del Corán constituye para los musulmanes una elevada forma de adoración y una práctica diaria. [ regresar al índice ]

JADID - AJADID

Además del Corán que contiene la palabra revelada de Allah para los hombres, se encuentran también las "sunas" del Profeta Mohamed. Estas consisten en una colección de citas, decisiones y ejemplos de conducta del Profeta. Además del Corán, las sunas representan la fuente principal de la fe y se consideran por ello como enseñanza obligatoria en el Islam. Según la palabra "suna" se denomina así a la mayor comunidad de creyentes: los sunitas. Las sunas aclaran el significado de los versos del Corán para su aplicación en la vida práctica y es así que se transmiten en forma del "jadid" (plural Ajadid) en el que se interpreta una cita del Profeta. También la vida y los ejemplos dados por los primeros seguidores de Mohamed son considerados como imporantes en ellas. Los maestros musulmanes tienen como objetivo la aplicación de la enseñanza islámica en la vida diaria interpretando con detalle las sunas. Es así que inclusive la persona no musulmana puede obtener en ellas la información necesaria a fin de llegar a conocer aspectos concernientes a la moral, la vida espiritual, el derecho y la cultura en el Islam.

Los ajadid (se estima que existen cerca de 600.000 diferentes), se dividen principalmente en tres categorías: mensajes sobre lo que el Profeta dijo (Qaul), lo que hizo (Fi´l) o que aceptó sin comentarios (Taqrir). Un jadid tiene dos componentes: a) el contenido, y b) la cadena de nombres de aquellos que la establecieron o la transmitieron. Lo último se considera muy importante porque las diferencias que se comentan respecto al texto original en el proceso de transmisión, son consideradas como un crimen que hay que evitar a toda costa en el Islam.

Era práctica común que el que recibiera una enseñanza del Profeta, la aprendiera en forma detallada y la escribiera así como también los nombres de aquellos que han venido transmitiéndola (isnad), a fin que en caso de duda sobre el contenido del jadid, se pueda entonces hacer referencia a la fuente original citada. La cuenta del isnad comienza por el narrador actual y sigue en forma ascendente con los maestros, los seguidores del Profeta hasta llegar al Profeta mismo. Es así que se considera de gran importancia poder tener la prueba de una cadena de reconocidos sabios en la transmisión de la revelación, hasta el tiempo presente.

La veracidad del jadid dió como origen una ciencia propia que comprende dos métodos: la "riwaja" se escoge a fin de examinar la enseñanza y para ello se elige a la persona que demuestre excelentes cualidades espirituales e intelectuales. La "diraga" se escoge a fin de examinar si el contenido del jadid no está en oposición con otras enseñanzas de las sunas restantes del Profeta o de sus seguidores. Tampoco puede el jadid, estar en oposición con eventos históricos, especialmente con alguno expresado en los versos del Corán. Para evaluar un jadid se desarrolló una serie de categorías y las más importantes son: sahih (sano), hasan (bueno, correcto), y da´if (débil). Sólo "sahid" y "hasan" pueden ser consideradas como elementos adecuados para ejecutar una decisión acertada sobre la validez del jadid.

Desde un punto de vista lógico, la mayoría de los ajadid que surgieron en el siglo siguiente a la muerte de Mohamed son los más conocidos y los que se someten a una prueba exhaustiva de autenticidad. Por consiguiente, el estudio de los ajadid llegó a un punto crucial después de tres siglos de la peregrinación del Profeta hacia Medina, exáctamente en el siglo 9 d.c. Los siguientes ajadid (los seis sanos) que surgieron en el siglo 8 d.c. se consideran auténticos y puros, estos son:

1.- Sahih Bukhari: este libro se considera el más auténtico después del Corán siendo el más citado. El compilador de este libro, que contiene 8.000 ajadid divididos en 97 capítulos, es Mohamad Ismail ibn Kubhari (muerto en el año 870 d.c.), mejor conocido como Imán Bukhari.

2.- Sahih Muslim: segundo libro más importante, conocido y citado en la obra de jadid compilada por Muslim bin al-Haggag (muerto en el año 875 d.c.).

3.- Jami al Tirmidhi: el compilador, Imán Mohammed bin Isa (muerto en el año 892 d.c.), vivió en la ciudad de Tirmidhi.

4.- Sunan Abu Dawud: este libro fué compilado por Salaiman bin Al-Asha´t (muerto en el año 888 d.c.).

5.- Sunan ibn Magah: el quinto libro en la jerarquía de la autenticidad fué escrito por Mohammad ibn Magah (muerto en el año 886 d.c.).

6.- Sunan Nasai: el último de los libros en la jerarquía de los "seis sanos" de la compilación jadid, fué escrito por Ahmad bin Shnuaib (muerto en el año 915 d.c.).

Además de ellos el jadid del gran sabio Malik bin Anas, el "Muwatta Imam Malik" juega un papel importante ya que en él se encuentran ajadid necesarios para la solución de problemas de índole jurídica que aún hoy se utilizan. Los shiitas tienen su propia compilación jadid, ellos aseguran que estas han sido consideradas como menos importantes por los sunitas con todo propósito. Estas ajadid se ocupan de la vida de Ali ibn Abi Talib, sobrino y yerno de Mohamed y a su vez cuarto califa, así como de sus sucesores. Los ajadid contenidos en los "seis sanos" son sin embargo, de muy difícil interpretación para los creyentes de poca instrucción. Debido a esto surgieron trabajos complementarios basados en las seis obras arriba mencionadas. Uno de estos trabajos contempla un pequeño número de ajadid, y es conocido como "Kitab Al-Arba´in" que tiene como autor a An-Nawawi (muerto en el año 1.277 d.c.). Nawawi es considerado como uno de los más excelentes académicos jadid, quien los sometió a prueba utilizando criterios muy estrictos. Su compilación de 40 ajadid es aún hoy ampliamente utilizada y muy popular. [ regresar al índice ]

LA APLICACION DE LA FE

Las principales prácticas de la fe establecidas por el Islam son las oraciones (salah), el ayudo (saum), pagar los tributos (zakat) y la peregrinación (Jadsh). Según la enseñanza, Dios ha ordenado seguir estas prácticas, de forma que sirvan a todos los fines espirituales y satisfagan las necesidades humanas. Algunas de ellas son diarias, otras semalanes, unas mensuales, algunas semestrales o anuales, y otras se requieren, por lo menos, una vez en la vida. Así pues, abarcan todos los días de la semana, todas las semanas del mes, todos los meses del año y todos los años de la vida, llegando así a marcar todo el transcurso de la existencia del individuo con su conexión divina. Asímismo, la fe sin obras, sin práctica, no es aceptada en el Islam y es por eso que se insta el constante ejercicio de la devoción, porque la relación existente entre la fe y la práctica es muy fuerte. Una persona sin fe carece de una fuente real de inspiración y por consiguiente, no tiene objetivos válidos que perseguir, para los que ella aspira. Se procura darle a la vida un sentido que vaya más allá del afán diario.

El Islam no reconoce ningún tipo de separación entre el alma y el cuerpo, el espíritu y la materia, la religión y la vida. Acepta al hombre tal como Dios le ha creado, y reconoce su naturaleza como unión de alma y cuerpo. El hombre se yergue en el centro del curso de la creación. No es puramente espiritual, porque los seres puramentes espirituales son los ángeles, ni está más allá de ellos, porque el único ser que los sobrepasa sólo es Dios. No es totalmente material, ni físico, porque los únicos seres de esta clase son los animales y demás criaturas irracionales. Por eso, al poseer una naturaleza complementaria, el hombre tiene demandas y necesidades paralelas; espirituales y materiales, morales y físicas. Es por esto que el Islam tiene como ideal elevar la condición espiritual y disciplinar los deseos físicos. El menosprecio de una de las facetas de la naturaleza humana o el trastorno del equilibrio o la persecución de un único objetivo, constituirían una contradicción de la condición humana, además de un desafío a la misma naturaleza en la que Dios ha creado al hombre.

El Islam no considera a la religión como una cuestión personal o una entidad separada del curso general normal de la vida, por cuanto reconoce plenamente la naturaleza humana tal como es y se interesa profundamente por el bienestar espiritual y material del hombre, en otras palabras, la religión carece de valor a menos que sus enseñanzas dejen huellas efectivas en el curso personal y público de la existencia. Por otro lado, la vida resulta vana si no se organiza y dirige con arreglo a la ley divina. Ello explica por qué extiende el Islam su sentido de la organización a todos los aspectos de la vida: comportamiento individual y social, relaciones laborales e industriales, económicas y políticas, nacionales e internacionales, entre otras. Igualmente, el Islam no reconoce el secularismo o separación de la religión, de las transacciones diarias del hombre. [ regresar al índice ]

LOS CINCO PILARES DEL ISLAM

En el Islam se da por entendido, que el que practica los deberes religiosos lo hace de forma voluntaria y de corazón. Estos deberes son los que se conocen como "los cinco pilares" (arkan), que se definen a continuación:

Testimonio de la Fe - Shajada - Cinco artículos componen el testimonio de la fe, estos se aclararán con más detalle más adelante. En resumen podemos citar aquí brevemente estos artículos que son: creer en un único Dios, creer en los ángeles de Dios, creer en los libros de Dios, creer en los enviados de Dios y creer en el día del juicio final. Los sunitas agregan: creer en la predeterminación.
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Las Oraciones diarias - Salah - La oración se considera el fundamento de la religión y no observarla se considera una grave ofensa. Se tiene presente que Dios no necesita la oración del hombre porque El está libre de toda necesidad. La oración tiene como propósito la prosperidad y bienestar del hombre, quien es el centro de gravedad y el objetivo del bienestar que se persigue con la misma. Como propósito de la oración islámica, se sostiene que ella fortalece la creencia en la existencia y bondad de Dios, transmitiéndo esta creencia a los rincones más recónditos del corazón humano; ayuda al hombre a comprender sus aspiraciones naturales e instintivas, de grandeza y elevada moralidad, de excelencia y desarrollo virtuoso; purifica al corazón y ensancha la mente, cultiva la consciencia y conforta el alma; actúa como vigilante recordatorio de Dios así como una revelación constante de su bondad; es una expresión de gratitud a Dios y agradecimiento hacia él; es un medio de paz y estabilidad interior; finalmente, estimula los elementos positivos y decentes del hombre y suprime las implicaciones indecentes. La oración es considerada también como un ejercicio de meditación intelectual y devoción espiritual, elevación moral y ejercício físico combinados que se pueden apreciar durante el desarrollo de la misma.

La oración se considera una ofrenda obligatoria para cada musulmán, hombre o mujer, y debe por ello cumplir con ciertas condiciones: la persona debe estar en su sano juicio y ser responsable; ser relativamente madura y en la edad de la pubertad ya a los 14 años; debe estar libre de enfermedad grave, y en el caso de las mujeres, estar libre de menstruación y reclusión por parto y lactancia.

La oración no es válida si no se cumplen los requisitos siguientes: realizar la ablución (vudu), que consiste en el lavado de las partes del cuerpo que están generalmente expuestas al polvo o a la suciedad, estas partes son las manos hasta las muñecas tres veces, enjuague de la boca, limpieza de los orificios nasales, lavado de todo el rostro con las dos manos, lavado de los brazos, frotar toda la cabeza o parte de ella con una de las manos mojadas una vez, frotar las orejas con los dedos mojados, frotar el cuello con las manos mojadas, y lavado de los pies hasta los tobillos tres veces, empezando por el pie derecho. Además de la ablución se debe observar la pureza de todo el cuerpo, las ropas que se vistan y el terreno usado para la oración, todo ello limpio de toda clase de suciedad e impurezas. Se debe vestir correctamente de forma que satisfaga las normas morales dirigidas a cubrir las partes ocultables. El cuerpo del hombre deberá estar cubierto al menos desde el ombligo hasta las rodillas. La mujer deberá llevar cubierto todo el cuerpo excepto el rostro, las manos y los pies. Ambos deben evitar los vestidos transparentes durante la oración. El paso siguiente es declarar la intención de la oración (niyyah) con el corazón, haciéndolo con la voz siempre que sea posible, por último, la persona debe mirar en dirección recta a la "Qiblah", que indica la dirección de la Kaaba en la Meca. Hay muchas maneras de decidir cuál es la dirección correcta pero si una persona no tiene medios para saberlo, seguirá su mejor criterio.

Existen varias clases de oración que son las siguientes: obligatoria (fard) que comprende las cinco oraciones diarias, la comunitaria del medio día del viernes y la oración fúnebre. La inobservancia de estas oraciones es considerada cosa grave a menos que se justifique razonablemente. La oración supererogatoria (wajib y sunnah) es la que comprende las oraciones que acompañan a los servicios obligatorios y a las asambleas de los dos grandes festivales (id). La inobservancia de estas también se considera conducta reprobable. Por último tenemos la oración opcional, que comprende todas las plegarias voluntarias que se llevan a cabo en cualquier momento del día o de la noche. Para ellas se tiene en especial preferencia dos períodos: el de la última parte de la noche -justo antes del amanecer-, y el de media mañana.

Las horas de la oración se dividen en: oración de las primeras horas de la mañana (Salat al Fayr), que puede ofrecerse en cualquier momento después del amanecer y antes de la salida del sol, comprende un período total de dos horas; oración del medio día (Salatu-z-Zuhr) es una plegaria que puede hacerse en cualquier momento después que el sol comience a declinar desde su cenit hasta aproximadamente, la mitad del camino que lleva a su ocaso; oración de media tarde (Salatu al Assr), que empieza justo después de terminar el tiempo de la oración del medio día y se extiende hasta el anochecer; oración del anochecer (Salat al Magreb). La hora de esta plegaria comienza inmediatamente después del anochecer y se extiende hasta que desaparece en el horizonte el resplandor rojo, normalmente se prolonga durante un período de una hora y veinte o treinta minutos; y por último la oración de la noche (Salat al Ichaa) que empieza después que desaparece el resplandor rojo en el cielo (aproximadamente una hora y treinta minutos después de ponerse el sol) y continúa hasta poco antes del amanecer.

La oración se realiza una vez que se ha hecho la ablusión que no haya sido invalidada por circunstancias que comprometen la pureza del cuerpo. Cuando llega el momento y según las tradiciones del Profeta, se convoca a la oración permaneciendo de pie orientado hacia la Qiblah (que apunta la dirección de la Kaaba en la Meca), con las dos manos levantadas a la altura del rostro se recita lo siguiente: Al-lahu akbar (Dios es el más grande), esto se repite cuatro veces. Se continúa con la recitación y repetición de los testimonios de la fe y la convocación a unirse a la oración que ya entonces se desarrolla según la liturgia correspondiente al momento del día en que se realiza; al día de la semana que toca; a la festividad anual que se observa o en tiempo de los funerales.

Además de las ocasiones ya citadas, existen otras formas de oración en las que el Profeta Mohamed recomendó rezar. Estas ocasiones son: el tiempo de lluvias excesivas, en sequía y falta de lluvias, cuando ocurre un eclipse de sol. Existen además otros momentos en los que se recomienda pronunciar ciertas expresiones sin tener que recurrir por ello a las formas prescritas de la oración ordinaria. Con tales fórmulas se expresa gratitud a Dios y reconocimiento a Sus favores. Estas son: en el momento del parto; al contraer matrimonio; al acostarse y levantarse; al salir de la casa y volver a ella; al entrar al lavabo y salir de él; al iniciar un viaje o llegar a una ciudad; al montar a caballo o al conducir cualquier vehículo; al entrar en un barco; en momentos de infortunio; al contemplarse en un espejo; después del baño o la ablución; al recibir los primeros frutos de la cosecha y por último, al visitar un cementerio. [ regresar al índice ]

El Impuesto Religioso - Zakat - Este pilar expresa un altísimo ideal en la sociedad, que pudiera aplicarse no sólo a la islámica sino a las del mundo occidental. A continuación se detallará la filosofía de este ideal, que como tal, permanece en un alto nivel como guía de conducta y acción a fin de ajustar la realidad social, que en el caso del Islam, persigue la aplicación de la justicia tal como enseñara el Profeta Mohamed. El Zakat no es solo una forma de caridad, ni limosnas, impuesto o diezmo, ni tampoco es una expresión de amabilidad, sino que más bien es todo combinado. No se trata solo de una deducción de un determinado porcentaje de la propiedad de una persona, sino que representa un enriquecimiento abundante y una inversión espiritual. No se refiere simplemente a una contribución voluntaria para alguien o para alguna causa, ni un impuesto gubernamental. Antes bien, el musulmán considera que se trata de un deber impuesto por Dios y asumido por los musulmanes en beneficio de la sociedad en conjunto. La palabra coránica Zakat no incluye sólo caridad, limosnas, diezmo, gracia, impuesto oficial, contribuciones voluntarias entre otros cosas, sino también todos los motivos morales, espirituales y de amor a Dios. El significado literal y simple de Zakat es pureza. La significación técnica de la palabra designa la cantidad anual que debe distribuir en especias o en dinero, un musulmán que posea suficientes medios. El Zakat purifica la propiedad de las personas con recursos, aligerándolas de aquellos incrementos que ya no le pertenecen y por ello deben distribuirse. El porcentaje, que representa el Zakat sobre la riqueza obtenida, debe repartirse inmediatamente de la forma correcta, porque ya no pertenece al propietario la posesión moral o legal de ese porcentaje. Si no lo hiciera así, estará reteniendo, obviamente, algo que no le pertenece, lo que puede interpretarse como corrupción. El capital puro y las posesiones honradas son los primeros requisitos de la prosperidad permanente y las transacciones honestas. El Zakat no sólo purifica la propiedad del contribuyente, sino que limpia tambíen su corazón de egoismo y codicia de riqueza. Por consiguiente, libera el corazón del receptor de envidia y desconfianza, de enemistad y desasosiego, introduciendo en él buena voluntad y cordiales deseos hacia el contribuyente. Consecuentemente, la sociedad en general quedará purificada y libre de sospecha y de la lucha de clases, de desconfianza y rencores, de corrupción y desintegración, y de todos sus males. El Zakat mitiga al máximo los sufrimientos de los necesitados y de los miembros pobres de la sociedad. Supone un consuelo sumamente reconfortante para los menos afortunados, y constituye una poderosa llamada para que todos contribuyan e incrementen su parte. Naturalmente, para el necesitado supone una medida de emergencia, de la que no debe depender exclusivamente, puesto que está llamado a superarse y hacer algo por los demás. Para el donante es una calurosa invitación a ganar más para poder beneficiar más y es por así decir, un tesoro abierto para la inversión espiritual que compensa en abundancia a todas las partes interesadas. El Zakat constituye una sana forma de seguridad interna contra la avaricia egoista y los desacuerdos sociales, contra la intrusión y penetración de ideologías subversivas. Representa un eficaz instrumento de cultivo del espíritu de responsabilidad social por parte del contribuyente, así como la percepción de seguridad y posesión por parte del receptor. Aunque el Islam no pone trabas a la empresa privada ni condena la posesión particular, tampoco tolera el capitalismo egoista y codicioso y es así que sigue, por decirlo así, la via moderada e intermedia entre el individuo y la sociedad, entre el ciudadano y el estado, el capitalismo y el socialismo, el materialismo y la espiritualidad.

Los receptores del Zakat son: los musulmanes pobres y necesitados, pero un musulmán pobre incapacitado o inválido goza de preferencia ante el sano; los nuevos musulmanes conversos, para permitirles estabilizarse y satisfacer sus nuevas necesidades; los musulmanes prisioneros de guerra, para liberarlos mediante el pago de rescate; los musulmanes endeudados; los musulmanes empleados nombrados por un gobernador musulmán para realizar el cobro del Zakat; los musulmanes que se encargan de estudiar y propagar el Islam y por último, los musulmanes viajeros que se encuentren perdidos en una tierra extraña y requieran asistencia.
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El Ayuno de Ramadán - Saum - Una característica moral y espiritual en el Islam es la institución del ayudo. Ayunar significa abstenerse "completamente" de alimentos, bebidas, relaciones sexuales y tabaco, desde antes del amanecer hasta el anochecer durante todo el mes de Ramadán, el noveno mes del año islámico. Pero no se puede limitar el concepto islámico del ayudo únicamente a este sentido literal. El objetivo y la intepretación del ayuno en el Islam está orientado a enseñar al hombre el principio del amor sincero, de proporcionarle un sentido creador de esperana y una visión optimista de la vida, porque cuando ayuna confía en agradar a Dios y busca Su gracia. Se busca también infundir en el hombre una virtud genuina de devoción eficaz, dedicación honrada y proximidad a Dios así como cultivarle una conciencia vigilante y profunda, porque la persona que ayuna mantiene su ayuno tanto en público como en privado. Especialmente en el ayuno, no existe una autoridad mundana que verifique el comportamiento del hombre ni le oblige a observar la abstinencia. Dentro del marco del ideal perseguido, podemos aún decir que el ayuno inculca al hombre la paciencia y el altruismo, porque cuando ayuna siente el dolor de la privación que debe sobrellevar pacientemente, esto da una lección real de moderación y fuerza de voluntad que permite al hombre elaborar una madura capacidad de adaptación, afirmando la disciplina y la supervivencia saludable, además de crear en el creyente un auténtico espíritu de pertenencia social, de unidad y fraternidad, de igualdad ante Dios y ante la Ley. Es un mandato divino de autocontrol y seguridad en sí mismo. En Islam reconoce que la institución del ayuno es tan vieja como la vieja historia y que fue ordenada por Dios a los pueblos anteriores a la vida del Profeta. El ayuno islámico no separa la religión de la vida diaria.

El período de ayuno obligatorio para todo musulmán es el mes de Ramadán. El período diario de observancia comienza antes del alba y termina inmediatamente después de ponerse el sol. La persona que ayuna debe ser responsable y estar sana (mukalaf). El ayuno también se recomienda en otros momentos como los lunes y jueves de cada semana, unos pocos días de cada mes de los dos meses que anuncian la llegada del Ramadán, es decir, Rajab y Sha´ban, además de seis días después del Ramadán a continuación en el Dia Eedu-l-Fitr. También se puede ayunar cualquier día de cualquier mes del año, excepto los días festivos (I´d) y los viernes, en los que ningún musulman debe ayunar. En resumen, se puede decir nuevamente que el único ayuno obligatorio es el del Ramadán, que puede durar 29 o 30 días según las posiciones de la luna en el calendario islámico. También se observa el ayuno de tres días como medida punitiva en caso que la persona cometa perjurio, o que repudie a su esposa y no cohabite con ella.

Las personas que deben cumplir el ayuno son las que reúnan las siguientes condiciones: encontrarse en buen estado mental y físico, lo que significa estar sano y capacitado; ser mayor de edad, haber llegado a la pubertad y poseer capacidad de discernimiento, lo que se produce alrededor de los 14 años; estar presentes en el domicilio permanente, la ciudad natal, la granja propia, o los locales de trabajo, esto significa no estar viajando a una distancia mayor de 40 millas; por último, estar bastante seguro que el ayuno no producirá ningún daño físico ni mental aparte de las reacciones normales ante el hambre y la sed.

Las personas que están excentas del ayuno son los niños que no han alcanzado la pubertad; las personas enfermas que no son responsables de sus actos; los hombres y mujeres muy mayores, débiles para contraer la obligación del ayuno y soportar sus privaciones. Las personas mayores están eximidas, pero no del deber de proporcionar a algún musulmán necesitado una comida completa ordinaria o su valor por persona y día. Esta compensación indica que siempre que puedan ayunar, aún cuando sea por un sólo día al mes, deberán hacerlo y compensar el resto. Siguiendo con las excepciones, se aplican a las personas enfermas en las que el ayuno pueda empeorar su condición; aquellos que se encuentren de viaje a distancias mayores de 50 millas o más; las mujeres embarazadas y las que amamantan; las mujeres en período de menstruación (con máximo de diez días), o de parto (con un máximo de 40 días).

Cuando se rompe el ayuno de forma deliberada y sin ninguna razón legítima, se debe entonces observar el ayuno durante sesenta días consecutivos, o como segunda alternativa, alimentar suficientemente a sesenta pobres, además de observar un ayuno de tantos días como cuantos fueron interrumpidos. Si por error alguien hace algo que rompe un ayuno normal, su observancia no queda anulada y sigue siendo válido siempre que cese de cometer el error en el momento en que se de cuenta de ello. A la terminación del ayuno del Ramadán debe repetirse la caridad especial conocida como Sadqatu-l-Fitr (caridad del cese del ayuno).

El Profeta Mohamed recomendó algunas normas para llevar con éxito el ayuno, especialmente el de Ramadán, estas son: tomar una comida ligera antes del amanecer (conocida como Suhur); comer tres dátiles y beber agua justo después de la puesta del sol; hacer las comidas tan ligeras como sea posible porque como dice el Profeta, lo peor que puede hacer el hombre es llenar su estómago; observar la oración superogatoria conocida como Tarawih; intercambiar los encuentros sociales e intensificar los servicios humanitarios; incrementar el estudio y la recitación del Corán; ejercer la máxima paciencia y humildad además de ser extraordinariamente cauto en el empleo de los sentidos, la mente y especialmente la lengua; abstenerse de charlas banales y chismosas además de evitar todos los movimientos sospechosos. [ regresar al índice ]

La Peregrinación a la Meca - Jadsh - Este último pilar tiene también carácter obligatorio para cumplirlo al menos una vez en la vida, para todo musulmán, hombre o mujer que se encuentre en buena salud y con buena situación financiera. Por buena situación financiera se entiende en este caso que la persona debe contar con medios suficientes para cubrir sus propios gastos y los de las personas a su cargo, inclusive para pagar sus deudas, hasta poder llegar al término de Al-Jadsh. La peregrinación a la Meca es una característica única del Islam y se prescribe su observancia para cumplir los siguientes fines:

Constituye la máxima convención anual de la fe en la que los musulmanes se reúnen para conocerse entre sí, estudiar los asuntos comunes y promover su bienestar general. Constituye además la mayor conferencia regular de paz ya que ésta es el tema dominante de Al Jadsh. Constituye una saludable demostración de la universalidad del Islam y de la hermandad e igualdad de los musulmanes. Los musulmanes de todos los senderos de la vida, de todas las profesiones y clases y de cada rincón del globo se congregan en la Meca. Todos visten con la misma sencillez, observan idénticas reglas, dirigen las mismas súplicas en el mismo momento, de igual para un idéntico fin.
Reafirmar el compromiso de los musulmanes para con Dios y su prontitud en abandonar los intereses materiales en servicio Suyo. Pone a los peregrinos en conocimiento del entorno espiritual e histórico del Profeta Mohamed para que puedan percibir cálidas inspiraciones y fortalecer su fe. Sirve para conmemorar los ritos divinos observados por Abraham e Ismael (Ibrahim e Isma´il), quienes se conocen como los primeros peregrinos a la primera casa de Dios en la tierra, es decir, la Kaaba en la Meca. Constituye un recordatorio de la gran asamblea del día del Juicio cuando los pueblos serán iguales ante Dios en espera de su destino final. Recuerda según el Islam, igualmente el hecho de que en todo el mundo existente, sólo la Meca fue honrada por Dios como centro del monoteísmo desde el tiempo de Abraham, y de que continuará siendo el centro del Islam. Los musulmanes viajan a la Meca para glorificar a Dios, no para besar una piedra ni adorar a un hombre o a una semidivinidad en principio. Besar o tocar la piedra negra de la Kaaba es una acción facultativa, no una obligación ni una prescripción. Quienes besan o tocan la piedra negra no lo hacen porque depositen su fe en ella ya que su fe descansa sólo en Dios y lo hacen sólo así, para demostrar respeto o como gesto simbólico de su amor al Profeta Mohamed, quien colocó la piedra en los cimientos de la Kaaba en la época de su reconstrucción. Este hecho ofrece significación especial ya que describe a Mohamed como un hombre concebido para la paz. Cuando la Kaaba se encontraba en vías de reconstrucción, algunos años antes del advenimiento del Islam, la piedra debía colocarse en sus cimientos. Los cabecillas de tribus mantuvieron reñidas disputas a causa de quien sería el que tendría el honor de restaurar la piedra en su lugar. Esto supuso una cuestión muy grave y las sombras de la guerra civil se cernieron sobre el santo lugar. La piedra fué muy reverenciada por los cabecillas de las tribus, aunque no era más que un fragmento de roca. Esta reverencia puede atribuirse al hecho de que la piedra estaba relacionada con el Profeta Abraham, el gran antepasado de los árabes y de que era, quizá, la única piedra íntegra que quedaba de la antigua estructura del edificio sagrado.

Dado que los cabecillas no consiguieron resolver sus disputas, acordaron que resolviera la cuestión el primero en llegar al lugar. Este fue Mohamed quien decidió envolver la piedra en un paño y pidió a los litigantes que la conservaran y reedificaran, de tal forma que cada cabecilla tuviera parte en la operación. Satisfechos por esta sabia decisión, la llevaron a efecto inmediamamente. Así concluyó la disputa y se mantuvo la paz. He aquí la moraleja de la piedra negra y es por eso que cuando los peregrinos la besan o la señanan con reverencia, lo hacen en recuerdo de Mohamed como el sabio pacificador.

La visita a la tumba del Profeta Mohamed en Medina (Madeinah) no constituye obligación esencial para que Al Jadsh sea válida y completa. Pero es siempre aconsejable y se recomienda firmemente que todos los que puedan llegar a Medina visiten la tumba en señal de respeto al maestro. Debe recordarse que el momento culminante de la peregrinación lo determina la ofrenda de un sacrificio animal, como una oblación dirigida a Dios para celebrar la terminación de ese viaje de devoción, y la entrega de comida a los pobres para que puedan gozar del regocijo del dia I´d (festividad). Esta obligación no es sólo asumida por los peregrinos, sino también por todos los musulmanes adinerados en cada rincón del mundo. Respecto a la costumbre de los sacrificios y su simbolismo actual, no es la carne ni la sangre lo que agrada a Dios, sino la expresión de gratitud hacia El. Los musulmanes creen que fue Ismael y no Isaac quien debía ser sacrificado en respuesta al mandato divino. No obstante, fue redimido después de que él y su padre estuvieron dispuestos a obedecer la orden de Dios. Existen al menos veinte argumentos que justifican esta creencia en el Corán (37:101-113). No obstante, ninguno de ellos pretende empequeñecer el papel histórico de los Hijos de Israel ni la luz y la sabiduría que les fue entregada por el Profeta Moisés. Por el contrario, el Corán lo pone de manifiesto en numerosas aseveraciones (por ejemplo: 2:40-47; 7:137; 17:2; 40:43; 45:16). El Islam se fundamenta en este argumento: el actual Antiguo Testamento (Gen. 21:5) dice que Isaac nació cuando su padre Abraham contaba 100 años en tanto que Ismael nació cuando su padre tenía 86 (Gen. 21:16). Por tanto Ismael fue el único hijo de Abraham durante un período de 14 años. Nunca, por tanto, estuvo Isaac en el mismo caso. Pero el Antiguo Testamento (Gen. 22:2) afirma que la orden dictada a Abraham fue: "toma ahora a tu hijo, tu único hijo Isaac, y ve al país de Moriah y ofrécelo allí para ser quemado", la aparición del nombre de Isaac en este contexto parece obvia, y no está claro donde se encontraba ese país de Moriah, salvo que fuera el Monte de Marwah en la Meca, lo que el Islam da por sentado que apoya su versión. También se sostiene que todo el hecho tuvo lugar en torno a la Meca, y que fueron Ismael y su madre quienes acompañaron a Abraham y se establecieron allí para ayudarle a erigir la Kaaba como santuario sagrado (Corán 2:124-130; 14:35-40).

Otro punto muy sensible en el que se fundamenta la versión islámica es que se considera un aspecto seriamente discutible, al compararse con el Judaísmo y el Cristianismo, el hecho de que se exprese la discriminación entre hermanos sólo porque la madre de uno era esclava y la del otro libre. La discriminación entre personas por razón de raza, credo o color niega la legitimidad de un niño cuya madre es esclava. Todas estas deducciones y conclusiones son contrarias al espíritu del Islam según su enseñanza, y el musulmán debe rechazar todo lo que lleve a ellas. La condición de los antepasados, la nobleza o humildad de la madre, el origen social o el color de la piel no influyen en la calidad espiritual y humana del hombre, al menos ante los ojos de Dios. [ regresar al índice ]

ARTICULOS FUNDAMENTALES DE LA FE EN EL ISLAM

El musulmán cree en un Dios único, supremo y eterno, infinito y poderoso, misericordioso y compasivo, creador y proveedor. Para que esta creencia sea eficaz, se requiere del musulmán absoluta confianza y esperanza en Dios, sumisión a su voluntad y seguridad en su ayuda.

El musulmán cree en todos los enviados de Dios sin hacer discriminación alguna entre ellos. Todas las naciones conocidas tuvieron un consejero o mensajero de Dios, Estos fueron grandes maestros del bien y la rectitud y fueron elegidos por Dios para enseñar a la humanidad y entregarle su mensaje divino. Fueron enviados en distintos momentos de la historia y todas las naciones conocidas tuvieron uno o varios enviados. Durante determinados períodos fueron enviados por Dios dos o más mensajeros al mismo tiempo y a la misma nación. El Corán nombra a 25 profetas y el musulmán cree en todos ellos y los acepta como enviados autorizados de Dios. Con excepción de Mohamed fueron conocidos como mensajeros nacionales o locales, pero el musulmán considera que el mensaje es básicamente el mismo y lo clasifica como Islam porque considera que procede de una sola e idéntica fuente -Dios- para servir al propósito de conducir a la humanidad por el camino recto. Todos los enviados fueron sin excepción mortales, seres humanos portadores de revelaciones divinas y nombrados por Dios para llevar a cabo determinadas tareas. En el Islam se considera que Mohamed fué el último de todos ellos quien culminó la misión de los profetas.

El musulmán cree en Dios por lo que ha sido revelado en el Corán además de lo que fue revelado a Abraham, a Ismael, a Isaac, a Jacob y a las doce tribus de Israel, en lo que fué concedido a Moisés, a David y a Jesús, y en lo que fue dado a todos los demás profetas. A consecuencia de esto, el verdadero musulmán cree en todas las escrituras y relevaciones de Dios, pero el Corán tiene prioridad ante todas las otras escrituras por la creencia en su pureza y exactitud de su mensaje a pesar del paso de los siglos.

El musulmán cree en los ángeles de Dios como seres esplendorosos y puramente espirituales creados a partir del fuego, cuya naturaleza no precisa de comida, bebida o sueño. No sienten ninguna clase de deseo físico ni necesidad material. Dedican los días y las noches al servicio de Dios. Existe una multitud de ellos y cada uno está encargado de un determinado deber. La creencia en los ángeles procede del principio islámico de que el saber y la verdad no se limitan enteramente al conocimiento o a la perfección sensoriales (Corán 16:49-50 ; 21:19-20).

El musulmán cree en el Día del Juicio Final con la resurrección de los muertos ya que todas las acciones del hombre están conservadas en registros exactos. Básicamente, el musulmán cree que las buenas obras recibirán compensación y premio y las malas serán castigadas ya que todos los actos son visibles para Dios y contados por sus agentes. La creencia en la justicia final es absoluta.

El musulmán cree en el saber intemporal de Dios y en Su poder para planear y ejecutar Sus planes. Dios no es indiferente a este mundo ni neutral con él aunque así pareciera. Su conocimiento y poder están en acción en todo momento para mantener el orden en Su vasto dominio y conservar el control total sobre Su creación. Sabio y amante de todo cuanto hace debe tener un motivo bueno y un fin racional aunque el hombre no pueda percibirlo o entenderlo. Esto no hace fatalista o inútil al hombre, sólo traza la línea divisoria entre lo que concierne a Dios y lo que concierne a la responsabilidad humana. En este punto se considera que lo que excede a la capacidad del hombre sólo corresponde a Dios. Este concepto es denominado "Qaada" y "Qadar", lo que en otras palabras significa que el conocimiento intemporal de Dios prevé los sucesos y que éstos tienen lugar con arreglo a la sabíduría insondable de Dios (Corán, por ejemplo, 18:29, 41:46, 53:33-62, 54-49, 65:3, 76:30-31).

El musulmán cree que la creación de Dios encuentra sentido en que la vida sigue un fin sublime más allá de las necesidades físicas y las actividades materiales del hombre. La vida tiene por objeto adorar a Dios al conocerle, amarle y seguir sus mandamientos, servir Su causa haciendo el bien y condenando el mal. En este sentido el musulmán cree que el hombre goza de una categoría especialmente elevada en la jerarquía de todas las criaturas conocidas. Ocupa este rango porque sólo él ha recibido facultades racionales y aspiraciones espirituales además de poderes de acción, ya que a mayor altura de su categoría, así es mayor su responsabilidad.

El musulmán cree que cada persona nace "musulmán" de acuerdo con la voluntad de Dios y que por esto, toda persona ha recibido posibilidades espirituales e inclinaciones intelectuales que pueden hacer de ella un buen musulmán si goza del debido acceso al Islam y se le permite que desarrolle su naturaleza innata.

El musulmán cree que cada persona nace libre de pecado. Es como un libro en blanco. Cuando la persona alcanza la madurez y si su desarrollo es normal y sano, se hace responsable de sus obras e intenciones. El hombre no sólo está libre de pecado hasta que lo comete, sino que posee libre albedrio. No existe el concepto del pecado heredado ya que cada persona debe soportar su propia carga y ser responsable de sus propios actos porque nadie puede expiar el pecado ajeno.

El musulmán cree que el hombre debe ganar su salvación dejándose guiar por Dios al combinar la fe con la acción, la creencia y la práctica. Dios no hace a nadie responsable mientras no se le haya revelado el camino recto y es por esto que han venido los profetas y las revelaciones. Esta es la causa de aquel que no conozca ningún profeta o revelación divina, o que se encuentre fuera de su sano juicio, no es responsable ante Dios.

El musulmán cree que en la naturaleza humana creada por Dios hay más bueno que malo y que la probabilidad de crecer espiritualmente con exito es mayor que la de fracasar. Asímismo la fe debe basarse en convicciones inconmovibles sin decepción o coacción alguna. El Islam exige convicciones firmes y se opone a la imitación ciega. Dado que el Islam sólo es completo cuando se basa en firmes convicciones y libertad de elección, no puede imponerse a nadie, pues Dios no aceptará esta fe impuesta. El Islam considera muy importante la libertad de credos porque no se tolera la coacción religiosa.

El musulmán cree que el Corán es la palabra de Dios revelada a Mohamed por mediación del Angel Gabriel, ya que todas sus letras son palabras de Dios y todos los sonidos contienen los ecos auténticos de la voz divina. El Corán es la primera y más auténtica fuente del Islam, en su versión árabe completa, considerado por los musulmanes como la única Escritura de la historia humana que ha sido conservada sin el menor cambio de estilo, texto o puntuación.

El musulmán cree en una clara distinción entre el Corán y las Tradiciones de Mohamed. El Corán es la palabra de Dios, mientras que las Tradiciones de Mohamed son las interpretaciones prácticas del Corán. El Corán es la norma y el criterio y las Tradiciones deben guardar absoluta armonía con él.
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CONCEPTOS BÁSICOS

Al Islam se le considera como una religión política ya que las enseñanzas principales se ocupan de aspectos que entran en la categoría de lo político, lo económico y lo jurídico, que según el concepto europeo de estas disciplinas, caen más bien en el campo de acción del estado. Esto es sin embargo en el caso del Islam cosa normal, independientemente de qué aspecto de la vida se trate, porque las enseñanzas fundamentales valen para todo ámbito de la vida humana. Respecto a los valores éticos universales, el Islam contiene muchos aspectos de los ideales también perseguidos en la civilización occidental. Por eso hay que considerar que el Islam, el Cristianismo y el Judaísmo tienen raíces comunes que no deben ser ignoradas: las tres surgieron en el mismo ámbito geográfico y poseen el mismo principio de credo fundamental encontrado en el Antiguo Testamento. Las tres religiones sostienen la creencia de un solo Dios, al lado del cual no existe igual. De ninguna manera el Corán niega las raíces comunes y también los profetas del Antiguo Testamento son citados y aceptados ampliamente. También Moisés y Jesucristo son considerados en el Islam como profetas. Sin embargo, el Antiguo Testamento es interpretado por los estudiosos musulmanes según la situación reinante en el siglo sexto d.c. [ regresar al índice ]

Fe - Iman - La fe en el Islam se interpreta como un estado de felicidad que se adquiere en virtud de actitudes positivas y concepciones constructivas. El Corán y las tradiciones de Mohamed definen estas medidas necesarias y establecen las normas que constituyen una fe significativa. Así pues, los verdaderos creyentes son: aquellos que creen en Dios y confian incondicionalmente en El, Sus Angeles, Sus Escrituras recopiladas en el Corán, Sus profetas, el día del juicio final y la sabiduría y conocimiento absoluto de Dios; aquellos que emplean, a la manera de Dios, lo que El ha dado en forma de riqueza, vida, salud, conocimiento o experiencia; aquellos que pagan sus impuestos religiosos; aquellos que ordenan hacer el bien y la justicia, al combatir el error y el mal por todos los medios legales a su alcance; aquellos que aman a sus vecinos, próximos y lejanos, y además muestran auténtica amabilidad para con sus huéspedes, especialmente con los extraños; aquellos que dicen la verdad y se entregan a las buenas conversaciones, o de lo contrario se abstienen. De acuerdo con el Islam, la fe auténtica ejerce un efecto decisivo en la suerte espiritual y material del hombre como también en su comportamiento personal y social, además de tener también influencia en su conducta política y en su actividad financiera.
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Rectitud - Birr - El Islam previene en todo momento, contra los conceptos y rituales superficiales, contra las formalidades vacías y las creencias ineficaces. La piedad no sólo consiste en que se siga un determinado rito, sino en la creencia de Dios según el concepto de fe arriba citado. El hombre recto debe respetar todas las reglas saludables y fundamentar sinceramente su vida en el amor de Dios y el amor al prójimo por amor a Dios, ser excelente ciudadano, ser constante e inconmovible en cualquier circunstancia. La rectitud no es tan solo una cuestión de propuestas vacías, sino que debe basarse en una fe sólida y en la práctica de una disciplina constante que abarque el pensamiento y la acción de la persona tanto en su vida interior como en la exterior, en sus asuntos individuales y comunes. Cuando se establece el principio islámico de la rectitud, éste lleva a la paz del individuo en todas las circunstancias, le lleva a cumplir con sus compromisos, aporta seguridad a todos los niveles de la sociedad, solidaridad a la nación y esperanza y armonía a la comunidad internacional. De hecho, los acontecimientos actuales del islamismo militante (fundamentalismo y fanatismo), no encuentran apoyo en toda la comunidad islámica. [ regresar al índice ]

Piedad - Taquwa - Lo que se ha dicho acerca de la fe y de la rectitud suele ser cierto en cuanto a la piedad. No es tampoco en este caso cuestión de afirmaciones verbales y peticiones cómodas. El Corán describe a los piadosos como "aquellos que creen en el Más Allá, observan la oración y hacen caridad ...". Piadosos son los que hacen caridad tanto en tiempo de prosperidad como en el de adversidad, que reprimen su cólera y que indultan al prójimo. La piedad requiere un empleo adecuado de la mente, asiéndose a la verdad de Dios y de la vida, un empleo adecuado de la riqueza, gastando a la manera de Dios en cualquier circunstancia, y un empleo adecuado de las capaciddes espirituales y físicas del hombre merced a la observancia de la oración. Exige igualmente un elevado grado de autocontrol sobre la ira y las emociones propias, una capacidad moral para el perdón y la paciencia además de una urgencia consciente de hacer que el pecador vuelva a Dios con arrepentimiento. Ser piadoso es ser un hombre de conviciones auténticas y excelentes de determinación y carácter, de voluntad y valor, y sobre todo, estar conciente y tener presente siempre a Dios en todos sus caminos. La piedad, la rectitud y la fe consciente se encuentran relacionadas entre sí y concluyen todas en un solo cauce. Es un alto ideal del Islam a fin de configurar al auténtico musulman según descrito originalmente en las enseñanzas del Profeta Mohamed.
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Los Profetas - El concepto de los profetas en el Islam se basa en que Dios, misericordioso y amante, ha enviado multitud de profetas en épocas diferentes de la historia. Todas las naciones conocidas han tenido uno o varios profetas de Dios que fueron hombres de buen carácter y elevado honor. Fueron preparados y elegidos por Dios para entregar Su mensaje a la humanidad. Su honradez y veracidad, su inteligencia e integridad, están fuera de toda duda. Fueron infalibles por cuanto no cometieron pecados ni violaron la Ley de Dios, aunque como mortales pudieron incurrir en errores no intencionados en algunos asuntos y decisiones humanas. El envío de estos profetas por Dios constituye una clara manifestación del fuerte nexo existente entre el cielo y la tierra, entre Dios y el hombre. Significa que el hombre puede reformarse y que tiene mucho de bueno dentro de sí. La finalidad del mensaje profético radica en confirmar lo que el hombre ya conoce o puede conocer, además de enseñarle lo que no conoce y no puede conocer por sus propios medios. Consiste así mismo en ayudar al hombre a encontrar el camino recto de Dios, en hacer el bien y rechazar el mal. Los profetas representan una elocuente expresión del amor de Dios por sus critaturas y Su voluntad de conducirlas por el sendero de la creencia y el comportamiento acertados. Es una manera de subrayar Su justicia hacia el hombre porque previamente le muestra su orientación auténtica, haciéndole después responsable de sus actos. Los musulmanes no hacen ningún tipo de discriminación entre los profetas y aceptan sus enseñanzas como consistentes y complementarias. Es por esta razón que los musulmanes creen en todos los Libros Sagrados y aceptan a todos los profetas de Dios. [ regresar al índice ]

La Vida - Se considera como una brillante demostración de la sabiduría y el conocimiento de Dios, un vívido reflejo de Su arte y poder. El es el Dador y el Creador de la vida. Nada debe su existencia al azar y nadie se crea a sí mismo, ni crea tampoco a ser alguno. La vida constituye un valor querido y estimable y ninguna persona sensata y normal desearía perderla por su voluntad. La vida le viene dada al hombre por Dios y El es el Unico Legitimado para quitarla, nadie más tiene derecho a destruírla. En el Islam se entiende que cuando se ejecuta a un asesino en castigo de sus crímenes, su vida es arrebatada en virtud del derecho de Dios y de acuerdo con Su Ley. Cuando Dios da la vida al hombre, no le dota en vano de cualidades únicas y grandes facultades, tampoco le carga en vano con determinadas obligaciones. Dios quiere ayudar al hombre a satisfacer el objetivo de la vida como una actividad creativa y activa para disfrutar de los bienes de la existencia con arreglo a la orientación divina. La vida es un valor recibido de Dios y el hombre un depositario que debe servirse de este valor con honradez y destreza. La vida es una etapa transitoria, es como un viaje que se considera como una introducción a la vida eterna en el más allá. El hombre debe, por consiguiente, preocuparse por lo que es útil para la vida futura, dicho de otro modo, deberá hacer todo el bien que pueda y estar preparado para viajar en cualquier momento a la eternidad. Tendrá que considerar su vida en la tierra como una oportunidad que se le ofrece para sacar el máximo provecho de ella mientras pueda, puesto que cuando llegue el momento de abandonarla no podrá retrasarse ni un segundo. Expirado su plazo, no podrá hacer nada por prolongarlo. Puesto que la importancia de la vida como medio hacia un último fin es tan grande, el Islam ha elaborado un sistema completo de reglas y principios que muestran al hombre cómo vivirlas, qué debe tomar y qué debe abandonar, qué ha de realizar o qué ha de evitar. Todos los hombres proceden de Dios y por ello se considera que todos volverán a El. En una de sus afirmaciones fundamentales, el Profeta Mohamed recomendaba sabiamente que el hombre se considere un extraño en esta vida, como un viajero que transita por el mundo brevemente. [ regresar al índice ]

Religión - El autor de la obra "Luces sobre el Islam" expresa que: "la religión ha sido objeto de abusos y malas interpretaciones a lo largo de la historia. Así, algunos la han utilizado como medio de explotación y represión, como pretexto para el prejuicio y la persecución, otros en cambio, la han utilizado como fuente de poder y dominio sobre las masas y las clases superiores. En nombre de la religión se han hecho estallar guerras injustificables, se ha oprimido la libertad de pensamiento y de conciencia, se ha perseguido la ciencia, se ha negado el derecho a la madurez del individuo, degradando así la dignifidad y el honor del hombre. En el nombre de la religión se han causado también muchas injusticias a la humanidad, de las cuales se han derivado muchos perjuicios para la propia religión". El concepto islámico de la religión considera que la verdadera religión debe proceder de Dios para guiar debidamente al hombre ya que la naturaleza humana y las principales necesidades del hombre son en principio las mismas en todo momento y es así, que el musulmán considera que el Islam es la única religión verdadera enseñada no sólo por el Profeta Mohamed sino por todos los anteriores profetas. Los musulmanes se consideran como los verdaderos seguidores de la enseñanza de Abraham y Moisés, así como de Jesús y los otros profetas. El concepto islámico mantiene que la religión no es sólo una necesidad espiritual e intelectual, sino también una necesidad social y universal. No pretende confundir al hombre, sino más bien guiarle. No intenta envilecerle, sino elevar su naturaleza moral. No trata de privarle de nada útil, ni de agobiarle, ni oprimir sus cualidades, sino de abirle el camino a los tesoros inagotables del criterio sano y la acción correcta. La verdadera religión según el Islam, debe dar al hombre el conocimiento de Dios, de sí mismo, y del resto del universo. Dentro de esta filosofía se busca la educación del hombre y su adiestramiento en la esperanza y la paciencia, en la autenticidad y la honradez, en el amor a lo justo y lo bueno, en la firmeza y en el sufrimiento, todo lo cual es necesario para el dominio del gran arte de vivir. El Islam, según se sostiene, asegura igualmente al hombre contra los temores y las pérdidas espirituales y le garantiza la ayuda y la alianza con Dios, proporciona al hombre paz, seguridad y sentido a su vida. Como punto determinante en la definición y el alcance del Islam, se sostiene la condición que explica que cualquiera que anhele otro culto que no sea el Islam, jamás será aceptado en la comunidad islámica y, en el otro mundo se contará entre los desventurados (Corán 3:85).
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Pecado - Es considerado como uno de los terrenos más conflictivos de la existencia humana. Se cree comúnmente que el pecado comenzó con Adán y Eva durante su vida en el paraíso. Aquél suceso originó la caida, marcando desde entonces a la raza humana con el concepto de la culpa, el estigma y la confusión. El Islam ha adoptado la posición basada en el Corán que dice: "Adán y Eva fueron encauzados por Dios para habitar en el paraíso y gozar de sus frutos como desearan, seguros de obtener abundante sustento y bienestar. Pero se les recomendó que no se acercaran a un árbol determinado, con el fin de que se mantuvieran apartados del mal y de la justicia, Satanás los indujo a la tentación y les hizo perder su gozoso estado. Fueron expulsados del paraíso y arrojados a la tierra para vivir, morir y ser llevados finalmente ante el juicio final. Habiendo comprendido lo que habían hecho, sintieron verguenza, culpabilidad y remordimiento. Pidieron la compasión de Dios y fueron perdonados" (Corán 2:35-38; 7:19-25; 20:117-123). La explicación a que se llega después de lo antes leido se interpreta en el Islam como la prueba que el ser humano es imperfecto y necesitado, aún cuando hubiera de vivir en el paraíso, pero al pecar o cometer errores como hicieron Adán y Eva, no apaga esto su corazón humano ni le impide la reforma espiritual ni tampoco detiene el desarrollo moral. Antes bien, el ser humano posee sensibilidad suficiente para reconocer sus pecados y deficiencias, es capaz de saber a dónde debe dirigirse y a quién debe recurrir en busca de guía, porque Dios está siempre dispuesto a satisfacer los sinceros ruegos de quienes buscan Su ayuda, ya que Su perdón llega a todos (Corán 7:156).

La discriminación en base al sexo, la culpa o el pecado hereditarios son extraños al espíritu del Islam, por eso no se acepta la idea del pecado original o del delito hereditario. Con arreglo al Corán y al Profeta Mohamed, el hombre nace en un estado natural de pureza o "fitra", es decir, en estado de "islam" o sometimiento a la voluntad y el deseo de Dios. Lo que ocurra al hombre después de su nacimiento es consecuencia de influencias externas y factores ajenos a él. Sin embargo, esto no niega a la persona adulta la libertad de elección ni le exime de responsabilidad. Puesto que el hombre recibió el Espíritu de Dios a través de la creación, él está obligado a retener, al menos, una parte de este buen espíritu. Esto puede explicar las buenas disposiciónes del hombre y sus anhelos espirituales. Pero por otro lado, Dios creó al hombre para adorarle, no para ser Su igual. Ello significa que por muy bueno y perfecto que pueda ser el hombre por la gracia de la creación, carece de la bondad y perfeccón en la dimensión del Creador. El hombre posee estas cualidades, pero están muy limitadas a su propia capacidad y es por ello que se acepta que el hombre pueda equivocarse. Ahora bien, la imperfección y la positilidad de equivocarse no son equivalentes del pecado ni sinónimos del delito -al menos no en el Islam-. Si el hombre es imperfecto no está falto de ayuda, ni ha sido abandonado por Dios para que se convierta en víctima de sus deficiencias. Está fortalecido por las revelaciones, cuenta con el apoyo de la razón, está fortificado por la libertad de elección y guiado por varias disposiciones sociales.

La constante oscilación entre las fuerzas del bien y del mal constituye la lucha de la vida. Proporciona al hombre algo en lo que esperar, ideales que perseguir, trabajo para realizar, y papeles para representar. Hace de su vida algo interesante y con sentido, no monótono ni estático. Por otra parte, se sostiene que esta dinámica agrada a Dios al ver a Sus servidores en un estado de victoria espiritual y moral. Con arreglo a la escala moral del Islam, el hecho que el hombre sea imperfecto o falible, no constituye ni le califica como pecador. Pero sí es pecado que prefiera no buscar el camino recto poseyendo todas las vías y medios de la perfeccón relativa. Un pecado es cualquier acto, pensamiento o deseo que sea: 1) deliberado; 2) desafíe la ley de Dios; 3) infrinja el derecho de Dios o el derecho del hombre; 4) sea dañino para el alma o el cuerpo; 5) se cometa repetidamente; y 6) pueda evitarse normalmente. Estos son los componentes del pecado.

En el Islam existen pecados mayores y menores por cuanto existen pecados contra Dios y pecados contra el hombre. Todos los pecados contra Dios excepto uno, pueden perdonarse cuando el pecador procura sinceramemnte el perdón. El Corán ha afirmado que el Dios verdadero no perdona el pecado de "chirk" (politeísmo, panteísmo, trinidad, etc.) Pero El perdona todos los demás pecados. Pero si se da el caso que el politeísta o el ateo vuelven a Dios, su pecado quedará entonces perdonado. Los pecados cometidos contra los hombres sólo son perdonables cuando el ofendido perdona al ofensor o cuando se aplican las compensaciones adecuadas.

En conclusión, el pecado se comete, no es congénito, se produce, no es innato, puede evitarse, no es inevitable. Constituye una violación deliberada y consciente de la ley de Dios. Si el hombre realiza algo como consecuencia verdadera de los instintos naturales o de móviles absolutamtente irresistibles y depresiones incontrolables, ese acto no es pecado en el Islam. De lo contrario, los planes de Dios serían inútiles, y la responsabilidad del hombre vana. Dios espera del hombre que se mantenga dentro de las posibilidades y logros humanos.
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Libertad - El Islam considera que el hombre no puede ser libre en el sentido absoluto de la palabra, en ninguna sociedad humana, ya que deben existir ciertas limitaciones para que la sociedad funcione ordenadamente. Aparte de esta idea general, el Islam proclama el ideal de la libertad y la valora tanto para el musulmán como para el no musulmán. El concepto se aplica a todas las actividades voluntarias del hombre. Esto se aclara con el concepto que todo hombre nace libre con arreglo a la "fitra", o un estado natural puro, lo que significa también nacer libre del sometimiento del pecado, de la inferioridad heredada y de las trabas atávicas. El derecho a la libertad es sagrado en tanto no infrinja deliberadamente la ley de Dios o profane los derechos de los demás.

Uno de los principales objetivos del Islam es el de liberar a la mente de supersticiones, al alma de pecado y la corrupción, a la conciencia de la opresión y el temor e incluso al cuerpo del desorden y la degeneración. El Islam procura lograr este ideal con las observancias espirituales, los principios morales vinculantes así como las normas alimenticias. La cuestión de la libertad en cuanto a la creencia, la adoración y la conciencia, reviste también extrema importancia en el Islam. En palabras del Corán: "Nada de imposición en cuanto a religión, porque ya se ha dilucidado la verdad del error. Quien reniegue del seductor y crea en Dios, se habrá aferrado a la verdad inquebrantable, porque Dios es omnipresente, sapientísimo" (2:256). Además, el Islam presenta la Verdad de Dios en forma de oportunidad y deja al hombre la elección de decidir su propio proceder. El Corán dice al respecto: "La Verdad dimana de vuestro Señor, así pues, quien quiera que crea, y quien no quiera que no crea (18:29).

El concepto islámico de la libertad constituye un artículo de fe, un mandato de Dios que se basa en los siguiente principios: la conciencia del hombre sólo se haya sujeta a Dios, ante Quien todo hombre es directamente responsable. Todo ser humano es personalmente responsable de sus obras y sólo él tiene derecho a recoger los frutos de su trabajo. Dios ha delegado en el hombre la resposiblidad de decicir por sí mismo. El hombre recibe guía espiritual suficiente y cuenta con cualidades racionales que le permiten tomar opciones responsables y firmes. Dentro de este marco se busca el máximo ideal de evitar las persecuciones religiosas, los conflictos de clases o los prejuicios raciales. [ regresar al índice ]

Igualdad - Forma parte del sistema de valores del Islam y enseña que todos los hombre son iguales a los ojos de Dios aunque no sean necesariamente idénticos. Las diferencias en capacidad, potencial, ambición y riqueza entre otras, no deben dar pie para justificar una condición de superioridad de un hombre o una raza respecto a otros. La única distinción que Dios reconoce es la distinción en la piedad y el único criterio que aplica Dios es el criterio de la bondad y la excelencia espiritual. El Corán dice al respecto: "Oh humanos! ciertamente, os creamos de un hombre y de una mujer y os dividimos en naciones y tribus para que os reconozcáis. Por cierto, que el más honrado de vosotros ante Dios es el más timorato; porque Dios es sapientísimo y está bien enterado" (49:13). Las diferencias de raza, color o condición social son puramente accidentales. Es por ello que la igualdad es considerada un artículo de fe que se fundamenta en lo siguiente: todos los hombres han sido creados por el Unico y Mismo Dios; toda la humanidad es una sola raza que participa igualmente de la descendencia común de Adán y Eva; Dios es justo y bueno con todas sus criaturas, no es parcial ante raza, edad o religión alguna ya que todo el universo es su dominio y todos los pueblos son Sus criaturas; Dios juzga a cada persona conforme a sus propios méritos y de acuerdo con sus propias obras y por último, Dios ha otorgado al hombre como tal un título de honor y dignidad. En el Islam se espera en un tiempo futuro que conceptos tales como pueblos elegidos y gentiles, razas privilegiadas y marginadas, castas sociales y ciudadanos de segunda clase, quedarán todos absueltos y sin sentido. [ regresar al índice ]

Fraternidad - Valor vinculado con el de libertad e igualdad. La fraternidad humana en el Islam se basa en una creencia inquebrantable en la unidad y universalidad de Dios y en la unidad religiosa en el medio de adoración. El sentido de fraternidad se fundamenta en valores citados arriba, y el fin de ella es fomentar el sentido de unión entre todos los hombres dejando atrás las discriminaciones.
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Paz - En el idioma árabe la palabra paz y la palabra islam derivan de la misma raiz y pueden considerarse sinónimos. Uno de los nombres de Dios es paz. Las palabras finales de las plegarias diarias de todo musulmán son palabras de paz. El saludo entre los musulmantes cuando vuelven a Dios es paz. El adjetivo "musulman" contiene la misma raíz de vocablo islam lo que alude en cierto sentido, pacífico. En el Islam, el cielo es la morada de la paz. [ regresar al índice ]

Comunidad - En un sentido básico el concepto de comunidad significa "todas las formas de relación que se caracterizan por un elevado grado de intimidad personal, profundidad emocional, compromiso moral, cohesión social y continuidad en el tiempo ... puede encontrarse en: localidad, religión, nación, raza, profesión o causa común. Su arquetipo es la familia. Desde otra perspectiva, una comunidad es un grupo global con dos características principales: a) lugar donde el individuo puede encontrar la mayor parte de las actividades y experiencias que le son importantes, y b) el grupo está unido entre sí, por un sentido compartido de la posesión, así como por un sentimiento de identidad. Lo que sucede en un sector de la sociedad afecta forzosamente al resto. La comunidad no se fundamente (en el Islam) en la raza, nacionalidad, localidad, profesión, parentesco o intereses especiales. El fundamento según el Islam, es el sometimiento a la voluntad de Allah. Según el Corán: "... que constituyáis una comunidad (ummah) que invite al bien, ordene lo justo y destierre lo malo. Ellos serán bienaventurados" (3:104) ... "Hemos hecho de vosotros una nación moderada, una comunidad bien integrada, una ummah equilibrada para que seáis testigos de los hombres y para que el Profeta sea testigo de vosotros" (2:143). En cuanto a la continuidad de la comunidad islámica, vale la pena mencionar que los musulmantes están obligados a poner todos los medios para asegurar dicha continuidad. Las reglas de matrimonio y de herencia, los deberes de "Zakat" y "Jadsh", los derechos y obligaciones mutuos del parentesco, la conciencia individual y la permanencia social están orientados hacia la continuidad de la comunidad islámica. Por otro lado, se considera que Allah ha prometido proteger a la comunidad islámica de diversas maneras, en primer lugar, ha prometido preservar el Corán y proteger su pureza (15:9), lo que significa para esta comunidad una enorme importancia porque sostiene que siempre existirá una comunidad que siga el Corán, que no carecerá de seguidores aún cuando estos puedan ser seguidores de otras escrituras. Se advierte igualmente a los creyentes que si alguno de ellos reniega de su fe, Dios creará pronto pueblos a los que amará y le amarán: "humilde con los creyentes y poderoso con los incrédulos, que lucharán a la manera de Dios y no temerán nunca los reproches (Corán 5:57). [ regresar al índice ]

Moralidad - Este concepto, también encontrado en el concepto moral de occidente, se centra en torno a las mismas creencias y principios básicos del Islam por supuesto. La moral islámica se refiere a la relación entre el hombre y Dios, entre el hombre y su prójimo, entre el hombre y los demás elementos y criaturas del universo, entre el hombre y su intimidad más recóndita. El musulmán tiene que vigilar su comportamiento externo y sus obras manifiestas, sus palabras y sus pensamientos, sus sentimientos e intenciones, en defender lo justo y enfrentarse a lo injusto. Esta moralidad tiene una escala humana, y es así que el musulmán tiene que mostrarse amable con sus parientes e interesarse por el vecino, respetar al anciano y compadecer al joven, ocuparse del enfermo y ayudar al necesitado, socorrer al afligido y acoger al desamparado, alegrarse con el bienaventurado y ser paciente con el descarriado, tolerar al ignorante y ser indulgente con el desvalido, desaprobar lo malo y elevarse sobre lo trivial. Debe además respetar los legítimos derechos de los demás en la misma medida que lo hacen con los suyos. Su mente debe ocuparse en ideas constructivas y procedimientos serios, su consejo debe ser sincero y cortés. El musulmán está moralmente obligado a dar un claro ejemplo de honradez y perfección, cumplir sus compromisos y realizar bien sus tareas, corregir sus errores, desarrollar un buen sentido de consciencia social además de alimentar un sentimiento de respuesta humana, atender generosamente el sustento de sus subordinados y satisfacer sus legítimas demandas. La naturaleza y el mundo deben constituir para el musulmán un campo de exploración y un objeto de dicha.

Para determinadas situaciones los principios morales del Islam son compromisos positivos que deben cumplirse y en otras situaciones descripciones negativas que deben evitarse. La observación de los "Cinco Pilares del Islam" son un ejercicio de moralidad. Además de estas medidas positivas, hay otras que pueden denominarse preventivas y precautorias que se consideran un signo del interés de Dios respecto al bienestar de la humanidad, además de ser una indicación de su preocupación por el hombre. Según lo anteriormente dicho, el Islam prohibe ciertas cosas referentes a la alimentación, bebida, recreo y sexo, con ánimo de proteger al hombre contra: l"la demencia y la degeneración, la debilidad y la indulgencia, la indecencia y la tentación". Entre estas medidas se encuentran las siguientes: evitar toda clase de bebidas alcohólicas (Corán 2:219; 4:43; 5:93-94); evitar el consumo de carne de productos porcinos, de animales salvajes depredadores, aves depredadoras, roedores y reptiles, gusanos y similares, de animales y pájaros muertos que no hayan sido matados según el ritual islámico (Corán, 2:171-173; 5:4-6); y por último, evitar toda clase de juegos de dinero y pasatiempos vanos (Corán 2:19; 5:93-94); evitar toda relación sexual fuera del matrimonio, todas las formas de pasear, mirar, hablar y vestirse en público que puedan inducir a tentación, provocar deseo, despertar sospechas o indicar inmodestia e indecencia (Corán 23:5-7; 24:30; 70:29-31). La prohibición no constituye por consiguiente una privación sino un enriquecimiento, no es supresión sino disciplina, no es limitación sino expansión. Dichas prohibiciones son consideradas como actos de piedad y sabiduría, pero en situaciones de emergencia se le permite al musulmán realizar aquello que normalmente le está prohibido. El Corán prescribe para todas estas situaciones muchos ejemplos y convocatorias: ver Corán 2:173; 4:36-38; 5:4, 90-91; 6:54, 151-153; 16:90-91, 97, 125; 17:18-39; 28:77; 31:12-19; 41:33-34; 42:36-43; y 67:31-33.

Otro aspecto importante de la moralidad islámica es el aspecto de la venganza ya que contempla el hecho de que no fué concebida para intimidad a la persona y hacerla pasiva o indiferente. El musulmán goza de la libertad de defenderse y vengarse de forma adecuada o de perdonar y encomendar a Dios el resultado de su actitud. Es por ello que sabe que puede adoptar una de estas posturas y sabe también que es mejor para él perdonar, pero cuando perdona lo hace por elección propia, por amor a Dios. Sin embargo, no infringe la Ley ni actúa injustamente cuando se venga ya que se considera que está defendiendo sus derechos lo que es visto como un derecho sagrado en sí mismo, también al ayudar a las autoridades legítimas de la comunidad a establecer el orden y la justicia. Se plantea el argumento que si el Islam pidiera el perdón absoluto, entonces mucha gente se vería tentada a hacer el mal y sobrepasar todos los límites. Igualmente, si el Islam pidiera sólo la venganza, no sería posible la misericordia y la paciencia ni el progreso espiritual y la madurez moral. La clave está en la libertad de expresión y la libertad de acción que lleve en la mayoría de los casos a un camino medio. [ regresar al índice ]

El Universo - Este concepto abarca también la posición del hombre en el mundo y la situación humana en general. Los problemas y las crisis de la era moderna no son exclusivamente actuales ni peculiares. La diferencia entre esta época y la de los siglos pasados consiste básicamente en una diferencia de grado más que de clase. El principal origen de las crisis más difíciles ha sido esencialmente y por muchos siglos y en numerosas regiones, una especie de actitud inflexible, exclusiva e intolerante frente a lo extraño, lo diferente y lo extranjero. La escala espiritual ha ascendido y descendido a lo largo de los años en las décadas recientes. En las últimas décadas los acontecimientos que se convierten en noticia corresponden a investigaciones insuperadas y sin precedentes del espacio exterior. Resultan igualmente sensacionales aquellos conocimientos nunca antes vistos en los plieges internos y recónditos del ser. El desarrollo de estos tipos de investigación, sin igual y sin precedentes, resulta sin embargo exceptionalmente alarmante para el musulmán. La razón para el Islam estriba, probablemente, en el hecho de que las investigaciones científicas exteriores y la moralidad islámica muchas veces no van paralelas y llegan incluso a contradecirse, el mundo se enfrenta así a diagnósticos opuestos. Unos piden el renacimiento del ser humano, del amor, otros vuelven la mirada al Marxismo, Humanismo, Satanismo o a la ciencia, buscando respuestas definitivas. No faltan quienes esperan la llegada de un futuro salvador y esta larga lista no incluye siquiera a los indiferentes, los desesperados y los apáticos que pueden superar al conjunto combinado de todos los optimistas. Parece ser que la máxima necesidad del tiempo actual es la urgente necesidad de "comprensión". Lo que el hombre necesita sobre todo, es comprenderse a sí mismo y su naturaleza, sus capacidades potenciales y limitaciones, su lugar en el universo y las relaciones con sus elementos.

El Islam considera que se encuentra a sí mismo en la tarea de ayudar al hombre a comprender y liberar su mente y aclarar su visión. El Islam rechaza la idea de que la vida sea detestable, brutal, breve y miserable. Pero también niega la idea de que la vida sea un fin por sí misma, placentera y despreocupada. El Islam considera que la vida en la tierra quedaría devaluada si sólo se viera en relación con el Más Allá. Estas ideas pueden encontrase en el Corán 7:33; 17:18-21; 28:77; y 57:20-21. Hay un pasaje en el Corán (2:27-39) que contiene algunos de los principales fundamentos de la visión del mundo, estos son:

1) El mundo es una entidad creada por la voluntad de un Diseñador y mantenido por El, con fines plenos de sentido. Las corrientes históricas tienen lugar de acuerdo con Su deseo y siguen leyes establecidas. No están dirigidas por un azar ciego ni constituyen incidentes fortuítos y desordenados.

2) También el hombre ha sido creado por Dios y tiene encargado ser su virrey en la tierra. Ha sido elegido para cultivar la tierra y enriquecer la vida con el conocimiento, la virtud, el propósito y el sentido. Para conseguir esta meta, todo cuanto existe en la tierra y en los cielos ha sido creado para él y ha sido subordinado a él. La vida en este planeta no es una cárcel para el hombre; su venida al mundo no constituyó un castigo arbitrario a los pecados cometidos previamente. Ni fue expulsado de otro mundo y arrojado a éste. Su existencia no se debió a la mera casualidad ni fue un suceso imprevisto.

3) La única facultad del hombre es el conocimiento que forma parte integrante de su personalidad y su ser. Es el conocimiento lo que califica al hombre para convertirlo en virrey de su Creador, lo que le faculta para tener autoridad sobre el respeto y la lealtad de los ángeles de Dios.

4) La primera fase de la vida sobre la tierra no comenzó en pecado ni en rebelión contra el Ser Creador. La "Caída" del Jardín del Edén y lo que vino después -el remordimiento de Adán y Eva, su arrepentimiento, el perdón y la compasión de Dios hacia ellos, la enemistad entre el hombre y Satanás- nada de ello sorprendió al Creador. Ni fue tampoco un accidente en el curso de los acontecimientos. Estaba demasiado bien concebido para ser accidental y más bien parece haber sido ideado para disciplinar al primer hombre, para hacerle experimentar realmente la caída y la elevación, la derrota moral y el triunfo, el descarrío y la reconciliación con el Creador. De esta forma el hombre quedaría mejor preparado para la vida y más instruido para hacer frente a sus incertidumbres y momentos de prueba.

5) Eva no fue la parte más débil de la primera pareja humana, ni tentó a Adán para que comiera del árbol prohibido, ni fue la única responsable de la expulsión del Paraiso. Tanto Adán como Eva fueron igualmente tentados y responsables; los dos sintieron pesar y arrepentimiento, y los dos fueron benditos por la indulgencia y la compasión de Dios.

6) El hombre tiene un libre albedrío y goza de una voluntad también libre. Esta es la esencia de su humanidad y la base de su responsabilidad para con su Creador. Sin el libre albedrío del hombre la vida carecedría de sentido y la alianza establecida entre Dios y el hombre sería en vano. Sin el libre albedrío humano, Dios no habría consegudo sus objetivos y el hombre sería totalmente incapaz de asumir responsabilidad alguna. Esto es desde luego impensable.

7) La vida emana de Dios, no es eterna ni tampoco un fin en sí misma, sino que es una fase de transición tras la que todo volverá al Creador.

8) El hombre es un agente responsable, pero la responsabilidad del pecado sólo la soporta el pecador real. El pecado no es hereditario, transferible, ni común por naturaleza.

9) El hombre es un ser honorable y digno. Su dignidad deriva del hecho de que su Creador le ha infundido un espíritu. Lo más importante es que esta dignidad no está limitada a cualquier raza especial, color o clase de gente. Es el derecho natural del hombre, de cada hombre, el ser más honorable de la tierra.

10) Este último punto expresa que la Unicidad de Dios y la unidad de la humanidad tienen profundas raíces. Muestra además que las mayores virtudes del hombre son la piedad y el conocimiento, que cuando este conocimiento se adquiere y se emplea siguiendo la dirección divina, el hombre tendrá asegurado un venturoso destino y su vida será serena.
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APLICACION DEL ISLAM A LA VIDA DIARIA

Los musulmanes mantienen que el Islam no es sólo un ideal abstracto concebido para la adoración nominal, ni un ídolo estático al que visitan con cierta frecuencia, sino que es más bien un código de vida. Los musulmanes mantienen también que el individuo es el factor principal que puede hacer llegar al Islam o a cualquier otro sistema a su plenitud. El Islam intenta aclarar el concepto o naturaleza de la persona y define al hombre como poseedor de dos naturalezas complementarias, íntimamente relacionadas entre sí que actúan recíprocamente sin descanso. Estas son la naturaleza interna y la externa. También se pudiera decir que el hombre posee sólo una naturaleza con dos secciones paralelas que difícilmente pueden separarse una de la otra: una es interior y la otra exterior. La naturaleza interior del hombre se refiere al "Ruh" (alma o identidad, o corazón) y el " ´Aql" (mente, poder y raciocinio, o inteligencia). En esta ilustración de la naturaleza interior del hombre se procura tratar dos aspectos: 1) el espiritual o moral y 2) el intelectual. El resto de las actividades y transacciones humanas habrán de clasificarse como naturaleza exterior o externa del hombre. Después de todo, el hecho de que el hombre no sólo vive de pan es admitido por todos.

El Islam sostiene que tiene como función organizar la vida espiritual o moral del hombre, de tal manera que le proporcione todo el alimento espritual necesario para la piedad y la rectitud, para la seguridad y la paz. La prescripción islámica de la vida espiritual del hombre le procura otorgar máximos resultados positivos, siempre que se aplique fielmente en lo que a crecimiento espiritual y madurez humanas se refiere. Los puntos principales de la prescripción islámica son los siguientes: observancia de los "Cinco Pilares del Islam", esperanza y confianza en Dios en todo momento y por último, sacrificio del egoismo real por amor a Dios. [ regresar al índice ]

La vida intelectual - El Islam procura establecer la estructura intelectual del hombre y le clasifica de la siguiente manera: 1) conocimiento real, basado en pruebas claras y evidencia indiscutible, adquirido por "experiencia" o por experimentación. El Corán es considerado como la primera autoridad que busca el conocimiento a través de la experiencia así como en la meditación y la observación. Se considera un precepto divino para todo musulmán, buscar el conocimiento y la verdad. El Corán no acepta las verdades heredadas ni los hechos supuestos que carecen de pruebas o evidencias suficientes (Corán 2:111 y 21:24). La devoción al verdadero saber se considera como una devoción a Dios en un sentido compensador; y 2) este segundo aspecto es la fe en Dios, considerada como el fundamento de toda la estructura religiosa que para que adquiera validez, debe estar fundamentada en convicciones y certidumbres inconmovibles que son resultado del ejercicio intelectual, la aceptación sin dudas ni discusión no es aceptable. [ regresar al índice ]

La vida personal - La vida personal del hombre es en el Islam un medio para asegurar su pureza y limpieza, de tal forma que le proporcione una dieta saludable y le muestre las maneras correctas de vestirse, comportarse, engalanarse, entretenerse, etc.
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Pureza y limpieza - Es preceptivo que antes de ofrecer la oración el musulmán debe realizar una ablución, salvo que la haya hecho anteriormente y la conserve válida. Esta ablución obligatoria es a veces parcial, y a veces completa ya que depende del estado de la persona. Si se considera que un musulmán debe ofrecer por lo menos cinco oraciones obligatorias cada día con corazón y mente puros, con cuerpo y ropas limpios, por motivos e intención puros, se puede entender el efecto vital y los resultados beneficiosos de este acto para el hombre (Corán 4:43; 5:7). [ regresar al índice ]

Dieta - Según la prescripción islámica, si se desea mantener al corazón puro y la mente serena, alimentar un alma con inquietud de perfeccionamiento y un cuerpo limpio y sano, debe prestarse entonces especial atención a la dieta alimenticia. El principio general del Islam a este respecto es que todas las cosas que son puras por sí mismas y buenas para el hombre constituyen una dieta legítima, en tanto se ingieran en cantidades moderadas. Todas las cosas impuras y malas o dañinas son ilegítimas en todas las circunstancias ordinarias. Siempre cabe la oportunidad y flexibilidad de las excepciones en los casos de absoluta necesidad (Corán 7:157). Fuera de este principio general existen determinados alimentos y bedidas designados por Dios como prohibidos. Entre ellos se encuentran: la carne de cerdo y la de cualquier animal no sacrificado según el ritual islámico (Corán 2:173 y 5:4). Las bebidas que el Islam considera nocivas y destructivas para el espíritu humano y la moralidad así como para el estado físico y mental del hombre aparecen incluidas en el versículo coránico que prohibe todos los agentes embriagadores, y todas las formas de juego de dinero o de azar (Corán 5:93-94).

El Islam es tan ortodoxo e inflexible respecto a la calidad de la nutrición orgánica del hombre como a su salud espiritual y crecimiento intelectual. Este punto queda de manifiesto por el hecho de que están prohibidos algunos artícuolos dietéticos por su especie y otros por su grado. Las cosas que le están autorizadas al musulmán deben tomarse en cantidades moderadas sin abuso ni exceso (Corán 7:31). Luego de evitar todos los artículos prohibidos por su especie o cantidad, el musulmán tiene permitido gozar del piadoso sustento de Dios y así sentir gratitud hacia el Proveedor Misericordioso (Corán: 2:168-172 y 5:90-91). [ regresar al índice ]

Vestido y ornato - El Islam tiene muy seriamente en cuenta los principios de decencia, modestia, castidad y hombría. Todo lo que en el vestido u ornato sea incompatible con el mantenimiento y desarrollo de estas cualidades está prohibido por el Islam. El material del vestido y las maneras del vestir que puedan estimular la arrogancia o el falso orgullo y la vanidad, están severamente condenados. Lo mismo sucede con los adornos que puedan debilitar la moralidad del hombre o socavar su dignidad. El hombre debe mantenerse leal con su naturaleza varonil y así apartarse de todo cuanto sea susceptible de debilitar o poner en peligro su carácter. Esta es la razón por la que el Islam aconseja al hombre no emplear ciertos materiales de vestir como por ejemplo la seda pura y determinadas piedras preciosas, tampoco el oro con fines ornamentales está permitido, ya que se considera que son cosas que sólo encajan en la naturaleza femenina.

Cuando el Islam permite a la mujer utilizar las cosas prohibidas al hombre y adecuadas sólo para la naturaleza femenina, el Islam no quiere significar con ésto que abandona a la mujer ni la deja actuar arbitrariamente. Le consiente las cosas que se adaptan a su naturaleza y al mismo tiempo le advierte contra todo lo que pueda corromper o trastornar esa naturaleza. La forma en la que deben vestirse y caminar las mujeres e incluso su aspecto, es una cuestión muy delicada y el Islam se centra, al respecto, en el bienestar general de las mujeres. El Islam ha advertido al hombre y a la mujer a ser celosos en retener y desarrollar su dignidad y castidad evitando el convertirse en tema de vanos cotilleos o rumores viciosos. La advertencia puede encontrarse en los siguientes versículos coránicos: 24:30-31 y 7:32-33. [ regresar al índice ]

Distracciones y recreos - El Islam fomenta e invita a realizar todo cuanto provoque pensamientos sanos o refresque la mente y revitalice el cuerpo para mantener al hombre en estado saludable, siempre que ello no anticipe ni implique pecado alguno ni produzca ningún daño o retraso, y obstaculice el cumplimiento de otras obligaciones. El precepto general en este aspecto es la afirmación formulada por el Profeta, en el sentido de que todos los creyentes en Dios poseen buenas cualidades si bien el fuerte es mejor que el débil. Por consiguiente, se aprueban el deporte y las distracciones que endurecen el cuerpo y fortalecen el espíritu. Los juegos de azar y de dinero y las bebidas alcohólicas están prohibidos. [ regresar al índice ]

La vida familiar - Conceptos relacionados con la identidad, los compromisos asumidos por los miembros de la familia, la herencia y el consejo, el afecto a los jóvenes y la seguridad para los ancianos, se encuentran también el la vida islámica. El Islam considera que el nexo de la sangre y los compromisos conyugales son los cimientos de la familia. La adopción, la alianza mutua, el consentimiento privado a la intimidad sexual y a los matrimonios de "derecho común" o "de prueba" no constituyen una familia en el sentido islámico.
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El matrimonio - El Islam ve en el matrimonio un acto virtuoso de devoción responsable y un fuerte vínculo (mithaqun ghaleez) que representa la supervivencia de la raza humana, un compromiso que contraen los esposos entre sí y con Dios a través de los deberes religiosos. El concepto se fundamenta en que Dios creó a la humanidad de una sola persona, de la cual creó a su pareja posteriormente y de ambos hizo descendencia (Corán 4:1; 7:189; 30:21). Las previsiones islámicas del matrimonio se aplican igualmente a hombre y mujeres. No se recomienda el celibato para los hombres y tampoco para las mujeres. Ello es así al reconocer el derecho de las necesidades de las mujeres como legítimas y de consideración muy seria. El Islam considera al matrimonio como el estado normal para ambos y quizá sea más para las mujeres por cuanto les asegura, entre otras cosas, relativa seguridad económica. Sin embargo, el aspecto económico no es considerado como el más importante. Se afirma que el Profeta dijo que habitualmente se busca una mujer para esposa por su riqueza, su belleza, la nobleza de su linaje o por sus cualidades religiosas, pero se considera como una alta expresión de calidad humana la de aquél que elige una compañera con preferencia a todo lo demás. El Corán ordena el matrimonio a los célibes y a los piadosos, aunque sean pobres y esclavos (24:32). Por otro lado, cualquier dote que un hombre entregue a su futura esposa, pertenece a ella y todo cuanto ésta pueda haber adquirido, antes o después del matrimonio, es sólo suyo. No existe comunidad necesaria de bienes entre esposos y esposas. Además, el marido es el responsable de mantener y dar seguridad económica a la familia. Incluso debe proporcionar a la esposa la clase de ayuda y servicios a los que ella estaba acostumbrada antes del matrimonio, y de acuerdo con algunos eruditos, ella no está en absoluto obligada legalmete a realizar el trabao doméstico rutinario, aún cuando pueda hadcerlo, y generalmente lo haga, por un motivo u otro como por ejemplo cooperación, economía, etc.

El Islam ha establecido ciertas medidas para tratar que los lazos conyugales sean permanentes dentro de lo humanamente posible. Las partes deben esforzarse por satisfacer las condiciones de edad apropiada, adecuada compatibilidad general, dote razonable, buena voluntad, libre consentimiento, generosa tutela, intenciones honorables y discreción juiciosa. Cuando las partes suscriben un contrato matrimonial debe llevarse la clara intención de hacer del vínculo algo permanente y libre de las situaciones causales y temporales. Por esta razón, los matrimonios de prueba, de duración determinada y todos los matrimonios que aparenten ser experimentales, casuales y provisionales, están prohibidos en el Islam. En una de sus afirmaciones al respecto, el Profeta declaró que se condenan a los hombres y mujeres que gozan cambiando frecuentemente de cónyuge.

Insistir en el carácter permanente del matrimonio no significa que el contrato conyugal sea absolutamente indisoluble, El matrimonio en el Islam no es un sacramento ni un simple contrato civil, sin embargo se contempla que puede ser terminado. [ regresar al índice ]

La relación entre marido y mujer - Son muchas las palabras de Corán y de la Suna que prescriben la consideración y la justicia, la compasión y el amor, la simpatía y la benevolencia, la paciencia y la buena voluntad. El Profeta llega a afirmar que el mejor musulmán es aquel que mejor se comporta con su familia y que el mayor y más bendito gozo de la vida se encuentra en una esposa buena y recta. La consumación del matrimonio engendra una nueva situación para las partes interesadas. Esta nueva situación lleva consigo un conjunto de derechos y obligaciones equitativas y proporcionadas. El papel del marido gira en torno al principio moral de que contrae con Dios la solemne obligación de tratar a su mujer con amabilidad, honor y paciencia, mantenerla honradamente, o liberarla honorablemente del vínculo del matrimonio y no causarle aflicción o daño alguno (Corán 2:229-232; 4:19). El papel de la esposa se resume en el versículo que dice que las mujeres gozan de derechos iguales a sus obligaciones con arreglo a lo que es justo, si bien los hombres están un grado por encima de ellas (Corán 2:228). Este grado suele ser interpretado por los eruditos musulmanes en conjunción con otro pasaje que afirma, entre otras cosas, que los hombres son depositarios, guardianes y protectores de las mujeres, porque Dios ha dado a unos más que a otros y porque los hombres gastan más de sus propios medios (Corán 4:34). Este grado puede asemejarse a un "liderazgo instrumental" o autoridad externa en el hogar debido a la división de tareas y a la diferenciación de roles. Ello no significa sin embargo alguna discriminación o superioridad categórica de un sexo respecto al otro. Sin embargo, este último punto ha sido objeto de malas interpretaciones tanto por musulmanes como por las personas de otras creencias o ideologías.

El Corán y la Suna del Profeta han ordenado la gentileza con las mujeres. El marido tiene el deber de armonizar con su esposa amablemente y un ejemplo de ello lo vemos en la responsabilidad de mantener por entero a su mujer de forma que no demuestre reproche. El mantenimiento implica el derecho absoluto de la eposa a la vivienda, el vestido, la alimentación, la atención y bienestar general. La vivienda de la mujer debe ser adecuada, de tal forma que le proporcione el grado de intimidad, comodidad e independencia razonables. Estos derechos deben ejercitarse sin extravagancia ni tacañería. La esposa posee otros derechos de carácter moral, como por ejemplo, ser tratada con justicia, respetada en sus sentimientos y de hacerla objeto de consideración. Ningún hombre está autorizado a infligirle daño, o poner trabas a su libertad. Si no tiene amor o simpatía hacia ella, ésta tiene el derecho a reclamar la liberación del vínculo matrimonial sin impedimentos para tomar un rumbo nuevo en su vida.

Las obligaciones de las mujeres con sus maridos consisten en contribuir al éxito y dicha del matrimonio en la medida de lo posible. Debe prestar atención a la comodidad y al bienestar de su cónyuge, no debe ofenderlo ni herir sus sentimientos (Conrán 25:74). La mujer ha de ser fiel, honrada y digna de confianza, no debe engañar a su compañero evitando deliberadamente la concepción y menos aún, privándole de legítima descendencia. No permitirá a otra persona tener acceso a lo que constituye el derecho esclusivo del marido, es decir, la intimidad sexual. Por consiguiente, no recibirá ni agasajará a hombres extraños en su hogar sin el conocimiento y consentimiento de su esposo, ni aceptará sus regalos sin la aprobación de éste. Todo esto con el fin quizá de evitar los celos, la sospecha y otros problemas que puedan derivarse de esto. Los bienes del marido son asuntos de su interés. Si ella tiene acceso a una porción de ellos, o si recibe en depósito algunos fondos, debe cumplir entonces su deber con mesura. No prestará ni dispondrá de ninguna de las pertenencias de su esposo sin permiso de él.

En cuanto a la intimidad, la mujer ha de hacerse deseable; ser atractiva, responsable y colaboradora. Una esposa no puede negarse a su marido pues el Corán habla de ellos como de solaz del uno para el otro. Naturalmente hay que tener en cuenta la salud y la decencia. Además, no se permite a la mujer realizar nada que haga su compañía menos apetecible o gratificadora. Si hace algo semejante o se descuida a sí misma, el marido tiene derecho entonces a inmiscuirse en su libertad con el objeto de rectificar la situación. El esposo no está autorizado a hacer nada que pueda impedir la satisfacción de su esposa. [ regresar al índice ]

La relación entre padres e hijos - La concepción general del Islam respecto a los hijos puede resumirse en que es precepto divino que ningún hijo se convierta en motivo de perjuicio para los padres (Corán 2:223). Los padres deben corresponder en la misma medida y no perjudicar tampoco al hijo. El Corán reconoce muy claramente que los padres no siempre están inmunes al exceso de protección, o a la negligencia. Sobre este conocimiento ha establecido determinadas directrices y señalado ciertos hechos en relación a los hijos. Señala que los hijos son goces de la vida, además motivo de orgullo, aunque también pueden llegar a ser germen para la vanidad y la falsa seguridad, motivo de aflicción y tentación. Así, el Corán se apresura a resaltar los mayores goces del espíritu al mismo tiempo que advierte a los padres contra el exceso de confianza, el falso orgullo o las malas obras que pueden ser causadas por sus hijos. El principio moral religioso de esta posición es que cada individuo, padre o hijo, se relaciona directamente con Dios y es independientemente responsable de sus actos ante él. Ningún hijo puede absolver al padre en el Día del Juicio ni tampoco puede interceder un padre por su hijo. El Islam es muy sensible a la dependencia crucial del niño respecto a los padres, reconociendo su papel en la formación de la personalidad del niño. Con palabras muy subjetivas, el Profeta declaró que todo niño, independiente de donde nace, viene con la naturaleza realmente maleable de "fitra" (estado natural puro del Islam), sus padres le convierten después en judío, cristiano o pagano. El Islam considera por supuesto los derechos del niño a la vida y a la igualdad de oportunidades en su existencia (Corán 6:151; cf. 17:23 y sig.). Otro derecho es el que hacer referencia a la legitimidad, por la cual cada hijo tendrá un padre y sólo uno. Otro gran aspecto en estos derechos se refiere a la socialización, educación, cuidado de su bienestar espiritual, necesidades de enseñanza y salud general. Con arreglo a las instrucciones del Profeta, hacia el séptimo día el niño debe haber recibido un nombre adecuado y agradable, y su cabeza habrá sido afeitada, además de todas las medidas de higiene necesarias. Esto se llevará a cabo en una ocasión festiva marcada por la alegría y la caridad. El niño huérfano o de padres desconocidos debe recibir los mejores cuidados. Siempre que existan albaceas o parientes suficientemente próximos para hacerse responsables de la asistencia al niño, se les encomendará el desempeño de esta obligación. Pero si no hubiera ningún pariente próximo, el cuidado del niño pasa a ser responsabilidad conjunta de toda la comunidad musulmana, tanto de los funcionarios designados para ello, como de los demás miembros de la misma.

La observación de los derechos mutuos están limitadas por la diferencia de edad. Cuando la diferencia de edad, sin embargo, es muy grande, puede causar problemas en el desarrollo del niño como consecuencia de la falta de paciencia, pérdida de la fortaleza, gran sensiblería y quizá estimación errónea que puede traer consigo abusos de autoridad paterna o desavenencias y dificultades generacionales. El hecho de que los padres tengan mayor edad y se los suela considerar más experimentados, no da validez por sí a sus criterios, ni garantiza sus normas. Del mismo modo, la juventud de por sí no es la única fuente de energía, idealismo o sabiduría. En varios pasajes, el Corán cita casos en los que los padres demostraron estar equivocados en el encuentro con sus hijos, y también en los que los hijos juzgaron erróneamente las posiciones de sus padres (Corán 6:74; 11:42-46; 19:42-48). Más significativo aún es quizá el hecho que las costumbres, los hábitos, tradiciones, o las normas y el sistema de valores de los padres, no sean deseablemente correctas. El Corán enjuicia firmemente en muchos pasajes, a quienes puedan desviarse de la verdad sólo porque resulta novedoso para ellos, contrario a lo habitual e incompatible con los valores paternos. Asímismo, resalta el hecho contrario de que si la lealtad y obediencia a los padres es susceptible de apartarlo de Dios, debe permanecer siempre a favor de Dios. Es cierto que los padres merecen consideración, amor, compasión y respeto, pero si se desvían de lo que el Islam considera como la línea correcta, el hijo deberá trazar entonces una línea divisoria.

El Corán resume toda la cuestión en el concepto general de "Ihsan" que señala lo que es recto, bueno y bello. Las implicaciones prácticas del concepto de "Ihsan" para los padres supone paciencia y simpatía activa, gratitud, compasión, respeto hacia ellos y oraciones por sus almas, haciendo honor a sus legítimos compromisos y prestándoles consejos sinceros. También ess un aspecto básico del "Ihsan" que los padres tengan derecho a esperar obediencia de sus hijos. Por último y dentro del mismo concepto, se considera una gran responsabilidad de los hijos, el apoyo y manutención de sus padres en caso de necesidad o vejez. La ayuda a los padres necesitados, para que sus vidas sean lo más cómodas posibles, constituyen un deber religioso absoluto. [ regresar al índice ]

Otros aspectos de la vida familiar - El tratamiento a los sirvientes como otros miembros de la familia, relaciones y vecinos aparece estrechamente conectado con la vida familiar. El Profeta formuló advertencias y directrices para quienes mantienen criadas permanentes. Los patronos están obligados a tratar a sus sirvientes como humanos y no como esclavos porque, dice el Profeta, quien trate bien a su sirviente recibirá de Dios una muerte cómoda y plácida, en un momento que es comúnmente penoso y difícil. Los sirvientes tienen derecho a la justicia, amabilidad, piedad, comida, ropa, alojamiento y demás gastos personales. El Profeta llega a afirmar que deben ser alimentados y vestidos con el mismo material que emplean sus patronos para sí mismos, además de ser suministrado por los propios patronos como parte de sus obligaciones para con los sirvientes. Estos, no deben ser objetos de persecución desprecio o sobrecarga en el trabajo. Ser sirviente o jornalero no debe ser causa de privación de los derechos ni afectar su propia dignidad. Todos los ciudadanos de una auténtica sociedad musulmana gozan del mismo rango porque el Islam no reconoce el sistema de castas ni la ciudadanía de segunda clase. La única superioridad que admite el Islam es la de la piedad y las buenas obras en el servicio de Dios (Corán 9:105; 49:13). Según el Islam, la benevolencia con los familiares representa un camino recto hacia el paraíso y por el contrario, un veto para quienes hacen caso omiso de sus obligaciones a este respecto. La actitud bondadosa hacia los parientes es descrita por el Profeta como una bendición divina de la vida y del sustento propio (Corán 2:177; 4:36; 16:90; 17:23-26).

La condición de vecindad es muy considerada a los ojos del Islam. Cualquier clase de vecino goza de gran número de privilegios. En la elaboración de las enseñanzas coránicas referentes a este punto, es tradición que el Profeta dijo que nadie puede ser un verdadero creyente salvo que sus vecinos se encuentren seguros y a salvo junto a él. Esto incluye también que el prójimo no pase la noche con hambre entre otras vicisitudes. Quien mejor sea para su prójimo, afirmó el Profeta, gozará de la proximidad de Dios en el Día de la Resurrección. Entre los vecinos deben intercambiarse presentes, dádivas y compartirse júbicos y pesares. [ regresar al índice ]

La vida social - El Islam considera que la lucha de clases, las castas sociales y la dominación del individuo sobre la sociedad o viceversa, son ajenas a la vida social aceptable. No se encuentra ninguna mención de superioridad por razón de clase, origen o hacienda en ningún lugar del Corán ni de las Tradiciones del Profeta Mohamed. Por el contrario, hay muchos versículos del Corán y palabras del Profeta que recuerdan a la humanidad los hechos primordiales de la vida que sirven como principios de la estructura social de la vida islámica. Entre ellos se encuentra el hecho de que la humanidad representa una familia nacida de unos solos e idénticdos padres, una humanidad que aspira a las mismas metas finales.

La unidad de la humanidad se concibe bajo la óptica de la ascendencia común de Adán y Eva. Cada ser humano es un miembro de la familia universal establecida por los primeros padres, estando por tanto facultada a disfrutar de los beneficios comunes así como compartir las mismas responsabilidades. El Corán y las Tradiciones de Mohamed recuerdan la unidad de la humanidad por naturaleza y origen (Corán 4:1; 7:189; 49:10-13). Esta unidad no procede sólo de su origen sino que se dirige también a sus últimas metas. De acuerdo con el Islam el objetivo último de la humanidad es Dios, de El venimos, para El vivimos y a El volveremos todos. En efecto, el único fin de la creación descrito por el Corán es adorar a Dios y servir Su causa (Corán 51:56-58). Las relaciones entre el individuo y la sociedad se basan en esta unidad de origen y última meta como respaldo de la vida social islámica. El individuo es responsable del bienestar común y de la prosperidad de su sociedad. Por otra parte, la sociedad es así misma responsable ante Dios de la prosperidad del individuo. Cuando este puede, él es el contribuyente y la sociedad es la beneficiaria. A cambio, tiene derecho a seguridad y cuidado en el caso de quedar incapacitado. En este supuesto él es el beneficiario y la sociedad la contribuyente. La responsabilidad y la preocupación son mutuas. En su forma más ideal, se considera que no existe estado para dominar al individuo o clase de individuos ni tampoco para explotar a la sociedad y corromper al Estado.

La persona no puede ser indiferente en la sociedad islámica ya que se le ha ordenado que represente un papel activo en el establecimiento de una moral social. Entre los valores de la estructura de la vida social en el Islam se encuetran el sincero amor al prójimo, la piedad hacia los jóvenes, el respeto a los ancianos, la ayuda y el consuelo para los afligidos, la visita a los enfermos, el alivio a los dolientes además de los auténticos sentimientos de fraternidad y solidaridad social como son el respeto a los derechos y a la vida, la prosperidad y honor de los demás como también la responsabilidad recíproca. [ regresar al índice ]

La vida económica - La vida económica se basa también en instrucciones divinas. Ganarse la vida es considerado además de una virtud, un derecho. El Corán ordena al musulmán mantenerse por su propio esfuerzo y no ser una carga para nadie. El Islam respeta todas las clases de trabajo para ganarse el sustento en cuanto no implique indecencia o mal alguno ya que la condición de trabajores honrados no puede ser causa de minusvalía en razón a la clase de trabajo que realizan para vivir. Por otra parte, los trabajadores carecen de límites para mejorar su suerte e incrementar sus medios tanto como sea posible. Disfrutan de igualdad de oportunidades y gozan de libertad de competencia. Todo cuanto la persona hace o gana por medios legítimos es su posesión privada, sobre la cual el Estado ni nadie más, puede alegar derechos justificados. A cambio de ello sólo tiene que cumplir determinadas obligaciones ante la sociedad al pagar ciertos impuestos al Estado. Una vez hecho ésto, tiene pleno derecho a la protección del Estado y su libertad de empresa queda segura y garantizada. En el sistema islámico se evitan el capitalismo y el comunismo ya que el individuo emprendedor es responsable de su propia seguridad.

El sistema económico del Islam ha sido concebido teniendo presente un completo sistema de principios morales religiosos. La persona que trabaja para otra, para una empresa o para una institución, recibe de Dios el mandato de desarrollar su trabajo con eficiencia y honradez. Las transacciones comerciales observan el comercio honrado que puede ser desarrollado por toda persona o entidad contemplando la transparencia de los contratos profesionales, la usura está prohibida además del cobro de intereses por prestar dinero a los necesitados, ya que la explotación de las necesidades apremiantes de otras personas se considera irreligiosa, inhumana e inmoral (Corán 2:275-276). Además de esto existen numerosas tradiciones del Profeta que excluyen a los trampsosos, explotadores, monopolizadores y comerciantes deshonestos del grupo de los verdaderos musulmanes. Todo contrato comercial que cause injusticia, trampa o explotación, está severamente prohibido y puede ser cancelado por la ley aún después de cerrado. Constantemente se recuerda a los propietarios el hecho de que son, en realidad, meros agentes nombrados por Dios para administrar sus posesiones. No hay nada en el Islam que impida al musulmán adquirir riqueza y luchar por obtener mejoras materiales a través de medios lícitos y cauces decentes. Se sostiene también que el propietario auténtico y real de las cosas es sólo Dios ya que todo propietario es simplemente un agente nombrado como mero depositario de la riqueza terrenal. Con este concepto se trata de evitar el egoismo, la codicia y la injusticia. El Corán considera la posesión de riqueza como una prueba difícil y no como un signo de virtuosa excelencia o nobleza privilegiada, tampoco como un medio de explotación legítima (Corán 6:165).

A diferencia del comunismo el Islam sostiene la supremacía benefactora de Dios, por otro lado, procura dar las máximas seguridades contra el capitalismo voraz y la despiadada explotación de parte de los propietarios. El sistema económico del Islam concede pleno reconocmiento a la entidad independiente del individuo y a sus naturales aspiraciones al trabajo y a la posesión, pero no le concibe como alguien absolutamente independiente de Dios o del Universo. No deifica al hombre ni a su capital como tampoco al proletariado además de no rechazar el mercado libre. La autoridad que tiene el individuo para ganar, también le permite investir y gastar hasta ciertos límites. En las palabras del Corán, Dios ordena al propietario a satisfacer sus obligaciones financieras hacia su prójimo y a ser moderado en su gasto particular, el derroche y la tacañería son fuertemente censurados. [ regresar al índice ]

La vida política - Al igual que la vida social y económica, la vida política del Islam se basa en los cimientos espirituales y morales del Corán. No contempla una teocracia en la que determinado grupo de personas asume derechos divinos exclusivos, hereditarios o no. Tampoco contempla el poder del proletariado, tampoco una democracia en su sentido popular. A continuación se puede resumir los principios fundamentales siguientes:

1) Cada obra de un individuo o grupo de individuos musulmantes debe estar inspirada y guiada por la ley de Dios como la constitución escogida (Corán 5:47-50; 17:9);

2) En el estado islámico la soberanía no pertenece al gobernante ni tampoco al pueblo ya que se considera que pertenece a Dios y todo el pueblo la ejerce como depósito recibida de El. Cualquier gobernante actúa sólo como dirigente elegido por el pueblo para servirle conforme a esa ley (Corán 5:20; 67:1, 58);

3) El estado islámico tiene como ideal administrar justicia y proporcionar seguridad y protección a todos los ciudadanos sin discriminaciones. El Corán no cuestiona sobre las minorías religiosas o raciales en tanto respeten la ley y sean ciudadanos pacíficos (Corán 5:8; cf. 4:135; 22:38-41);

4) El estado islámico no puede estar controlado por ningún partido político de una plataforma no islámica, ni sujeto a potencias extranjeras. Tiene que ser independiente para ejercer la debida autoridad concebida en el Corán. Ello procede del principio de que un musulmán se somete sólo a Dios y ofrece lealtad sólo a Su ley en el Corán, por tanto, es incompatible con el Islam que una nación musulmana ofrezca apoyo a algún partido político de una plataforma no islámica, o que trabaje para un gobierno no islámico de origen y objetivos extraños... "Dios no concederá nunda supremacía a los incrédulos sobre los creyentes" (Corán 4:141; 24:55; 58:21-22);

5) Ningún gobernante es soberano del pueblo sino un empleado representativo para él, elegido por el mismo del cual recibe la autoridad de su obediencia a la ley del Corán, El contrato político del Islam no se suscribe sólo entre la administración y el pueblo sino que se concluye entre estos dos por una parte y con Dios por la otra. Los gobernantes elegidos por su pueblo para administrar las palabras de Dios tienen derecho a recibir apoyo y cooperación del pueblo, siempre que observen las palabras del Corán. Si el pueblo o algún miem bro de la sociedad dejara de prestar apoyo y colaboración a dichos administradores, sus actos se considerarían ofensa irresponsable contra la administración y contra Dios. Del mismo modo, si la administarción se desvía del camino recto o incumple Su ley, no sólo comete idéntica ofensa sino que pierde el derecho al apoyo y lealtad del pueblo (Corán 4:59);

6) Los candidatos pueden ser elegidos a través de elecciones generales, o pueden ser seleccionados y autorizados por líderes públicos que han recibido a su vez el liderazgo por el libre acuerdo de los diversos sectores de la sociedad. Es así que un estado islámico puede contar con tantos consejos representativos o gobiernos municipales como desee. El derecho de elección, la selección y la gestión de la administración se rigen por el Corán, en sentido político, el electorado no puede desde un punto moral, ser indiferente a los hechos políticos ya que cuando emita su voto debe hacerlo después de realizar cuidadosas investigaciones sobre el candidato y meditar su elección;

7) Una vez que el pueblo haya ejercitado su opción a través de la elección o selección del gobernante, cada ciudadano está obligado a supervisar con sus propios medios la gestión de la administración y cuestionar su manera de llevar los asuntos públicos, siempre que encuentre algo equivocado en ellos. Si la administración traiciona la confianza de Dios y del pueblo, no tiene derecho entonces a conservar el cargo y debe ser expulsada y sustituida por otra, es así, que todo ciudadano es responsable de comprobar que ello se lleve a cabo en beneficio público, por tanto, la cuestión del poder hereditario o del gobierno vitalicio resulta inaplicable en un estado islámico;

8) No obstante ser elegido por el pueblo, el gobernante es en primer lugar, responsable ante Dios, después ante el pueblo. Se considera que no es simplemente un funcionario que debe ejecutar invariablemente la voluntad pública tanto si es acertada como si no. Debe ejercer poderes reales en nombre del pueblo para su mayor beneficio por supuesto, con arreglo a la fe islámica, habida cuenta de su único sometimiento a Dios. El gobernante no debe gobernar al pueblo con arreglo a sus propios deseos sino que debe apegarse estrictamente a la ley del Corán;

9) Pese a que el Corán es la Constitución del Estado Islámico, el Profeta ha ordenado a los musulmantes que gestionen sus asuntos comunes a través de métodos consultivos. Ello permite los consejos legislativos y los órganos consultivos a nivel local, nacional e internacional. Todo ciudadano del estado islámico está obligado a ofrecer su mejor consejo sobre las cuestiones comunes pero debe estar facultado para hacerlo. Los gobernantes deben buscar el asesoramiento de las personas doctas y experimentadas, pero ello no niega el derecho de los ciudadanos ordinarios que han de dar su oponión siempre que la ocasión se presente. El Profeta dijo que dar buen consejo forma parte esencial de la religión. El propio Mohamed, aunque sabio y altruísta, no estuvo por encima de la máxima ni fue excepción a la regla (Corán 3:159; 442:36-49). El Corán hace referencia al consejo mutuo como un artículo de fe;

10) Todo ciudadano de una minoría religiosa que viva en un país islámico tiene derecho a disfrutar la libertad de credo y conciencia además de la libertad de pensamiento y expresión, siempre y cuando no represente una agresión a la comunidad islámica y obedezca la ley común del estado. Si por ejemplo, desea pagar el Zakat y demás tributos estatales como los ciudadanos musulmanes para el mantenimiento del estado, puede hacerlo, pero si cree que el pago del Zakat islámico es humillante para su dignidad, o insultante para sus sentimientos por no ser musulmán, debe pagar sus impuestos de manera distinta conocida como "tributo" o "Jizyah" - con lo cual goza de hecho, de una opción de la que carecen los musulmanes del mismo estado. En consideración a sus contribuciones al estado, esta persona tiene pleno derecho a la protección y la seguridad por parte de la sociedad y de los funcionarios estatales. La persona perteneciente a una minoría es también libre de desarrollar sus capacidades y mejorar su suerte. Cuando la mayoría del pueblo es musulmán, aquel que asuma el cargo de la presidencia o el califato debe ser también un musulmán. Estas medidas se toman para defender el interés común además de garantizar y hacer honor a los derechos de las dominadas minorías religiosas o raciales. Lamentablemente, esta última regla islámica ha sido escasamente entendida y lamentablemente deformada.

Si un ciudadano perteneciente a una minoría no islámica decide administrar su vida personal en cuanto a matrimonio, divorcio, alimento o herencia entre otros, con arreglo a la ley islámica, su deseo debe ser reconocido y han de respetarse sus derechos. Pero si prefiere administrar estos asuntos conforme a sus propias enseñanzas religiosas, es absolutamente libre de hacerlo y nadie puede impedir el ejercicio de sus derechos a ese respecto, por ello, en las cuestiones personales o sentimentales, puede recurrir a sus propias enseñanzas o a las reglamentaciones públicas, pero en materias de interés común y de asuntos públicos, debe ajustarse sin embargo a la ley del estado islámico (Corán 60:8-9); y

11) Por último, no se debe comparar al estado islámico y su necesidad de contar con un líder musulmán, con el estado laico que concibe en teoría, tener un jefe de estado que pueda pertenecer a un grupo minoritario. También se considera al secularismo como cosa superficial y pretensiosa ya que el espíritu moderno laico es visto como un factor que no se aplica al Islam. No se acepta la sustitución de una mayoría religiosa por otra meramente política y secular, lo que se considera que dificilmente mejora el estado de la mayoría como tal. [ regresar al índice ]

La vida internacional - Hay que tener muy en cuenta, a pesar del desarrollo de sucesos actuales de carácter terrorista, que la enseñanza original del Profeta considera que la vida internacional representa para el Islam una trayectoria de las relaciones entre un estado o nación islámica y otros estados o naciones según aspectos fundamentales de la vida islámica, La vida internacional sigue el patrón del Corán, a saber:

1) Creencia inconmovible en la unidad de la humanidad por origen, condición humana y objetivos (Corán 4:1; 7:189; 49:13); respeto a los intereses y derechos de otros pueblos a la vida, el honor y la propiedad, en la medida en que no usurpen los derechos de los musulmanes porque la usurpación, la transgresión y el daño están estrictamente prohibidos (Corán 2:190-193; 42:42);

2) La paz es la vía normal de las relaciones, con intercambio de misiones de buena voluntad y esfuerzos recíprocos (Corán 8:61), con la colaboración en las tareas de pacificación a fin de evitar la intromisión de un estado en la la soberanía de un país islámico en el escenario de las relaciones internacionales. Si alguien tiene la tentación de violar los derechos del estado islámico, de alterar su paz, poner en peligro su seguridad, o aprovecharse de su política, el estado debe entonces apresurarse a defender y suprimir toda tentativa de esta naturaleza. El Islam sólo justifica la guerra en estos casos y circunstancias, pero incluso entonces, existen principios morales a seguir con ánimo de limitar su alcance al mínimo y llevarla adelante sólo mientras sea necesario. La Ley de Guerra y Paz está contemplada bajo un protocolo islámico que ha estado bajo el estudio especial de juristas y moralistas musulmantes. Según la enseñanza original del Profeta, el Islam no justifica la guerra agresora ni la destrucción de cosechas, animales y hogares como un objetivo bélico, además no permite dar muerte a las mujeres que no combatan ni a los niños y los ancianos, tampoco tolera la tortura de prisioneros de guerra y la imposición de sus enseñanzas a los vencidos (Corán 2:190-195, 216-218; 22:39-41); y

3) Se observa el estricto cumplimiento de las obligaciones asumidas por el estado islámico y el respeto de los tratados suscritos entre éste y otros estados. Esto sólo tiene carácter vinculante si las demás partes permanecen fieles a sus obligaciones y respetan su compromisos. De lo contrario, no habrá tratados válidos ni obligaciones vinculantes (Corán 5:1; 8:55-58; 9:3-4).

El estado islámico no vive sólo para sí y sus propios súbditos. Tiene un dilatado ámbito y asume una importante misión en el terreno internacional. Por mandamiento islámico, tiene que esforzarse en conseguir la prosperidad y el avance de sus propios ciudadanos en todos los aspectos de la existencia, además y por el mismo mandamiento, el estado está obligado a ofrecer valiosas contribuciones a la humanidad en todos los campos en general. Esto contempla mantener y preservar relaciones amistosas con pueblos y estados amigos. Este cometido fue iniciado por el mismo Profeta y mantenido por sus seguidores como fundamento de la enseñanza original, conforme aparece en el Corán y en las Tradiciones de Mohamed.

La fuente de la ideología islámica no ha sido creada por políticos subversivos o economistas reinvidicativos. Tampoco es obra de moralistas pragmáticos o industriales inescrupulosos, según ella misma, la fuente es el mismísimo Dios. Es también interesante notar que la ideología original no persigue la dominación del mundo ni la expansion física, sino que se dirige más bien al sometimiento del mundo a las enseñanzas del Corán en la medida de cumplir con la voluntad de Dios, que según el mismo Corán, se trata entre otras cosas, de transmitir Sus enseñanzas y no imponerlas con violencia. Este último punto ha dado como origen falsas interpretaciones muy delicadas que han llevado a situaciones extremas ya conocidas por el mundo actual. [ regresar al índice ]

ALGUNAS ACLARATORIAS SOBRE ASPECTOS DE LA FE ISLAMICA

El presente punto trata de determinados aspectos del Islam que han sido olvidados inclusive por algunos musulmanes y deformados por casi todos los demás. Aquí se hará un esfuerzo de mostrar esos aspectos en forma más clara posible a fin de encontrar la verdad sobre sus fundamentos, presentarlos de nuevo al criterio no musulmán y dejar que cada uno vea y decida por sí mismo según su juicio, responsabilidad e inteligencia.

Los musulmantes que viven en el mundo occidental o que conocen bien la literatura de occidente se encuentran a menudo ante preguntas soprendentes y observaciones incorrectas formuladas por algunos occidentales. Los temas más frecuentes son los de la guerra santa, el Islam "anti-Jesús", la poligamia, el divorcio, la situación de la mujer en el Islam y muchas otras más. Con ánimo de aclarar teniendo como mira la enseñanza original del Profeta, a fin de ayudar a la persona que plantea estas preguntas, se examinarán brevemente las cuestiones ya mencionadas. [ regresar al índice ]

Yijad - la guerra santa - El Corán deja muy claro que, se quiera o no, la guerra es una necesidad de la existencia, una realidad de la vida, en tanto existan en el mundo condiciones intolerables de la condición humana. Aún hoy la humanidad vive bajo el temor constante y los rumores de la guerra. El Islam ha reconocido la guerra como una vía legítima y justificada para la autodefensa y reimplantación de la justicia y la libertad que lleven a la paz (Corán 2:216; 22:40). Aunque realista en su enfoque, el Islam nunca tolera la agresión para sí ni para ninguna otra parte ya que no desea alimentar guerras opresivas ni causar su iniciación. Los musulmantes reciben del Corán el mandato de no caer en hostilidades, no participar en ningún acto de agresión ni violar los derechos de los demás a menos que sea por "la causa de Dios", como por ejemplo, combatir la idolatría con el permiso de llevar el ataque hasta las últimas consecuencias (Corán 2:190-193). El Islam considera la guerra como el último recurso que se emplea en las circunstancias más extremas, pero la interpretación de lo que el Islam entiende como idolatría, se lleva mucho más allá hoy, al escenario del mundo actual donde ya no existen fronteras lejanas e infranqueables. Es por eso que algunos musulmanes fundamentalistas radicales (conocidos como islamistas) llegan a considerar a los pueblos de occidente como infieles idólatras en su totalidad, ya que no sólo se trata de aquél idólatra que viva en un país islámico sino también de toda nación, occidental o no, que sea considerada secular y hostil por ellos. Los islamistas no dan lugar a negociaciones y están convencidos que la civilización occidental es una amenaza grave para el mundo y por consiguiente debe ser combatida con el terror, la destrucción o la conversión completa, aunque el Islam en sí mismo asegura que es una religión de paz que no impone condiciones extremas a las personas de otras creencias (Corán 2:256). La propagación del Islam no contempla la fuerza para abrirse el camino con un proselitismo agresivo, sino que ha ordenado el empleo de métodos pacíficos para conseguirlo (Corán 16:125; 29:46).

Ya que se entiende que el Islam es una religión de paz, por qué entonces emprendió Mohamed la guerra y ordenó batallas? Por qué dice el Corán "matarles" y "combate contra ellos"? Para examinar estas preguntas se mencionarán algunos hechos históricos que acompañan y anticipan la lucha islámica contra los infieles.

Después de recibir el encargo de Dios, Mohamed convocó una asamblea pública a la que comunicó lo que le había sido dado, exhortándola a renunciar a sus ídolos y a creer en el único Dios verdadero. Su primera alocución, pacífica y lógica, no sólo fue acogida con resistencia, sino también con burlas, mofas y risas. Trató contínuamente de presentar a su pueblo el bienaventurado llamado de Dios, pero obtuvo escaso éxito. Como no se le permitió propagar el Islam abiertamente, hubo de recurrir a la predicacón privada durante algunos años para preservar las vidas de sus contados seguidores y mitigar sus desventuras. Cuando recibió instrucciones de Dios de predicar libremente, aumentaron las persecuciones y las torturas infringidas brutalmente a los musulmanes. Sin embargo, cuanto más crecían las persecuciones mayor se hacía el número de musulmantes activos. Los infieles intentaron toda clase de presiones y tentaciones para silenciar la llamada de Dios. Si aumentaban los obstáculos, mayor fue la firmeza que demostraron Mohamed y sus seguidores como respuesta. Cuando los infieles dejaron la estrategia de perseguir la fe de los creyentes mediante amenazas, presiones, confiscación de bienes, y burlas entre otras cosas, organizaron entonces un sabotage contra los musulmanes y una feroz campaña de ostracismo. Los seguidores de Mohamed se vieron obligados durante años a permanecer dentro de un muy estrecho círculo secreto de asociación, lo que les imposibilitaba para predicar, vender, comprar, contraer matrimonio o establecer contacto con sus compañeros de la Meca. Pero esto no impidió que los musulmanes siguieran ejercitando su fe. El boicot prosiguió hasta que los infieles se cansaron del boicot y lo dieron por terminado.

El final del severo boicot no constituyó signo de paz o anticipación de tranquilidad por parte de los infieles. Por el contrario, la presión y la persecución continuaron aumentando rápidamente, más todo fue en vano en lo que se refiere a los musulmanes ya que siguieron insistiendo en ejercitar su fe. Por último, los infieles convocaron una conferencia en una cumbre supuestamente secreta para discutir la próxima acción a fin de eliminar al Islam y desembarazarse del Profeta Mohamed, de una vez para siempre. Se adoptó por resolución unánime seleccionar a un hombre fuerte de cada tribu para asesinar a Mohamed en su lecho. La misión de Mohamed no estaba designada a terminar en aquel punto. Dios le ordenó abandonar la Meca, su querida ciudad natal, y emigrar a Medina para reunirse con los musulmanes nativos y los primeros emigrantes que habían huído de la Meca a Medina anteriormente (Corán 8:30; 9:40). Este fue el gran suceso de la Héjira (Hijrah) o Emigración que dió comienzo a la historia del Islam por la que se rige el calendario musulmán actual.

Huyendo de la Meca, los musulmanes se vieron obligados por una serie de circunstancias a dejar tras ellos prácticamente todas sus propiedades, pertenencias e incluso familias. Tan pronto se establecieron en Medina, Mohamed reanudó su pacífica predicación y su indulgente invitación al Islam. Algunos nativos respondieron favorablemente a la llamada de Dios y se convirtieron de inmediato en miembros activos de la comunidad musulmana. Otros no abrazaron el Islam y conservaron sus creencias tradicionales. En este sentido, como Mohamed se había consagrado a la paz digna y a la reforma, concertó tratados con los no musulmanes asegurándoles la libertad y la seguridad, creando así por primera vez una conciencia nacional en lugar de la limitada fidelidad tribal.

Mientras Mohamed trabajaba para estas reformas tratando de organizar la comuinidad musulmana en Medina y sentar las bases de una sociedad estable y pacífica, en las que musulmanes y no musulmanes pudieran vivir juntos, los enemigos en la Meca no cesaban en sus hostilidades. Así pues, los enemigos en la Meca se apresuraron a aprovechar la situación y crear agitaciones internas entre los seguidores del Profeta. La respuesta de los enemigos y no musulmanes en Medina a la instigación proveniente de la Meca fue pronta y manifiesta dando así origen a serios disturbios en Medina.

Veíanse ahora los musulmanes constantemetne amenazados, desde el interior, por los decepcionados de Medina, así como por los ataques organizados de la Meca. No era posible soportar tanta persecución ni amenaza. Fueron separados de sus familias por la fuerza, se confiscaron sus propiedades y fueron asesinados. Se les forzó a que abandonaran la Meca, su ciudad natal, partieron en tres oleadas emigratorias; dos a Abisinia y una a Medina. Resistieron durante más de trece años las nuevas tácticas de los enemigos de la Meca. Los musulmanes no tenían otro recurso que esperar su aniquilación final, en una matanza general, o defenderse contra la opresión y la persecución. Los musulmanes se encontraban desamparados y ansiosos, amenazados y aterrorizados. El Islam les encomendó establecer la paz, ordenar lo bueno y prohibir lo malo, dar apoyo al oprimido y liberar al subyugado para así demostrar lo digno de confianza y beneficioso que es Dios para con Sus siervos. Pero cómo hacerlo si ellos mismos estaban oprimidos, subyugados por el terror y abandonados al desamparo?

Lo que menos comprendían era que el Corán había silenciado la cuestión y no les daba instrucciones específicas respecto a qué hacer. Su perplejidad no duró mucho tiempo al interpretar el verso siguiente: "Por cierto, que Dios defiende a los creyentes de los idólatras; porque Dios no aprecia a ningún pérfido, ingrato. Si permitió el combate a los que luchan porque fueron ultrajados ... fueron expulsados de sus hogares, sólo porque dijeran - Nuestro Señor es Dios! - (Corán 22:38-41). Al aplicar esta interpretación se llegó a un enfrentamiento que tuvo como resultado el fin de las persecuciones, asesinatos y opresión. Hubo algunas dificultades para establecer la tranquilidad, recuperar la paz y reunirse con las familias además de restablecer nuevamente las propiedades. Este tiempo de batallas fue el que dió origen al protocolo de "La Ley de Guerra y Paz" en la que se instruye no destruir los hogares, cosechas, suministros de bienes, también evitar la muerte de niños y de mujeres no combatientes, de ancianos, personas enfermas e impedidas. Los musulmanes siguieron estas reglas para permanecer dentro de los mandatos divinos. Fue algo nunca experimentado hasta entonces. Los musulmanes tuvieron que combatir en estas circunstancias y acabaron obteniendo victorias decisivas, sirviéndose de los principios e instrucciones del protocolo ya mencionado.

La expansión exitosa del Islam se debe a su filosofía proselitista activa. Aunque la filosofía islámica habla de un proselitismo pacífico, cosa que puede haberse conseguido en parte de los territorios a los que consiguieron llegar, la expansión que se extendió a zonas remotas en Africa, Asia y Europa, está narrada con historias de combates cruentos. También existen otras versiones en las que se les atribuye a las guerras musulmanas fuera de Arabia una apasionada avidez de rapiña y correrías, con sed de sangre y deseo de botín.

Al considerar la tarea proselitista de Mohamed debemos resaltar algunos puntos: Mohamed buscó el acercamiento a los mandatarios de los territorios vecinos, invitándoles a abrazar el Islam y compartir la bondad divina. Estos rechazaron su invitación y la despreciaron declarando guerras abiertas contra los musulmanes. A lo largo de su vida, los soldados romanos y persas cruzaron las fronteras musulmanas en diversos ataques. Así, cuando sobrevino la muerte de Mohamed, los musulmantes estaban en guerra con sus vecinos a pesar suyo. Esta situación continuó. Todo cuanto sucedería después en generaciones posteriores, ha de contemplarse dentro del contexto de los primeros incidentes citados. Toda la Cristiandad, incluso España y Francia, estaba entonces en guerra con el naciente mundo islámico. Con esta misma óptica hay que considerar la aventura de los musulmantes en Europa. El hecho de que toda la Cristiandad actuara como una sola potencia queda demostrado por la autoridad incuestionable del pontificado católico romano sobre todos los cristianos. Lo confirma también la movilización general de las potencais cristianas contra el Islam durante las cruzadas en la Edad Media e incluso en el primer cuarto del siglo veinte. Por ello, cuando Roma sancionó la guerra contra el Islam, los musulmanes consideraron el pleno derecho a combatir en cualquier terreno, tanto en Palestina como en el Cercano Oriente, Italia o Hungría. Ello les llevó también a combatir en España y en Francia meridional. No les era posible ni admitible quedar rodeados por el poder de Roma y Persia, ni podían conformarse con esperar ser barridos de la faz de la tierra. Roma dictó órdenes para que se diera muerte a Mohamed y se presentara su cabeza decapitada ante el César. No hay que olvidar el precedente que también los romanos paganos, antes de ser el Cristianismo religión del estado, tenían la costumbre de condenar a muerte a los primeros cristianos evangelizadores.

Sin embargo se tiene que admitir que algunas guerras de siglos posteriores no tuvieron relación alguna con el Islam aún cuando combatieran musulmantes en ellas. No pretendían la expansión del Islam, por el contrario, fueron motivadas por determinadas razones locales y quizá personales. Las primeras experiencias resultantes de las batallas de Arabia demostraron sin embargo que cualquiera que fuera el motivo, era más efectivo ser pacífico pero también estar simultáneamente siempre en guardia.

El afán de propagar el Islam era también una empresa muy arriesgada, ya que tenían que aplicar el contacto personal y directo. Para ello tenían que cruzar fronteras pero no podían hacerlo en pequeños grupos desarmados y es así que actuaron en grupos numerosos protegidos a la manera de un ejército. Atravesaron las fronteras en varias direcciones y en momentos diferentes. En algunas regiones fueron bien acogidos por los nativos que llevaban largo tiempo oprimidos por las potencias extranjeras de Roma y Persia. En otras zonas conquistadas, al no conseguir la conversión de la población, le exigieron el pago de un tributo equivalente al impuesto islámico (Zakat). Quienes rechazaron el Islam y se rehusaron a pagar los tributos se convirtieron en factor de serias dificultades para los conquistadores quienes reaccionaron con la fuerza a fin de doblegarles y convertirles. Era imposible que un proceso proselitista activo se desarrollara en forma armónica en su totalidad. Lo cierto es que muchos musulmanes no volvieron a sus hogares en Arabia llevándose consigo un gran botin como único propósito de guerra. Estos se quedaron en los territorios conquistados donde sus descendientes aportaron gran influencia cultural. El hecho de que la expansión del Islam fuera seguida muchas veces de prosperidad económica y renacimiento cultural de las regiones conquistadas no significa necesariamente que los musulmantes persiguieran únicamente las ganancias económicas, el asesinato sistemático y los botines militares.

A lo que se pueda identificar como la semilla de la violencia expresada por elementos islamistas o de aquellos que declaran la guerra santa o Yijad como medio legítimo, se puede concluir que el proselitismo islámico no es la primera causa del problema de la violencia actual, sino que más bien es la consecuencia de un enorme caudal de energía criminal que se sirve de la plataforma islámica para buscar motivo o legitimación. El término "Yijad" se entiende en el Islam como "disciplina" o "esfuerzo (agotador)" en lo que se refiere al estudio del Corán y aplicación de los mandamientos divinos. [ regresar al índice ]

Jesús, el hijo de María - El musulmán acepta a Jesús como una realidad histórica y como un profeta, también como uno de los apóstoles más distinguidos de Dios inclusive mencionado en el Corán. Debe recordarse que la aceptación de Jesús por parte de los musulmanes no puede pensar nunca en Jesús de forma despectiva alguna. Acertadamente se niega al musulmán la libertad de difamar a Jesucristo o cualquier otro profeta de Dios. Las creencias islámicas respecto a Jesús no intentan en absoluto empequeñecer su cometido ni subestinmar su carácter o degradar a su gran personalidad, por el contrario, las creencias islámicas describen a Jesucristo de modo sumamente respetable y lo sitúan en la misma posición elevada que lo colocó el propio Dios como profeta, expresión esta que no debe entenderse como una componenda pacificadora o halagadora.

El entorno en que nació, creció y murió Jesus merecen especial atención ya que el Corán interpreta el transcurso de los hechos en su vida pública como consecuencia de una actitud hostil hacia su ministerio por parte de las autoridades corrompidas de la época, también incluidos otros profetas que predicaron en Palestina antes o después y que corrieron con semejantes consecuencias, por ejemplo, Juan el Bautista, predecesor de Jesucristo quien fuera decapitado por el rey Herodes Antipas a petición de su esposa Herodías y su hija Salomé (respecto al tratamiento a los profetas ver Corán 2:87; 3:181; 5:13).

En cuanto a la época de su nacimiento el Islam argumenta que inclusive la fecha exacta no ha sido establecida, existiendo un rango entre el año 11 a.c y el año 4 d.c. según el calendario gregoriano. Sea como sea, la cuestión más importante para el musulmán es cómo nació Jesus. Hasta el tiempo de Jesús se habían experimentado tres clases de creación, en cada una de las cuales quedaron claramente demostrados el poder, el conocimiento y la sabiduría de Dios el Creador, como ya ha sido mencionado anteriormente, en los siguientes aspectos: la creación de Adán y Eva sin la participación o la presencia física de ningún padre o madre humana anteriormente conocidos; primero fué creado Adán a quien pudiera creerse como padre simbólico o figurativo de la humanidad; por último, hubo millones de personas creadas a través de la intimidad normal de padres y madres. Se ha llegado a ponderar la posibilididad de la cuarta clase de creación, a saber, la creación de un ser humano sin la participación física de ningún padre humano. Esta posibilidad parece haber sido materializada por Dios en la creación de Jesús para completar, quizá, las cuatro posibles clases de creación y para ilustrar el poder del Creador en todas las formas y modos posibles. El nacimiento de Jesús de la piadosa María fue un acto milagroso, una obra de la voluntad de Dios. La elección de esta clase de creación en aquel momento determinado puede ser tan incomprensible como interesante. Los eruditos musulmanes sostienen la hipótesis que en el tiempo en que nació Jesús, sus contemporáneos eran personas muy alejadas del camino de Dios y éste les mostró su poder entonces por medio de una nueva clase de creación, con Jesús, para enseñarles que Su poder es infinito y que sólo alcanzarían la salvación sometiéndose a El y creyendo en El. Es así que la expresión de este milagro se representó en la vívida manifestación de la creación de Jesús y esto fue quizá también una manifestación de la clase de milagros que Jesús realizaría posteriormente con la ayuda de Dios.

Sin embargo, los maestros islámicos resaltan que esta interpretación hipotética del nacimiento de Jesús no se basa en la autoridad del Corán ni en las Tradiciones de Mohamed. Estas cuatro formas de creación y la consideración de que el nacimiento de Jesús constituye la cuarta y última forma son hipótesis que no pueden ser probadas y caen más bien en el campo de opiniones personales . Pero la validez o no de esta hipótesis sobre las cuatro clases de creación no afecta en modo alguno la creencia musulmana en la verdad del Corán y en su afirmación del nacimiento de Jesús como deseo y obra milagrosa de Dios.

Otro aspecto es la denominación de Jesús como hijo de Dios, o como el mismo Dios que nació sin la intervención de un padre humano, o porque el propio Dios le adoptara como hijo o actuara como su padre. Si esto fuera cierto, ello sería aún más aplicable y apropiado para Adán que no tuvo padre ni madre carnales. De acuerdo a lo último, si se interpreta en sentido figurativo la paternidad de Dios, habría de aplicarse también a toda la humanidad y especialmente a quienes se distingueron en el serivicio del Señor Supremo. Si se interpreta literal o figurativamente la paternidad de Dios, sería entonces arbitrario limitarla sólo a Jesús, descartando a Adán en la primera generación y al resto de la humanidad en la segunda. El Corán revela el nacimiento de Jesús en forma parecida a como aparece citado en la Anunciación de María en los evangelios, hasta cierto punto, donde relata la versión según el Corán y se contempla a Jesús como un musulmán (recuérdese aquí la condición de "fitra"), a saber:

"... cuando María comienza a tener los dolores de parto, se retira a un lugar apartado bajo el refugio de una palmera. Allí se quejaba desesperada a causa de los dolores cuando el niño Jesús le llamó de debajo de ella y le dijo: "no te apenes, porque tu Señor ha hecho correr un riachuelo a tus pies! Tira hacia tí el tronco de la palmera así caerán sobre ti dátiles maduros y frescos, come pués, bebe y consuélate y si ves algún humano, dile: por cierto que he hecho un voto de silencio al Graciabilísimo y hoy no hablaré con persona alguna!" ... Regresó a su pueblo llevándole en brazos y le dijeron: "Oh María, he aquí que has hecho algo extraordinario! Oh hermana de Aarón! tu padre jamás fue un adúltero ni tu madre una adúltera!" ... Entonces les indicó que interrogaran al niño, y le dijeron: "Cómo hablaremos a un niño si aún está en la cuna?" ... Les dijo: "Por cierto que soy el siervo de Dios, quien me concederá el Libro y me designará profeta, me hará benefactor doquiera esté y me encomendará la oración y el Zakat mientras viva" ... "Y me hará piadoso con mi madre, y jamás permitirá que yo sea soberbio ni rebelde" ... "La paz fue conmigo desde el día en que nací; será conmigo el día en que muera y el día que sea resucitado" (nótese en este último verso cierta discrepancia con lo que se explicará más adelante). "Este es Jesús, hijo de María en la pura verdad de la cual dudan. Es inadmisible que Dios tenga un hijo, Glorificado sea! Cuando decide una cosa, le basta con decir "Sea!" y es. "Y que Dios es mi Señor y el vuestro. Adoradle, pues, porque este es el verdadero camino..." (Corán 19:16-36; cf. 3:42-64; 4: 171-172; 5:17-72-75; 25:2; 43:57-65).

Como se sostiene, la misión que Dios encomendó a Jesús no fue la salvación por la expiación total a través del sacrificio cruento de la muerte en la cruz, sino en virtud del camino recto y la autodisciplina que consistía en establecer la verdadera religión de Dios (Islam) y restaurar sus revelaciones que habían sido objeto de abusos y malas interpretaciones. Para ello, Jesús no sólo predicó la palabra de Dios sino que también ofreció signos tangibles, realizado milagros en apoyo de su misión. Dios puso en manos de Jesús pruebas lógicas y espirituales, sobrenaturales y extraordinarias para mostrar a los duros de corazón el verdadero sendero de Dios (Corán 3:45-51; 5:110-117). Los versículos del Corán sostienen que Jesús nunca pretendió ser Dios ni el hijo de Dios ya que únicamente fue siervo y apóstol del Señor a la manera de quienes le precedieron (Corán 5:46, 72-75; cf. 4:171).

En el Islam se explica que los comienzos de Jesús fueron polémicos como su final ya que persistió en llevar a cabo su misión fortalecido por la Escritura de Dios, por la sabiduría, los claros signos y el Espíritu Santo. Además que era tolerante y apacible, pero que no toleró la hipocresía ni la devoción a la letra de la Ley de los fariseos de la época. Su (aparente) muerte violenta obedeció a una siniestra trama ya que era costumbre rechazar y matar a los profetas y Jesús no fue la excepción a la regla.

De mucho interés es resaltar el punto que el Islam sostiene que quien murió en la cruz fue otra persona y no Jesús, ya que Dios vino en su rescate y le salvó de los enemigos. Díos coronó su misión en la tierra librándole de la muerte violenta y elevándole a los cielos. Para la creencia islámica carece de valor que ascendiera en virtud de su excelencia, o que lo hiciera vivo en alma y cuerpo, o sólo en alma después de morir por muerte natural. Esto no constituye artículo de fe por cuanto lo importante y vinculante para un musulmán es lo que Dios revela a través de un profeta.

En el Islam se plantea la cuestión de la crucifixión como posible discusión, considerando las siguientes preguntas:

a) Corresponde a la justicia, la miserocordia, el poder y la sabiduría de Dios la crucifixíon de Jesús tal como conciben las iglesias cristianas?

b) Es justo por parte de Dios, o por parte de cualquier otro, que alguien se arrepienta de los pecados o faltas de los demás, de cuyos pecados no es culpable el que se arrepiente?

c) Es coherente con la misericordia y la sabiduría de Dios creer que Jesús fuera humillado y ejecutado, en la forma que se dice que fue?

d) Constituye cumplimiento de la promesa de Dios (defender a Sus aliados y proteger a Sus amados) que Jesús fuera abandonado de esa forma, hasta convertirse en presa fácil de los enemigos de Dios? Y debe tomarse ésto como una manera de satisfacer las obligaciones propias o como precedencia al respectar la palabra?

e) Es justificable y adecuado creer que Dios, el más indulgente, fuera incapaz de perdonar a Adán y a sus hijos el pecado original y que los mantenga en suspenso o en perplejidad hasta que Jesús pueda expiarlo con su propia sangre?

f) Aparece la creencia de la crucifixón y el sacrificio de sangre en alguna religión, a no ser en los credos paganos de los antiguos pueblos de Canaán, los griegos, los romanos, persas y similares?

g) Existe algún paralelo con Jesús en la historia humana además de las personas fictícias Baco, Apolo, Adonis, Horus, y otros dioses paganos nacidos de virgen?

h) No abre nuevas perspectivas la comparación de las palabras atribuídas a Jesús con las del dios Baco, quien dijo que él era el alfa y el omega del mundo y que había venido para redimir a la humanidad con sangre? Y podría estimular un nuevo afán investigador, con toda verdad, la cuestión de la similitud de estas palabras con las atribuídas a Jesús en años posteriores?

i) Cuántos discípulos fueron realmente testigos de la supuesta crucifixión de Jesús y cuáles fueron sus reacciones? Puede ser cierto lo que dice Mateo (26:56) que todos los discípulos le abandonaron y huyeron? Sólo se refiere estuviera presente en la escena el amado Juan, pero, cuánto tiempo estuvo presente y cuánto necesitaba el condenado para morir en aquellos días y de esa forma? Cómo puede ser sólo en algunas pocas horas en el caso de Jesús y no los pocos días habituales en este tipo de ejecución? Y por qué "murió" en la cruz cuando sus otros dos compañeros condenados le sobrevivieron? Y qué decir de la oscuridad que ensombreció la tierra durante tres horas, según relatan los evangelios, después de la muerte de Jesús (Mateo 27:45; Marcos 15:33; Lucas 23:44); Pudo haber tenido lugar una sustitución o cambio en la cruz, durante ese período de oscuridad y confusión?

j) Conocían a Jesús aquellos soldados romanos que le azotaron y le condujeron a la cruz? Qué seguridad tenían quién era la persona que llevaron al Gólgota? Le reconocieron realmente cuando vinieron a aprenderle? (recordar y considerar aquí sin embargo la versión del "Beso de Judas"). Tenían alguna urgencia o interés particular en identificar a Jesús en aquel momento, cuando se estaban celebrando festividades públicas y era inminente el temor de la ira del pueblo?

k) Puede imaginar un creyente que Jesús (que era uno de los cinco enviados de Dios más decidido y persistente, según el Islam) hablara a Dios desde la cruz en la manera que se dice habló, en un tono de angustia o por mejor decir, de ansiedad? Es propio de un profeta como Jesús decir a Dios en un momento de prueba que Dios le ha abandonado?

l) Fue Dios, el más misericordioso, el más compasivo y el más alto, incapaz de perdonar los pecados de los hombres, excepto infringiendo esta supuesta crucifixión cruel y sumamente humillante, a uno que no sólo era inocente, sino que se había dedicado a Su servicio y causa de la manera más notable? Es esta la aplicación de la misericordia y piedad de Dios o el reflejo de Su justicia y amor?

El estudio de las circunstancias que envolvían la época, el comportamiento de las autoridades mundanas, las reacciones populares, el concepto de Dios, el estado del hombre y el objeto de la religión y la vida ha llamado la atención de los eruditos musulmanes en la búsqueda de una explicación satisfactoria a estos interrogantes. No obstante, por lo que a los musulmantes se refiere desde un punto de vista práctico, estos interrogantes nunca se suscitan a nivel de discusiones ya que estas dudas carecen de importancia, pues el Islam se mantiene firme en que Jesús no fue crucificado ni muerto, sino honrado y elevado al mismo Dios. La cuestión de la aparición de Jesús a algunos discípulos después de la crucifixión es considerada como probable y no se opone a las creencias islámicas a este respecto.

Según el Islam, la grandeza de Jesús y la distinción de su papel no emanan de la crencia cristiana de que fué crucificado a sangre fría, por causa de sus enseñanzas y en expiación de los pecados del hombre. Si se considerara válida esta creencia popular, se pudiera interpretar que el sacrificio de Jesús para perdonar los pecados ha sido en vano porque el pecado no ha desaparecido del mundo hasta hoy. También se pudiera decir que ha habido gran cantidad de profetas o héroes de la vida actual, que como Jesús murieron por la defensa de sus causas, meritorias o no. Por ello, si ésta muerte violenta va a deificar a los muertos, la humanidad debería tener incontables dioses y diosas y sería arbitrario que nadie limitara esta divinidad sólo a Jesús, desechando a los demás idealistas que han muerto por sus causas.

El musulmán cree que la grandeza de Jesús nace del hecho de que fue escogido por Dios y honrado por Su palabra. Que le fueron confiadas las revelaciones de Dios con el mandato de esñanzar Su mensaje, que fue un profeta con carácter y personalidad, que fue sincero interiormente y hacia el exterior, que combatió la hipocresía y la blasfemia, que fue distinguido desde el principio desde el momento de su nacimiento y al final en el momento de su ascensión, y que constituyó un signo para el pueblo y una gracia de Dios.
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Poligamia - En un sentido estricto, poligamia significa pluradidad de cónyuges. Más específicamente, cuando un hombre tiene más de una esposa a la vez, ello se denomina poliginia. Pero ya que el lector medio no establece distinción entre los dos términos, se utilizarán entonces unívocamente. Por otro lado, si una mujer tiene más de un marido, ello se denomina poliandria, si es una mezcla de hombres y mujeres, se trata entonces de un matrimonio comunal o de grupo. Estos últimos tres tipos básicos de matrimonio plural han sido practicados por distintas sociedades, en edades diferentes y en diversas circunstancias. El patrón más común es la poligamia, si bien sigue estando necesariamente limitada a una minoría muy pequeña de cualquier población por varias razones. Este último patrón es el único permitido por el Islam. Los otros dos, pluralidad de maridos y matrimonios de grupo, están absolutamente prohibidos en el Islam. Con cierta frecuencia se encuentran no pocas personas en el mundo occidental que piensan que un musulmán posee más de una esposa y concubinas. Muchas de esas personas muestran su sorpresa al ver a un muslmán con una sola esposa.

La poligamia ha sido practicada como tal a lo largo de la historia humana. Fueron polígamos profetas como Abraham, Jacob, David y Salomón entre otros, además de reyes y mandatarios también personas corrientes del este y del oeste, en épocas antiguas o modernas. Aún hoy la practican musulmanes y no musulmanes, orientales y occidentales en diversas formas, algunas de las cuales son legales y otras ilegales, algunas secretas y otras públicas. Durante el tiempo de las revelaciones bíblicas la poligamia fue aceptada y practicada comunmente. Era aceptada por la religión, la sociedad y la moral, y no se le ponía ninguna objeción. Quizá sea por ello por lo que la misma Bíblia no discute el tema por ser algo habitual y de curso legal. La Bíblia no la prohibe ni la regula. Se ha llegado a interpretar la historia bíblica de las diez vírgenes como aprobación para mantener diez esposas a la vez. A este rspecto, las historias de profetas, reyes y patriarcas bíblicos no son la excepción.

En la época en que Mohamed predicó el Islam, la práctica poligámica era común y se encontraba fuertemente enraizada en la vida social. El Corán no ignoró ni descartó tal práctica, pero tampoco le dejó continuar sin control o limitación. El Corán no podía ser indiferente a esta cuestión ni tolerante con el caos e irresponsabilidad asociados a la poligamia. Al igual que otras costumbres y prácticas sociales vigentes el Corán organizó la institución modificándola de tal manera a fin de eliminar sus males tradicionales. La intervención del Corán introdujo estas normas:

1) La poligamia es permisible en determinadas condiciones y en ciertas circunstancias. Es un permiso condicional y no un artículo de fe, o una cesión de necesidad.

2) Este permiso es válido con un máximo de cuatro esposas. Antes del Islam el número permitido no estaba determinado, ni había seguridades de ningún tipo.

3) Si se toma una segunda o tercera esposa, ésta goza de los mismos derechos y privilegios que la primera. Es requisito previo de la poligamia la igualdad hacia las esposas, en cuanto a tratamiento, abastecimiento y atención, condición que debe satisfacer todo el que mantenga más de una esposa. Esta igualdad depende, considerablemente, de la conciencia interna del individuo.

4) Este permiso constituye una excepción a la regla ordinaria. Es el último recurso, la tentativa final de resolver algunos problemas sociales y morales además de pretender solventar dificultades. En principio, se trata de una medida extraordinaria y debe limitarse en este sentido. Un pasaje coránico relacionado con este tema dice lo siguiente: "Si temeis ser injustos para con los huérfanos, no os caséis más que con dos, tres o cuatro de las mujeres que os gusten. Más si aún teméis no poder ser equitativos con ellas, casáos con una sola, o conformaros con una esclava, ello es lo más adecuado para evitar que os excedáis" (Corán 4:3). Este pasaje fue revelado después de la batalla de Uhud, en la que murieron muchos musulmanes dejando esposas y huérfanos, cuyos cuidados correspondían a los musulmanes sobrevivientes. Una forma de proteger a esas viudas y huérfanos era el matrimonio polígamo.

Es interesante notar que se alega que en algunas sociedades el número de mujeres es superior al de hombres, y que las mujeres tienen como tendencia natural anhelar un hogar y fundar una familia como derecho al disfrute de la vida. También se alega que en una sociedad con estas características, los hombres tienen más oportunidad de encontrar a mujeres disponibles. Respecto a esto el Islam establece un permiso para que los hombres contraigan matrimonios por segunda vez a la par de mantener a su primera esposa igual que a su segunda en forma legítima según lo alegado, dando así también la oportunidad a que más mujeres se unan a una relación en forma legítima ya que las relaciones secretas se consideran adulterio. El castigo al adulterio puede llegar incluso a la pena capital. Con la aprobación de la poligamia legal se procura reglamentar esta cuestión. También se debe considerar la natural reacción humana, en el caso de la mujer casada, si es para ella desagradable el hecho de compartir al esposo con otra. Sin embargo y a pesar de ello, se busca con la poligamia dar apoyo y seguridad a aquella mujer que no encuentre marido.

En algunos casos dentro del matrimonio, la mujer puede ser incapaz de tener hijos por una causa. La presencia de hijos en la familia es fundamental para el Islam. En caso de no poderse tener hijos el Islam ofrece tres alternativas extremas, que no son lo considerado como ideal: a) Olvidar y renunciar a sus naturales deseos de tener hijos; b) Separarse de su esposa estéril por otro medio que no sea el adulterio; y c) adoptar hijos y darles su nombre. Ninguna de estas alternativas encaja en la visión general del Islam respecto a la vida y la naturaleza. El Divorcio no es justificable en esas circunstancias porque se considera que no es culpa de la mujer que no pueda tener hijos y sería cruel abandonarla cuando está necesitada y cuando quizá nadie más se interese especialmente por ella, sabiendo que es incapaz de procrear. Tampoco tiene cabida la adopción porque el Islam ordena que todo niño sea llamado con el nombre de su padre, sin emgargo, el Corán opina al respecto que si a un niño se le desconocen sus padres, serán los correligionarios los responsables de darle un nombre (Corán 33:4-5). Como es lógico, ello no significa que un niño de tutor o padre desconocido deba verse privado o falto de cuidados y esto significa que la adopción que se practica es sólo en caso extremo para proteger al niño, ya que también se considera que pudiera presentarse el posible problema futuro de la mezcla de sangre entre posibles parientes en forma accidental. Es por ello que en principio, el Islam rechaza la adopción y no tolera su práctica entre los musulmanes (Corán 334:6).

En caso de incompatibilidad de caracteres y de francas diferencias en la vida de la pareja, o de separación por causas de salud, por parto y menstruación, se considera entonces que el hombre está en su derecho de satisfacer sus necesidades corporales y afectivas con otra mujer. Aquí se alega que es preferible que el hombre posea entonces una segunda esposa ejerciéndo así la poligamia islámica, a una relación adúltera que no le obliga a reglas legales y principios morales en su relación íntima con otra mujer. Por otro lado se espera de la mujer aceptación de esta condición ya que para ella es quizá preferible tener conocimiento de este estado de cosas, siempre y cuando no se infringan sus derechos. Sin embargo, la poligamia se considera rara entre los musulmanes. Aunque arriesgada y condicional, se considera a la poligamia como hecho mucho mejor que la infidelidad en muchos aspectos.

Para ampliar más esta discusión, se considerarán los matrimonios del Profeta Mohamed. Estos matrimonios no representan problema alguno para un musulmán que comprende el carácter ideal del Profeta y las circunstancias en las que los contrajo. Pero a menudo se convierten en un obstáculo para entenderlos por parte de los no musulmanes,para aclararlo se considerará lo siguiente:

1) La institución del matrimonio ocupa, como tal, un lugar muy elevado en el Islam.

2) Mohamed nunca dijo que fuera inmortal o divino. Siempre resaltó el hecho de que era mortal, elegido por Dios para entregar Su mensaje a la humanidad.

3) Vivió en un ambiente donde la cómoda satisfacción era habitual entre gentes de todas clases. Pero se sostiene que Muhamad jamás tocó mujer hasta cumplidos los 25 años, cuando contrajo entonces matrimonio por primera vez. En toda Arabia se le conocía por esta conducta y se le llamaba "al-Min", título que significa el más alto grado de vida moral.

4) Su primer matrimonio en esa edad tardía, poco común en aquella región, le unió a Jadiya, una mujer madura y dos veces viuda, que contaba 15 años más que él. Ella inició el acercamiento y él aceptó la propuesta, pese a que la mujer le superaba en edad y había enviudado dos veces.

5) Sólo con esta mujer vivió hasta más allá de los cincuenta años de edad y de ella tuvo todos los hijos, excepto Ibrahim. Vivió en su compañía hasta que ella superó los sesenta y cinco, y nunca contrajo en vida de ella ningún otro matrimonhio, ni mantuvo relaciones íntimas con ninguna otra, además de su única esposa.

6) Cuando él proclamó el mensaje de Dios tenía ya cincuenta años largos y ella más de sesenta y cinco. El y sus discípulos sufrieron persecuciones y peligros continuos. Su esposa murió en medio de estas dificultades. Tras su muerte, el Profeta quedó solo por algún tiempo, después apareció Sawdah, quien había emigrado con su marido a Abisinia en los primeros años de las persecuciones. Su esposo murió al regresar y ella buscó refugio. Su recurso natural fue acudir al Profeta por cuya misión había muerto su marido. Mohamed le concedió el amparo y se casó con ella. Sawdaj no era especialmente joven ni hermosa sino que más bien era una viuda ordinaria de carácter difícil. A continuación y en aquel mismo año el Profeta hizo proposiciones a una menor de siete años, Aichah, hija de su querido compañero Abu Bakr. El matrimonio no se consumó hasta despues de la emigración a Medina.

7) De los cincuenta y seis a los sesenta años el Profeta contrajo nueve ( ! ) matrimonios en rápida sucesión durante un período bastante difícil en el nacimiento del Islam como religión con su legislación, además de los fundamentos de la nueva sociedad. Mohamed no volvió a casarse en los tres últimos años de su vida.

8) Con excepción de una menor, Aichah, las esposas que tomó eran algunas viudas o divorciadas que habían buscado su apoyo y amparo, otras le habían sido dadas como presentes, aunque él las recibiera como esposas legítimas y otras dos eran cautivas de guerra.

9) El Profeta contrajo algunos matrimonios por razones políticas. Por eso se casó con la hija menor de Abu Bakr, su primer sucesor, y con la hija de Humar, su segundo sucesor. Su matrimonio con Jawairiah le granjeó el apoyo de todo el clan de Bani al-Mustaliz y de sus tribus aliadas. Con su enlace con Safiyah neutralizó un gran sector de los judíos de Arabia que le eran hostiles. Aceptó también a Maria la Copta de Egipto como esposa y así estableció una alianza política importante. Como signo de amistad con un rey vecino, Mohamed se casó con Zaynab, regalada a él por el Negus de Abisinia, en cuyo territorio encontraron refugio los primeros musulmanes. Al contraer estos matrimonios, el Profeta pretendía eliminar el sistema de castas. Se casó con algunas de las mujeres más humildes y pobres. Se unió a una muchacha copta de Egipto, a una judía en Arabia y a una negra de Abisinia.

Aparte de los puntos que atañen al Profeta, la situación social generada por las guerras y las persecuciones cargaban a los musulmanes de viudas, huérfanos y divorciadas que tenían que ser protegidos y mantenidos por los sobrevimientes. Mohamed tuvo por costumbre ayudar a estas mujeres uniéndolas en matrimonio con sus compañeros, ya que se consideraba que estas mujeres con sus niños eran patrimonio común de los musulmanes y era preciso conservarles conjuntamente. Además de ello, los musulmanes capturaron muchas prisioneras de guerra que tenían derecho a seguridad y protección. No fueron ajusticiadas ni se les negó derecho a integrarse.

Algunos matrimonios del Profeta se debieron a razones legislativas a fin de abolir ciertas tradiciones consideradas corruptas. Tal fue el motivo de su boda con Zaynab, divorciada del esclavo libre Zaid. Antes del Islam los árabes no permitían casarse por segunda vez a las divorciadas. Zaid fue adoptado por Mohamed quien le llamó hijo suyo como era habitual entre los árabes anteriores al Islam. Más el Islam derogó esta costumbre desautorizando su práctica y es así que Mohamed se casó con la divorciada de su hijo "adoptado" para demostrar que la adopción no convertía al hijo adoptado en hijo real del padre adoptivo y para demostrar también que el matrimonio es legítimo para las divorciadas. De paso, esta Zaynab era prima de Mohamed y le había sido ofrecida en matrimonio antes de ser tomada por Zaid (Corán 33:36-40). [ regresar al índice ]

Matrimonio y divorcio - El matrimonio se considera un signo de bendiciones y gracia abundante (Corán 30:21) y para reglamentarlo, se han establecido normas que procuran asegurar, en la medida de lo posible, que el matrimonio servirá completamente a su fin. Entre estas normas encontramos las siguientes:

1) Las dos partes deben adquirir un conocimiento razonable de la otra, de forma que no implique ningún comportamiento inmoral, engañoso y explotador.

2) Se exhorta especialmente al hombre a elegir su compañera en base a sus valores permanentes, es decir, devoción religiosa, integridad moral y buen carácter.

3) La mujer tiene derecho a cerciorarse de que el hombre propuesto es un partido adecuado. Basándose en ello, puede recharzar la proposición de un hombre que considere inadecuado o de nivel inferior porque ello puede suponer un impedimento para el cumplimiento de sus obligaciones como esposa.

4) La mujer tiene derecho a exigir una dote a su pretendiente, con arreglo a su categoría y sus medios. Si desea renunciar a este hecho y aceptarlo con escasa o ninguna dote, puede hacerlo. La dote impuesta al hombre intenta asegurar a la mujer que se la quiere, se la necesita y que el hombre está preparado y dispuesto a asumir sus responsabilidades financieras o de otro tipo. La dote representa además un gesto simbólico indicativo, que la mujer estará segura.

5) El matrimonio debe hacerse público y celebrarse con el máximo júbilo. El libre consentimiento de ambas partes es condición esencial para la validez del matrimonio.

6) Para que sea legítimo, todo matrimonio debe ser testificado por dos adultos y registrado en documentos oficiales.

7) El marido tiene el deber de mantener por completo a la mujer. Ella tiene derecho a ello en virtud del matrimonio. Si ocurriera que ella tuviera alguna propiedad o posesiones, serán suyos antes y después de la boda. El marido carece de derecho alguno a una porción o participación de la propiedad de su esposa.

El Islam no acepta ni reconoce el enlace que no sea oficial y efectivo. Cuando el matrimonio islámico no funciona correctamente, deben probarse que existen obstáculos muy graves en el camino, algo que la mera reconciliación no pueda superar. En una situación similar es procedente el divorcio que se considera como el último recurso. No obstante, antes de llegar a este caso extremo, deben hacerse intentos en el orden siguiente:

1) Las dos partes afectadas han de resolver sus disputas y solventar sus problemas entre sí de modo activo.

2) Si no lo consiguen, deben encargarse dos árbitros, uno del marido y otro de la esposa para que traten de poner paz entre ellos y zanjar así sus diferencias.

3) Si esto también fracasa, puede entonces aplicarse el divorcio.

Para aplicar el divorcio la ley islámica requiere que sea aceptado por ambas partes y concede a cada una de ellas el derecho a conseguirlo. No limita sólo al hombre, o sólo a la mujer, el derecho del divorcio. Los dos pueden ejercerlo pero de manera simultánea. Después de producirse el divorcio se aplica un período de espera de tres a doce meses durante el cual la divorciada recibe pleno apoyo y manutención de su anterior esposo. No puede casarse con otro hombre antes de que expire este período. Si durante este lapso los divorciados desean unirse nuevamente, están entonces autorizados a hacerlo. Si se produjera una nueva reconciliación entre la divorciada y su anterior marido con deseo de volverse a unir en matrimonio, este tendrá la misma entidad que uno nuevo. Si las relaciones vuelven a empeorar como en la situación original, pueden recurrir nuevamente a la misma solución del divorcio, tras el cual, en el nuevo caso de una segunda reconciliación, pueden unirse de nuevo. Luego de esta segunda unión y en el caso que fracase nuevamente, puede aplicarse entonces el divorcio definitivo. La figura de separación de cuerpos, como estipula la legislación civil de occidente antes del divorcio, no está contemplada en el Islam (Corán 2:224, 232; 4:34-35; 4:127-130). [ regresar al índice ]

EL CALENDARIO ISLAMICO

La era musulmana comenzó con el gran acontecimiento de la Hijrah de la Meca a Medina, también conocida como la emigración del Profeta Mohamed y sus discípulos desde la Meca hacia Medina. La adopción de este acontecimiento como comienzo de la era musulmana tuvo lugar en el Califato de ´Umar ibn Al-Kahttab, segundo Califa después de Mohamed. El inicio del calendario se calcula a partir del siglo sexto en el calendario gregoriano. El calendario musulmán es lunar y sus meses se determinan por las distintas posiciones de la luna. Cada año tiene doce meses y cada mes cuenta con 30 o 29 días, dependiento de la posición de la luna. Estos meses son: Muharram, Safar, Rabei´ Al-Aual, Rabi´Al-Thani, Jumada Al-Ula, Jumada Al-Thaniyah, Rajab, Cha´ban, Ramadán, Chawwal, Thul-Qa´dah y Thul-Hijjah.

Cada semana tiene un día especial para recordar y observar. Es el viernes y su significado procede de las oraciones comunitarias del mediodía que debe observar todo musulmán que pueda asistir a ellas. Existen otras ocasiones importantes que deben recordarse con observancia especial. Ellas son:

1) La Hijrah que cae en la víspera del primer día de Muharram.

2) El aniversario del Profeta que cae en la víspera del día doce de Rabi´Al-Thani.

3) Ramadán es el mes de ayuno, en el que fue revelado el Corán.

4) La noche de Qadr que puede celebrarse la víspera del día 23 de Ramadán.

5) I´id al-Fitr (Fiesta del fin del Ayuno de Ramadán) que cae en el primer dia de Chawwal.

6) I´idul-Adha (Fiesta del Sacrificio) que cae en el día diez de Thul-Hijjah.

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Fuentes:

  • Hammudah Abdalati: "Luces sobre el Islam". Mezquita Sheikh Ibrahim de Caracas.
    (publicaciones para obsequio)

  • National Geographic Deutschland, © junio 2005
    Imágenes: National Geographic Deutschland, © junio 2005

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