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Islam
Con esta compilación espero dar un conocimiento básico al interesado sobre los fundamentos del Islam. La historia reciente y la marcada diferencia entre Oriente y Occidente pueden dar como resultado que el hombre occidental desarrolle un concepto sobre el Islam que excluya muchos aspectos interesantes e importantes del ideal plasmado por el profeta Mohamed en la enseñanza verdadera original.
Los invito entonces a compartir este material informativo a manera de introducción para llegar a conocer un poco más al Islam, que especialmente en los últimos tiempos, ha venido mostrando públicamente al mundo occidental una faz de islamismo violento que no es compartida, sin embargo, por toda la comunidad islámica. La mayor parte de la información aquí plasmada, además de la que procede de otras fuentes, ha sido elaborada por un musulmán culto y maduro que ha tenido la intención de aclarar el ideal y la enseñanza del Profeta, en forma tal, que pueda alcanzar y aclarar de modo resumido y sencillo tanto a la persona musulmana como a la de otros credos. Los ideales descritos aquí pueden encontrarse también en aquellos anhelados por muchas religiones, que como fundamentos de un sistema de valores, han llegado a formar un patrimonio común para la humanidad
El Islam y el Judaísmo tienen muchas más cosas en común que con el Cristianismo. La separación que dió origen a las dos religiones ocurre cuando Abraham -a instancias de Sara- expulsa a Agar y a su hijo Ismael quien contaba en ese momento 13 años de edad. Agar e Ismael se encuentran entonces en el desierto en dirección hacia Egipto, pero los rigores del viaje ponen en peligro la vida de Ismael lo que hace que su madre Agar implore a Dios por ayuda. Es entonces aquí cuando Dios a través de un ángel le promete a Agar que Ismael también será el padre de una nación "que llegará a ser tan numerosa como las estrellas en el cielo". En el Judaísmo encontramos también semejante promesa sobre el futuro que le deparará a Isaac, expresada en otras circunstancias muy especiales.
INTRODUCCION QUE ES EL ISLAM? BREVE CRONOLOGIA EL ISLAM EN CIFRAS ALLAH Mohamed (MAHOMA, MOHAMMED), EL ULTIMO PROFETA EL CORAN Y SU SABIDURIA JADID - AJADID LA APLICACION DE LA FE LOS CINCO PILARES DEL ISLAM
Testimonio de la Fe - Shajada - Las Oraciones diarias - Salah - El Impuesto Religioso - Zakat - El Ayuno de Ramadán - Saum - La Peregrinación a la Meca - Jadsh - ARTICULOS FUNDAMENTALES DE LA FE EN EL ISLAM CONCEPTOS BASICOS
Fe - Iman - Rectitud - Birr - Piedad - Taquwa - Los profetas La Vida Religión Pecado Libertad Igualdad Fraternidad Paz Comunidad Moralidad El Universo APLICACION DEL ISLAM A LA VIDA DIARIA ALGUNAS ACLARATORIAS SOBRE ASPECTOS DE LA FE ISLAMICA
Yijad - la guerra santa Jesús, el hijo de María Poligamia Matrimonio y divorcio EL CALENDARIO ISLAMICO
........ ....Paz
Paz es uno de
los Nombres de Dios.... ....
Libertad... ..
Los Cinco Pilares
del Islam
El poder de abstracción
es la luz del alma
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Vienen en cientos de miles. En
avión desde Marruecos e Indonesia, desde Alemania y
también desde las lejanas Islas Fidji, con el automóvil
desde Irán o Pakistán, todos llegan en el mes de la
peregrinación a la Meca, el lugar más sagrado para los
musulmanes ..."propagen a los hombres mi
convocación a la peregrinación (Jadsh)....",
vigésima segunda Sura (capítulo) del Corán.
"Vendrán a pie o cabalgando sobre sus animales.
Vendrán desde todas las distancias de los cuatro pasajes
(direcciones)". Y es así que vienen al desierto de
la Arabia Saudita por lo menos una vez en sus vidas, como
le exige el Islam a sus fieles. Cinco veces al día rezan
los musulmanes en dirección a la Meca, en dirección a
la ciudad natal del Profeta Mohamed y del lugar sagrado
de la religión, independientemente del lugar donde vivan
en el mundo. Sesenta días después del final de la
celebración del Ramadán, rodean según el ritual, siete
veces la Kaaba en el patio interno de la gran mezquita.
Desde el comienzo de la revelación del Corán al
Profeta, se considera este cubo cubierto por un manto de
tejido negro como la casa de Dios. Cada peregrino piadoso
debe verlo con sus propios ojos. El Jadsh
(peregrinación) es una tradición antígua. Al principio
cada tribu de beduínos nómadas veneraban a sus propios
dioses que eran temidos y exigían sacrificios. El calendario dividía al año en doce meses de los cuales cuatro eran sagrados, entre ellos el mes para el Jadsh, la gran peregrinación. Miles viajaban en esta ocasión hacia la Meca, igual para cualquier dios que junto a Allah adoraban normalmente. Rodeaban a la Kaaba, piedra maciza de granito que se encuentra en el medio de la ciudad, cubierta por finas telas para la ocasión. |
| Según la tradición, esta reliquia
se trataba de un jacinto blanco que debido a los pecados
de la humanidad se volvió negro. En realidad se trata de
un meteorito que es venerado como una ofrenda del cielo. La tribu de los curaítas gobernó durante el siglo sexto a la ciudad de Meca. Su líder fué Abd al-Muttalib, padre de 16 hijos. Su preferido, Abdallah, junto con su esposa Amina, procrearon a un niño llamado Mohamed. Abdallah murió antes del nacimiento de su hijo, pero Abd al-Muttalib llevó a su pequeño nieto en el primer día de su vida -el 12 del primer mes de primavera del año 570- con mucho orgullo a la Kaaba que era entonces custodiada por su tribu. Cuando Mohamed contaba con 4 años de edad, cuenta la tradición que se le aparecieron dos ángeles vestidos de blanco quienes cortaron su pecho y frotaron su corazón con nieve. La madre reaccionó con tranquilidad al escuchar este relato, ella supo que su hijo estaba destinado a llevar una vida fuera de lo común. Mohamed se ocupó de los pobres y los oprimidos, aunque también estuvo en contacto con el mundo de los ricos comerciantes. El joven viajó en caravanas que supuestamente se desplazaron hasta Siria. Se casó varias veces y tuvo numerosos hijos. Algunos años después sufre en su ciudad natal una gran crisis existencial. Mohamed sintió cómo el despiadado afán de riquezas le rodeaba en el mundo que vivía. Con cuarenta años de edad buscó orientación espiritual y refugio en la meditación. Peregrinó a través de acantilados hacia el monte Hira al norte de la ciudad. Allí encontró una cueva que tenía un piso recubierto de arena dorada. En la vigésima sexta noche del mes de Ramadán en el año 610 (los musulmanes le llaman "la noche del destino") oyó una voz que le ordenó: "recita!" Mohamed dudó, sin embargo el Angel Dschibril (Gabriel en árabe) insistió hasta que se formaron las palabras: "Deja saber, el nombre de Tu Señor, que creó, que creó a los hombres de un embrión. |
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| Deja saber, que Tu Señor es el
generosísimo que a través de la escritura ha enseñado,
ha enseñado a los hombres, lo que no sabían".
Después, según reporta Mohamed, "era como si la
escritura estuviera grabada en mi corazón". Las
cinco líneas de estos versos iniciales se encuentran en
el Corán, libro sagrado del Islam revelado al Profeta
por Dios, en períodos sucesivos a través del angel
Gabriel. La palabra Corán proviene del árabe
"qar´a" que significa leer o exponer. Este
significado bivalente tiene un propósito: Mohamed
recibió y recitó palabras de origen divino: forma de la
verdad eterna que va más allá de la comprensión
humana. El Corán comprende 114 capítulos, las Suras y
estas se dividen en "ayat" -versos- que
significan "señales" o "maravillas".
Al principios las Suras fueron transmitidas en forma
oral, después los escribas se encargaron de compilarlas.
A mitad del siglo séptimo se completó la compilación,
pero es difícil darle una estructura definida: el libro
sagrado del Islam narra muy pocas historias como se
pueden conseguir en la Biblia, no tiene una temática y
tampoco un orden cronológico. Algunas Suras hablan de
Dios en tercera persona, otras en la primera persona,
singular o plural. Cada Sura empieza con una llamada:
"En el nombre de Dios, el Clemente, el
Misericordioso". Mohamed recibió el Corán durante un período de 22 años y se empeñó en alejar a los hombres de los pensamientos paganos y materialistas. Predicó que sólo existe un Dios, Allah, el Creador y Señor del universo, el Juez de la humanidad. El Profeta condenó la usura y defendió los derechos de los huérfanos, viudas y pobres. Muchos habitantes de la Meca se le opusieron. Sin embargo, su tribu, que tenía el control sobre la Kaaba trajo riqueza y prestigio a la ciudad, sin embargo su tio, quien era líder del clan, le aconsejó silencio pero sin éxito. En consecuencia poco tiempo después los opositores persiguen a Mohamed y a su pequeño grupo de seguidores. Una noche, según cuenta la tradición, galopó Mohamed el Profeta a cuestas de uno de los caballos del Angel Gabriel hacia el cielo, desde Jerusalem, a 800 kilometros de distancia de la Meca. Mohamed observó desde la altura hacia el lugar del templo que se encontraba abajo, donde Abraham, Moisés, Jesús y otros profetas le daban la bienvenida ofreciéndole vino, agua y leche. Mohamed escogió la vasija con leche, símbolo del camino medio entre el ascetismo y el libertitaje. |
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El Angel Gabriel condujo a Mohamed
desde el Monte del Templo hacia el cielo. Allí le
saludó Dios y le anunció que piadosamente debía rezar
50 veces al día. En su camino de regreso Moisés le
indica que este mandamiento de Dios ya con cinco
oraciones diarias se cumple. Este viaje fué el punto
místico máximo en la vida del Profeta haciéndole
entrar en la comunidad de profetas judíos y cristianos.
Para las tres religiones es Jerusalem una ciudad muy
santa. Mientras que las personas en la Meca deseaban
expulsar a Muhammed de la ciudad, los líderes de Yathrib
reconocieron el mensaje de paz y justicia de la buena
nueva y es así que invitaron al Profeta en su oasis
donde vivían judíos y árabes juntos, pero con
desconfianza. Junto con un amigo Mohamed regresa a la
Meca (que después llegaría a llamarse Medina), en forma
desapercibida: "Madinat an-Nabi", la Ciudad del
Profeta. El calendario musulmán comienza con este hecho
en el año 622. Mohamed erigió allí un gran edificio
con un patio, con ocho troncos de palmeras como columnas
y un techo de hojas de palma que se conoce como la
primera mezquita. Una parte del atrio fué por él
reservado para los pobres y desvalidos. Al principio
enseñó a sus seguidores, igual como los judíos, a
rezar en dirección a Jerusalem. Con esto tuvo la
esperanza de que los judíos llegarían con el tiempo a
aceptarle como profeta. Al no ocurrir esto, las
siguientes revelaciones hicieron incapié en el
significado de la Meca como ciudad sagrada. Desde
entonces se dirigen los musulmanes (musulmán: el que se
somete) durante sus rezos hacia la Meca, lugar de
nacimiento de Mohamed. La ciudad y su Kaaba son el centro
religioso y geográfico del Islam. Medina, donde Muhammed
sólo vivió, era no más que un oasis rodeado de
montañas. El Profeta expresó sin embargo la existencia
de un mundo islámico mucho mayor. El Profeta envió
supuestamente embajadores hasta Yemen, Abisinia, Egipto,
Persia y Bizancio a fin de ganar seguidores. Con la Meca
mantuvo aún relaciones difíciles. Cuando se conoció
que deseaba atacar a las caravanas que se encontraban de
viaje en Gaza, marcharon entonces 1.000 habitantes de la
Meca para defenderlas. Muhammed se encuentra con estas
tropas en los manantiales de Badrab. Durante toda la
noche sus 300 hombres recitaron el Corán y al día
siguiente la pequeña tropa derrotó a la mayoría
proveniente de la Meca. La Batalla de Badrab en el año
624 se convirtió en un punto de referencia en la
historia del Islam. Cuatro años después los habitantes
de la Meca tuvieron que someterse y Muhammed pudo
conducir a 2.000 peregrinos a la Kaaba. Montado en un
camello la rodeó siete veces y tocó cada vez la piedra
negra con su cayado, acto seguido, ordenó la
destrucción de los 360 ídolos politeístas: "La
verdad ha llegado, y lo superfluo ha partido". A
partir de este momento no existen en los centros
islámicos estatuas o pinturas de cualquier cosa que
pueda considerarse como ídolo. Con la ayuda de alianzas y conquistas Mohamed consiguió la unión de la mayoría de las tribus de la península arábica en una "Umma", la comunidad del Islam. Pronto llegó la religión a contar con 30.000 seguidores. Ella indicó el camino para una nueva moral, rompió el círculo vicioso de la venganza de sangre y prometió la recompensa celestial para aquellos que llevaran una vida virtuosa. |
| Cuando el Profeta, con 62 años de edad, estaba a punto de morir, pronunció en el regazo de su mujer las últimas palabras: "Dejame encontrarme con el amigo, el Altísimo del paraíso!". La tradición cuenta que Gabriel con su séquito de ángeles entraron al recinto y pidieron permiso para llevárselo. Mohamed dió el permiso: "la paz sea contigo apostol", le desearon sus amigos. Esta oración es repetida desde entonces por todos los fieles que visitan su tumba en Medina. En su discurso de despedida Muhammed indicó los deberes de los musulmanes, compilados en un código de conducta conocidos como los cinco pilares del Islam. El primer pilar se llama "shajada" que significa dar testimonio de la fe: "Yo creo que no existe otro dios más que tú Allah, y doy testimonio que Muhammed es tu Profeta". La pronunciación de este testimonio de la fe es la única condición previa para el reconocimiento del Islam. La oración o adoración "salat", es el segundo pilar, para ello los musulmanes se preparan con rituales de purificación con agua, pero cuando no hay agua disponible utilizan entonces arena. Los fieles se inclinan y se postran y vuelven a levantarse. Muchas veces repiten el ciclo varias veces, también se mantienen sentados o arrodillados. Mohamed propuso el viernes como el día de la consagración colectiva. El tercer pilar es el "zakat" que significaba originalmente purificación, pero que ha venido a describir más bien el acto de dar limosnas. La mayoría de los musulmanes dan el 2,5 por ciento de sus ingresos para ofrecer caridad a pobres y familiares necesitados. El ayuno en el mes de Ramadán "saum" es considerado por los fieles como el cuarto pilar. En este tiempo evitan durante el día comer, beber y mantener relaciones maritales a fin de meditar sobre sus pensamientos y la conducta, al caer la noche se procede con una comida festiva. El quinto pilar es el "Jadsh", la peregrinación a la Meca: "cuando rodeas a la Kaaba y te le acercas, te sientes como un riachuelo que desemboca en un gran río" describe así su experiencia religiosa el sociólogo y filósofo iraní Alí Shariati ..."como llevado por una ola pierdes el suelo bajo tus pies ... esto es el amor absoluto, en su punto máximo". Al segundo día del Jadsh viajan los peregrinos, vestidos en ropajes blancos, hacia el este, hacia el valle de Arafat donde Muhammed llevó a cabo su última prédica, desde allí pueden subir al Monte de la Misericordia. Al tercer día arrojan guijarros a tres obeliscos que simbolizan a Satanás. Al cuarto día se ofrece un animal en sacrificio, el Jadsh finaliza con una última vuelta a la Kaaba. En el año 1.950 se calculó que unas 100.000 personas realizaron la peregrinación, en los años ochenta la cifra llegó a un millón y actualmente peregrinan cada año más de dos millones de fieles hacia la Meca. | ![]()
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Los sucesores de Mohamed fueron los
califas que se consideraron a sí mismos comos los
observantes de la Jijad (vocablo que significa compromiso
o esfuerzo, pero también interpretado y conocido en el
mundo occidental como "guerra santa"), a fin de
combatir la maldad y llevar el señorío justo del Islam
a todo el mundo. Los musulmanes conquistaron Siria y
Palestina y acabaron con el reino de los sasánidos
(imperio persa - Irán). El tercer califa, Othman ibn
Affa, trató de organizar políticamente al imperio
islámico en expansión lo que provocó, sin embargo, la
primera división. La causa fundamental era el poder y el
cuestionamiento del liderazgo dentro de la familia del
Profeta Mohamed, por consiguiente un sobrino de Mohamed,
Alí ibn Talib, fué nombrado como sucesor, pero en la
"Batalla del Camello" en Basra, comenzó una
guerra civil que duró cinco años. El grupo dirigido por
los seguidores de Alí, los "shia" (shiitas)
formó una oposición bajo el general Muawiya en Siria.
Sin embargo, una parte de los seguidores de Ali, los
"karidshitas", estaban convencidos que ambos
grupos poseían la verdadera creencia. En el año 661 los
karishitas asesinaron al califa Muawiya. El siguiente
califa gobernó una comunidad musulmana que estaba
dividida en tres partes: los karidshitas, los shiitas y
los sunitas de Medina. Entre los seguidores del hijo de
Muawiya, Yazid, y el hijo de Alí, Hussein, se acentuó
la división entre shiitas y sunitas. En el año 680 los
shiitas fueron derrotados en la batalla de Kerbela. Desde
entonces conmemoran cada año esta derrota con un luto de
cuarenta días, teniendo como momento más importante la
"ashura" en la cual los hombres llevan a cabo
una pasión ritual que representa el sufrimiento que
viviera su héroe, Hussein. Hoy representan los shiitas
entre el diez y el quince por ciento de la población
musulmana mundial. En Irán, Irak y el Líbano, en
Bahrain y Aserbaidshan se encuentran representados en
número importante. Una de sus ciudades sagradas es
Kerbela en Irak. Después de la batalla de Kerbela, los
victoriosos sunitas trasladaron el centro de poder de
Medina a Damasco y de allí luego a Bagdad. Bajo la
dinastía de los Abasidas la cultura islámica comenzó a
florecer. Bagdad se elevó durante cinco siglos como el centro del arte, la ciencia y la literatura. Harun ar-Raschid (786-809) obtuvo fama como el califa de las "Mil y Una Noches", colección famosa de cuentos orientales. En el año 830 se fundó la "Bait al-Hikma" -la casa de la sabiduría- que llegó a ser uno de los centros de investigación más influyentes en el mundo. Allí los científicos estudiaron los antiguos trabajos en griego y sánscrito y desarrollaron el sistema numérico decimal que hoy se utiliza. Tradujeron los trabajos de los filósofos Platón y Aristóteles, del médico Hipócrates, del matemático Euclides y del astrónomo Ptolomeo. La enciclopedia médica de Ibn Sina, también conocido en el mundo occidental como Avicena, llegó a ser una obra famosa de referencia. Abu Abdullah Mohammed bin Musa al Juarizmi (su nombre dió origen al vocablo español "guarismo" que significa signo o cifra arábica que expresa una cantidad), describió sobre tablas los movimientos del sol, de la luna y de cinco planetas. |
| Thabit ibn Qurra esquematizó una
teoría sobre la rotación de los cuerpos celestes. A fin
que los musulmanes que vivían lejos de la Meca pudieran
determinar la dirección cardinal correcta para
orientarse durante las oraciones, los astrónomos,
cartógrafos e ingenieros musulmantes publicaron guías
de bolsillo para la orientación con ayuda de las
estrellas, construyendo también instrumentos portátiles
para la orientación geográfica.Bagdad se elevó durante
cinco siglos como el centro del arte, la ciencia y la
literatura. Harun ar-Raschid (786-809) obtuvo fama como
el califa de las "Mil y Una Noches", colección
famosa de cuentos orientales. En el año 830 se fundó la
"Bait al-Hikma" -la casa de la sabiduría- que
llegó a ser uno de los centros de investigación más
influyentes en el mundo. Allí los científicos
estudiaron los antiguos trabajos en griego y sánscrito y
desarrollaron el sistema numérico decimal que hoy se
utiliza. Tradujeron los trabajos de los filósofos
Platón y Aristóteles, del médico Hipócrates, del
matemático Euclides y del astrónomo Ptolomeo. La
enciclopedia médica de Ibn Sina, también conocido en el
mundo occidental como Avicena, llegó a ser una obra
famosa de referencia. Abu Abdullah Mohammed bin Musa al
Juarizmi (su nombre dió origen al vocablo español
"guarismo" que significa signo o cifra arábica
que expresa una cantidad), describió sobre tablas los
movimientos del sol, de la luna y de cinco planetas.
Thabit ibn Qurra esquematizó una teoría sobre la
rotación de los cuerpos celestes. A fin que los
musulmanes que vivían lejos de la Meca pudieran
determinar la dirección cardinal correcta para
orientarse durante las oraciones, los astrónomos,
cartógrafos e ingenieros musulmantes publicaron guías
de bolsillo para la orientación con ayuda de las
estrellas, construyendo también instrumentos portátiles
para la orientación geográfica. Jerusalem se consideró sagrada para los musulmanes debido a la ascención nocturna de Mohamed al cielo, y el acceso de los fieles a la ciudad no presentaba problemas, allí, en el Monte del Templo, donde los romanos en el año 70 d.c. llevaron a cabo la destrucción del Segundo Templo de los judíos, construyo Omar una mezquita con piedras que en parte pertenecían al Segundo Templo destruido. Esta mezquita llevó el nombre de Masdshid al-Aqsa "la Mezquita Lejana", después conocida sólamente como "Al-Aqsa". Apenas cincuenta años después el califa Abd al-Malik ibn Marwan construyó varios metros hacia el norte, una segunda mezquita conocida como "El Domo de la Roca", así llamada porque su cúpula se eleva sobre el peñazco del cual, según cuenta la tradición, Mohamed fué conducido al cielo por el Angel Gabriel. |
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A partir del año 700 el Islam se
diseminó por el norte de Africa hacia el occidente. En
el año 711 un musulmán berberisco llamado Tariq ibn
Ziyad condujo una armada de varios miles de hombres hacia
una tierra más allá de un estrecho que separa al Mar
Mediterráneo del Océano Atlántico. A partir de aquí,
en lo que hoy se conoce como Gibraltar, los musulmanes
conquistaron en menos de un siglo a la península
ibérica que hasta ese momento era poblada por tribus
bárbaras de visigodos e íberos. Pero más allá de los
Pirineos se encontraron con resistencia: en el año 732
fueron vencidos en Tours y Poitiers por Carlos Martell.
Su nieto, Carlos el Grande les hizo retroceder más allá
del río Ebro. En los siguientes cinco siglos floreció
en el sur de España una cultura riquísima en todos los
aspectos: literatura, arquitectura, matemáticas,
filosofía, medicina y astronomía principalmente. Los
musulmanes, los judíos y los cristianos vivieron durante
largo tiempo en relativa paz. En Córdova, el maestro
Abbas ibn Firnas construyó alas mecánicas para
experimentar el vuelo de personas. Ibn Rushd, conocido
también por su nombre latino Averroes, contribuyó
enormemente en la historia de la filosofía y escribió
comentarios sobre los trabajos de Aristóteles y Platón.
El apoyaba la opinión, que la religión y la filosofía
seguían una misma meta, pero era el razonamiento el
camino adecuado para llegar a la verdad, más que el
camino de la revelación religiosa, cosa que contradecía
la fe de muchos cléricos musulmanes. Provocados por el celo religioso, los cristianos conquistaron cada vez más territorios en el sur de España. Córdoba cayó en el año 1.236, Sevilla en el 1.248. Los príncipes que residían en la imponente Alhambra en Granada, pudieron permanecer allí en el poder hasta el año 1.492, cuando los reyes católicos Isabel y Fernando entraron triunfantes en la ciudad para tomarla. Los reyes católicos emitieron en ese año el conocido "veredicto de expulsión" (conversión o la muerte, destierro), que afectó tanto a judíos como a musulmantes residentes en la península. |
| También
gran parte de Asia llegó a estar bajo el dominio
musulmán. En Bujara, Ubequistán, se fundaron escuelas
superiores, al occidente de la India florecienron
pequeños sultanatos. La India y Arabia ya eran socios
comerciales en la época de Mohamed. La enseñanza de la
nueva religión alcanzó al subcontinente hindú. En el
año 1.526, la victoria del móngol Babur sobre el
sultán de Delhi marcó el comienzo del reino islámico
mogul, pero los conquistadores desolaron la cultura
milenaria de la India. Sin embargo y a pesar de la
molestia social que causó este proceso, 300 años
después ya uno de cada cuatro hindúes era un musulmán.
Cuando los británicos colonizaron al subcontinente,
comenzó la caida del reino mogul. Como reacción al
mandato colonial se produjo en toda la India una
resistencia pasiva teniéndo como líder a Ghandi. Los
musulmantes discutían sin embargo, si debían unirse a
la resistencia como hindúes o como budistas, o fundar
más bien un propio estado. Esta gran tensión originó
una división y el 4 de agosto de 1.947 se separa de la
India en forma oficial el estado musulmán que hoy es
conocido como Pakistán. Desde el siglo 12 los comerciantes árabes tenían el señorío de las vías marítimas. Navegaban desde Africa y el Medio Oriente por todo el Mediterráneo, fundaron comunidades y comerciaban con pimienta, clavo de olor, madera de sándalo y oro. En el siglo 16, cuando los portugueses llegaron al reino insular de Indonesia encontraron allí siete sultanes establecidos. Hoy viven en Indonesia más musulmanes que en cualquier otro país del mundo: más de 180 millones de personas que representan el 87 por ciento de la población. En la Edad Media, mientras el Islam se diseminaba en las periferías, las rivalidades por el poder debilitaban al país natal. Los nómadas que apenas se habían convertido en sunitas, viajaban hacia Irán. Desde Isfahan salieron en el año 1.055 rumbo Bagdad para conquistarla. Luego consiguieron el control sobre territorios en Armenia, en el sur de Turquía así como en Siria, Palestina y Egipto. De Europa vinieron los Cruzados a fin de acabar con la tierra sagrada de los musulmanes, con enfrentamientos cruentos contra el oriente que duraron unos 200 años. Sólo después de siete Cruzadas cayó en el año 1.291, el último bastión cristiano, la ciudad de Akko en el actual Israel. Hacia finales del siglo 13 los turcos tomaron el poder en el oriente. Ertugrul Ghasi se desplazó a través de Bulgaria, Macedonia y el norte de Grecia. Su hijo Otoman I (del cual toma el nombre una nueva dinastía) y su nieto Orhan amplían el imperio. En el año 1.389 el hijo de Otoman, Sultan Murad I, venció a los serbios en la batalla que se libró en la provincia de la hoy conocida Kosovo. El reino bizantino perdió poder y se redujo, y en el año 1.453 Mehmed XI conquistó la capital: la Constantinopla cristina se convirtió en la musulmana hoy conocida Istanbul. Bajo Suleiman el Magnífico (1.520 - 1.566) se expandió el reino otomano desde Algeria hasta la ciudad de Krim en la costa del Mar Negro, y desde Turquía hasta el Mar Caspio. Una última fase de expansión llevaron a los turcos hasta Viena donde fueron sin embargo derrotados en el año 1.683. |
Fracasos militares en Europa del este y en el Cáucaso sacudieron al reino turco en el siglo 19. A causa de la derrota en la I Guerra Mundial el reino turco terminó por caer. En el año 1.922 se fundó la república turca que sustituyó al último califa dos años después. Pero todavía tuvo el Islam mucha influencia, estando a su vez bajo la influencia del imperio otomano. Distinto a como era en Turquía, que después de la I Guerra Mundial fué reformada por Kemal Ataturk, no se presentó en el Islam separación alguna entre la vida pública y privada, entre estado y religión. La palabra de Allah era valedera para todos los aspectos de la vida. Una alta autoridad religiosa o un dogma central no puede ser identificado definitivamente, todo lo contrario: diferentes maestros formulaban con frecuencia interpretaciones del Corán muy distintas. Una constancia (fatwa) emitidas por algunas escuelas religiosas no son necesariamente valederas para toda la población musulmana. Hoy se consideran como musulmanes y reconocen a Mohamed como su profeta, a millares de personas en el mundo entero, representando estos el 20% de la población mundial. El Islam está, después del Cristianismo, en el segundo lugar que ocupan las religiones con más seguidores en el planeta. Su ideología se interpreta y asocia por el mundo occidental casi siempre con el fundamentalismo, pero no todos los musulmanes son fundamentalistas. Este problema se ha acentuado a raiz del atentado del 11 de septiembre del 2.001 en Norteamérica, que causó un hondo trauma y mostró al mundo el alcance de la violencia por motivo religioso. Sin embargo, sólo una pequeña minoría de los musulmanes acepta al terrorismo como vía para imponerse en el mundo. El Islam moderno es una confesión vivaz con muchas variedades en su forma de expresión y es así como en el caso de las personas religiosas de otras confesiones, también los musulmanes tratan de adaptarse a las nuevas condiciones y exigencias de la vida y la realidad actual, que muchas veces están en contradicción con sus valores morales y tradiciones antiguas. Muchos de ellos que están a favor de un cambio son personas muy cultas. Los intentos de implementar reformas en el derecho islámico se observan en la proliferación de escuelas islámicas, bancos, grupos de estudiantes, medios y hospitales. La pregunta que se plantea, sobre la posibilidad de implantar una democracia islámica es todavía un debate abierto que se lleva a cabo dentro de las comunidades musulmanas en forma de una gran controversia. Los críticos ven en la implementación de una democracia ninguna posibilidad. Los optimistas reconocen en las enseñanzas de Mohamed y sus seguidores un ideal democrático que puede ser utilizado como ejemplo y modelo en el mundo de hoy: hombres y mujeres, pobres y ricos, todos estaban considerados iguales y con justicia en las enseñanzas del Profeta, reunidos en la fe a Allah, su único y el único Dios. |
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LA RUTINA DIARIA DEL MUSULMAN
Cinco veces al día, al amanecer, al mediodía, a la tarde, al anochecer y en la noche los Muezines llaman a los musulmanes a la oración: "Vengan y recen, vengan a sanarse, no hay otro dios que Allah". En las mezquitas, en el trabajo y en el hogar se interrumpe lo que se esté haciendo y se procede a rezar. En algunas culturas las mujeres rezan solas en su casa mientras los hombres van a la mezquita. Antes de rezar, el musulmán procede a lavarse según el rito: rostro, manos, brazos y pies. La mayoría de las mezquitas tienen fuentes destinadas para ello. En una gran sala, muchas veces extendida con un patio grande, se colocan los creyentes en filas, dirigiéndo su mirada hacia el Minrab que es un rincón ricamente adornado que muestra en qué dirección se encuentra la Meca. Un Imán dirige a los fieles durante el servicio de oraciones. La recitación de los versos del Corán es acompañada con inclinaciones de rodillas. Cuando la mezquita está llena se utilizan entonces las aceras que la rodean y para ello se colocan alfombras en las que los hombres rezan e inclinándose a la derecha y a la izquierda, desean al que tienen al lado las bendiciones que predicó Mohamed. Al final se retiran deseándose nuevamente la paz y la bendición de Dios. El día viernes se observa en la mayoría de los países islámicos como el día de la consagración, cuando se procede a cesar del trabajo y mantener cerrados los negocios y tiendas. Luego de la oración en la mezquita, los creyentes se preparan a escuchar la prédica de un Imán o de otra persona letrada. Ellos aclaran el significado de los versos del Corán e interpretan su utilización en la vida diaria actual. Tan pronto el niño musulmán pueda hablar, aprende las oraciones sagradas en árabe de forma intensiva. La fórmula "Bismillahi r-rahmani-r-rahim" (En Nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso), que se encuentra la principio de cada Sura del Corán, se evoca para darle a cada día un sentido espiritual. Los musulmanes observantes pronuncian estas palabras cuando comienzan un nuevo negocio, una comida, un viaje, una visita o cuando entran a un recinto. Para cada cita del Profeta, tanto si es pronunciada o escrita, sigue siempre la expresión: "Dios le bendiga y el otorge bien". [ regresar al índice ]
El conocimiento de Dios, la creencia en El y someterse a Su Ley constituyen el genuino fundamento del Islam. La palabra Islam se deriva de la raiz árabe SLIM que significa, entre otras cosas, paz, pureza, sumisión y obediencia. De la misma raiz SLIM deriva la palabra SALAM que significa paz. Igualmente MUSLIM (Femenino Muslima) y ASLAMA pertenecen a la misma raiz, esta última palabra significa "sometimiento". En el sentido religioso la palabra Islam significa sumisión a la voluntad de Dios y obediencia a su Ley. La relación entre los significados original y religioso de la palabra es fuerte y clara. Sólo a través de la sumisión a la voluntad de Dios y por la obediencia a su Ley el musulmán puede alcanzar el estado ideal de paz y pureza exigidos en el Islam.
El nombre "mahometismo" no es correcto para describir al Islam ni tampoco "mahometano" para llamar al musulmán. Los musulmanes rechazan y se oponen al uso de estas palabras. Dentro del concepto islámico, el Islam no fué fundado por Mohamed sino que representa la última fase de evolución religiosa. El fundador original no es otro que el propio Dios y la fecha de la fundación se remonta a la edad de Adán. Se sostiene que el Islam ha existido, en una forma u otra, ya desde el comienzo de la humanidad y continuará existiendo hasta el fin de los tiempos.
El concepto de Dios en el Islam Le describe como el más compasivo y misericordioso, el más amante y el más preocupado por el bienestar del hombre. Pleno de sabiduría e interés por Sus criaturas, Su voluntad es una voluntad de benevolencia y bondad y cualquier ley que El prescribe debe redundar en el máximo beneficio de la humanidad.
El apego a la ley musulmana se fundamenta en el ejemplo siguiente: "...Cuando los pueblos civilizados se rigen por las leyes de sus países, se les considera ciudadanos serios y miembros honrados de sus respectivas sociedades. Ninguna persona responsable diría que esos pueblos pierden su libertad por obedecer sus leyes. Ningún ser racional pensaría o creería por un momento que esos pueblos cumplidores de la ley son fatalistas y débiles. Igualmente, la persona que se somete a la voluntad de Dios, que es una buena voluntad, y obedece la ley divina, que es la mejor, es una persona seria y honrada. La sumisión a la buena voluntad de Dios no elimina ni anula la libertad individual, sino libera la mente de las supersticiones y la llena de verdad, libera el alma del pecado y el error y la fortalece con bondad y pureza, libera al ego de vanidad y codicia, de envidia y tensión, de temor e inseguridad, libera al hombre del sometimiento a falsas deidades y bajos deseos, y despliega ante él los hermosos horizontes de bodad y excelencia..." La sumisión a la buena voluntad de Dios, junto con la obediencia a Su Ley, constituye la mejor salvaguarda de la paz y la armonía que permite al hombre establecer la paz entre sí y su prójimo por un lado y entre la comunidad humana y Dios por el otro.
El concepto de sumisión a la Ley es tan amplio, que abarca a todos los elementos de la naturaleza y a todas las leyes físicas ya que cualquier fenómeno de origen no humano está administrado por leyes divinas. Esto hace que todo el mundo físico obedezca necesariamente a Dios y se someta a sus leyes, lo que a su vez significa que se "encuentra en un estado del Islam" o que "es musulmán" que dentro del concepto representa "La Sumisión".
Dado que el Islam significa sumisión a la buena voluntad de Dios y obediencia a Su Ley, y dado que esto es la esencia del mensaje de todos los enviados elegidos por Dios, un musulmán acepta todos los profetas anteriores a Mohamed sin discriminación. Cree que todos esos profetas de Dios y sus fieles seguidores fueron musulmanes y que su religión fué el Islam (Corán 2:128-140; 3:78-85; 17:42-44; 31:22; 42:13).
Mohamed no es en sí un objeto de adoración. El fué un mortal igual a los numerosos que le precedieron. Según el Islam la condición de profeta es una de las más altas para un ser humano y el mayor tributo a la humanidad. Los musulmanes creen que Mohamed fué el últino, no el único profeta que reforzó el mensaje eterno de Dios a la humanidad. Este mensaje fué revelado por Dios a muchos profetas de distintas naciones en tiempos diferentes, incluyendo a Abraham, Ismael, Isaac, Moisés, David, Jesús y el mismo Mohamed, todos ellos respetados por el musulmán sin ningún tipo de discriminación. El Corán llama a Abraham y a todos los profetas auténticos musulmanes y designa a sus religiones por uno y el mismo nombre, el Islam. De ahí que el musulmán no sea sólo un discípulo de Mohamed exclusivamente, sino que sigue también a Abraham, Moisés, Jesús y al resto de todos los enviados de Dios.
Por último, la palabra Allah significa en el Islam, simplemente pero con el mayor énfasis, el Uno y el único Dios eterno, Creador del universo, Señor de todos los señores y Rey de todos los reyes. El único pecado imperdonable en el Islam es el de creer en alguna deidad junto con o al margen de Dios. La oración diaria más común entre los musulmanes es "en el nombre de Dios, el más compasivo, el más misericordioso". [ regresar al índice ]
| Hacia el año 570 d.c. | El Profeta Mohamed nace en la Meca |
| 610 - | Mohamed recibe la primera revelación |
| 613 - | Mohamed comienza su predicación en la Meca |
| 622 - | Debido a persecuciones en la Meca, Mohamed emigra hacia Medina |
| 630 - | Mohamed conquista la Meca y establece a la Kaaba como lugar sagrado central |
| 632 - | Mohamed muere en Medina, reconocido como lider de toda la península arábica |
| 638 - | Jerusalem es conquistada |
| después del 650 d.c. | Primeras divisiones en el Islam
tienen como consecuencia el origen de los dos grupos que hoy se conocen: Sunitas y Shiitas. [ regresar al índice ] |
Casi un millardo de personas en el mundo entero son musulmanes
Por consiguiente, el Islam es la segunda religión del mundo con el mayor número de miembros
La proporción de musulmanes en la población mundial total es de aproximadamente 20 por ciento
En 162 países existen grandes comunidades islámicas
En 19 países los musulmanes representan más del 90% de la población, entre ellos Egipto, Afganistán, Algeria, Aserbaidshán, Irak, Iran, Jemen, Jordania, Libia, Marruecos, Mauritania, Pakistán, Arabia Saudita, Siria, Turquía, Tunez, Oman y los Emiratos Arabes
La mayor cantidad de musulmanes en el mundo (unos 80 millones) viven en la India; pero allí (con sólo una participación del 12 por ciento en la población) son considerados una minoría
En los Estados Unidos de Norteamérica, en Sudáfrica y en Europa los musulmanes representan minorías religiosas importantes
Casi el 90 por ciento de los musulmanes pertenecen a la fracción sunita del Islam, unos 10 por ciento son shiitas. En las dos tendencias existen a su vez grupos subordinados. [ regresar al índice ]
El elemento central del Islam es "Tauhid", palabra árabe que significa "Unidad". El Islam es una religión monoteísta que reconoce a Dios único sobre todas las cosas. Para entender el concepto de Dios en el Islam debemos partir de la idea, que el hombre representa sólo una porción muy pequeña del universo, pero si él llegara a existir por accidente o por un simple azar, toda su vida estaría basada en la casualidad y su existencia carecería de sentido. Pero ningún hombre sensato puede concebir esta vida como carente de significado y ningún ser racional dejaría su existencia a merced de un hado fluctuante. Todo ser humano razonable trata de hacer su vida tan significativa como sea posible. Los individuos, los grupos y las naciones programan el curso de su acción en este mundo, y todo plan minucioso es realizado para producir un efecto deseado.
La existencia del hombre como consecuencia de un plan mayor puede evidenciar la existencia de una Voluntad Diseñadora detrás de nuestra existencia material, una Mente Unica que hace reales las cosas y las mantiene en ordenada interacción y movimiento. Se entiende así que los secretos del universo y la vida son demasiado grandes para ser sólo el producto de un accidente casual o de un simple azar. Por lo tanto, debe existir una Gran Fuerza en acción para mantener una estructura y un orden que permita la vida.
El musulmán reconoce a Allah o Dios como este Artista. Le llaman Dios porque el es el Creador y el principal Arquitecto del mundo, el Origen de la vida y el Proveedor de todas las cosas que existen. No es un hombre porque ningún hombre puede crear o hacer otro ser humano. No es un animal ni tampoco una planta. No es un ídolo, ni una estatua de determinado tipo, porque ninguna de estas cosas puede hacerse a sí misma ni crear nada más. No es una máquina. No es el sol, ni la luna, ni ninguna otra estrella, porque estas cosas están controladas por un gran sistema y están hechas por alguien distinto a ellas. Es diferente de todas estas cosas porque es El Hacedor y Conservador de todas ellas. El hacedor de algo debe ser diferente y mayor que la cosa que hace. El musulmán conoce también que nada viene a la vida por sí mismo y que el mundo maravilloso no se creó así no más ni surgió por accidente.
El Hacedor y el Mantenedor del mundo, el Creador y el Proveedor del hombre, la Fuerza activa y el poder eficaz de la naturaleza son todos Uno y El Mismo a quien se conoce como Allah o Dios. El Sagrado Corán dice: "Dios fue quien os creó la noche, para que reposárais en ella, y el día luminoso, para vuestros quehaceres. Ciertamente, Dios es graciable para con el hombre ... Dios fué quien os creó la tierra como una cuna y el cielo como techo y os configuró y proporcionó vuestras estampas y os agració con todo lo bueno. Tal es Dios, vuestro Señor. ¡Bendito sea Dios, Señor del universo! ¡El es el viviente! ¡No hay más Dios que El! Invocadle, pues, con sincera devoción, ¡Alabado sea Dios, creador del universo!" (Corán, 40:61-65). El Supremo Maestro de todo el mundo y el Creador de todo es Allah (Dios). Es tan grande y distinto de los demás seres que el hombre sólo puede conocerle a través de la reflexión y la meditación. El existe en todos los tiempos y Su gran poder está en acción en todos los lugares del universo. El musulmán tiene como fundamento que la creencia en Dios y en Su Gran Poder pueden dar a la humanidad la mejor explicación posible de muchos hechos misteriosos de la vida y es, el mejor camino para llegar al verdadero conocimiento y el perfeccionamiento espiritual, el sendero recto al buen comportamiento y a la moral fime, la guía más segura a la felicidad y la prosperidad.
Para el musulmán, Allah no es solo un concepto sino que participa de la vida del creyente en muchos aspectos. Allah es altivo y supremo, pero está muy cerca de las gentes piadosas; El responde a sus plegarias y les ayuda. Ama a las personas que Le aman y perdona sus pecados. El musulmán confía que El les da paz y felicidad, saber y éxito, vida y protección, que acoge a todos los que desean estar en paz con El y nunca rechaza a ninguno. Allah otorga las cosas que le son útiles al hombre para esta vida además de darle dignidad e inteligencia, honor y respeto. Su misericordia proporciona esperanza y paz, valor y confianza. Allah nunca olvida al hombre ni lo abandona. El ha enseñando el camino recto al enviar Sus mensajeros y maestros, libros y revelaciones -todo ello concebido para ayudar y guiar al hombre- y dentro de este marco se considera que Mohamed es el último Mensajero de Dios y el libro más autentico que existe es el Corán. [ regresar al índice ]
Mohamed, EL ULTIMO Profeta
Abul Kasim ibn Abd-Allah mejor conocido como Mohamed (Muhammad) nació en Meca en el año 570 d.c. Hijo del mercader Abd-Allah y de su mujer Amina. Hacia el final del Ramadán del año 610 recibió Mohamed la revelación mientras se encontraba en una cueva en la que se acomodó para dormir una noche: la "Noche del Destino". Durante el sueño ocurre la primera revelación. Al despertar y salir de la cueva oyo Mohamed una voz que desde el cielo le habló: "Mohamed, tu eres el escogido de Allah y Yo soy Gabriel". Mohamed vió en el horizonte a un angel impresionante. Al principio sólo supieron de esta revelación los muy allegados al Profeta, dos años después, en el 612, recibió el Profeta nuevamente otra revelación: "Oh profeta, da a conocer lo que el Señor te ha revelado. Si no lo haces, no habrás cumplido con tu tarea...". A partir de entonces comienza Mohamed con su predica oficial en Meca, dirigiendose al público todos los días en la Kaaba y predicando la Unidad y el Poder de Dios a la que todos los creyentes deben someterse (Islam). Posteriormente recibió Mohamed mas revelaciones que fueron entonces mucho más tarde compiladas en lo que hoy conocemos como los versos del Corán.
El propio Mohamed afirmó que era el último profeta de Dios. A lo largo de su vida Mohamed fue conocido como hombre sincero, honrado y sumamente modesto que tuvo como máximo ideal y meta en su vida propagar la verdad de Dios. El triunfo no lo deterioró, la victoria no relajó sus excelentes virtudes y el poder no corrompió su carácter, siempre coherente e inaccesible a cualquier noción de gloria o beneficio personal. Cuando Mohamed murío, el Islam y el Corán estaban completos y la comunidad de creyentes se encontraba firmemente establecida.
El decreto divino de que Mohamed es el último profeta se basa en la autenticidad pura y original del Corán con sus enseñanzas aplicadas a cada situación, edad y persona. El Islam trasciende fronteras y atraviesa barreras de raza, color, edad y condición de riqueza o prestigio. El ideal del Islam es asegurar la igualdad y la fraternidad, la libertad y la dignidad como la clase de ayuda que El siempre ha prestado al hombre desde los albores de la humanidad. El musulmán considera que con Mohamed y el Corán ha culminado la evolución religiosa, terminando así la etapa histórica de los profetas para demostrar al hombre que es posible madurar por su propia iniciativa, dar a la ciencia una oportunidad de obrar correctamente y explorar el vasto dominio de Dios, proporcionar a la mente la posibilidad de reflexionar y profundizar en los grandes misterios permitiendo al hombre seguir evolucionando espiritualmente por sí mismo bajo la guía del Corán. [ regresar al índice ]
Para el musulmán, el Corán es el mayor don otorgado por Dios a la humanidad, y su sabiduría es única. El propósito de la Escritura es conservar las revelaciones anteriores y restaurar la verdad eterna de Dios, guiar a la humanidad por el camino recto y estimular el alma humana, despertar la conciencia e iluminar la mente de los hombres.
El Corán es la palabra de Dios revelada a Mohamed a través del Santo Espíritu Gabriel. Los contemporáneos de Mohamed han sido considerados como los mayores maestros de la literatura árabe, pero al final no pudieron producir nada similar al Corán, en contenido o estilo. Mohamed carecía de estudios formales y nunca lo ocultó. Su mayor mérito estriba en que fue un analfabeto que se elevó entre analfabetos para enseñar a todos los hombres, instruidos y no instruidos, el auténtico mensaje de Dios. Este último punto es fundamental al considerar al Corán como la palabra de Dios.
El Corán que se emplea hoy es el mismo libro que recibió y enseñó Mohamed. Fué revelado en porciones, gradualmente y siempre en orden. El nombre Corán (voz que deriva de la árabe para "lectura"), indica que fue un Libro desde sus comienzos (Corán 2:2; 4:41-42).
Durante la vida de Mohamed hubo expertos escribas y autorizados registradores y compiladores de las Revelaciones. Cuando Mohamed recibía un versículo o un pasaje, ordenaba inmediatamente a sus escribas que los registraran bajo su supervisión. Todo cuanto registraban era objeto de comprobación y autenticación por el propio Profeta. Se revisaba cada obra y se ponía en orden cada pasaje.
Cuando terminaron las Revelaciones, los musulmanes poseían muchos registros completos del Corán. Eran recitados, memorizados, estudiados y utilizados en cualquiera de los usos y costumbres diarios. Cuando surgía una diferencia, la duda era sometida al Profeta para que resolviera el asunto, tanto si guardaba relación con el texto, con el sentido, o con la entonación.
Después de la muerte de Mohamed, el Corán había sido ya registrado en muchas memorias musulmanas y en numerosas tablas. Pero esto no satisfizo a Abu Bakr, el primer Califa, que temía que la muerte de gran número de memorizadores en el campo de batalla, pudiera tener como consecuencia serias confusiones sobre el Corán. Abu Bakr consultó el caso con las principales autoridades y confió a Zayd Ibn Thabit -primer escriba de las Revelaciones de Mohamed- que recopilara un ejemplar ordinario y completo de la Escritura, en el mismo orden que autorizó el Profeta. Esto se llevó a cabo con la ayuda y supervisión de los compañeros de Mohamed. La versión final completa fue comprobada y aprobada por todos los musulmanes que habían escuchado el Corán en los propios labios del Profeta. Esto se hizo dos años después de la muerte de Mohamed.
Durante el Califato de Uthman, unos quince años después de Mohamed, se distribuyeron en abundancia ejemplares recopilados del Corán en los nuevos territorios que entraron en contacto con el Islam. La mayoría de los habitantes no habían visto ni oído a Mohamed. A causa de factores regionales y geográficos leían el Corán con acentos ligeramente diferentes. Esto dió origen a diferencias que produjeron disputas entre los musulmanes. Uthman intervino rápidamente para resolver la situación y tras consultar con las principales autoridades constituyó un comité de cuatro hombres formado por los primeros escribas de las Revelaciones. Todos los ejemplares en uso fueron recogidos y sustituidos por una copia común, que se utilizaría con arreglo al acento y dialecto del Quraysh, el mismo acento y dialecto de Mohamed.
Jamás se han introducido en el Corán adiciones u omisiones. Uno de los principales rasgos de la sabiduría coránica es que no se corresponde a algo estático o muerto. Dios habla del Corán como un "Rooh" - espíritu de vida- (42:52). Las palabras claves Rooh y Sad significan que el Corán origina la vida, aviva el espíritu, irradia luz guiadora y mueve los objetos aparentemente inmóviles.
Las enseñanzas del Corán no se complacen en pensamientos ambiciosos y ni piden lo imposible, El Corán acepta al hombre como es y le exhorta a convertirse en lo que puede ser. No estigmatiza al hombre como criatura desamparada o sin esperanza, sino que lo muestra como un ser noble, honorable y digno. Las instrucciones del Corán se dirigen al bienestar general del hombre y se basa en las posibilidades que éste tiene a su alcance.
El Corán presenta una característica de moderación o armonía entre lo divino y lo humano, lo espiritual y lo material, lo individual y lo colectivo. La sabiduría coránica actúa en tres dimensiones principales: hacia dentro con el cultivo del individuo, hacia afuera cuando abarca todos los caminos de la existencia y los principios de todos los asuntos humanos, desde los puramente personales hasta las más complejas relaciones internacionales, y por último, hacia arriba al centrarse en Dios y considerar al hombre como un depositario en el vasto dominio de Dios.
Es obligatorio para cada musulmán, hombre y mujer, recitar una porción del Corán todos los días en la oracón y durante la vela nocturna. La recitación del Corán constituye para los musulmanes una elevada forma de adoración y una práctica diaria. [ regresar al índice ]
Además del Corán que contiene la palabra revelada de Allah para los hombres, se encuentran también las "sunas" del Profeta Mohamed. Estas consisten en una colección de citas, decisiones y ejemplos de conducta del Profeta. Además del Corán, las sunas representan la fuente principal de la fe y se consideran por ello como enseñanza obligatoria en el Islam. Según la palabra "suna" se denomina así a la mayor comunidad de creyentes: los sunitas. Las sunas aclaran el significado de los versos del Corán para su aplicación en la vida práctica y es así que se transmiten en forma del "jadid" (plural Ajadid) en el que se interpreta una cita del Profeta. También la vida y los ejemplos dados por los primeros seguidores de Mohamed son considerados como imporantes en ellas. Los maestros musulmanes tienen como objetivo la aplicación de la enseñanza islámica en la vida diaria interpretando con detalle las sunas. Es así que inclusive la persona no musulmana puede obtener en ellas la información necesaria a fin de llegar a conocer aspectos concernientes a la moral, la vida espiritual, el derecho y la cultura en el Islam.
Los ajadid (se estima que existen cerca de 600.000 diferentes), se dividen principalmente en tres categorías: mensajes sobre lo que el Profeta dijo (Qaul), lo que hizo (Fi´l) o que aceptó sin comentarios (Taqrir). Un jadid tiene dos componentes: a) el contenido, y b) la cadena de nombres de aquellos que la establecieron o la transmitieron. Lo último se considera muy importante porque las diferencias que se comentan respecto al texto original en el proceso de transmisión, son consideradas como un crimen que hay que evitar a toda costa en el Islam.
Era práctica común que el que recibiera una enseñanza del Profeta, la aprendiera en forma detallada y la escribiera así como también los nombres de aquellos que han venido transmitiéndola (isnad), a fin que en caso de duda sobre el contenido del jadid, se pueda entonces hacer referencia a la fuente original citada. La cuenta del isnad comienza por el narrador actual y sigue en forma ascendente con los maestros, los seguidores del Profeta hasta llegar al Profeta mismo. Es así que se considera de gran importancia poder tener la prueba de una cadena de reconocidos sabios en la transmisión de la revelación, hasta el tiempo presente.
La veracidad del jadid dió como origen una ciencia propia que comprende dos métodos: la "riwaja" se escoge a fin de examinar la enseñanza y para ello se elige a la persona que demuestre excelentes cualidades espirituales e intelectuales. La "diraga" se escoge a fin de examinar si el contenido del jadid no está en oposición con otras enseñanzas de las sunas restantes del Profeta o de sus seguidores. Tampoco puede el jadid, estar en oposición con eventos históricos, especialmente con alguno expresado en los versos del Corán. Para evaluar un jadid se desarrolló una serie de categorías y las más importantes son: sahih (sano), hasan (bueno, correcto), y da´if (débil). Sólo "sahid" y "hasan" pueden ser consideradas como elementos adecuados para ejecutar una decisión acertada sobre la validez del jadid.
Desde un punto de vista lógico, la mayoría de los ajadid que surgieron en el siglo siguiente a la muerte de Mohamed son los más conocidos y los que se someten a una prueba exhaustiva de autenticidad. Por consiguiente, el estudio de los ajadid llegó a un punto crucial después de tres siglos de la peregrinación del Profeta hacia Medina, exáctamente en el siglo 9 d.c. Los siguientes ajadid (los seis sanos) que surgieron en el siglo 8 d.c. se consideran auténticos y puros, estos son:
1.- Sahih Bukhari: este libro se considera el más auténtico después del Corán siendo el más citado. El compilador de este libro, que contiene 8.000 ajadid divididos en 97 capítulos, es Mohamad Ismail ibn Kubhari (muerto en el año 870 d.c.), mejor conocido como Imán Bukhari.
2.- Sahih Muslim: segundo libro más importante, conocido y citado en la obra de jadid compilada por Muslim bin al-Haggag (muerto en el año 875 d.c.).
3.- Jami al Tirmidhi: el compilador, Imán Mohammed bin Isa (muerto en el año 892 d.c.), vivió en la ciudad de Tirmidhi.
4.- Sunan Abu Dawud: este libro fué compilado por Salaiman bin Al-Asha´t (muerto en el año 888 d.c.).
5.- Sunan ibn Magah: el quinto libro en la jerarquía de la autenticidad fué escrito por Mohammad ibn Magah (muerto en el año 886 d.c.).
6.- Sunan Nasai: el último de los libros en la jerarquía de los "seis sanos" de la compilación jadid, fué escrito por Ahmad bin Shnuaib (muerto en el año 915 d.c.).
Además de ellos el jadid del gran sabio Malik bin Anas, el "Muwatta Imam Malik" juega un papel importante ya que en él se encuentran ajadid necesarios para la solución de problemas de índole jurídica que aún hoy se utilizan. Los shiitas tienen su propia compilación jadid, ellos aseguran que estas han sido consideradas como menos importantes por los sunitas con todo propósito. Estas ajadid se ocupan de la vida de Ali ibn Abi Talib, sobrino y yerno de Mohamed y a su vez cuarto califa, así como de sus sucesores. Los ajadid contenidos en los "seis sanos" son sin embargo, de muy difícil interpretación para los creyentes de poca instrucción. Debido a esto surgieron trabajos complementarios basados en las seis obras arriba mencionadas. Uno de estos trabajos contempla un pequeño número de ajadid, y es conocido como "Kitab Al-Arba´in" que tiene como autor a An-Nawawi (muerto en el año 1.277 d.c.). Nawawi es considerado como uno de los más excelentes académicos jadid, quien los sometió a prueba utilizando criterios muy estrictos. Su compilación de 40 ajadid es aún hoy ampliamente utilizada y muy popular. [ regresar al índice ]
Las principales prácticas de la fe establecidas por el Islam son las oraciones (salah), el ayudo (saum), pagar los tributos (zakat) y la peregrinación (Jadsh). Según la enseñanza, Dios ha ordenado seguir estas prácticas, de forma que sirvan a todos los fines espirituales y satisfagan las necesidades humanas. Algunas de ellas son diarias, otras semalanes, unas mensuales, algunas semestrales o anuales, y otras se requieren, por lo menos, una vez en la vida. Así pues, abarcan todos los días de la semana, todas las semanas del mes, todos los meses del año y todos los años de la vida, llegando así a marcar todo el transcurso de la existencia del individuo con su conexión divina. Asímismo, la fe sin obras, sin práctica, no es aceptada en el Islam y es por eso que se insta el constante ejercicio de la devoción, porque la relación existente entre la fe y la práctica es muy fuerte. Una persona sin fe carece de una fuente real de inspiración y por consiguiente, no tiene objetivos válidos que perseguir, para los que ella aspira. Se procura darle a la vida un sentido que vaya más allá del afán diario.
El Islam no reconoce ningún tipo de separación entre el alma y el cuerpo, el espíritu y la materia, la religión y la vida. Acepta al hombre tal como Dios le ha creado, y reconoce su naturaleza como unión de alma y cuerpo. El hombre se yergue en el centro del curso de la creación. No es puramente espiritual, porque los seres puramentes espirituales son los ángeles, ni está más allá de ellos, porque el único ser que los sobrepasa sólo es Dios. No es totalmente material, ni físico, porque los únicos seres de esta clase son los animales y demás criaturas irracionales. Por eso, al poseer una naturaleza complementaria, el hombre tiene demandas y necesidades paralelas; espirituales y materiales, morales y físicas. Es por esto que el Islam tiene como ideal elevar la condición espiritual y disciplinar los deseos físicos. El menosprecio de una de las facetas de la naturaleza humana o el trastorno del equilibrio o la persecución de un único objetivo, constituirían una contradicción de la condición humana, además de un desafío a la misma naturaleza en la que Dios ha creado al hombre.
El Islam no considera a la religión como una cuestión personal o una entidad separada del curso general normal de la vida, por cuanto reconoce plenamente la naturaleza humana tal como es y se interesa profundamente por el bienestar espiritual y material del hombre, en otras palabras, la religión carece de valor a menos que sus enseñanzas dejen huellas efectivas en el curso personal y público de la existencia. Por otro lado, la vida resulta vana si no se organiza y dirige con arreglo a la ley divina. Ello explica por qué extiende el Islam su sentido de la organización a todos los aspectos de la vida: comportamiento individual y social, relaciones laborales e industriales, económicas y políticas, nacionales e internacionales, entre otras. Igualmente, el Islam no reconoce el secularismo o separación de la religión, de las transacciones diarias del hombre. [ regresar al índice ]
En el Islam se da por entendido, que el que practica los deberes religiosos lo hace de forma voluntaria y de corazón. Estos deberes son los que se conocen como "los cinco pilares" (arkan), que se definen a continuación:
Testimonio de la Fe - Shajada - Cinco artículos componen el testimonio de la fe, estos se aclararán con más detalle más adelante. En resumen podemos citar aquí brevemente estos artículos que son: creer en un único Dios, creer en los ángeles de Dios, creer en los libros de Dios, creer en los enviados de Dios y creer en el día del juicio final. Los sunitas agregan: creer en la predeterminación.
[ regresar al índice ]Las Oraciones diarias - Salah - La oración se considera el fundamento de la religión y no observarla se considera una grave ofensa. Se tiene presente que Dios no necesita la oración del hombre porque El está libre de toda necesidad. La oración tiene como propósito la prosperidad y bienestar del hombre, quien es el centro de gravedad y el objetivo del bienestar que se persigue con la misma. Como propósito de la oración islámica, se sostiene que ella fortalece la creencia en la existencia y bondad de Dios, transmitiéndo esta creencia a los rincones más recónditos del corazón humano; ayuda al hombre a comprender sus aspiraciones naturales e instintivas, de grandeza y elevada moralidad, de excelencia y desarrollo virtuoso; purifica al corazón y ensancha la mente, cultiva la consciencia y conforta el alma; actúa como vigilante recordatorio de Dios así como una revelación constante de su bondad; es una expresión de gratitud a Dios y agradecimiento hacia él; es un medio de paz y estabilidad interior; finalmente, estimula los elementos positivos y decentes del hombre y suprime las implicaciones indecentes. La oración es considerada también como un ejercicio de meditación intelectual y devoción espiritual, elevación moral y ejercício físico combinados que se pueden apreciar durante el desarrollo de la misma.
La oración se considera una ofrenda obligatoria para cada musulmán, hombre o mujer, y debe por ello cumplir con ciertas condiciones: la persona debe estar en su sano juicio y ser responsable; ser relativamente madura y en la edad de la pubertad ya a los 14 años; debe estar libre de enfermedad grave, y en el caso de las mujeres, estar libre de menstruación y reclusión por parto y lactancia.
La oración no es válida si no se cumplen los requisitos siguientes: realizar la ablución (vudu), que consiste en el lavado de las partes del cuerpo que están generalmente expuestas al polvo o a la suciedad, estas partes son las manos hasta las muñecas tres veces, enjuague de la boca, limpieza de los orificios nasales, lavado de todo el rostro con las dos manos, lavado de los brazos, frotar toda la cabeza o parte de ella con una de las manos mojadas una vez, frotar las orejas con los dedos mojados, frotar el cuello con las manos mojadas, y lavado de los pies hasta los tobillos tres veces, empezando por el pie derecho. Además de la ablución se debe observar la pureza de todo el cuerpo, las ropas que se vistan y el terreno usado para la oración, todo ello limpio de toda clase de suciedad e impurezas. Se debe vestir correctamente de forma que satisfaga las normas morales dirigidas a cubrir las partes ocultables. El cuerpo del hombre deberá estar cubierto al menos desde el ombligo hasta las rodillas. La mujer deberá llevar cubierto todo el cuerpo excepto el rostro, las manos y los pies. Ambos deben evitar los vestidos transparentes durante la oración. El paso siguiente es declarar la intención de la oración (niyyah) con el corazón, haciéndolo con la voz siempre que sea posible, por último, la persona debe mirar en dirección recta a la "Qiblah", que indica la dirección de la Kaaba en la Meca. Hay muchas maneras de decidir cuál es la dirección correcta pero si una persona no tiene medios para saberlo, seguirá su mejor criterio.
Existen varias clases de oración que son las siguientes: obligatoria (fard) que comprende las cinco oraciones diarias, la comunitaria del medio día del viernes y la oración fúnebre. La inobservancia de estas oraciones es considerada cosa grave a menos que se justifique razonablemente. La oración supererogatoria (wajib y sunnah) es la que comprende las oraciones que acompañan a los servicios obligatorios y a las asambleas de los dos grandes festivales (id). La inobservancia de estas también se considera conducta reprobable. Por último tenemos la oración opcional, que comprende todas las plegarias voluntarias que se llevan a cabo en cualquier momento del día o de la noche. Para ellas se tiene en especial preferencia dos períodos: el de la última parte de la noche -justo antes del amanecer-, y el de media mañana.
Las horas de la oración se dividen en: oración de las primeras horas de la mañana (Salat al Fayr), que puede ofrecerse en cualquier momento después del amanecer y antes de la salida del sol, comprende un período total de dos horas; oración del medio día (Salatu-z-Zuhr) es una plegaria que puede hacerse en cualquier momento después que el sol comience a declinar desde su cenit hasta aproximadamente, la mitad del camino que lleva a su ocaso; oración de media tarde (Salatu al Assr), que empieza justo después de terminar el tiempo de la oración del medio día y se extiende hasta el anochecer; oración del anochecer (Salat al Magreb). La hora de esta plegaria comienza inmediatamente después del anochecer y se extiende hasta que desaparece en el horizonte el resplandor rojo, normalmente se prolonga durante un período de una hora y veinte o treinta minutos; y por último la oración de la noche (Salat al Ichaa) que empieza después que desaparece el resplandor rojo en el cielo (aproximadamente una hora y treinta minutos después de ponerse el sol) y continúa hasta poco antes del amanecer.
La oración se realiza una vez que se ha hecho la ablusión que no haya sido invalidada por circunstancias que comprometen la pureza del cuerpo. Cuando llega el momento y según las tradiciones del Profeta, se convoca a la oración permaneciendo de pie orientado hacia la Qiblah (que apunta la dirección de la Kaaba en la Meca), con las dos manos levantadas a la altura del rostro se recita lo siguiente: Al-lahu akbar (Dios es el más grande), esto se repite cuatro veces. Se continúa con la recitación y repetición de los testimonios de la fe y la convocación a unirse a la oración que ya entonces se desarrolla según la liturgia correspondiente al momento del día en que se realiza; al día de la semana que toca; a la festividad anual que se observa o en tiempo de los funerales.
Además de las ocasiones ya citadas, existen otras formas de oración en las que el Profeta Mohamed recomendó rezar. Estas ocasiones son: el tiempo de lluvias excesivas, en sequía y falta de lluvias, cuando ocurre un eclipse de sol. Existen además otros momentos en los que se recomienda pronunciar ciertas expresiones sin tener que recurrir por ello a las formas prescritas de la oración ordinaria. Con tales fórmulas se expresa gratitud a Dios y reconocimiento a Sus favores. Estas son: en el momento del parto; al contraer matrimonio; al acostarse y levantarse; al salir de la casa y volver a ella; al entrar al lavabo y salir de él; al iniciar un viaje o llegar a una ciudad; al montar a caballo o al conducir cualquier vehículo; al entrar en un barco; en momentos de infortunio; al contemplarse en un espejo; después del baño o la ablución; al recibir los primeros frutos de la cosecha y por último, al visitar un cementerio. [ regresar al índice ]
El Impuesto Religioso - Zakat - Este pilar expresa un altísimo ideal en la sociedad, que pudiera aplicarse no sólo a la islámica sino a las del mundo occidental. A continuación se detallará la filosofía de este ideal, que como tal, permanece en un alto nivel como guía de conducta y acción a fin de ajustar la realidad social, que en el caso del Islam, persigue la aplicación de la justicia tal como enseñara el Profeta Mohamed. El Zakat no es solo una forma de caridad, ni limosnas, impuesto o diezmo, ni tampoco es una expresión de amabilidad, sino que más bien es todo combinado. No se trata solo de una deducción de un determinado porcentaje de la propiedad de una persona, sino que representa un enriquecimiento abundante y una inversión espiritual. No se refiere simplemente a una contribución voluntaria para alguien o para alguna causa, ni un impuesto gubernamental. Antes bien, el musulmán considera que se trata de un deber impuesto por Dios y asumido por los musulmanes en beneficio de la sociedad en conjunto. La palabra coránica Zakat no incluye sólo caridad, limosnas, diezmo, gracia, impuesto oficial, contribuciones voluntarias entre otros cosas, sino también todos los motivos morales, espirituales y de amor a Dios. El significado literal y simple de Zakat es pureza. La significación técnica de la palabra designa la cantidad anual que debe distribuir en especias o en dinero, un musulmán que posea suficientes medios. El Zakat purifica la propiedad de las personas con recursos, aligerándolas de aquellos incrementos que ya no le pertenecen y por ello deben distribuirse. El porcentaje, que representa el Zakat sobre la riqueza obtenida, debe repartirse inmediatamente de la forma correcta, porque ya no pertenece al propietario la posesión moral o legal de ese porcentaje. Si no lo hiciera así, estará reteniendo, obviamente, algo que no le pertenece, lo que puede interpretarse como corrupción. El capital puro y las posesiones honradas son los primeros requisitos de la prosperidad permanente y las transacciones honestas. El Zakat no sólo purifica la propiedad del contribuyente, sino que limpia tambíen su corazón de egoismo y codicia de riqueza. Por consiguiente, libera el corazón del receptor de envidia y desconfianza, de enemistad y desasosiego, introduciendo en él buena voluntad y cordiales deseos hacia el contribuyente. Consecuentemente, la sociedad en general quedará purificada y libre de sospecha y de la lucha de clases, de desconfianza y rencores, de corrupción y desintegración, y de todos sus males. El Zakat mitiga al máximo los sufrimientos de los necesitados y de los miembros pobres de la sociedad. Supone un consuelo sumamente reconfortante para los menos afortunados, y constituye una poderosa llamada para que todos contribuyan e incrementen su parte. Naturalmente, para el necesitado supone una medida de emergencia, de la que no debe depender exclusivamente, puesto que está llamado a superarse y hacer algo por los demás. Para el donante es una calurosa invitación a ganar más para poder beneficiar más y es por así decir, un tesoro abierto para la inversión espiritual que compensa en abundancia a todas las partes interesadas. El Zakat constituye una sana forma de seguridad interna contra la avaricia egoista y los desacuerdos sociales, contra la intrusión y penetración de ideologías subversivas. Representa un eficaz instrumento de cultivo del espíritu de responsabilidad social por parte del contribuyente, así como la percepción de seguridad y posesión por parte del receptor. Aunque el Islam no pone trabas a la empresa privada ni condena la posesión particular, tampoco tolera el capitalismo egoista y codicioso y es así que sigue, por decirlo así, la via moderada e intermedia entre el individuo y la sociedad, entre el ciudadano y el estado, el capitalismo y el socialismo, el materialismo y la espiritualidad.
Los receptores del Zakat son: los musulmanes pobres y necesitados, pero un musulmán pobre incapacitado o inválido goza de preferencia ante el sano; los nuevos musulmanes conversos, para permitirles estabilizarse y satisfacer sus nuevas necesidades; los musulmanes prisioneros de guerra, para liberarlos mediante el pago de rescate; los musulmanes endeudados; los musulmanes empleados nombrados por un gobernador musulmán para realizar el cobro del Zakat; los musulmanes que se encargan de estudiar y propagar el Islam y por último, los musulmanes viajeros que se encuentren perdidos en una tierra extraña y requieran asistencia.
[ regresar al índice ]El Ayuno de Ramadán - Saum - Una característica moral y espiritual en el Islam es la institución del ayudo. Ayunar significa abstenerse "completamente" de alimentos, bebidas, relaciones sexuales y tabaco, desde antes del amanecer hasta el anochecer durante todo el mes de Ramadán, el noveno mes del año islámico. Pero no se puede limitar el concepto islámico del ayudo únicamente a este sentido literal. El objetivo y la intepretación del ayuno en el Islam está orientado a enseñar al hombre el principio del amor sincero, de proporcionarle un sentido creador de esperana y una visión optimista de la vida, porque cuando ayuna confía en agradar a Dios y busca Su gracia. Se busca también infundir en el hombre una virtud genuina de devoción eficaz, dedicación honrada y proximidad a Dios así como cultivarle una conciencia vigilante y profunda, porque la persona que ayuna mantiene su ayuno tanto en público como en privado. Especialmente en el ayuno, no existe una autoridad mundana que verifique el comportamiento del hombre ni le oblige a observar la abstinencia. Dentro del marco del ideal perseguido, podemos aún decir que el ayuno inculca al hombre la paciencia y el altruismo, porque cuando ayuna siente el dolor de la privación que debe sobrellevar pacientemente, esto da una lección real de moderación y fuerza de voluntad que permite al hombre elaborar una madura capacidad de adaptación, afirmando la disciplina y la supervivencia saludable, además de crear en el creyente un auténtico espíritu de pertenencia social, de unidad y fraternidad, de igualdad ante Dios y ante la Ley. Es un mandato divino de autocontrol y seguridad en sí mismo. En Islam reconoce que la institución del ayuno es tan vieja como la vieja historia y que fue ordenada por Dios a los pueblos anteriores a la vida del Profeta. El ayuno islámico no separa la religión de la vida diaria.
El período de ayuno obligatorio para todo musulmán es el mes de Ramadán. El período diario de observancia comienza antes del alba y termina inmediatamente después de ponerse el sol. La persona que ayuna debe ser responsable y estar sana (mukalaf). El ayuno también se recomienda en otros momentos como los lunes y jueves de cada semana, unos pocos días de cada mes de los dos meses que anuncian la llegada del Ramadán, es decir, Rajab y Sha´ban, además de seis días después del Ramadán a continuación en el Dia Eedu-l-Fitr. También se puede ayunar cualquier día de cualquier mes del año, excepto los días festivos (I´d) y los viernes, en los que ningún musulman debe ayunar. En resumen, se puede decir nuevamente que el único ayuno obligatorio es el del Ramadán, que puede durar 29 o 30 días según las posiciones de la luna en el calendario islámico. También se observa el ayuno de tres días como medida punitiva en caso que la persona cometa perjurio, o que repudie a su esposa y no cohabite con ella.
Las personas que deben cumplir el ayuno son las que reúnan las siguientes condiciones: encontrarse en buen estado mental y físico, lo que significa estar sano y capacitado; ser mayor de edad, haber llegado a la pubertad y poseer capacidad de discernimiento, lo que se produce alrededor de los 14 años; estar presentes en el domicilio permanente, la ciudad natal, la granja propia, o los locales de trabajo, esto significa no estar viajando a una distancia mayor de 40 millas; por último, estar bastante seguro que el ayuno no producirá ningún daño físico ni mental aparte de las reacciones normales ante el hambre y la sed.
Las personas que están excentas del ayuno son los niños que no han alcanzado la pubertad; las personas enfermas que no son responsables de sus actos; los hombres y mujeres muy mayores, débiles para contraer la obligación del ayuno y soportar sus privaciones. Las personas mayores están eximidas, pero no del deber de proporcionar a algún musulmán necesitado una comida completa ordinaria o su valor por persona y día. Esta compensación indica que siempre que puedan ayunar, aún cuando sea por un sólo día al mes, deberán hacerlo y compensar el resto. Siguiendo con las excepciones, se aplican a las personas enfermas en las que el ayuno pueda empeorar su condición; aquellos que se encuentren de viaje a distancias mayores de 50 millas o más; las mujeres embarazadas y las que amamantan; las mujeres en período de menstruación (con máximo de diez días), o de parto (con un máximo de 40 días).
Cuando se rompe el ayuno de forma deliberada y sin ninguna razón legítima, se debe entonces observar el ayuno durante sesenta días consecutivos, o como segunda alternativa, alimentar suficientemente a sesenta pobres, además de observar un ayuno de tantos días como cuantos fueron interrumpidos. Si por error alguien hace algo que rompe un ayuno normal, su observancia no queda anulada y sigue siendo válido siempre que cese de cometer el error en el momento en que se de cuenta de ello. A la terminación del ayuno del Ramadán debe repetirse la caridad especial conocida como Sadqatu-l-Fitr (caridad del cese del ayuno).
El Profeta Mohamed recomendó algunas normas para llevar con éxito el ayuno, especialmente el de Ramadán, estas son: tomar una comida ligera antes del amanecer (conocida como Suhur); comer tres dátiles y beber agua justo después de la puesta del sol; hacer las comidas tan ligeras como sea posible porque como dice el Profeta, lo peor que puede hacer el hombre es llenar su estómago; observar la oración superogatoria conocida como Tarawih; intercambiar los encuentros sociales e intensificar los servicios humanitarios; incrementar el estudio y la recitación del Corán; ejercer la máxima paciencia y humildad además de ser extraordinariamente cauto en el empleo de los sentidos, la mente y especialmente la lengua; abstenerse de charlas banales y chismosas además de evitar todos los movimi