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QUÉ ES LA TORÁ?: Ninguna interpretación del judaísmo es judáicamente válida si no ubica a D-os como la "fuente" de la Torá, ésta es técnicamente, los Cinco Libros de Moisés - Torá Escrita (Torá Shevijtav), también conocido como el Pentateuco (Jumash). El rollo en el que está escrita y que se guarda en el Arca Sagrada de la Sinagoga es llamado Rollo de la Torá - Séfer Torá - que es en cierto sentido la Constitución del pueblo judío. Esta Constitución no fué promulgada por el hombre sino revelada por D-os. La Tora está dividida en cinco libros que son: Bereshit (en el comienzo); Shemot (nombres); Vayyikra (y llamó); Bemidbar (en el desierto); y Devarim (Deuteronomio). Un año está dividido en 52-54 parashiot, cada parasha se lee semanalmente (lunes, jueves y sábado). El ciclo de la lectura de la Torá se completa en "Simjat Tora". Los Niveles de Estudio se dividen en: PSHAT; interpretación literal; REMEZ: insinuación de contenido; DRUSH: interpretación y análisis; y SOD: secreto, místico -esotérico (Kabalah, Zohar, Hassidut).

Con la Tora comienza la cadena de la Ley Judía. La Torá Oral (Torá Shebeal Pé) posteriormente adquirida y debidamente redactada en su forma cabal en la Mishná y el Talmud es también conocida como la Enseñanza Oral. Estas dos enseñanzas, tanto la escrita como la oral, emanan de la misma fuente divina: de la revelación divina en el Monte Sinaí, e incluyen las explicaciones de los preceptos, los detalles de los principios generales contenidos en las Escrituras y las formas en que estos precep- tos han de ser cumplidos, cosa que no nos lo dice la Torá Escrita. Finalmente la Torá Oral fue fijada por escrito durante el segundo siglo de la Era Común cuando tomó su forma definitiva: La Mishná, que a su vez constituye la base de la Guemará, es el monumental registro de las discusiones y debates legales conducidos por los Sabios. La Mishná y la Guemará conjuntamente constituyen el Talmud. La Torá, tanto la Escrita como la Oral, es la doctrina que dirige la vida diaria del hombre, aunque primor- dialmente habla al pueblo de Israel, contiene directivas para todos los hombres.
Guide to Selected Jewish Online Resources La Torá se refiere a cada uno y a todos los aspectos de la vida humana. Las leyes rituales, generalmente consideradas como "observancias religiosas" ocupan solamente parte del complejo total de los preceptos. Los mandamientos de la Torá, sus estatutos y regulaciones, cubren el área total de la conducta social y humana. La Torá es la concretización de la fé judía. Comprende los términos de su Pacto con D-os. Es lo que hace que un judío sea judío. [ ir al índice ]

LA ENSEÑANZA ESCRITA Y LA ENSEÑANZA ORAL: El enlace orgánico de la Enseñanza Oral con la Enseñanza Escrita se destaca con toda claridad en su mutua relación interior. Es imposible separar una enseñanza de la otra ya que ambas constituyen una obra única. Relata el Talmud, que un pagano se presentó ante Shamai, deseoso de convertirse al judaísmo, pero bajo la condición de aceptar la enseñanza únicamente escrita, desechando la Enseñanza Oral. Shamai severamente rechazó al pagano, por ser imposible reconocer la Enseñanza Escrita sin aceptar la Enseñanza Oral. El mismo pagano acudió ante Hillel, exponiéndole su deseo, siendo aceptado por este último, basándose en el supuesto de que si éste ya cree en la Enseñanza Escrita, indudablemente reconocerá también la Enseñanza Oral, sin la cual es imposible comprender la Enseñanza Escrita.

La Enseñanza Oral puede ser subdividida en la parte "revelada" de la Torá, que es en principio el Talmud, y la parte "secreta" compuesta de la sabiduría mística, la Cabalá. La Torá comanda un método, por ejemplo, la faena de un animal, y el Talmud explica la práctica. El Talmud tiene como fin en sí mismo la discusión de las leyes religiosas que comprenden todo aspecto de las acciones humanas. Este aspecto del Talmud está caracterizado por el análisis de textos y discursos lógicos, y se denomina a su vez "Halajá" (Ley). Otro aspecto del Talmud es denominado "Agadá" (narración), que comprende enseñanzas éticas que frecuentemente tocan lo místico.

De la incompleta exposición de los códigos en la Enseñanza Escrita, se aclara que ésta descansa en la amplia ley oral para una aclaración exacta. La expresión Torá o "Enseñanza" en singular, debe ser entendida como término técnico, el cual comprende la totalidad de la enseñanza con todos sus mandamientos, prohibiciones y preceptos. Pero al hablar el Pentateuco de "enseñanzas" en plural, se reconoce la existencia de otra enseñanza al lado de la Enseñanza Escrita, y ésta es precisamente la Enseñanza Oral que fué transmitida de Moisés a Josué y de aquél a los ancianos quienes la continuaron transmitiendo.

Torah Net Existe un principio en la tradición que la Enseñanza Escrita no puede ser enseñada de memoria, ni debe ser transmitida oralmente. Y a la inversa, está prohibido registrar por escrito la Enseñanza Oral. La idea tras esta regla consiste en que la Enseñanza Escrita siempre deberá quedar en su forma original inalterada: su texto no debe sufrir ninguna alteración, porque la palabra escrita en el monte de Sinaí debe ser conservada para las futuras generaciones en su forma prístina.
Si fuese admisible transmitir la Enseñanza Escrita oralmente, podían aparecer alteraciones en su contenido sagrado. Por otra parte no es compatible con el carácter de la Enseñanza Oral, de la cual la mayor parte consiste en deducciones e interpretaciones de nuestros sabios, idea ésta contraria a la de formar un código cerrado que no esté sujeto a un constante desarrollo. Desde luego la Enseñanza Oral representa algo jamás concluido. La tradición respecto a no escribir la Enseñanza Oral de hecho subsistió casi 1.500 años desde la entrega de la Torá en el monte Sinaí. Todo el cúmulo de estatutos y leyes transmitido por tradición, vivía ya en las academias y sanhederías como material exclusivamente oral; no se tenían registros de las Enseñanzas Orales, sino que eran elaboradamente memorizadas, según era usual en la antiguedad.

Pero fué Rabí Yehuda Hanasí quien se mostró temeroso de que las generaciones futuras no fueran capaces de retener en la memoria todo el acervo de la Enseñanza Oral, debido al difícil destino del Pueblo de Israel que ya vivía entonces en su mayor parte en la Diáspora. Reunió Rabí Yehuda Hanasí un compendio de los decretos y estatutos de la Mishná creados hasta aquella fecha y los registró, con el único propósito de conservarlos para las generaciones venideras. Otros Tanaítas posteriormente continuaron la labor de Rabí Yehuda Nahasí. Y así, fué escrita posteriormente la BERAITHA, o sea el material descartado por el propio Rabí Hanasí. Después fueron registradas las polémicas sobre la Mishná, bajo el nombre de GUEMARA. Existen dos recopilaciones de estas polémicas, una que reúne las que corresponden a las academias de la Tierra Santa, bajo el nombre de Talmud Jerusalemita, y otra que reúne las de las academias de Babilonia, conocido como el Talmud Babilonio, el cual recibió mayor reconocimiento por las generaciones posteriores. ..[ ir al índice ]

La Transmisión inicial de la Enseñanza Oral:
De acuerdo con el propio texto del Pentateuco (Deut. 1: 5), Moisés había de explicar y de enseñar la Torá al Pueblo de Israel.
Torah Programs, Project Genesis
En el Talmud se mencionan detalles relativos a personajes conocidos, que ayudaban a Moisés en esa labor. Setenta de entre los ancianos eran los que asistieron a Moisés, cifra expresamente referida en el propio Pentateuco, y eran ellos los que al lado de Moisés enseñanban y explicaban la Torá al pueblo. Josué, Hijo de Nun y discípulo de Moisés, posteriormente el caudillo del pueblo, y Pinjas, nieto y sucesor del Sacerdote Aarón, recibieron la Enseñanza Oral de manos de Moisés y la propagaron después. Josué y Pinjas transmitieron la Enseñanza Oral a los Jueces. Entre aquellos según las noticias del Talmud, se distinguía el juez Osniel, hijo de Quenaz. Otros famosos jueces que fueron los pilares de la Enseñanza oral son: el Sacerdote Eli y el Profeta Samuel. Con Samuel se inicia una cadena de profetas y él mismo fué el fundador de una academia de profetas. Entre la pléyade de los posteriores propagadores de la Enseñanza Oral brillan los nombre del profeta que ungió al rey David, Ajia Hasiloni, el profeta Elias y su discípulo Elishá, quienes fueron los depositarios de la Enseñanza Oral en su generación.

El Sumo Sacerdote Yeioda, famoso por salvar al último descendiente de la casa de David, transmitió la tradición sagrada al Profeta Zacarías, después se encargaron de propagar la Enseñanza Oral, los profetas Oseas, Amos e Isaias. Del profeta Isaias recibió la Enseñanza el Profeta Mica, después la Enseñanza fué recibida por los profetas: Joel, Nahum, Habacuc y Jeremias, éste último vivió durante y después de la destrucción del primer Templo (580 años antes de la Era Común), Se exilió en Babilonia, y así fué llevada la Enseñanza por Baruj hijo de Neria, el escribano y fiel amigo del Profeta Jeremias. Además de las escrituras Sagradas, se llevó a Babilonia los escritos del Profeta Jeremías. El mismo Baruj hijo de Neria fué el maestro de Esdras y de Nehemias. quienes iniciaron una nueva era en el desarrollo de la Enseñanza Oral, la tan significativa época de los "Hombres de la Gran Asamblea". Esta época se concluye con Simón El Justo. [ ir al índice ]

LA EPOCA DE LOS HOMBRES DE LA GRAN ASAMBLEA:
Cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, destruyó el reino de Judá y quemó el Santuario de Jerusalem, se había cumplido la terrible profecía de los Profetas Isaías, Jeremias y Ezequiel. Esta profecía anunciaba que de todo el pueblo judío quedaría sólo un pequeño resto. Asombrosamente pequeño era en efecto el resto que había quedado. Según la estadística de los historiadores sumaba la población de las doce tribus en los tiempos del rey David, cerca de cuatro millones de almas. De este número les tocaba a las tribus de Judá y Benjamin, aproximadamente un millón de almas. En el transcurso de cuatro siglos había de aumentarse considerablemente la población. No obstante, des- pués de la destrucción quedó en Judá un resto de apenas unos cientos de miles de almas. La espada del enemigo, el hambre y la plaga, aniquilaron millones de la población de Judá. La mayor parte del núcleo restante fue arrastrado por Nabucodonosor a Babilonia. Y aquél resto desdichado se había convertido en la salvación del pueblo.

D-os no había abandonado al pequeño resto y en el cautiverio los había abrigado la Divina Providencia. Aquel resto del pueblo llevó consigo al cautiverio todo el tesoro divino de la Torá como antaño en el desierto los acompaño el Arca del Pacto. El escribano y fiel amigo de Jeremías, quien peregrinó de Egipto hacía sus hermanos en Babilonia, les trajo como guardián abnegado todo el tesoro de la Enseñanza Divina. En tal tarea también tuvieron sus grandes méritos los sacerdotes, hijos de Sadok. Además, se encontraba entre los refugiados en Babilonia el Profeta Ezequiel, quien los enseñaba, animaba y consolaba. La actividad de aquellos guías espirituales dió frutos. Los cautivos empezaron a dedicarse al estudio intenso de la Torá y con la Torá adaptarse así a la nueva vida. Reconocieron con arrepentimiento que las grandes calamidades que los alcanzaron eran castigo de D-os por haber carecido de fe en el Todopoderoso, adorando ídolos y abandonando los senderos de la justicia y la moral. Se acordaron que todas esas desgracias fueron anunciadas por Moisés y posteriormente por los profetas. Lamentaron así sus pecados del pasado.

Los días en que fue conquistada Jerusalem por Nabucodonosor y fué quemado el Santuario y asesi- nado Gedaliahu Ben Ajicam fueron proclamados por los judíos como días de ayuno y luto. Fueron estos los primeros días de luto nacional en el cautiverio. El Profeta Ezequiel antes que nada, trajo a los desdichados refugiados su maravillosa visión del Retorno a Sión y de la reconstrucción del Santuario en Jerusalem. La situación material de los refugiados en Babilonia llegó con el tiempo a ser buena.

B'Or Ha Torah El heredero de Nabucodonosor, Evil Merodac, les trataba bien y libertó de la prisión al capturado rey de Judea, Joaquin, de 37 años de edad, tratándolo con benevolencia. Pero ésta condición fue transitoria solamente. Los
cautivos de Judea fueron perseguidos durante el reinado de Nabón, rey de Babilonia, quien por fin fue obligado a abdicar de su trono. Su vencedor Ciro (539 antes de la Era Común), fué el que conquistó el imperio babilónico. La caida de Babilonia fue anticipada por nuestros profetas. Entonces fue que aún los más incrédulos, esperaron entonces el cumplimiento de la útlima parte de la profecía que decía que en pos de la caída de Babilonia, vendrá el Retorno a Sión.

El derrumbe de Babilonia conmovió el alma del pueblo, despertando en sus corazones alegría y esperanza. Ciro permitió a los judíos retornar a su patria, reconstruir Jerusalem y el Santuario y ordenó que les sean devueltos los utensilios y vajillas de oro, saqueados por Nabucodonosor del Templo y llevados como botín a Babilonia. Los retornantes a Sión, en número de 40.000, fueron encabezados por Zerubabel, nieto del rey Joaquin, a quien Ciro le concedió el título de Gobernador de Judá y Josué, nieto del último Sumo Sacerdote.

Durante el cautiverio de Babilonia, Judea fué ocupada principalmente en el norte por los Samaritanos o Cúteos, y en el sur, por los Amonitas y Edomitas. Ciro obligó a esas tribus a que abandonaran las partes conquistadas del país y se las devolvieran a los retornantes a Sión. Los Samaritanos eran una mezcla de diferentes tribus. Reconocían y aceptaban la Enseñanza Escrita o sea el Pentateuco, pero no la Enseñanza Oral que ignoraban. Además, no estaba la fe de aquel pueblo totalmente libre de elementos paganos. La situación interior de Judea era entonces triste. Durante varios años la cosecha en los campos fue muy escasa, había hambre en el país. En aquella época que fue de decadencia espiritual, surgieron dos profetas: Hagui y Zacarias, quienes detuvieron la decadencia y animaron a los judíos a que reconstruyesen el Santuario.
Nusion:  Tora Technology Merced a la actividad de esos dos profetas y a la ayuda material de sus hermanos de Babilonia, y también a la actitud amistosa del rey persa Dario, fue terminada la reconstrucción del Templo de Jerusalem en el año 516 a.e.c. El estreno solemne del Santuario influenció poderosamente el estado de ánimo religioso y moral de todo el pueblo y tuvo como efecto que regresara una gran parte de los judíos dispersos hacia su revivida patria.

En las relaciones políticas internas de Jerusalem, surgió un antagonismo entre el poder civil represen- tado por el gobernador Zerurabel, descendiente de la casa del rey David, y el poder espiritual repre- sentado por el Sumo Sacerdote Josué. El primero tenía a su favor el prestigio de pertenecer al linaje de David y el recuerdo de los días del suntuoso Templo del rey Salomon, una epoca que todos anhelaron a que retornase. Sin embargo, en aquellas circunstancias su presencia inspiraba temor de poder favo- recer las intrigas de los enemigos, que señalaban con los dedos al descendiente de la casa de David como el futuro Rey de Judea, lo cual podría acarrear peligrosas consecuencias para la pequeña comunidad por parte del palacio real persa.

Ya con anterioridad en el cautiverio de Babilonia, fué el Profeta Ezequiel, quien se pronunció en contra de la restauración de la monarquía. El consejo de los jefes de las familias, que tenía entonces una influencia decisiva en todos los asuntos públicos, miraba con desagrado a Zerubabel como preten- diente al poder real. Muy grande fue la influencia del Profeta Zacarias, quien había declarado que el Sumo Sacerdote Josué iba a gobernar sobre Judá. El ambiente general se inclinaba cada vez más en favor del Sumo Sacerdote, porque así lo requerían las circunstancias. Entonces fué cuando Zerubabel tuvo que retroceder. Abandonó Jerusalem y retornó a Babilonia.

Los gobiernos del Sacerdote Josué y posteriormente de su hijo, resultadon ineficaces por las limitaciones constantemente impuestas por los sátrapas persas. Los poderosos persas bajo el gobierno de Xerxes exprimían cada vez mayores contribuciones, mientras que los vecinos enemigos del norte, los Cúteos y los Samaritanos, hacían constantes esfuerzos para dañar a Judea a cada paso y en cada oportunidad. Esas circunstancias adversas despertaron nuevamente entre los judíos y especialmente entre las familias importantes y acomodades la tendencia a acercarse a los Amonitas y Moabitas, entrando con ellos en nupcias. Aún la propia familia del Sumo Sacerdote, no pudo evitar semejantes matrimonios. De esta manera se logró el mantenimiento de relaciones amistosas con los vecinos y se favorecía el bienestar material.

Los matrimonios mixtos con los semi-paganos Cúteos y Samaritanos y con los Amonitas y Moabitas, prohibidos estos últimos estrictamente por el Pentateuco, amenazaban la existencia religiosa así como la integridad nacional del Pueblo de Israel; representaban peligro de desaparecer entre los paganos e idólatras. En el momento crítico cuando peligraba la mera existencia física del Pueblo de Israel, apareció un hombre de singular valía y dotación moral quien logró no solo alejar el peligro amargante, sino también fortificar al enseñanza de Moisés en los corazones de todo el pueblo no sólo de su tiempo, sino de las generaciones posteriores, siendo él quien inició una nueva y gran era en el desarrollo espiritual del pueblo. Aquel hombre fué Esdras, descendiente del famoso Sumo Sacerdote Jilquias y nieto del Sumo Sacerdote Zeruyá, cuyos hijos alcanzaron grandes méritos en la divulgación de la Enseñanza de Moises. En Babilonia, después de las desgracias vividas, empezaron los cautivos a cultivar la hasta entonces abandonada Enseñanza Sagrada. Esdras se convirtió en el maestro de sus hermanos y como tal alcanzó una autoridad indiscutible.

Merced a la actividad de Esdras, floreció grandemente el estudio de la Torá en Babilonia. Con anterioridad a las demás labores, explicó los preceptos de la Enseñanza de Moisés exigiendo su exacto cumplimiento. Fué él quien revivió la tendencia religioso-legal en el judaísmo. Y así vemos que había renacido la Enseñanza de Moisés en la propia Babilonia. Entre los judíos en el país y sus hermanos en Babilonia se mantuvo vivo un contacto constante. Esdras, por su parte, al recibir noticias de la situación que prevalecía en Judá, decidió trasladarse allá con el propósito de ayudar a sus hermanos en desgracia. El monarca persa Ortoxerses le autorizó su viaje y aún le obsequió valiosas dádivas para el Templo de Jerusalem. Junto con Esdras retornaron de Babilonia a Judá más de 1.600 judíos. El renombre y autoridad de Esdras como guía y maestro del pueblo anticiparon su llegada a Jerusalem. Desde luego, al llegar a Jerusalem se encargó de la dirección espiritual de Judá. Al saber de los matrimonios mixtos con los Samaritanos y con los Amonitas y Moabitas, desgarró su ropa en señal de luto. El público reunido en el atrio del Templo, profundamente impresionado por las doctas palabras de Esdras, se comprometió bajo juramento y sanción a separarse de sus mujeres samaritanas y a devolverlas junto con sus hijos a sus casas paternas. Esta decisión fue realizada totalmente por una gran mayoría.

Los amargados samaritanos construyeron entonces detrás de la ciudad Siquem (Nablus), en el monte Gerisim su propio Santuario y altar de acuerdo con los preceptos del Pentateuco, pero en compe- tencia con el Templo de Jerusalem. Allí tenían también sacerdotes de entre los hijos de Aaron, de aquellos que se negaron a separarse de sus mujeres samaritanas y que por tal motivo se trasladaron al campamento de esos últimos. Esta noticia dió lugar a que Nejemías, quien fuera entonces el encar- gado de las bedidas reales en el palacio persa, se trasladara a Jerusalem. Nejemías siguió el camino de Esdras y fué divulgador celoso de la Enseñanza de Moisés. Bajo la poderosa influencia de ambos caudillos se estableció la vida pública de Judea en plena consonancia con los preceptos de la Ense- ñanza de Moisés. Acorde con los espíritus de Esdras y Nejemías, fué establecido según los principios de las leyes del Pentateuco un Tribunal constituído por las personalidades más doctas e importantes del país, cuya función era la de enseñar la ley de Moisés al pueblo y la de impartir justicia de acuerdo con la Mishná. Ya en la primera generación después de Nejemías, cobró plena forma este meritorio tribunal el cual todo el pueblo reconoció como el "Supremo Tribunal" con sede en Jerusalem. De esta institución que existió hasta la nueva caída de Judea, emanaron las leyes y los preceptos para todo el pueblo de Israel, para todos sus hijos, en doquier que ellos radicaran, sea en el país o en el extranjero.

Las leyes del Supremo Tribunal llevan el nombre de "Palabras de los Escribas". La tendencia de aquella época fué la de realizar la más amplia divulgación entre el pueblo de los conocimientos de las Escrituras Sagradas. En aquel entonces ya fué poco conocida la antigua escritura hebraica, que fué cambiada por la escritura asiria, desde entonces la Torá fué escrita en la escritura asiria. Esta época histórica que duró doscientos años y que es señalada bajo el nombre de "Hombres de la Gran Asamblea y de los Escribas" fué concluida por la ilustrísima personalidad del Sumo Sacerdote, Simón el Justo. El fué precisamente el último de los hombres de la Gran Asamblea, quien apareció cuando Alejandro de Macedonia derribó el reinado persa en una época de grandes acontecimientos a nivel mundial que influenciarion poderosamente al Estado de Judea (325 a.e.c.).

Como instituciones de la Enseñanza Oral establecidas antes de la época de los Hombres de la Gran Asamblea existen un número considerable de Decretos Pre- ventivos y de Estatutos que proceden de los tiempos remotos de Moisés y Josué. Se hace notar que los Decretos Preventivos (o Cerco a la Torá) y estatutos que Moisés implantó no tienen el carácter profético, lo que quiere decir, que Moisés no los había otorgado en su carácter de profeta. Tampoco los oyó de D-os en el Monte de Sinaí tal como había sucedido con la Enseñanza Oral y Escrita, sino que fueron legislados por él en base al poder que confiere el Pentateuco a los depositarios de la autoridad rabínica de cada generación. Los Hombres de la Gran Asamblea expresaban su actividad con la siguiente Mishná: acostumbraban decir tres máximas: "Seáis diligentes en el juicio, preparéis muchos discípulos y hagáis un cerco en torno de la Torá".

Así también volvieron a introducir en la vida todos los preceptos de la Torá de Moisés, tanto en la vida familiar como en asuntos privados y en cuestiones sociales. A la cabeza del pueblo se encontraba el Supremo Tribunal con sus Decretos y Normas para fortalecer la fe entre el pueblo. Los senderos de Esdras eran seguidos por varios de los Hombres de la Gran Asamblea y los Escribanos y el apodo Escribano (escritor) fué de acuerdo con el Talmud, transmitido a ellos porque esos últimos contaban los códigos creados en la Enseñanza Oral sistematizándolos de acuerdo con sus números y cantidades. Estos códigos cubrían todos los aspectos de la vida de la comunidad, como son las leyes de derecho civil , comerciales y las leyes penales, preceptos rituales sociales y derecho familiar.

Los judíos siempre consideraban la Enseñanza Escrita y la Enseñanza Oral por inseparables. En el siglo VIII de la era común surgió la secta de los caraítas, quienes negaban la existencia de cualquiera Enseñanza Oral y concibieron el punto de vista de que les compromete sólo la Enseñanza Escrita, que puede ser libremente interpretada por cada judío. Los resultados de su actitud se manifestaron en su decadencia. De los caraítas quedaron sólo grupos reducidos.

La Enseñanza Oral no representa algo ya terminado, eso lo expresó el Ba´al Shem Tov, el padre del Jasidismo. El dedujo una idea de los salmos: "La enseñanza de D-os es perfecta" resulta que la Enseñanza Escrita es perfecta o sea completa, casi no tocada, en el sentido de que todo el volumen de la Enseñanza Oral hasta hoy constituye una parte mínima del contenido de la Enseñanza Escrita. Uno de los comentaristas, el autor del libro "Yereim" menciona como una de las causas de la prohibicion de copiar la Enseñanza Oral, la intención de que se destacara la mayor santidad de la Enseñanza Escrita sobre la Enseñanza Oral. Pero Rabí Yehuda Hanasí, descendiente de Rabí Hillel, quien vivió alrededor del año 220 e.c. y era el último Principe de Israel y el útlimo Tanaíta, decidió registrar la Enseñanza Oral haciéndolo a través de un versículo de los salmos: "Es el tiempo de hacer por D-os, alterando sus preceptos", o sea de alterar la prohibición de registrar la Enseñanza Oral. Todo lo omitido por Rabí Yehuda Hanasí conscientemente en su academia, lo recopilaron sus discípulos y se lo editaron como colección separada, bajo el nombre de "Suplemento" -Tosefta- o sea también "Compendio exterior" -Beraita- por no ser insertado por el Rabí en la Mishná. Del estudio profundo de los relatos del Pentateuco nuestros sabios han deducido que en tiempos de Moisés tenían los Hijos de Israel la oportunidad de escuchar por cuatro veces la Enseñanza Oral. En sus enseñanzas le ayudaron a Moisés, su hermano Aarón el Sacerdote con sus hijos y los setenta ancianos. [ ir al índice ]

QUÉ ES LA HALAJÁ? Significa básicamente el "Camino Judío". El Judaísmo se desarrolló con la creación de un conjunto de prácticas, un código de actos religio- sos que pudieran establecer un modo de vida religioso sin preocuparse demasiado de doctrinas lógicas. Estos actos y prácticas emanan de conceptos básicos teológi- cos y morales, pero tiene gran significado el hecho de que esas teorías teológicas del judaísmo permanezcan siempre invisibles y que puedan aprenderse sólamente por medio de las prácticas religiosas que las originan. En el judaísmo los artículos de fe y las teorías religiosas no pueden divorciarse de las prácticas particulares. La teología del judaísmo está contenida en gran parte en la Halajá, el sistema jurídico judío que no se ocupa de la teoría sino principalmente de la práctica que reposa sobre dos principios gemelos: la soberanía de D-os y el carácter sagrado del individuo. Esta filosofía se refleja claramente en la Halajá.

Halajá en sí, significa "el camino por el cual uno marcha". Es el término general para la ley judía, tam- bién se refiere a la decisión definitiva y autorizada sobre cualquier tema específico. Está basada pri- mordialmente en las ordenanzas bíblicas y en los mandamientos de la Torá escrita y oral, como tam- bién en toda la legislación y disposiciones rabínicas, incluyendo las decisiones jurídico-religiosas transmitidas a través de las épocas en forma de respuestas y comentarios de grandes e importantes sabios rabínicos. Todo este conjunto sirve de base autorizada y proporciona los antecedentes legales para el proceso ininterrumpido de la adopción de decisiones legales-religiosas hasta nuestros mismos días. La Halajá es práctica y no teórica, legalista y no filosófica. Aunque la fe es la base a partir de la cual la Halajá se desarrolla, coloca su mayor énfasis en los actos. La Halajá se ocupa de la aplicación adecuada de los preceptos - Mitzvot - en toda situación y circunstancia de la vida humana, destacando al Judaísmo como una "forma de vida" que es acción y no solamente un "culto" donde el énfasis es puesto sobre los actos. La Halajá exige un compromiso en la conducta. Ella trata con "obligaciones" éticas y "deberes" religiosos. La Halajá es el concepto por el cual los conceptos y los valores se aplican a la vida cotidiana al señalar los métodos para la "concretización" de la teoría, de los principios, del credo. [ ir al índice ]

LAS RAZONES DE LOS PRECEPTOS: El porqué de las Mitzvot (Taamei Hamitzvot) ocupó la atención de todos los ilustres sabios y rabinos de Israel. Cuanto más importante fué el rabino o el sabio, mayor peso se atribuyó a sus explicaciones y razonamientos pero en ningún momento se les dió el papel de una doctrina impuesta. Sabios que vivieron en épocas distintas y bajo otras condiciones consideraron diversos objetivos y diferentes razones para la observancia de una u otra observancia en particular. Esta variedad de explicaciones, más que derogar la validez de determinado precepto, pro- porciona un testimonio adicional de que la Torá es, en efeto, una ley para todas las épocas: "a través de vuestras generaciones, un estatuto eterno".

La única razón que un judío devoto necesita para la observancia de cualquier precepto - sea cual fuere la forma en que éstos puedan ser clasificados - es que reflejan la voluntad de D-os. Como obediente servidor del Señor, su deber es cumplirlos. Sin embargo, este hecho jamás ha impedido al judío tratar de comprender las razones de las múltiples leyes y mandamientos. Al buscar tales razones sentía que se acercaba al espíritu de la Divinidad y que de esa manera se elevaba espiritualmente. Sólo cuando se enfrentaba a una regla cuya razón se escapaba totalmente de su comprensión (esas reglas se denominan "Jukim" en la Torá) apelaba entonces al argumento más definitivo: esto es lo que D-os exige de nosotros.

La razón general que tiene la Torá para exigir del judío la observancia de todas sus leyes y regula- ciones es porque de esa única manera Israel puede llegar a ser santo y santificado. Este llamado a la santificación de Israel como la razón de ser para la observancia de los mandamientos, se repite cons- tantemente a lo largo de la Torá, a veces como introducción, a veces como conclusióin de secciones enteras de leyes, y otras en relación con ordenanzas específicas. La santidad como objetivo impregna toda la ley religiosa judía y envuelve cada uno de los aspectos que son de la incumbencia y experien- cia humana. Encontramos que el judaísmo se preocupa por la santidad del invididuo, la santidad del tiempo y la santidad del lugar. Todas las leyes religiosas judías pueden definirse en términos de una u otra de estas categorías.

La concepción judía de la santidad puede formularse en los siguientes términos: la Santidad no reside en una separación ascética de la vida, o en el excesivo negarse a uno mismo los placeres humanos, o en la represión de los deseos del hombre. Por el contrario, debe formularse en la plena participación de los vaivenes de la vida comunitaria y social, compartiendo tanto las experiencias gratas como las penosas que surgen en la vida, sin negarse a sí mismo ningún placer legítimo; pero al mismo tiempo desarrollando el sentido del propio discernimiento para poder distinguir y elegir entre el bien y el mal, lo verdadero de lo falso, lo justo de lo injusto, lo sagrado de lo profano, lo puro de lo impuro, lo limpio de lo sucio. Cuanto mayor sea el sentido de discernimiento ético-moral-religioso, mayor será la santidad del individuo. Lo que se puede entender como "separación" (vosotros os separaréis) no debe interpretarse como "separarse de la vida", para el judío esta sentencia significó alejarse de la idolatría, separarse de lo secular, apartarse de lo vulgar y lo profano. El objetivo de la observancia de las leyes de la Torá es ayudar a la santidad personal para contribuir así a crear una sociedad más santificada.

Un problema real que enfrentan incluso las personas mejor intencionadas que viven en un medio no religioso, fue planteado por Maimónides en el siglo XII como: "la tendenia natural del hombre a pensar y actuar como sus amigos y colegas y a seguir las costumbres de sus conciudadanos". Su consejo, tan útil en la actualidad como lo fue entonces, fue el de acentuar la importancia particular que tiene el "asociarse con hombres buenos y sabios... y apartarse de los malvados para que sus actos no influyan sobre nosotros".

Si es verdad que la persona aspira a un ideal cuando interioriza los preceptos y asocia sus sentimien- tos en su práctica, pero un valor primordial es atribuido al acto en sí y esto se basa en tres razones fundamentales:

1) El dominio del mundo material al cual estamos sometidos, influye sobre nuestro comportamiento y sobre el estado de nuestra alma. El gesto exterior despierta el gesto interior. Por consiguiente, depen- de de nosotros poner en acción la realización del precepto que está bajo nuestro control, para adquirir así el sentimiento del por qué se realiza el mismo. El acto exterior realizado con diligencia despierta el empuje interior. El hombre se impresiona de sus propios actos, su corazón y su espíritu se atan a él. Por lo cual la perseverancia escrupulosa en la costumbre de una práctica, aún observada sin asociar a ella el corazón, acaba por impregnar el sentimiento y por romper el hielo interior.

2) Las ideas, aún las más elevadas, si no toman cuerpo en actos bien determinados, acaban por corromperse y por corromper a sus adeptos. A la imagen del hombre hecho de espíritu y de carne, la idea debe encarnarse en la práctica para poder implantarse en nosotros. Por esto la Torá expone un código de leyes prácticas muy precisas y detalladas. En el cuadro de esas obligaciones hay que entender el celo del judaísmo en la multiplicación de la acción a fin de acceder al grado de perfección máxima posible. Efectivamente, si ese ardor no es inmediatamente fijado por una acción, corre el riesgo de permanecer como un sentimiento estéril. Más aún, puede ser nociva la sabiduría que no está acompañada de actos suficientes que la inscriban en el corazón: "Aquel cuya sabiduría es superior a los actos es comparable al árbol con follaje pesado y espeso pero con raíces débiles, que el viento puede arrancar" (Pirké Avot).

3) Del mismo modo en que la cáscara protege al fruto, la acción salvaguarda la puerza del sentimiento, mantiene el grado de conocimiento y preserva la claridad de la visión interior. Es la multiplicidad de las prescripciones subordinadas a la práctica de cada Mitzvá la que salvaguarda nuestro apego a la Torá en su integridad.

"Tengo a D-os constantemente presente ante mí" (Salmo 16,8). Este es un principio fundamental del Judaísmo que nos procura el impulso para observar las Mitzvot con perfección, pues existe una Providencia individual en todo lugar en que uno se encuentra, y a cualquier momento. Los sabios dijeron: "En todos tus caminos, conoce a D-os" (Proverbios 3,6) lo que significa que aún cuando el individuo satisface sus necesidades materiales debe conocer a D-os y conducirse con la conciencia de que D-os está sobre todas las cosas. En regla general, la persona debe pesar sus actos y sus palabras a fin que toda su conducta se amolde directa o indirectametne a los Mandamientos.

El Creador del hombre, con todo su amor, nos ofreció la Torá cuyos múltiples preceptos constituyen una prescripción indispensable, perfectamente adaptada a los requerimientos de la naturaleza humana. Cada mandamiento, en sus mínimos detalles, tiene por objetivo nuestro bien permanente. El Eterno, Creador de todo lo que existe, nos indicó en detalles las disposiciones que hay que tomar para hacer frente a cada estado de cosas, el remedio que hay que utilizar para contrarrestar cada fuerza que actúa en nosotros, quienes no podemos entender todos los secretos de la Creación y sus consecuencias, tan complejas e inalcanzables a la comprensión humana limitada. [ ir al índice ]

Servir a D-os con alegría:
Dos versículos de la Torá mencionan lo siguiente: 1) Te alegrarás de todo el bien que D-os te ha dado". (Deut. 26:11) y 2) "He colocado delante de tí la vida y la muerte, y tu escogerás la vida" (Deut. 30:
Road Map to Jewish Learning
15-19). Estos dos versículos dejan entrever que la alegría de vivir, el optimismo y el bienestar pudieran ser escogidos libremente como si un sentimiento afectivo pudiera ser erigido artificialmente al nivel de un mandamiento o de una obligación. Esto puede ser sentido como una provocación, al momento que uno pasa por pruebas, dificultades y dramas, no es fácil simplemente ser feliz. Sin embargo, el segundo versículo sugiere: exige la vida, a fin de que tú y tu posteridad puedan vivir. Viene a la mente la pregunta: Es que el hombre es libre de escoger entre la vida y la muerte? De hecho, elegir la vida significa optar por la libertad, la verdad, el amor, lo que significa igualmente crecer, ser sensible, condiciones estas indispensables para la expresión de nuestro amor por D-os porque "no son los muertos los que loan al Señor", como dice el salmista. La vida judía, el ritual, consagran los senti- mientos y la belleza de la vida. El tiempo no es una marcha inexorable hacia la muerte, hacia la nada. Tampoco es la constante del carácter triste y angustiante de la vida en la que la absurdidad aparente puede conducir al abandono. Es más bien el bienestar que el hombre religioso judío vive, en la exaltación de la celebración religiosa ligada al tiempo, porque así le permite saber transformar lo efímero en eternidad.

El tiempo del pasado, el del presente y el del futuro forman una única realidad. Esta doble dimensión, a la vez de alegría experimentada y de la escogencia de la vida, nos permite vivir el instante e insertarnos en la trama del futuro. Así el judío se inscribe en la Historia, a fin de aportar a la humanidad este suple- mento del alma, que nos permite transcender la banalidad, y sublimar el profano cotidiano. En efecto, la vía de la Torá, la alegría en el judaísmo es el sentimiento interno del deber cumplido, de la conformi- dad a la voluntad divina. Esta alegría encuentra su traducción y finalidad en los actos concretos que tienen como finalidad en nuestra vida, hacernos sensibles a la presencia de D-os. Las delicias del Shabbat (oneg Shabbat), la realización de la fiesta (en el cual la alegría es la recompensa), las celebra- ciones religiosas, son las ocasiones propicias para realizar la vocación judía. A fin de introducir en el mundo más justicia, más fraternidad, más amor, lo que nos da la conciencia vaga de participar en la obra creadora de D-os, recreando a nuestro nivel el mundo a fin que se convierta en la residencia de D-os. Todo esto imprime al tiempo efímero de nuestra vida, una inscripción en la eternidad así como una duración cualitativa particular que nos permite trascender de nuestra condición aparentemente miserable de hombre a una condición de agente de D-os, su mensajero, para proseguir su obra de creación.
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Justicia y caridad en la Torá: En el siguiente párrafo veremos cómo algunos ejemplos nos dan una idea del carácter ético y moral de la Torá puestos en ejercício en muchos aspectos de la convivencia entre los hombres: "No diseminar falsos rumores, no tomar el juramento de un malvado en calidad de testigo en vista de una iniquidad. No sigas a la multitud que va al mal. No te parcialices hacia la mayoría para torcer la justicia. Y no seas parcial en favor del pobre en su proceso. Si vez a tu ene- migo sucumbir bajo su carga, ayúdale. No detengas el derecho de tu prójimo que esté en la miseria si el está en un proceso. Huye de la palabra burlona y acusadora y no condenes al inocente. No te corrompas, porque la corrupción ciega la visión de los clarividentes y falsifica la palabra de los justos. No oprimas al extranjero porque conoces su corazón ya que fuiste extranjero en Egipto. No insultes a un sordo ni pongas obstáculos en el camino del ciego. No le muestres desinterés al débil ni favor al poderoso, juzga según la justicia. No vayas esparciendo el mal entre los tuyos ni seas indiferente al peligro de tu prójimo. No odies a tu prójimo en el corazón. Cuídate de reprender a tu prójimo pero no te cargues de un pecado debido a su causa. No te vengues ni guardes rencor contra tu prójimo. Amarás a tu prójimo como a tí mismo. Ponte de pie, has honra al ver una cabeza blanca, respeta a la persona mayor. Si un extranjero viene a permanecer contigo en tu país, no lo perturbes, será para tí como uno de tus conciudadanos. No cometas iniquidad al hacer juicio. En pesos y medidas, ten balanzas exactas, pesos exactos y medidas exactas. Si tu prójimo o un extranjero o recien llegado está contigo, no aceptes de su parte ni interés ni provecho, ni le des tu dinero a interés ni de tus alimentos para obtener provecho. Si hay un pobre entre tus hermanos, al país que D-os, El Eterno te destine, no endurecerás tu corazón ni le cerrarás la mano, a tu prójimo necesitado. Abrele tu mano, prestale o dale según sus necesidades, de lo que le pueda faltar. [ ir al índice ]

Jurisdicción de la Torá en la vida del judío: El espíritu de justicia es la defensa del judío y la preservación del pueblo de Israel. Pero no basta con la práctica de la justicia, también se la debe a las prescripciones rabínicas que le han permitido al pueblo protegerse impidiendo que desaparezca. La observación de las prescripciones rabínicas constituyen el judaísmo integral. Estas normas de vida abarcan el régimen fisiológico, la vida privada, la vida social, la vida colectiva y nacional, la cultural y religiosa, así como veremos a continuación:

1) El aspecto fisiológico: el judío tiene que observar unas leyes dietéticas muy rigurosas, esta selección de alimentos tiene una trascendencia inmensa no solo para la salud del cuerpo sino para el espíritu. Las relaciones sexuales son objeto de recomendaciones inspiradas en la máxima cordura, estas prescrip- ciones tenían por objeto proteger la salud y es por esto muchas veces que el judío ha ofrecido mayor resistencia a las enfermedades y epidemias;

2) La vida privada: los deberes de los padres hacia los hijos y viceversa, así como los deberes recípro- cos de los cónyuges están también determinados por leyes. Todas ellas conducentes a fomentar la paz del hogar;

3) La vida social: derechos y deberes recíprocos de los hombres sin distinción de religión, dentro de la sociedad y también los derechos de los animales que fueron reconocidos 3530 años antes que el primer país civilizado proclamara los derechos del hombre;

4) La vida colectiva o nacional: el legislador judío encontró hace 3530 años el régimen ideal. Para el legislador judío la tierra es el único patrón de valores y todos tienen derecho a ella y se procura evitar el acaparamiento de la misma. La tierra es la única riqueza real ya que todas las demás son convencio- nales, así se aseguraba a todos un mínimo de bienestar con leyes que procuraban la paz y el aleja- miento de todas las causas de discordias y disputas;

5) La vida cultural: El pueblo judío ha tenido muy poco analfabetismo. Es la primera obligación del padre enseñar Torá -instrucción- a su hijo. El afan del padre en todas las esferas de la sociedad era tener hijos cultos. No solo cultura espiritual, sino que también era igualmente deber ineludible del padre dar un oficio al hijo; y

6) La vida religiosa y espiritual: La Torá hace al hombre un ser útil, le levanta muy por encima de la tierra y le revela que si su cuerpo es materia y está destinado a la descomposición, el alma es divina e inmor- tal y tiene adelante un porvenir esplendoroso cuando se mantiene perfecta y pura. El judío, encauzado por su Torá, posee una fuerza que lo ha hecho sobrevivir a través de la historia, cuando pasaron Grecia y Roma y el pueblo judío siguío permaneciendo, a quien se le reprocha que todas sus leyes tienden a separarle de los demás y a levantar entre el y los demás murallas infranqueables. Con esto la Ley ha querido preservar al pueblo para evitar que se pierda, preservándolo así con el fin de ser el depositario de una doctrina de justicia que puede salvar al mundo. [ ir al índice ]

La Torá debe ser escrita a mano:

Tora Scribe: Jewish Scribal Arts Pese a los reconocidos prodigios de la tecnología, que permiten un cuida- doso estudio, análisis y difusión del Sefer Torá, su realización y escritura siguen los mismos rigores que hace muchos siglos. La Torá se continúa
escribiendo sobre un pergamino producido a partir de la piel de un animal casher como el toro, chivo o cordero, siendo esta última la más refinada y costosa. Por otra parte ni las más sofisticadas impresoras han sustituido las virtudes del carbón ni opacado la labor de escribientes que utilizan una pluma de ave para dar forma a los únicos estilos gráficos que siguiendo los lineamientos establecidos en la Cábala, garantizan un libro "casher". Entre los estilos de escritura resaltan: Velesh (sefardí), Beit Yoseph (Ashkenazi), Arisal (Jasidim) y la Jabad Lubavitch. La Torá y sus pulcros pergaminos sobreviven en un espacio atemporal en el que sus 54 líneas se escriben a 3 o 4 columnas y son cosidos con un hilo -casher- extraído del tendón del animal; cada vez que el escribiente de la Torá va a insertar el nombre de D-os, debe pronunciar en voz alta, tal como le fué ordenado a Moisés: "estoy escribiendo el nombre
de D-os". La Torá debe ser escrita por una persona temerosa de D-os, porque su correcta elaboración se basa en la confianza, ya que si se trata de una persona temerosa de D-os y sabe de su infinito poder, hará las cosas de manera correcta. Pese a lo sagrado de la encomienda, el mercado está lleno de Torá "pasul", así por ejemplo hacia finales de 1999, una Torá kasher podía costar por el orden de los 35.000 dólares, mermando este precio sólo los errores tipográficos, la mala escritura del nombre de D-os y la ausencia de un certificado de garantía. Se dice que el 72% de los Sefer Torá, aún los más examinados, poseen errores de transcripción.

Los rollos de la Torá que se utlizan para la lectura pública son escritos a mano por un escriba experto denominado Sofer Stam (STaM: Sifrei Torá, Tefilin y Mezuzot), quién también se encarga de escribir los Tefilin y las Mezuzot. Escribir un Sefer Torá dura aproximadamente un año. La lectura de la Torá en público es un acto sagrado que debe hacerse en presencia de un Minyam (grupo compuesto por 10 judíos varones mayores de 13 años). El Sefer Torá deja de ser Kasher y se le considera "Pasul" si tan sólo le falta una letra o está defectuosa. En este caso no se lo puede seguir utilizando y debe ser enterrado, al igual que los Tefilin y las Mezuzot inservibles, ya que no se les puede botar en la basura. Los Sifrei Torá que se utilizan en la actualidad tienen características idénticas a los escritos por Moshé Rabeinu por instrucción divina.

Estudiar Torá es uno de los preceptos más importantes del Judaísmo y equivale al resto de las 612 Mitzvot. El descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto en 1947, demostró que la transcripción de la Torá había permanecido idéntica, llevada a cabo por la tradición de los Masoretas desde la época del Segundo Templo, durante un período de 2000 años, indicando que la Torá actual es la misma de siempre. A la Torá se le llama en hebreo TORAT-EMET, Torá verdadera, que significa "verdad absoluta" que queda verificada con la palabra "emet" -verdad-, que en hebreo se escribe con Alef, primera letra del Alef-Bet; con Mem, la letra del medio y con Tav, última letra del Alef-Bet, esto señala que la verdad para serlo debe ser verdad absoluta, por todos los lados, desde el principio hasta el fin, pasando por el medio, como lo es la Torá. En hebreo la palabra "Fe" se dice "Emuná", que deriva de su raiz "Emet": Verdad. [ ir al índice ]

Por qué la Tora sigue siendo importante en nuestros días?

Jerusalem Letter: Contemporary Issues from a Torah perspective TORA (raiz: Horaá -enseñanza-), es la enseñanza constituida en su propósito central en el punto de la moral, aquella que enseña y orienta al hombre como debe vivir. El científico se preocupa de fenómenos observables o cuantificables, trata
con el qué y el cómo, de cómo ocurren las cosas, pero no con el porqué visto desde el punto de la finalidad de la Creación. El bien y el mal no pueden ser probados ni cuantificados por ningún instrumento, ni siquiera por el intelecto filosófico. D-os a través de los preceptos de la Torá define el bien y el mal, el hombre puede elegir uno u otro, pero no le corresponde su determinación. La imperfección del intelecto humano y el constante cambio en los conocimientos y en las modas no pueden servir de base para las decisiones de carácter moral que determinan un estilo de vida particular en el cual las acciones tienen una relevancia central. La determinación del bien y del mal en términos humanos es lo que ha conducido a la humanidad a la crisis de valores que está viviendo actualmente como ejemplo, la crisis que produjo la barbarie nazi que basada en la lógica, la racionalidad y la ciencia, definió el bien y el mal, quién debía morir y quién debía vivir, según su conocimiento del mundo y su convicción qué era lo mejor para la evolución de la humanidad como raza. [ ir al índice ]

Qué significa realmente ser el "Pueblo Elegido"? La perspectiva judía de elección está relacionada más con obligaciones y responsabilidaddes que con privilegios o beneficios. El pueblo elegido fué formado por los descendientes de Abraham, Ytzjak y Yaacov y su cometido fue establecido a través del cumplimiento de rigurosos canones de moral y espiritualidad concretados en Torá y Mitzvot. De tal modo que la elección no tiene la connotación de superioridad, libertad de acción con impunidad u obtención de privilegios de ninguna índole; tampoco la de ser un castigo; por el contrario, en el judaís- mo los derechos son reemplazados por oblicaciones. Ser judío implica tener responsabilidades adicionales. El pueblo judío fué designado como un pueblo santo, formado por sacerdotes y por tanto su vocación ha de ser la de servir al mundo, no la de convertirse en su amo, su misión, ha de ser ejemplo y luz entre las naciones.

Shema Israel Torah Network Cuando los judíos se preparaban para recibir la Torá, D-os informó a Moshé que se comunicara primero a las mujeres sobre el evento de Matán Torá. La natu-
raleza receptiva de la mujer y la generosidad de su carácter la han colocado como mujer judía en un puesto preferencial a los ojos de D-os. Además de la Revelación en el Sinaí hay dos grandes eventos más que ocurren con grandes intervalos, en la misma fecha de SHAVUOT; se trata del fallecimiento de dos destacadas figuras de la historia; el Rey David y el Ba´al Shem Tov. Estos acontecimientos, además de reafirmar que en el judaísmo no existen coincidencias, pues todo depende de la voluntad de D-os en un mundo que es su creación y por tanto tiene propósito y moral, nos recuerda que la revelación es un proceso contínuo y que nuevas enseñanzas de los significados infinitos de la Torá, han sido revelados a lo largo del desarrollo de la historia judía como pueblo.

Estos acontecimientos tienen una conexión interna pues representan tres momentos cruciales en la Revelación. La primera ocurrida en Sinai, con Moshé, representa el descenso de D-os al mundo físico. La Torá deja de estar en el cielo por iniciativa de D-os y baja a la tierra. Con David, primer rey de Israel y planificador del Primer Templo se produce la elevación del mundo en su nivel de santidad, y el ascenso del hombre en espiritualidad. Este doble movimiento, de D-os alcanzando al hombre y del ser humano ascendiendo hacia D-os se convertirá en una unidad con el advenimiento del Mashiaj. Pero el gran adelanto para el alcance de este logro han sido las enseñanzas del Ba´al Shem Tov, quien a través de Jasidut, ha develado la dimensión interna y oculta de la Torá, es decir, la comprensión del "alma" de la Torá que sirve de inspiración para el cumplimiento de la parte revelada o cumplimiento técnico de la misma. Nos enseña que la Luz Divina está presente en el mundo y con sus enseñanzas se acelera la llegada del Mashíaj -sucesor de David- época en la cual se develará la Torá interna y se alcanzará la paz. [ ir al índice ]

Shavuot: Acustica Espiritual: Shavuot, la segunda de las tres festividades de peregrinaje (Shalosh Regalim) celebra el evento máximo del judaísmo, 50 días después del éxodo de Egipto. Es la ocasión en la cual D-os entrega la Torá al pueblo judío en el monte Sinai, en el año 2448 después de la Creación (hace 33 siglos), 26 generaciones después de Adam. Con la proclamación judía de "NAASE VENISHMA" -haremos y entenderemos- se sella el compromiso de la verdadera acepción del recibi- miento de la Torá y la observancia de las Mitzvot. El judío entiende que la Torá, por ser expresión de la Sabiduría Divina, es infinita y por tanto vá más allá de lo que se puede explicar intelectualmente, lo que implica que aún cuando no se comprenda el significado profundo de las mitzvot, estas deben ser cumplidas, la acción produce efectos espirituales que trascienden a la razón y además la propia vivencia hace desarrollar el entendimiento de las mismas. Shavuot -semanas- así llamada por la culminación de las siete semanas del Omer, también alude a la palabra en hebreo que se escribe del mismo modo y se pronuncia en forma diferente Shuavuot (juramentos). Dicen nuestros sabios que dos juramentos se produjeron en esa fecha; el de D-os que prometió al pueblo judío que nunca lo reemplazará por ningún otro y el del pueblo que se comprometió a no olvidarlo jamás. Allí en el Sinaí, cada uno de los judíos dijo para siempre que sí.

La ausencia de Eco: La singularidad del evento de Matán Torá con la entrega de los Diez Mandamientos en la cual se oyó la voz de D-os, tan penetrante que muchos millones de personas la pudieron percibir, no es el mismo tipo de sonido que se conoce en la actualidad. La Torá esplicíta un detalle curioso cuando dice que ese sonido no tuvo eco, cosa que no es natural. El eco, fenómeno que ocurre cuando el sonido rebota por encontrar un obstáculo no se produjo en el Sinai porque el sonido fué absorbido. La Revelación Divina transformó en forma dramática y permanente la esencia del Universo físico, que a partir de ese momento fué penetrado por la Divinidad produciéndose la conexión con el ámbito espiritual. Anteriormente se realizaban Mitzvot. Abraham comió matzá, Yaacov se puso tefilin y así sucesivamente, pero estas acciones no cambiaban la naturaleza del mundo físico, las acciones tenían santidad pero el mundo no estaba preparado para recibirla, lo espiritual no impregnaba lo físico, cosa que ocurre a partir de la Revelación y nos explica la particularidad de la acustica producida en Sinaí, una acustica espíritual en la cual el sonido no rebotó sino por el contrario fué absorbido totalmente. En Sinai no hubo eco, el mundo entero se transformó con la espiritualidad que D-os le infundió y a partir de allí el judío, a través del cumplimiento de cada una de las Mitzvot en su vida diaria, tiene la posibilidad de afectar espiritualmente el mundo y transformarlo, preparando el camino para el advenimiento de la era mesiánica, tiempo en el cual se harán visibles las formas más sublimes de Revelación como culminación del proceso que comenzó en Sinai.

Recibimiento pendiente: El encuentro con D-os, experiencia de la Divinidad para los judíos de todos los tiempos, está constituido por dos momentos que no necesariamente coinciden en el tiempo; la entrega de la Torá es un acto histórico único, en el cual el factor decisivo es el divino mientras que su recibi- miento es diversificado, continuado en el tiempo, siendo el hombre su protagonista principal. Esa paradoja será resuelta cuando ocurra el encuentro de los dos movimientos que tienen direcciones y tiempos distintos. La entrega y recibimiento de la Torá no sólo consiste en la transmisión de deter- minado cuerpo de conocimiento, es la comunidación de un mensaje que produce profundos cambios en el pensamiento y la conducta de quienes la reciben, pues proporciona al hombre un marco de acción para la vida, define su moral (para los judíos, a través de las 613 Mitzvot y para los no judíos por los siete preceptos de Noah), con una verdadera perspectiva objetiva y perfecta y no bajo el enfoque limitado de la mente humana.

Por el libre albedrío del hombre (posibilidad de elegir entre el bien y el mal determinado previamente por D-os) el recibimiento de la Torá no se resuelve en una decisión histórica particular, sino que es el reto de cada individuo en cada generación de entrenarse, absorber e interiorizar la Torá, herencia dada a los judíos como un "Matán" -raiz de "mataná", regalo- que les permite romper los límites del tiempo y acceder al infinito, ejercer un estilo de vida destinado a permitir el crecimiento del ser humano y el mejoramiento del mundo. Este continuo proceso de aprendizaje como lo demuestra la historia no ha sido lineal, sino que ha sido dilatado y en ocasiones obstruido, a veces por problemas de rechazo de diversa índole y otras por una aceptación prematura o inadecuada, sin embargo después de miles de años de un esfuerzo incesante de cada una de las generaciones, se puede afirmar que la Torá entre- gada una vez en Sinai sigue siendo recibida por Israel en la actualidad. Es parte esencial del ser judío, grabada en su alma como los Diez Mandamientos en la piedra, solo que a veces le corresponde a la persona develar esa conexión para hacer de la Torá parte de su vida, y unirse al pueblo que D-os eligió para que sea testigo de Su existencia en el mundo.

Moisés escribió los cinco libros de la Torá, hasta de los pasajes que habla de sí mismo, los escribió en tercera persona pues cada palabra le fué dictada por D-os. [ ir al índice ]

LOS 613 MANDAMIENTOS: La Torá relata como D-os creó el Universo, como nació la raza humana con Adam y Eva a quienes D-os creó a su imagen, como nuestros padres Abraham, Isaac y Jacob vivieron, como el pueblo judío se transformó en una nación elegida por D-os para prestar servicio sacerdotal a la humanidad. De estos 613 mandamientos (Mitzvot) 248 son positivos (hacer) y 365 negativos (no hacer). Los preceptos y mandamientos cubren cada fase de la vida del judío, tanto los deberes para sus hermanos como la manera de adorar a D-os, para llegar a los niveles morales más altos.

Los profetas y las escrituras sagradas fueron escritos por inspiración Divina (Ruaj HaKodesh). Los libros de Samuel, Reyes, Esdras y Crónicas se subdividen en Samuel I y Samuel II; Esdras y Nehemias: Crónicas I y Crónicas II. En total tuvimos 48 profetas y 7 profetizas cuyas profecías fueron escritas por su importancia duradera. Además de ellos, ha habido profetas en Israel en cada generación, pero debido a que sus profecías se referían sólo a su época, no fueron escritas. [ ir al índice ]

LOS DIEZ MANDAMIENTOS:

1) Yo soy El Eterno tu D-os, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.

2) No tendrás otros dioses ante Mi Faz. No harás para tí estatuas, ni imágenes semejantes a lo que hay arriba en los cielos, o abajo en la tierra, o en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos ni les servirás, porque Yo Soy El Eterno tu D-os celoso que revisa la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y la cuarta generación de los que Me aborrecen, y tiene misericordia por miles de generaciones a los que Me aman y cuidan Mis Preceptos.

3) No pronunciarás el Nombre del Eterno tu D-os en vano, porque El Eterno no tendrá por inocente al que lo haga.

4) Recuerda el día del Sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu labor, más el día séptimo es Shabat consagrado a El Eterno tu D-os. No harás ninguna labor, ni tu, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal ni el extranjero que habita en tus puertas; porque en seis días hizo El Eterno los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos y descansó en el séptimo día; por eso bendijo El Eterno el día Sábado y lo santificó.

5) Honra a tu padre y a tu madre, para que se alarguen tus días sobre la tierra, que El Eterno tu D-os te da.

6) No matarás.

7) No cometerás adulterio.

8) No robarás.

9) No darás falso testimonio contra tu prójimo.

10) No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni todo lo que sea de tu prójimo. [ ir al índice ]

Someterse a la ley del Reino de los Cielos "Kabalat al maljut shamayim": Los mandamientos en su función más elemental son también un código de disciplina establecido por D-os para la raza humana. De hecho, la primera condición de los mandamientos es la sumisión absoluta del hombre a la Ley de D-os. Su sublime exaltación y abrumadora majestad; por cuanto que en la presen- cia de D-os Todopoderoso, el hombre debe experimentar un sentimiento de profundo respeto y humil- dad. Al mismo tiempo, el corazón se llena de una adoración apasionada de la Divina majetuosidad y de un anhelo de unirse a El. Así pues, el hombre cobra consciencia de una serie de emociones en rela- ción con D-os tales como el temor, el respeto, el amor, la adoración, la resignación, etc. y estas emo- ciones que se originan todas ellas en el intelecto, encuentran expresión y satisfacción en la observan- cia de los preceptos divinos, el sentido del temor le hará abstenerse de transgredir las prohibiciones divinas y el sentido del amor le hará cumplir todos los mandamientos positivos con devoción. Los mandamientos divinos tienen por objetivo en primer lugar imponer restricciones al hombre, de manera que este no se exceda. Le recuerdan que el no es el dueño del mundo sino simplemente su depo- sitario. El "Señor Feudal" le ha confiado la administración de la hacienda. El debe contribuir a su desarrollo y no dañarla ni destruirla. En la filosofía de Jabad esta sumisión es transportada un grado más lejos, a "Bitul Haresh" - resignación, la cual se logra mediante la reflexión madura sobre la grandeza de D-os a través de la idea de "Kabalat al maljut shamayim" someterse a la ley del Reino de los Cielos.

Jewish Law Claramente, todo aquel que se someta a los mandamientos divinos, aceptándolos como tales, cumpliéndolos con sinceridad, fé y humildad simples, no puede en modo alguno incurrir en una degradación de su carácter. Por el mero hecho de cumplir un mandamiento divino el hombre se vuelve consciente de la existencia de D-os y la presencia de D-os le es recordada. Los mandamientos en un sentido general, tienden a educar al hombre en la moderación. La templanza y la moderación son algunas de las más finas cualidades humanas. El cumplimiento de los preceptos divinos con sinceridad y resignación es claramente un factor
fundamental en la instrucción moral y la formación del carácter del hombre. Es el primer paso en el avance del hombre hacia la perfección espiritual más elevada. En el Jasidismo, los mandamietnos se denominan "las vestimentas del alma", y la Torá se denomina "el alimento del alma". El alma tiene tres formas de expresión: el pensamiento, el habla y la acción. Cuando el hombre observa los mandamientos de D-os, mediante hechos, examina el significado y la importancia más profundos de los mandamientos mediante el habla, y se concentra, y comprende todo lo que su intelecto está en condiciones de comprender sobre el significado más profundo de la Torá, mediante su facultad de pensamiento, el alma del hombre se sumerje totalmente en los mandamientos divinos y se halla pues en perfecta comunión con D-os. [ ir al índice ]

LOS SIETE PRECEPTOS DE NOAH: Estos preceptos son los que el hombre no judío está obligado a observar:

1) Creer en un D-os único.

2) No blasfemar.

3) No matar

4) No robar

5) No cometer actos inmorales de naturaleza sexual.

6) No comer parte de un animal vivo.

7) Vivir en países con sistemas jurídicos bien establecidos con tribunales de justicia que aseguren el cumplimiento de las leyes básicas de justicia humana. [ ir al índice ]

TRANSMISION DE LA LEY ORAL: Torá Shebeal-Pe. Masorá -tradición-. Aparte de los pre- ceptos, mandamientos y prohibiciones escritos en la Torá, D-os enseñó a Moises más leyes que de- bía memorizar y pasar oralmente a sus sucesores, quienes a su vez defenderían esta tradición de generación en generación (de ahí la palabra "Masorá" que significa transmitir). Muchas leyes y costum- bres han sido de este modo observadas por el pueblo judío tradicionalmente, como si estuvieran ver- daderamente escritas en la Torá. La Masorá incluye todo lo que Moises aprendió de D-os, pero que no escribió, sino que transmitió oralmente a sus sucesores. Esta tradición pasó de generación a gene- ración en el siguiente orden:

3300 D-os transmitió la Ley Oral
a:
Todas las ordenanzas recibidas por Moisés en el Sinaí, les fueron transmitidas por D-os. Tablas de la Ley, Torá,
Ordenanza (Ley Oral)
Moisés
(MOSHE RABEINU)
Moisés escribió toda la Torá y remitió un ejemplar del Sefer Torá a cada una de las Tribus de Israel, otro Sefer Torá fué conservado en el Arca Sagrada donde estaban igualmente depositadas, como testimonio para todas las generaciones venideras, las Tablas de la Ley.  
  Yehoshúa Bin Nun Recibe de Moisés la transmisión de la Ley Oral  
  Pinjas Nieto y sucesor del Sacerdote Aarón. Comienzo de la Epoca de los Jueces, la Ley Oral se transmite de maestro a discípulo, de memoria.  
  Elí Transmite a su vez la Ley Oral recibida por su maestro.  
  Shemuel Continúa la transmisión de la Ley Oral de discípulo a maestro. Con el Profeta Shemuel se inicia una cadena de profetas y él mismo fué el fundador de una academia de profetas.  
1000 David Con él comienza la generación de Profetas que fueron entonces a su vez depositarios de la Torá.  
  Ajiyá    
  Eliyahu    
  Elishá    
0800 Yehoyadá Este Sumo Sacerdote rescató al último descendiente de la Casa de David.  
  Zejariá    
  Hoshea    
  Amós    
  Yeshayahu    
  Mijá    
  Yoel    
  Najúm    
  Habakuk    
  Tsefaniá    
0580 Yirmiyahu Epoca de la destrucción del Primer Templo de Jerusalem. En el año 539 a.e.c. Ciro conquistó Babilonia y permitió que los judíos regresaran a su patria para reconstruir a Jerusalem y el Santuario. A consecuencia de varios factores favorables, entre ellos la actitud amistosa del rey persa Dario, se terminó de construir el Segundo Templo en el año 516 a.e.c.  
  Baruj Ben Neriyá    
  Ezra Hasofer Recibe de la última generación de los Profetas la Torá. Ezra y su corte constituyeron los "Sabios de la Gran Asamblea" - Anshé Knesset Haguedolá - con 220 miembros.  
  Shimón HaTzadik
(Simón el Justo)
Ultimo sabio de la Gran Asamblea. Con él comienza el período de los TANAIM y las funciones del Sanhedrín con 71 miembros con sede en una sección del Segundo Templo de Jerusalem. Se sigue transmitiendo la Ley Oral de discípulo a maestro durante seis generaciones.  
  Antignos    
  Yosef Ben Yoeser    
  Yosef Ben Yohanan    
  Yehóshua Ben Rerajiá y Nitai Haarbelí    
  Yehóshua Ben Tabaj y Shimón Ben Shataj    
  Shemaya y Avtalión    
  H i l l e l .. .y. .. S h a m a i    
0070
 

AÑO 70 de la Era Común:
Destrucción del Segundo Templo y de Jerusalem, comienzo del éxodo actual del pueblo judío (Galut). Fin de la transmisión de la Ley Oral de maestro a discípulo. Fin del Sanhedrín.

  ESCUELA DE HILLEL ESCUELA
DE SHAMAI
   
  Rabí Yohanán Ben Zakai Rabán Shimón (hijo de Hillel) Rabí Yohanán Ben Zakai, discípulo de Hillel, fundó el gran centro rabínico de Yavné para perpetuar la enseñanza de la Ley y así se consiguió transmitirla durante seis generaciones más.  
  Rabí Eliezer Hagadol Rabán Gamliel Hazaquén (hijo de Rabán Shimón)    
  Rabí Akibá Rabán Shimón (hijo de Rabán Gamliel)    
  Rabí Yshmael, Rabí Meir,
Rabí Shimón Bar Yohai
(escritor del Zohar)
Rabán Gamliel (hijo de Shimón)    
0220   Rabán Shimón (hijo de Yohai) Desde la fundación de la academia de Yavné se transmitió por intermedio de ella la enseñanza de la Ley. En esta época termina el período de los TANAIM  
  Rabí Yehudá HaNasí
RABENU HAKADOSH

(hijo de Rabán Shimón) redactor de la Mishná
Comienzo de la recopilación de la Ley Oral por escrito. Rabí Yehuda HaNasí tomó la importante iniciativa para asegurar la transmisión de la Ley, de ponerla por escrito para salvarla del olvido en el curso de las generaciones como resultado de las persecusiones de las cuales el pueblo era objeto, de su dispersión y del descenso del nivel de los discípulos. Al Recopilar el conjunto de los preceptos recibidos de la Enseñanza Oral transmitida elaboró un código escrito: La MISHNA. La
MISHNA
0300   Rabí Yohanán (Amorá en Eretz Israel), Rav (Rosh Yeshiva de Sura), y Rabí Shemuel (Rosh Yeshiva de Pumbedita) Con estos discípulos de Rabí Yehudá HaNasí comienza el período de los AMORAIM. Ellos completaron su obra: Rav compuso el Safrá y el Sifrí para enunciar y explicar los principios de la Mishná. Grandes escuelas rabínicas fueron fundadas en Babilonia y la Mishná fué enseñada y explicada al pueblo. Las academias más célebres de este tiempo fueron las de Pumbedita, Sura y Nehardeá. Rabí Yohanan comienza su compilación de todo lo que se había comentado sobre la Mishná en Eretz Israel, esta obra dará origen al Talmud Yerushalmí. Libros SAFRA y SIFRI

Comienzo del Talmud Yerushalmí

    Rabí Hiya Compuso la Tosefta (Suplemento). Esta es una recopilación de todas las leyes que Rabí Yehudá HaNasí no había introducido en la Mishná por deseo de concisión. TOSEFTA
    Rabí Oshayá y Rabí Bar Kapará Compusieron las Baraiot, recompilación de todos los libros escritos después de la Mishná para explicarla. BERAITA
    Rav Ashé - redactor del Talmud, academia de Sura junto con Ravina Rav Ashé, de la academia de Sura, emprendió junto con la colaboración de Ravina, la obra de redactar todo lo que se había comentado sobre la Mishná en Babilonia. Esta otra llamada GUEMARA fué completada 300 años después de la redacción de la Mishná. La
GUEMARA
    El conjunto de las leyes de la Mishná, con sus comentarios de la Guemará se llama Talmud. El Talmud de Babilonia es llamado TALMUD BABLI, y el de Eretz Israel TALMUD YERUSHALMI. De estas dos obras, el Talmud Babli es el más importante pues fué completado después del Yerushalmí y contiene por consiguiente la mayor parte de las enseñanzas de este último. El
TALMUD
0500     Comienza la época de los SABORAIM, Sabios pertene- cientes a la generación que siguió la clausura del Talmud y que ofrecieron nuevas explicaciones y aclaraciones.  
0640