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PLEGARIA Y LITURGIA EN EL JUDAISMO - Página 1

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- Ma Tovú Ohaleja . . . Cuán bellas son Tus tiendas...
- Yehí Ratzón Milefaneja . . . Sea Tu voluntad...
- Adón Olam . . . Soberano del Universo ...
- Yigdal ... Engrandecido sea ...
- Leolam Yehí Adam . . . Siempre ha de ser el hombre temeroso de D-os ...
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- Hodú (dar gracias)
- Salmo 30 "el puente"
- Baruj she´amar
- Salmo 100 (Mizmor LeTodá - cántico de acción de gracias)
- Yehí Jevód - el preámbulo al Ashré
- Ashré - Salmo 145
- Salmos 146 - 150
- La Bendición de David
- La Canción del Mar
- Yishtabaj
- Nishmat (el alma de) - la adoración del cántico
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- Elohai Netzor - Mi D-os, cuida mi lengua
- Havinenu - El Shemoné Esré condensado
- Kedushá - Santificación - Adición a la Amidá
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- Ashamnu - Vidui
- Los Trece Atributos de la Misericordia Divina - Las 13 Midot
-
Nefilát Apáyim - Salmo 25
- Vehú Rajúm
- Va´anájnu lo nedá
- Lamnatzéaj - Salmo 20
- Uvá L´Sión Goel - Un Redimidor vendrá a Sión
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Fuentes:

LISTA NEGRA

INTRODUCCION

En esta página se continuará con el trabajo compilativo de textos de varios autores, esta vez sobre la plegaria y la liturgia en el judaísmo. Lo innovativo aquí es publicar el texto hebreo en pequeños archivos gráficos que pueden ser a su vez copiados y utilizados por el interesado como lo desee. Este texto hebreo va acompañado con una fonética y correspondientes comentarios destinados al público hispano. El trabajo necesario para culminar este amplio tema del judaísmo es enorme, lo que implica que se hará disponible poco a poco. A continuación se empezarán a explicar algunos conceptos básicos.

La Oración -Tefilá- es el lazo que une a D-os con su pueblo Israel, es el punto de encuentro entre D-os y el hombre. La Tefilá opera un fenómeno de reciprocidad, D-os se acerca a todo aquel que aspira a ascender a El. De este acercamiento mútuo nace el contacto y se opera perfectamente el apego del hombre con el Creador.

.Gracias a este encuentro entre D-os y el hombre, la Tefilá de un corazón sincero tiene la fuerza de elevar a la persona a un nivel que el espíritu humano aún profético no puede alcanzar. El Talmud nos relata que los hombres más fervientes de tiempos antiguos se concentraban durante una hora antes de la oración, a fin de prepararse al encuentro con la Divinidad. En nuestra oración con corazón sincero atraemos sobre nosotros la presencia Divina -Shejiná- que va a asistirnos.

Grandes justos vieron sus oraciones recibidas por medio de hechos sobrenaturales. Por medios naturales procuramos nuestra subsistencia, nos protegemos de los males y curamos nuestras enfermedades, entre otros ejemplos. Aparentemente entonces el éxito es el resultado de nuestra iniciativa.

. .
Sin embargo, debemos compenetrarnos en la convicción que en el fondo sólo actúa, para todo, la voluntad de D-os para procurarnos nuestra subsistencia, para protegernos o para curarnos. Lo expresado parece contradictorio, se nos pide actuar, invertir el máximo de nuestras posibilidades, pero con la convicción de que todo resultado no depende de nuestros esfuerzos, sino del Decreto Divino. El justo trasciende todas las contradicciones suscitadas por la limitada capacidad humana de percibir completamente la realidad. El justo ve claramente la mano de D-os en todos sus caminos y confía en El.

El Sidur Tefilá o Seder Tefilá o simplemente como es conocido Sidur, es el libro de oraciones judías cotidianas. El Majzor, es el Sidur destinado únicamente para los días de fiesta y los Días Solemnes, Majzor significa ciclo, debido a que algunas de las oraciones que contiene se recitan sólo en una determinada estación del año.

El Sidur es el texto religioso judío de más amplia circulación, que sobrepasa incluso a la de la Biblia en hebreo. Es publicado en numerosos países y traducido a diversos idiomas, por lo general estas traducciones están impresas enfrentando los dos textos: el original hebreo y el de la traducción, o uno debajo del otro (de forma parecida se hará aquí). Muchos comentarios sobre el Sidur fueron escritos por grandes eruditos judíos. En la mayoría de las escuelas judías el Sidur es el libro de texto utilizado para prácticas de lectura hebrea una vez que los alumnos han aprendido el alfabeto hebreo. Si en un hogar judío se encuentra algún texto religioso hebreo este es seguramente el Sidur.

El Sidur es un vasto depósito de todos los principios de la fe judía, un registro de las grandes victorias y de las derrotas trágicas que Israel conoció en su larga historia. Es un testimonio de las aspiraciones y esperanzas del pueblo judío a través de los tiempos. Es testigo de las alturas morales y éticas a las que el judaísmo aspiró y alcanzó. El Sidur proporciona un conocimiento profundo de la vida cotidiana judía así como de las ocasiones especiales y las festividades del calendario judío. Contiene pasajes bíblicos que se remontan a 3.300 años de antiguedad. La mayoría de las oraciones están santificadas por sus orígenes bíblicos y talmúdicos, pero también se pueden encontrar pasajes que fueron escritos y añadidos más tarde.

El Sidur es estudio tanto como rezo. Es instrucción moral y guía ética así como súplica para las necesidades personales. Subraya los deberes del hombre tanto como sus derechos. Es el registro por excelencia de las relaciones de Israel con D-os.

El Otro Lado del Sidur - El verdadero Sidur, por Yerachmiel Tilles:

Simon Wiesenthal, el famoso cazador de Nazis, una vez dio una conferencia en el Congreso de Rabinos europeos en Bratislava, Eslovaquia. Los rabinos entregaron a Wiesenthal, de 91 años, un premio y el Sr. Wiesenthal, visiblemente conmovido, les contó la siguiente historia:  Sucedió en Mauthausen, poco después de la liberación. El campamento recibió la visita del Rabino Eliezer Silver, Director de Agudat HaRabanim (Unión de Rabinos Ortodoxos de América del Norte), que llegaba con la misión de ofrecer ayuda y confortar a los sobrevivientes. Rabí Silver también organizó un Servicio especial, e invitó Wiesenthal a unirse a los otros sobrevivientes en la Plegaria. Simón Wiesenthal rechazó la invitación, y le explicó por qué. “En el campamento,” Weisenthal dijo al Rabino Silver, “había un hombre religioso que de algún modo se las arregló para pasar de contrabando un Sidur (Libro de Rezos). Al principio, admiré terriblemente al hombre por su valor- ya que había arriesgado su vida para traer el Sidur al campo. Pero al otro día comprendí, para mi horror, que este hombre ‘alquilaba’ este Sidur a la gente a cambio de comida. Estos judíos le entregaban su último pedazo de pan, para poder tener durante unos minutos el Libro de Rezos. Este hombre, que estaba muy delgado y enflaquecido cuando empezó con todo este tema, llegó a comer tanto de pronto, que murió antes que todos los demás pues su sistema digestivo no pudo adaptarse.” Simón Wiesenthal continuó: “Si así es cómo los judíos religiosos se comportan, no tengo nada que hacer con un Libro de Plegaria.” Cuando Wiesenthal se volvió para alejarse, Rabí Silver lo tocó suavemente en el hombro y le dijo en idish: “Du dumer" (hombre tonto). ¿Por qué miras al judío que utilizaba su Sidur para sacar la comida de las bocas de gente hambrienta? ¿Por qué no miras a los muchos judíos que dieron su último pedazo de pan para poder usar un Sidur? Eso es fe. Ese es el verdadero poder del Sidur” y luego, el Rabino Silver lo abrazó. -”Al otro día concurrí a los Servicios” dijo Wiesenthal.

Las Plegarias -
Existen cuatro tipos de plegarias contenidas en el Sidur. La plegaria de petición, considerada por la mayoría de la gente como la verdadera naturaleza y finalidad de toda oración, no es más que uno de los cuatro tipos de plegarias. Los otros tres tipos de oraciones son las de agradecimiento, las de alabanza a D-os y las plegarias que básicametne son de introspección y de confesión, por lo tanto rezar puede traducirse también por "juzgarse a sí mismo".

Las oraciones clásicas y los servicios rituales estructurados han resistido la prueba del tiempo. En todas las generaciones los judíos han continuado hallando sentido y contenido a las palabras compuestas hace tres mil años, ya que la naturaleza del hombre y la condición humana han permanecido constantes. Las plegarias judías han demostrado ser oportunas en cada momento, así como permanentes y duraderas a través de los tiempos.

Qué es lo que hace judía a la oración judía? Es el hecho de utilizar el idioma hebreo de la Biblia y de expresar los valores fundamentales del pueblo judío al afirmar los artículos básicos de la fé judía. Todo lo que tiene de peculiar la teología judía, todo lo que tienen de especial los valores judíos, todo lo que tiene de singular la historia judía, lo tienen también las plegarias judías.

La búsqueda de la espiritualidad ya desde los comienzos de la historia de la humanidad consistía la ofrenda de sacrificios la base del culto a la divinidad. Recién cuando Abraham hace su pacto con D-os surge un pueblo que rompe con los ídolos paganos, con las múltiples deidades y con los sacrificios humanos, para dedicarse a adorar al D-os Unico en la forma después conocida como judaísmo. Aún cuando el acto del sacrificio siguió siendo la forma admitida para expresar agradecimiento, para celebrar las festividades y para obtener el perdón divino, la adoración a D-os no se limitó solamente a la inmolación de sacrificios. Puras plegarias, no vinculadas a la ofrenda de sacrificios fueron ya pronunciadas por los Patriarcas de Israel. Las plegarias también servían para acompañar y embellecer los sacrificios rituales. Las personas que traían ofrendas al Templo de Jerusalem debían recitar plegarias confesionales. También los que traían las ofrendas de las primicias y el diezmo recitaban plegarias especiales. Los Levitas en el Templo entonaban versículos del Libro de los Salmos y los sacerdotes pronunciaban regularmente la Bendicion Sacerdotal así como otras plegarias. Los representantes del pueblo que se encontraban en el atrio del Templo, se unían a los servicios con diversas respuestas. Maimónides explica que únicamente el tiempo para las oraciones, el contenido de las mismas y el número de servicios de oraciones fueron establecidos posteriormente por los rabinos, pero la obligación básica de rezar es una exigencia de la Torá que se llevó a cabo desde el principio. Este criterio se fundamenta en la interpretación que la Tradición Oral hace del versículo bíblico: "Y sirviendo al Señor, vuestro D-os, con todo vuestro corazón" (Deuteronomio 11:13). Y cómo es que se sirve al Señor con el corazón? Mediante el rezo. [ índice plegaria y liturgia ]

EL ORIGEN DE LA SINAGOGA

Según la mayoría de los eruditos, el origen de la sinagoga se remonta al exilio en Babilonia en el siglo VI a.e.c, cuando la nación desterrada, privada de su Templo y de sus sacrificios rituales se reunía los sábados y los días festivos para recitar sus oraciones y escuchar los mensajes de sus profetas y sus maestros. Cuando los judíos retornaron del exilio de Babilonia, trajeron consigo a la Tierra de Israel la tradición de esas congregaciones regulares para rezar. Incluso cuando se reconstruyó el Segundo Templo y se restableció el sistema de sacrificios, se continuaron realizando servicios de oraciones en las ciudades y aldeas, estableciendo así sinagogas coexistentes con el Templo central de Jerusalem. Otros expertos afirman sin embargo, que la sinagoga puede haber tenido su origen remoto en el sistema denominado "Maamadot" que fué establecido -según la Mishná- por los primeros profetas en los primeros días del Primer Templo. Este sistema estableció originalmente en forma regular, sacrificios de rogativas en las ciudades y aldeas de todo el país. Las "Maamadot" era un sistema que establecía la representación del pueblo en general en el Templo durante el servicio diario de ofrendas, aun cuando no se le permitía desempeñar funciones sacerdotales o de los levitas, la Torá establece que los sacrificios deben ser ofrecidos por el pueblo. Las "Maamadot" ofreció un sistema efectivo de representación del pueblo en el ritual de los sacrificios en el Templo.

Los sacerdotes y los levitas estaban divididos en veinticuatro guardias o turnos de servicios -Mishmarot- que se alternaban en el servicio de los sacrificios en el Templo. Cada guardia -Mishmeret- era responsable por una semana de servicio cada seis meses. Asimismo, el país estaba dividido en veinticuatro distritos. Cada distrito designaba una delegación de israelitas distinguidos, conocidos por su piedad y devoción, para representarlo en las ofrendas públicas. La gente electa para integrar estas delegaciones era denominada "anshei maamad" -gente de posición- aplicándoseles este título por ser delegados para estar presentes y observar el ritual del Templo.

Cada distrito estaba ligado a una de las veinticuatro guardias o mishmarot. Cuando llegaba el turno de un distrito, sus representantes que estaban en condiciones de viajar acudían a Jerusalem junto con los sacerdotes y los levitas de la guardia -mishmar- correspondiente y asistían personalmente a los procedimientos del servicio ritual. Se reunían también para leer capítulos del libro del Génesis y para recitar plegarias y rogativas. Los "anshei maamad" que por alguna razón no estaban en condiciones de viajar a Jerusalem la semana que les correspondía, dejaban sus labores durante toda esa semana y se reunían diariamente en un lugar central para rezar y para leer las Escrituras. Dos de estas congregaciones diarias para rezar; la de la mañana -shajarit- y la de la tarde -minjá-, concidían con las horas de los dos sacrificios cotidianos en el Templo. Había también una congregación adicional -musaf- a mediodía que no tenía relación con sacrificio alguno en el Templo, y una congregación de rezos al final del día "Neilá" -clausura de los portones-.

Las oraciones que se recitaban correspondían en su mayor parte a los Salmos que se entonaban al mismo tiempo en el Templo de Jerusalem. Si se contaba con la presencia de un Cohén -sacerdote- éste cerraba la reunión diaria de oraciones recitando la Bendición Sacerdotal -Bircat Cohanim- tal como se hacía en la misma hora en el Templo de Jerusalem. Las congregaciones de rezos de estas delegaciones, tanto en el Templo como en sus respectivas localidades, eran denominadas "maamadot" -plural de "maamad"-. Si bien estas congregaciones de rezos se realizaban en cada localidad solamente durante dos semanas al año, era la primera vez en la historia judía que tenían lugar servicios de oraciones realizados en forma regular y sobre una base cotidiana. Y aún cuando inicialmente sólo los anshei maamad participaban en estas reuniones, con el correr del tiempo las congregacones de rezos atraerían mayor cantidad de gente que se les unía para rezar.

La influencia de las Maamadot perduró mucho tiempo después de la destrucción del Segundo Templo y de la desintegración del sistema. Pero la gente piadosa solía demorarse en las sinagogas después de las oraciones diarias para leer las porciones de las Sagradas Escrituras -del libro del Génesis- que anteriormente eran leídas por los anshei maamad. [ índice plegaria y liturgia ]

LA SINAGOGA COMO INSTITUCION ?

Una sinagoga es cualquier edificio o habitación destinada a la plegaria. Ese ha sido siempre y todavía sigue siendo su objetivo primordial. Sin embargo, en toda la literatura rabínica solamente una vez es denomanada como Casa de Oración. Desde sus comienzos mismos hasta hoy ha sido generalmente designada como Beit Knéset, que literalmente significa Casa de Congregación o Casa de Reunión. El término griego para una casa judía de oración -del cual deriva la palabra sinagoga- es de hecho la traducción literal de Beit Knéset. El nombre hace referencia a su vez a la realización de otras actividades sociales en ella, además de ser un lugar para el culto en público.

El papel adicional más notable que tiene es el de centro para estudios religiosos, especialmente para adultos. De aquí que el término Beit Midrash, Casa de Estudio, se transformó en sinónimo casi de Beit Knéset. El Beit Midrash pudo haber sido una habitación separada integrada al Beit Knéset, o el mismo lugar utilizado para ambos propósitos.

El estudio de la Torá durante toda la vida fue siempre alentado, y ha ocupado un lugar incluso superior al de la misma oración ya que se considera que el estudio de la Torá es equivalente a todos los mandamientos de la Torá, llegando a convertirse en parte misma del servicio de oraciones. El papel de la sinagoga como Beit Midrash -lugar para la continua educación judía durante toda la vida- permaneció constante. La lectura pública de la Torá, la pronunciación semanal de un sermón -Drashá- o la lectura de las exégesis de los Sabios -práctica que se remonta a los comienzos de la época talmúdica- constituyen parte del programa de estudios que se convirtió en parte integral del servicio.

La sinagoga ha servido también a menudo como centro para la educación formal de la niñez con una escuela elemental -Beit Sefer- donde se enseñaban las Escrituras, así como una escuela secundaria -Beit Talmud- para la juventud, donde se debía enseñar Mishná. Sin embargo, esta función se modificó a través de los siglos y se hizo diferente en cada país y en cada comunidad.

Como una extensión de sus funciones educacionales, la sinagoga local proveía también los servicios de una biblioteca religiosa para el uso de la comunidad. Ya sea a propósito, o por el hecho de que la sinagoga fue generalmente el único edificio público de la comunidad, era también el lugar donde se efectuaban las reuniones y asambleas de la misma y donde se discutían los asuntos de la vida diaria de la comunidad, también servía como organismo de servicio social mediante la colecta de fondos y para dispensar la caridad a los pobres, préstamos a los necesitados y para organizar o proporcionar hospitalidad a los viajeros. También albergaba generalmente al tribunal rabínico local conocido como el -Beit Din-.

Aunque el nombre de Beit Knéset refleja más exactamente que el término de Beit Tefilá (Casa de Oración), el amplio campo de actividades que tradicionalmente llevara a cabo la sinagoga, la tradición adjudica a la sinagoga también gran santidad. Los Sabios la consideraron en segundo lugar después del Templo, y se refirieron a ella con todas sus habitaciones como el "Pequeño Santuario" -Mikdash Meat-. La sinagoga ha desempeñado un papel vital para fomentar y fortalecer la fe de Israel además de ser fuerza social que da coherencia a la comunidad judía.

A pesar de haber sido siempre una institución central en la vida judía, la sinagoga nunca fue sinónimo de judaísmo. Existen sinagogas, pero no se puede hablar de La Sinagoga como la institución autorizada de la fe. El judaísmo no está encarnado en ninguna institución, sino en la Torá, tanto la Escrita como la Oral. En cierto momento la Suprema Corte Religiosa -Sanhedrín- ejerció una autoridad centralizada. Pero en los 18 siglos posteriores esa autoridad se difundió entre los dirigentes rabínicos de las diversas comunidades. La sinagoga es un lugar sagrado únicamente en virtud del uso al que se la destina: oraciones y estudios religiosos. Como institución cumple ciertas funciones exigidas por la fe. Más aún, el funcionamiento de una sinagoga no depende de un sacerdocio. Cada aspecto del servicio religioso pueder ser, y por lo general es así, conducido por los mismos laicos si poseen el conocimiento y la instrucción necesarias para hacerlo. La administración y el mantenimiento de la sinagoga está generalmente a cargo de los laicos que se ofrecen voluntariamente o son elegidos para esos puestos directivos. Aunque es preferible y usual que una congregación contrate los servicios de un rabino para que proporcione guía, dirección y liderazgo religioso a la comunidad, existen sinagogas, especialmente en las comunidades pequeñas, que funcionan sin rabino. Tradicionalmente el rabino tiene como tarea servir a la comunidad, no a una sinagoga.

Las sinagogas como instituciones autónomas se establecen, se organizan, se mantienen y se controlan localmente por cualquier grupo de judíos que deseen tener una sinagoga para ellos. Cada sinagoga es independiente de las otras y está gobernada por un grupo de funcionarios electos y una comisión directiva. Aunque cada sinagoga está limitada en esencia por los códigos de la Ley Judía en sus prácticas rituales, no hay nada que impida a cualquier sinagoga establecer su propia política y sus propios procedimientos, tanto en asuntos rituales como en los de carácter general. Existen organismos nacionales de sinagogas con los cuales están identificadas la mayoría de las mismas, pero esas asociaciones son totalmente voluntarias y no tienen el poder de imponer sus decisiones a las congregraciones locales (la situación difiere en Inglaterra donde la dirección central de las sinagogas posee mayores poderes). Los judíos ortodoxos, en los rituales de sus sinagogas y en los procedimientos, se siente ligados por las leyes de oraciones y por los procedimientos sinagogales formulados por los códigos judíos de leyes. Los fallos de sus rabinos en todos los asuntos rituales se aceptan como obligatorios. La influencia y la actitud del rabino es casi siempre un factor poderoso, pero la libertad para elegir a un rabino que se identifique con las opiniones de la congregación significa que tal inflkuencia es a veces, aunque no siempre, más teórica que efectiva. La congregación tiene la última palabra en la libertad de elección de sus rabinos.

Cualquier judío es libre de entrar y unirse a la congregación para rezar en cualquier sinagoga, independiente de su propio nivel de observancia o de su grado de devoción religiosa. Sin embargo, en el marco de la experiencia americana, la diferencia entre afiliarse a una sinagoga y simplemente rezar en una de ellas debe ser comprendida por el no iniciado. Es posible que una persona se afilie y sea un miembro de una sinagoga sin que ni siguiera asista a ella para rezar, y es posible que una persona rece en forma regular en una sinagoga sin ser miembro de la misma. Ser miembro de una sinagoga americana es considerado más una cuestión de afiliación que una cuestión de práctica religiosa. Ser miembro implica el pago de una suma determinada como cuota anual. Las cuotas son la principal fuente de ingresos para la mayor parte de las sinagogas que les permite funcionar durante todo el año. Ser miembro de una sinagoga expresa la voluntad de apoyar y mantener financieramente esa institución religiosa (un impuesto voluntario si así se quiere interpretar) y refleja el deseo de ser considerado como miembro de una comunidad con orientación religiosa. No indica necesariamente la observacia personal o un nivel de devoción religiosa. Esto último puede ser juzgado por otros criterios tales como la regularidad con que una persona acude a rezar, el grado de observancia de las mitzvot y las normas ético-morales con las que una persona se conduce.

Debido a que la afiliación implica el pago de cuotas, siempre hay personas que no pueden afrontar esas erogaciones o que no desean gastar dinero en esos asuntos. Allí donde las comunidades judías tienen poder de imponer contribuciones, siendo parte de las mismas recaudadas de todos -salvo de los más indigentes- se destinan entonces al mantenimiento de la sinagoga local y no es necesaria la cuestión del pago de cuotas directas de afiliación.

Con excepción de los dos días de Rosh Hashaná y del día de Yom Kipur, en que casi todos los miembros de una sinagoga asisten a los servicios que se realizan en ella y el limitado número de asientos en cada una restringe el número de personas que pueden ser ubicadas en ella, se tiene que limitar entonces la adjudicación de asientos a los miembros que mantienen la sinagoga, pero aquellos que incluso no están afiliados a ninguna sinagoga y que no contribuyen al mantenimiento de la institución durante todo el año, no son excluídos de concurrir a ella y pueden rezar sin cargo alguno durante el resto del año. Prácticamente no existe ninguna sinagoga que no adopte disposiciones especiales para acomodar a las perosnas indigentes, inclusive en los días de las grandes solemnidades.

Debido a que la ley judía no permite manipular dinero en sábado y en las festividades, no se practica en las sinagogas la colecta de dinero -o pasar un platillo, pero en los servicios matutinos de los días de semana, se acostumbra sin carácter obligatorio, que los asistentes depositen algunas monedas en una alcancía de caridad.

Las personas de otras religiones siempre son bienvenidas a una sinagoga en cualquier momento si desean observar un servicio. No se requiere ninguna disposición especial, salvo para las Grandes Solemnidades -Rosh Hashaná y Yom Kipur- y ello por lo ya señalado anteriormente.

Los elementos rituales contenidos en una sinagoga grande o pequeña constan de:

Una sección especial para mujeres -Ezrat Nashim- es un rasgo antíguo y característico de la sinagoga tradicional. Sigue la estructura establecida en el Templo de Jerusalem, que provenía una ezrat nashim para evitar toda ligereza, falta de decoro o conducta inadecuada entre ambos sexos que pudieran tener lugar entre las multitudes que acudían al Templo Sagrado.

Fuera de las restricciones que se refieren a la disposición interior de una sinagoga, impuestas por la necesidad de establecer la ezrat nashim y por la posición del Arón HaKodesh y la Bimá, no existen otras exigencias arquitectónicas específicas para el interior o el exterior del edificio. De esta manera a menudo las sinagogas han brindado oportunidades para el desarrollo de la creatividad artística y arquitectónica.

El personal de la sinagoga consiste en el Rabino (o Rav como es llamado en hebreo) que es el guía espiritual de la comunidad. Su ordenación religiosa se denomina "Semijá". La rigurosa preparación para el desempeño de sus funciones, sus profundos conocimientos de la Torá, del Talmud y de los Códigos de la Ley además de su fe y devoción personales, son la base de su autoridad que la comunidad reconoce, acepta y respeta. El Cantor Litúrgico (o Jazán como se le llama en hebreo) desempeña el papel de emisario de la congregación -sheliaj tzibur-. El representa a la congregación y la conduce en sus oraciones. En congregaciones más grandes o más ricas, el cargo de cantor puede llegar a ser de tiempo completo. El Conserje (o shamash como es llamado en hebreo) es un funcionario religioso que tiene a su cargo la preparación de los servicios diarios, el cuidado y mantenimiento de los elementos rituales de la sinagoga que a menudo actúa como lector de la Torá -baal koré- o como substituto del cantor litúrgico. El Conserje trabaja con el rabino y le asiste de muchas maneras y debe ser una persona piadosa y reflejar un buen nivel de educación judía. Los términos Gabái o Parnás se aplican al dirigente laico de una comunidad religiosa. El presidente y otros funcionarios laicos de una congregación desempeñan las funciones de Gabái con la responsabilidad del mantenimiento financiero y el establecimiento de las políticas administrativas además de la conducción de los asuntos generales de la congregación.

El papel que desempeña el Cohén hoy en día se fundamenta en la historia del antíguo Israel. La jefatura religiosa y la dirección del culto en el Tarbenáculo y en el Templo fueron confiados a Aarón y a sus descendientes, miembros de la tribu de Leví que pasaron a ser conocidos como los Cohanitas, los sacerdotes de Israel. El resto de la tribu de Leví se vio destinado a funciones secundarias en la "labor sacra". Esto fué una posición privilegiada acordada como recompensa por la firmeza y fidelidad a D-os observada por esta tribu, cuando el resto de los hijos de Israel se descarriaron en el incidente del becerro de oro. Aunque los sacerdotes y los levitas no tuvieron participación en la división de la Tierra de Israel entre las distintas tribus, y de esa manera les fue negada una fuente de subsistencia, su mantenimiento les fué asegurado por el precepto bíblico que ordena la separación de diezmos -terumot y maaserot- del producto de la tierra a fin de servir al sustento de los Cohanitas y Levitas.

El papel y función de los Cohanitas fue variando con el transcurso del tiempo. Sus funciones básicas eran las de cumplir en el Templo los diversos ritos relacionados con las ofrendas diarias y las de las festividades, así como en las asambleas rituales tales como la de Yom Kipur. También actuaban como guías espirituales, jueces y maestros además de ser intérpretes de la Torá para el pueblo. Cuando se desvaneció la calidad espiritual del sacerdocio, los Cohanitas como clase se limitaron a las funciones ordenadas por la Biblia, durante el tiempo en que surgieron en Israel profetas, sabios y rabinos para cumplir con las otras responsabilidades espirituales. Pero en el culto mismo del Templo, la Torá ordenó que "ningún extraño se acercara", y por extraño se entendía a cualquiera que no fuera Cohén. Incluso después de la destrucción del Templo perduraron ciertos ritos que sólo el Cohen podía ejecutar. Ningún extraño, ni siquiera el más grande erudito o santo judío, se atrevió a reemplazarle por temor a violar la ley de la Torá. De ese modo, la redención del primogénito y las bendiciones sacerdotales -duján- peduran hasta nuestros días como única perrogativa del Cohén.

Los Levitas son los descendientes de la tribu de Leví y disfrutan de un status especial en el ritual de la sinagoga. La segunda Aliá -segunda llamada para leer la Torá- es reservada para el Levita. Dado que los Cohanim deben lavarse las manos para la ceremonia de la Bendición Sacerdotal, se estableció la costumbre (en el período de las Autoridades Rabínicas Antíguas), que los Levitas viertan el agua sobre las manos de los Cohanitas para ese lavatorio. La Biblia nos relata que Moisés, que procedía de la tribu de Leví, recibió instrucciones de D-os para cumplir con esta tarea al consagrar a su hermano Aarón y a los hijos de Aarón para el sacerdocio: "Y harás llegar a Aarón y a sus hijos a la puerta del Tabernáculo del Testimonio y los lavarás con agua" (Exodo 40:12).

La Alcancía de Limosnas o Tzedaká en las oraciones cotidianas fué el ejemplo primero con que los Sabios demostraron en forma personal un acto de caridad diaria. El acto de caridad, aún siendo modesto, fue considerado como la llave para ser admitido a la Divina Presencia. También Maimónides relata que muchos grandes Sabios realizaban una acción caritativa antes de rezar, y el Shulján Aruj indica que esta es una práctica recomendable a seguir en la preparación para la oración. Por supuesto que en Shabat y en los días festivos jamás se recaudan limosnas dado que en tales días está prohibido tocar dinero. No obstante en estos días se puede prometer caridad y la oportunidad de hacerlo se brinda por lo general en la sinagoga, especialmente en los Días Solemnes. [ índice plegaria y liturgia ]

EL MERITO DEL REZO COLECTIVO

Uno de los rasgos característicos de la oración de los judíos desde sus mismos orígenes, es el énfasis en el culto en comunidad o en congregación -tefilá betzibur-. Se puede cumplir la mitzvá de orar rezando privadamente, pero hay un mérito especial en hacerlo junto con otros como parte de una congregación. Si una persona no puede asistir al rezo colectivo, se le recomienda que al rezar sólo lo haga al mismo tiempo en que reza la comunidad. Los Sabios han dicho que D-os está más dispuesto a escuchar los rezos de una congregación que los de un individuo aislado, más aún, los Sabios sostienen que cuando diez o más judíos están rezando conjuntamente -Minián-, la "Presencia Divina" -Shejiná- está con ellos. El énfasis en la reunión para rezar, en lugar de la oración individual y separada, contribuyó a estimular el crecimiento de la sinagoga como "Mikdash Meat" para la oración comunitaria normal, sin embargo la falta de la sinagoga no ha de ser impedimento para rezar en común. Un quórum de diez varones mayores de trece años -Minián- puede realizar un servicio religioso casi en cualquier lugar. En la tradición judía, las oraciones y las bendiciones no están confinadas únicamente al ámbito sinagogal ni limitadas en forma exclusiva al servicio religioso formal. Entre todos los sitios fuera de la sinagoga donde pueda tener lugar la oración judía se destaca el hogar. Hay muchas plegarias y oraciones que desde su mismo origen fueron destinadas a ser recitadas en el hogar como el Seder de Pésaj por ejemplo. También el Kidush que se recita en la mesa del hogar en las vísperas de Shabat y de las festividades es otro ejemplo. En el hogar judío es muy importante que se escuchen plegarias y bendiciones como señal de un judaísmo viviente donde reside la Divina Presencia.

El rezo en congregación proporcionó una influencia cohesiva en la comunidad judía. Agregó significado al hecho de que la mayoría de las oraciones están formuladas en plural y no en singular, subrayando así la mutua responsabilidad que los judíos sienten los unos por los otros ya que sensibiliza a la comunidad en general sobre las necesidades del individuo.

El rezo en congregación permitía señalar debidamente las ocasiones importante en la vida de las personas. La aflicción del individuo era compartida por toda la congregación, lo mismo que sus alegrías. El servicio religioso en comunidad fue trazado incluso en algunas partes de modo que refleje las ocasiones especiales de la vida personal de sus miembros.

La tradición de rezar en congregación hizo posible también traer al seno de la comunidad religiosa a los que no estaban capacitados para rezar debido a la falta de conocimientos o de preparación. Hasta el siglo VIII de la Era Común aproximadamente, las oraciones se rezaban de memoria. Existía una resistencia fundamentalista a poner por escrito las oraciones tal como hubo una tradición de no poner por escrito la Torá Oral. La prohibición fue levantada posteriormente, pero sólo recién en el siglo VIII comenzaron a escribirse libros de oraciones. Antes de ello había que memorizar las oraciones prescritas a fin de complir con los deberes religiosos. Los que no eran capaces de memorizarlas hubieran quedado excluídos del servicio religioso si no fuera por la práctica establecida de congregarse para rezar en comunión, donde era suficiente que una persona letrada y con buena memoria recitara en voz alta la oración principal del servicio (la Amidá), para permitir que los incultos cumplan sus obligaciones de rezar al escuchar las oraciones recitadas en nombre de ellos respondiendo "Amén".

La persona que conducía el rezo en congregación era conocida como el Sheliaj Tzibur (Emisario de la Congregación). En diferentes épocas y lugares esta persona recibió diferentes nombres tales como Shatz (acrónimo hebreo por Sheliaj Tzibur), Baal Tefilá (Maestro de Oraciones) y Jazán (Cantor). Este último título se reserva actualmente para los que actúan profesionalmente como Sheliaj Tzibur. De hecho el "Emisario de la Congregación" no debe ser necesariamente un cantor profesional ni un rabino. Cualquier hombre adulto de la congregación puede desempeñarse como emisario de la misma. El "Emisario" sin embargo, no es un intermediario entre D-os y la congregación y solo tiene la función de pronunciar en voz alta el último o los dos últimos versículos de cada estancia de las oraciones, para determinar un ritmo uniforme que es seguido por toda la congregación. [ índice plegaria y liturgia ]

HEBREO - El idioma de las oraciones judías

El Código de la Ley Judía destaca la importancia de entender las palabras de las oraciones. Fueron los propios sabios quienes establecieron en su tiempo que algunas oraciones, tales como el Kadish, se recitaran en arameo, lengua vernácula de aquellos tiempos, debido a que una gran mayoría de la gente no entendía el idioma hebreo. Aun cuando el hebreo es el idioma preferido para las oraciones judías, los rezos no deben ser pronunciados forzosamente en hebreo. En efecto, la Halajá establece que una persona puede rezar en cualquier idioma que entienda. Sin embargo, es importante que la congregación como un todo rece colectivamente en hebreo y por eso existen diversas razones para ello explicadas a continuación:

Lo que se manifiesta hasta aquí no viene a resolver el dilema personal del individuo que desee entender lo que está rezando y no halla sentido en el recitado de las oraciones en un idioma que no conoce. Incluso para una persona en tal situación, el uso del idioma vernáculo no llega nunca a ser la mejor forma de lograr la verdadera experiencia espiritual que anhela.

La importancia del hebreo como idioma de las oraciones judías no radica en el hecho de ser el idioma hablado de uso común en Israel, sino en el hecho de ser la lengua de los profetas, el idioma de la Biblia, la "lengua sagrada" -Lashón Hakódesh- para innumerables generaciones de judíos tanto en la Tierra de Israel como en la Diáspora. El idioma hebreo no es únicamente un medio de comunicación, sino que posee también una significación espiritual inmanente como repositorio del Divino Misterio.

Si bien la oración judía no constituye una meditación y las palabras deben ser pronunciadas claramente, se requiere también un estado de ánimo, un sentimiento. Es por ello que los antepasados judíos dedicaban mucho tiempo de concentración como requisito previo para penetrar el espíritu de las oraciones.

En el lenguaje sinagogal encontramos nombres, palabras y expresiones hebreas utilizadas en casi todo el mundo por los que concurren regularmente a la sinagoga. Algunas de estas palabras no son estrictamente hebreas, sino que tienen su origen en el idioma yidish. Estas son utilizadas por los que tienen un fondo cultural ashkenazí; los judíos sefaraditas se inclinan más al uso del equivalente hebreo. A continuación se incluyen algunas de estas expresiones: Dávenen es el acto de rezar (en hebreo le-hitpalel); Benchn es el acto de pronunciar una bendición (en hebreo le-varej); Leyénen es el acto de leer y en la sinagoga se refiere específicamente a la lectura de la Torá; Shalon-sudes, que por lo general se pronuncia en conjunción "shalesúdes" significa literalmente "tres comidas" y se refiere específicamente a la tercera comida de Shabat, que por lo general se hace antes de que éste concluya. Se acostumbra servir esta comida en la sinagoga como una simple merienda. La expresión gramaticalmente correcta en hebreo para esta comida es "seudá shlishit", que significa "tercera comida". Erev Shabat (la pronunciación ashkenazí es "Erev Shábes") significa víspera de Shabat. Erev Yom Tov (la pronunciación ashkenazí es "Erev Yóntev") se refiere al día que precede el comienzo de una festividad. Shalosh Regalim es la denominación hebrea común a tres festividades de peregrinación: Pésaj, Shavuot y Sucot, en las que todo hombre de Israel debía subir a Jerusalem para celebrar la fiesta y adorar en el Templo. Jol Hamoed significa literalmente "días laborables de la festividad". Se refiere a los días intermedios entre la fiesta de Pésaj y Sucot, es decir, los días entre los dos primeros y los dos últimos días sagrados de la festividad. Yamim Noraim significa "Días Reverentes" o "Días Solemnes" que se refiere tanto a Rosh Hashaná como a Yom Kipur. En un sentido más general puede aplicarse también a todo el período de diez días que comprende estas dos solemnidades y los días intermedios entre ambas. Ner Tamid significa Luminaria Perpetua y se refiere a la lámpara colocada encima y delante del Arón HaKódesh. Esta lámpara está encendida permanentemente y evoca la luminaria perpetua que ardía en el antiguo Tabernáculo así como la llama que ardía permanente en la menorá situada sobre el altar del Templo de Jerusalem. Bamá (o Bimá) es la plataforma sobre la cual se ubica la mesa donde se da lectura al Rollo de la Torá. Por lo general está separada del Arón HaKódesh. Desde esta plataforma se puede dirigir todo el servicio de oraciones o parte del mismo. Amud es un atril ubicado en las sinagogas ashkenazíes, entre la bamá y el Arón HaKódesh, desde donde se conduce el servicio de oraciones. La lectura de la Torá se hace desde la Bamá. Menorá significa candelabro en hebreo, por lo general la Menorá decora la Bamá o se la coloca encima del Amud. La Menorá del Templo de Jerusalem tenía siete brazos. La Janukiá es una menorá que se utiliza para encender las luminarias de Janucá y tiene nueve brazos. Baal Tefilá es la persona laica que sin ser jazán o cantor litúrgico profesional posee aptitudes para dirigir el servicio de oraciones. Sheliaj Tzibur (abreviado Shatz) significa emisario de la congregación quien dirige las oraciones de la congregación en un momento dado. El Sheliaj Tzibur puede ser un jazán, un baal tefilá o cualquier otro fiel a quien se le ha solicitado que desempeñe esta función. Baal Keriá es la persona que lee la Torá, también se le suele llamar Baal Koré. Baal Tekiá es la persona que hace sonar el Shofar en Rosh Hashaná. Berajá significa bendición, el plural es Berajot (la pronunciación ashkenazí es "broje" y su forma plural "brojes". [ índice plegaria y liturgia ]

RESPUESTAS DURANTE LOS REZOS

Ponerse de pie cuando se reza a D-os es la postura normal correcta para la oración judía observado esto cuando en la oración la persona se dirige directamente a El, o se recita un pasaje en el cual se santifica Su Nombre o que tiene un significado especial. En señal de respeto se permanece de pie ante el Arón HaKodesh cuando está abierto y también cuando los Rollos de la Torá son transportados en la sinagoga. Por lo general se permite tomar asiento durante la mayor parte del servicio. Por razones históricas también la Shemá se recita estando sentado. Por lo general hay que ponerse de pie solamente cuando uno está recitando aquellas oraciones que tradicionalmente así lo requieren (a excepción de una persona inválida o enferma). Estas oraciones son: la Amidá; Kadish, Aleinu, Halel, Baruj Sheamar; bendición de apertura de los Pesukei DeZimrá; desde Vayevarej David hasta Yishtabaj, la bendición final; Mizmor Letodá, uno de los salmos de Pesukei DeZimrá de los días laborables; la bendición para el nuevo mes y las plegarias especiales de recordatorio tales como Yizcor.

Corresponde que todos estén de pie en la sinagoga en los siguientes pasajes:

En algunas congregaciones se acostumbra que todos se pongan de pie cuando se recita el Kadish, ya sea por el Maestro de Oraciones o por los dolientes.

Muy pocas veces se inclinan los fieles durante la oración. Ello se hace cuatro veces durante la Amidá, una vez más durante la meditación de conclusión de la Amidá, una vez durante la oración de Aleinu, y una vez al responder a la declaración del Maestro de Oraciones durante el Barejú. En los tres últimos casos basta con una simple flexión de la cintura.

Una postura especial que en tienpos pasados fuera practicada con bastante frecuencia es la de caer postrado. El arrodillarse está totalmente ausente de la oración judía, salvo como un paso en el proceso de caer postrado. Actualmente ello tiene lugar únicamente en los Días Solemnes: una vez en Rosh Hashaná y cuatro veces en Yom Kipur. En estos días sagrados se cumple la prosternación durante la recitación de la oración de Aleinu en la repetición de la Amidá del Musaf, pero en Yom Kipur se agregan también tres prosternaciones durante la lectura de la Avodá (descripción del servicio en el Templo de Jerusalem).

La mecedura es indudablemente el movimiento más frecuente y más típico asociado a la plegaria judía, aun cuando no es imperativa en la Ley judía ni es tampoco una costumbre recomendada universalmente. Hay quienes se mecen suavemente cuando rezan. Otros lo hacen con gran exageración y con rápidos movimientos del cuerpo. Y también otros, inclusive grandes y piadosos sabios, recitan sus oraciones casi sin mover el cuerpo. Lo más frecuente es observar la mecedura entre los fieles que están de pie mientras rezan, pero algunos se mecen incluso cuando están sentados.

El beso es un signo universal de afecto, constituye un acto de amor, una expresión de apego que también se tiene hacia los objetos rituales como besar al Sidur, y los deberes religiosos a ellos vinculados. No hay leyes religiosas que requieran que se bese un objeto ritual o sagrado. Lo único que hay es la fuerza de la costumbre desarrollada a lo largo de generaciones. El acto de besar ha llegado a ser común entre los judíos, en diversos grados, como expresión de devoción religiosa en las siguientes circunstancias:

DISPOSICIONES RELATIVAS AL SERVICIO DE ORACIONES

La Ley judía requiere que los fieles tengan plena conciencia de que se están dirigiendo a D-os, de que cada uno "sepa ante quien está parado". La mera lectura del libro de oraciones no significa rezar. Se puede leer un libro de oraciones como quien lee cualquier otro tipo de libro. Esta forma de lectura no se considera una oración. Para convertir la lectura en oración debe haber por lo menos una cabal sensación de estar en presencia de D-os y de estar cumpliendo uno de Sus preceptos. La palabra hebrea que se refiere a este propósito es "Cavaná" -intención, propósito y también concentración-. El Talmud indica que quien reza debe dirigir su corazón hacia el cielo. Este es el nivel mínimo de Cavaná en toda oración. Sin ello, no es una oración. La Cavaná en la oración es lo totalmente opuesto a la mera recitación mecánica de palabras.

La Cavaná se presenta en varios niveles ascendentes, el siguiente nivel consiste en entender y comprender la oración que se está recitando. Un nivel más elevado sería el de liberar la mente de todo pensamiento extraño que pudiera interferir con la oración pura, y un nivel todavía más alto sería interiorizarse en el más profundo sentido de lo que se está pronunciando, a la vez de rezar con extraordinaria devoción.

Las leyes que rigen la oración judía prohiben rezar si no se puede alcanzar un nivel mínimo de Cavaná. Si hay algún precepto en el cual lo que cuenta es el espíritu, lo es precisamente el de la oración. La Torá, el Talmud, el Midrash y los códigos de ley son unánimes al respecto. Como dice el Talmud: "El Santo, Bendito Sea, desea el corazón".

La música en la oración judía se ha convertido en un factor importante desde su más tempranos orígenes. Existe una rica tradición de cánticos tanto vocales como instrumentales. El Talmud considera el canto como una forma de servir a D-os con alegría y placer, disposición esta que la Torá considera fundamental para el culto devoto y la cavaná. Si bien la nación judía prohibió el uso de la música instrumental a raiz del duelo por la destrucción del Segundo Templo, la música vocal continuó siendo un componente fundamental del rezo y de la lectura de las Sagradas Escrituras. El Talmud requiere incluso, "ser experto en el cántico y tener una voz agradable" como una de las cualidades necesarias para oficiar como Maestro de Oraciones.

La Entonación o cantinela de las Escrituras puede ser dividida en dos tipos básicos, ambos con raíces que se remontan a la época del Templo de Jerusalem. Un tipo es la entonación o sea la cantinela ligada a la lectura de las Escrituras, que es regida por una serie de notaciones musicales denominadas "Trop" (Taamei Hamikrá - notaciones de lectura de la Biblia), que aparecen en el texto impreso de la Bíblia Hebrea, ya sea encima o debajo de cada palabra. Estas son las notaciones que el joven Bar Mitzvá aprende para leer la Haftará (la lectura de los Profetas) con la debida entonación. Si bien las melodías vinculadas al "Trop" difieren un tanto para la lectura de la Torá, de los Profetas o de cada una de las cinco Meguilot (Rollos de las Escrituras), comparten sin embargo las mismas inflexiones básicas. La interpretación correcta del "Trop" conduce automáticamente a la adecuada puntuación de la frase.

El Núsaj se refiere no sólo al motivo melódico de un servicio de oraciones, sino también al orden en el rito liturgico de las mismas y su dicción específica de acuerdo a lo que se sigue en determinada comunidad o sinagoga. Las diferencias entre estas liturgias pueden ser referidas a las discrepancias surgidas en los sabios de Eretz Israel y los de Babilonia respecto al orden y el contenido de los servicios de oraciones. Si bien en todas partes ha predominado la tradición babilónica, el Núsaj Ashkenaz (seguido por los judíos provenientes de Europa Central, Oriental y Occidental y sus descendientes), refleja también la influencia de la tradición de Eretz Israel. El Núsaj Sefarad (seguido por los judíos cuyos antepasados provenían de España, de Africa del Norte y de los países del Medio Oriente), fue influido solamente por la tradición ritual de Babilonia. No obstante, entre los judíos ashkenazis de Europa Oriental las comunidades jasídicas adoptaron algunos rasgos que aparecen en la tradición sefardita, y es así como se puede encontrar, incluso entre los judíos ashkenazis un núsaj sefarad algo diferente del seguido por los judíos ashkenazis. Una variación de este Núsaj Sefarad, seguida entre otros por los jasidim de Lubavitch, constituyó el llamado Núsaj Ha´Arí, rito litúrgico basado en las reglas establecidas en el siglo XVI por el cabalista de Safed, Rabí Isaac Luria. Se ha desarrollado también una tradición litúrgica basada en las normas halájicas del gran sabio ashkenazí Rabí Eliya, Gaón de Vilna. Esta tradición se denomina Núsaj Ha´Gra, que es la sigla de las letras hebreas de su nombre Ha Gaón Rabí Eliya. Muchas sinagogas en Israel siguen este último núsaj. Existen también otras tradiciones rituales menos conocidas, tales como el Núsaj Teimán, seguido por las antíguas comunidades yemenitas. El Shabat, las festividades y los Días Solemnes tienen sus propios núsaj característicos y quien dirige los servicios de oraciones en esos días debe estar bien familiarizado con el núsaj adecuado. Dado que no todas las oraciones estaban sujetas a un núsaj tradicional, los jazanim profesionales de las comunidades askenazis europeas que florecieron en la Edad Media, hallaron suficiente campo libre como para componer otras versiones musicales para algunas partes del servicio de oraciones y es así que el Piyut llegó a proporcionar oportunidades especiales para la creatividad musical.

La tradición musical de los diversos países en los que vivían los judíos afectó también el modo en que se cantaba la entonación y el núsaj. Debido a las grandes diferencias en la calidad tonal de la música cantada en la tradición europea y la cantada en los países árabes, la parte musical del servicio de la sinagoga llegó a ser la más notable diferencia en los servicios religiosos de las comunidades judías askenazis de occidente y las comunidades sefaraditas del Medio Oriente. Las comunidades sefaradíes del rito español y portugués tenían sus propias cantinelas características, diferentes de las otras comunidades.

El canto se comvirtió también en una parte importante de las comidas shabáticas. Estos cantos religiosos son denominados "Zemirot" -cánticos-. Si bien la letra de estas composiciones es la misma en todas partes, la música con la cual se las canta varía según la tradición local o familiar. De hecho, constantemente se están componiendo nuevas melodías para estos cánticos shabáticos.

SIGNIFICADO DE LAS BENDICIONES

Las palabras iniciales de una bendición - Berajá - son siempre las mismas: Baruj Atá, Adonáy, Elohénu, Mélej Haolám (Bendito eres Tu, Señor, nuestro D-os, Rey del mundo). Toda oración que comience o concluya con esta fórmula fija es denominada bendición. En el lenguaje cotidiano la bendición es considerada generalmente como una oración pronunciada invocando bien para una persona, pero también es una declaración a la mayor gloria de D-os, por ejemplo, dando gracias a D-os o alabándolo, o puede ser una plegaria en la que se solicita algo a D-os. También se pronuncian bendiciones por el privilegio de disfrutar de lo que D-os a creado como por ejemplo las bendiciones sobre los alimentos, o por el privilegio de observar los preceptos de D-os, por ejemplo, la bendición que se recita antes de dar cumplimiento a una Mitzvá -precepto ritual- (Maimónides, Hiljot Berajot 1:4).

Importancia primordial de la Berajá: En Pirké Avot (Capítulo 3:20) se cita lo siguiente: "...La tienda está abierta, el propietario vende a crédito, cada uno es libre de servirse, pero con su propia mano inscribe su deuda en el libro". Esto explica que el mundo se nos presenta con la posibilidad de disfrutarlo. Pero lo que recibimos lo inscribimos en una cuenta celestial. Al despedirse de este mundo, la persona tendrá que cubrir una enorme deuda acumulada, a menos que haya "pagado" al Creador a medida que goza y se beneficia por medio de la Berajá. Efectivamente, el Talmud cita dos versículos aparentemente contradictorios: "Al Eterno pertenece la tierra y todo lo que contiene" (Salmos 24:1), "Los cielos son del Eterno, pero la tierra la otorgó al hombre" (Salmos 115:16). La explicación es que antes de la Berajá, la tierra pertenece al Eterno, y cuando pronunciamos la Berajá, el provecho del mundo es otorgado a la persona (en el límite permitido). El Talmud añade: gozar de este mundo sin Berajá equivale no solamente, por decirlo así, a cometer un robo de la propiedad de D-os, sino también a despojar la comunidad de Israel, ya que la priva de la bendición que en contrapartida cada Berajá atrae sobre ella.

La Berajá debe hacer mención obligatoriamente del nombre de D-os. Aquél que escucha una Berajá responde enseguida, después que el nombre de D-os fué pronunciado así como también al cabo de la misma, con la palabra Amén. También es aceptado que en vez de decir también la Berajá, se cumple ya con la obligación al escucharla y responder Amén, a condición que el que la pronuncie tenga también la intención de hacer al oyente cumplir con la obligación de esta forma.

Cien Berajot por día: existe la obligación de pronunciar por lo menos cien Berajot por día. Esta medida fue tomada por el rey David a fin de anular una sentencia Divina de cien muertes diarias. Por medio de las Berajot se realiza el precepto de venerar a D-os.

No pronunciar en vano el nombre de D-os: como las Berajot contienen el nombre de D-os, la persona tiene que concentrarse bien en el momento que la pronuncia. Tiene que saber de antemano qué Berajá va a decir, pronunciarla palabra por palabra, poner atención en el sentido de las palabras, y no hacer ninguna otra actividad mientras la recita. Está prohibido pronunciar en vano el nombre de D-os. Por consiguiente hay que cuidar de no decir inútilmente una Berajá ya que sería una "Berajá Levatalá" (una bendición en vano). No sólo en hebreo sino en otros idiomas está prohibido pronunciar el nombre de D-os si no hay motivo válido para ello.

El significado de Baruj (bendito o bendecido, también puede interpretarse como "alabado") es considerado meramente como descriptivo de D-os, tal como El es "El Rajum Ve Janún" - D-os compasivo y misericordioso, es también "El Baruj" - D-os bendito. Así como la misericordia y la compasión fluyen de El, también todas las bendiciones provienen de El. Por lo tanto Baruj Atá, Adonai, significa en principio: "Tu, Señor, eres la fuente, el manantial de todas las bendiciones".

Se debe tomar en cuenta la estructura de la bendición, la cual es la misma en todas las bendiciones similares que se hacen antes de cumplir con cualquier Mitzvá: Se comienza en "segunda persona" (Bendito Seas) y se termina utilizando la "tercera persona" (Quien ha...). Esto se debe a que se inicia la bendición con la segunda persona, dirigiéndose a D-os como Atá (Tú), cuando se hace referencia a El como nuestro Padre, fuente de compasión y misericordia que vela por el género humano. Este sentido de proximidad a D-os es esencial en la oración judía ya que refleja el versículo de Salmos 16:8: "Tengo siempre presente al Señor ante mi". Pero en el momento en que nos referidos a D-os como Mélej Haolám (Rey del Universo) nos volvemos mucho más formales y concluímos entonces la oración en la tercera persona porque aquí nos dirigimos a D-os como Señor Soberano. Este sentido de reverencia y de respeto aparece reflejado en el versículo de Ezequiel 3:12: "Bendita sea la gloria del Señor desde Su lugar", como si El estuviera oculto de nosotros. De esta manera D-os existe tanto presente como aparentemente ausente, revelado y oculto. Podemos ver algo del poder y la sabiduría de D-os tal como se manifiesta en el mundo que nos rodea, pero su naturaleza esencial nos es desconocida porque no estamos en capacidad de entenderla o percibirla.

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